Conforme a lo previsto, el domingo 5 de febrero Rafa y yo nos pusimos en camino hacia Andorra para disfrutar de nuestra semana de esquí, repitiendo la exitosa experiencia del pasado año en 
Baqueira. Se anunciaba un fin de semana complicado en lo meteorológico y nuestras respectivas
estaban
un tanto temerosas del recorrido en coche, por aquello de las posibles nevadas. Lo cierto es que la cosa no fué tan mal como se pensaba y de los 1077 kms que separan A Coruña de Andorra solamente tuvimos nieve en el tramo Astorga-León, y el viaje se hizo rápido y llegamos a nuestro destino a buena hora para entrar en el hotel, acomodarnos en la excelente habitación que nos dieron y hacer una buena cena en un restaurante ya conocido de anteriores viajes, el Refugi Alpi. Aqui degustamos un impresionante chuletón de buey que sirvió de comienzo de una semana gastronómica para complementar el placer de esquiar.
Para empezar los días de esquí nos encontramos que el lunes estaba cerrada buena parte de la estación de Grandvalira y en concreto no funcionaba el Funicamp, por lo cual hubimos de coger un bus para que nos acercara a Soldeu, ya que con la zona de El Tarter era lo único disponible para esquiar en esa jornada. En el hotel, previamente, nos habían desaconsejado subir a la estación
debido a las malas previsiones, pero puesto que nuestro viaje era
para esquiar, hicimos caso omiso de las recomendaciones y subimos a Encamp en el transporte que nos facilitaba el hotel. Fué pese a todo un aceptable día, pese al mal tiempo y a que había pocas pistas y remontes abiertos, aunque entre lo que tardamos en llegar a las pistas y el tener que cortar antes para llegar a tiempo al transportes del hotel la jornada quedó reducida en cuanto al tiempo en las pistas. Tras el deporte, ya en el hotel, un buen rato de relax
en el spa (piscina, jacuzzi, baño turco y sauna) aunque no se pudo saborear tan a gusto como deseáramos debido a que había un montón de niños que ocupaban todo. Hay que señalar que en el hotel había numerosas familias rusas, con muchos niños. El día terminó con un paseo por las calles de Andorra, y cena en el restaurante 120, nada original, pero con comida aceptable. Desde luego, el peor de las cinco noches que hicimos allí.
El martes dia 7 amaneció mejor y aunque según las app de la estación el Funicampo no funcionaba, la verdad era que sí estaba operativo, con lo cual pudimos cogerlo temprano y llegar al centro de 
Grandvalira, desde donde se podía acceder a numerosas pistas y pasar de unas zonas a otras.
Ese día
esquiamos tanto en la zona de Soldeu como por El Tarter y bajamos también hacia Grau Roig y Pas de la Casa, aunque de forma breve porque el tiempo, sin estar malo, tampoco era maravilloso. Pero empezamos a cogerle el gusto a la nieve, a recorrer pistas largas enlazando unas con otras y aprovechar las excelentes condiciones de la nieve, polvo en todo momento, ya que desde dias atrás prácticamente no había parado de nevar en las zonas altas y al no hacer tampoco temperaturas excesivamente
bajas en ningún momento llegaba a helar. En definitiva, la nieve que todo esquiador desea para ejercitarse bien y practicar todo tipo de movimientos en todo tipo de pistas. En general nos hemos movido mayoritariamente en pistas rojas, también numerosas azules de las largas, y alguna pista negra. Terminada la sesión de esquí, un paso breve por el spa, para relajar músculos y descanso breve en la habitación. De regreso al hotel la conductora de la furgoneta que nos transportaba a Encamp nos dió algunas recomendaciones de restaurantes que de inmediato empezamos a probar. En concreto ese martes fuimos a cenar
a la Borda Estevet. Las bordas son antiguas casas de campesinos hoy utilizadas como casas rurales o restaurantes. En la que cenamos ese día fuimos los únicos comensales ya que al haber partido televisado del Barça los potenciales clientes se quedaron en sus casas. Nos encontramos con que en el restaurante había un camarero de orígen gallego, que nos atendió de maravilla. Pudimos degustar, entre otras cosas, unos estupendos calçots, y unas deliciosas alcachofas con gambas. Fué una cena muy amena.
El miércoles se anunciaba como el peor día en lo meteorológico y acertaron de verdad ya que estuvo todo el día nevando,
con viento relativamente
fuerte y ventisca en muchos momentos. Hicimos
una excursión a la zona de Canillo y justamente por allí era por donde el temporal era más duro, tanto que solamente pudimos hacer una bajada en esa zona y al retomar el ascenso en el remonte nos encontramos con que la zona de salida del mismo estaba completamente helada. Rafa se torció ligeramente una rodilla y en la siguiente bajada ya regresando hacia Encamp yo me dí el único trompazo de toda la semana, ya que con la ventisca y la niebla no se veía el perfil de la pista. No fué nada grave, afortunadamente y volvimos hacia la zona de Soldeu y El Tarter donde sin estar bueno el clima era más llevadero. En todo caso hizo mucho frio y eso se dejaba sentir especialmente en los recorridos de los remontes. Pese a todo estuvimos aprovechando el día y no dejamos de esquiar más que un rato a mediodía
para tomarnos un caldo caliente en la cafetería de la zona donde llega el Funicamp. Ya de regreso en el hotel, mientras Rafa se aplicaba crema en su rodilla, hice un pequeño recorrido en la sauna 

y la piscina, y descanso en la habitación. Y para la cena siguiendo las recomendaciones que nos habían dado, nos dirigimos a Ca la Conxita, otro de los restaurantes bien valorados de Andorra. Allí la dueña nos preparó unos riquísimos espárragos, unas alcachofas que hicieron las delicias de Rafa e incluso las mías, y unos canelones excelentes. La verdad es que cenamos de maravilla. Aunque en el hotel cuando preguntamos la forma de llegar al restaurante nos dijeron que era muy caro, cenamos por un importe razonable y desde luego muy bien atendidos. Como colofón, la dueña se hizo una foto con nosotros.

Como contraposición al mal tiempo del miércoles,
el jueves día 9 lució el sol 
desde primera hora de la mañana y la nieve seguía siendo excelente, sin estar dura y con una buena capa de polvo que además, con el paso de los esquiadores y el ligero viento que hacía, reponía las marcas dejadas por los esquiadores, con lo cual en todo momento daba gusto deslizarse por las pistas. Fué la jornada mejor aprovechada, incluso grabando videos y haciendo numerosas
fotos por todas partes.
Ese día aprovechamos para ir desde Encamp a las pistas de Pas de La Casa, moviéndonos por pistas rojas y azules largas y anchas en las que daba gusto deslizarse, sin agobios en los remontes y disfrutando del sol que hacía mucho más agradables los recorridos en los telesilla y arrastres. Incluso aprovechamos para hacer una parada a tomar algo en la zona del iglú, sentados al sol para coger color en la cara. En
total más de 50 kms recorridos desde
El Tarter hasta Pas, pasando repetidamente por pistas de Grau Roig. Ese día se notó que con el buen tiempo había mayor afluencia de esquiadores pero en todo caso nunca llegó a ser molesto ni tampoco hubo tiempos de espera elevados en los remontes. Ya de regreso en el hotel optamos por olvidarnos del spa y del coñazo de los niños y nos dedicamos a descansar en la habitación antes de ir a cenar. Porque una vez más, y con las mismas recomendaciones de dias anteriores, nos dirigimos a otro de los lugares señalados por nuestra conductora. En esta ocasión fué Can Manel y aqui también acertamos. Una escalivada como entrante y como platos Ciervo a la brasa y Arroz con conejo montañés que nos permitieron rematar la semana al mismo nivel en cuanto a lo gastronómico respecto de la calidad de la nieve y del esquí en general. Excelente resultado y cierre de la semana, ya que al día siguiente tomaríamos carretera tras la jornada de esquí.
Y asi llegamos al viernes, último día para esquiar. Amaneció francamente bueno y se mantuvo soleado hasta primera hora de la tarde.
En esta ocasión, y dado que ya no teníamos habitación en el hotel al final de la jornada, optamos por subir con el coche hasta el Funicamp. Y así, tras más de seis horas esquiando, una vez que el tiempo comenzó a poblarse de nubes, decidimos dar por finalizada la sesión de esqui algo antes de las 4 de la tarde, cuando llevábamos ya cerca de 50 kms de recorrido por las pistas, también mayoritariamente por las zonas de Soldeu, El Tarter, Grau Roig y Pas de la Casa, que son las más soleadas y amplias. Terminado el día en lo deportivo, y ya de regreso en el funicular, en el propio parking de Encamp nos cambiamos y tomamos rumbo a casa, haciendo el recorrido de regreso de un tirón hasta Burgos, a donde llegamos sobre las 10,30 de la noche. Hacía frio en Burgos, pero eso no impidió 


que nos diésemos un buen paseo por la calle de los vinos y nuestra cena fué a base de pinchos de diseño ya que es característico de esa zona que determinados bares concursen anualmente para obtener los premios al mejor pincho de la ciudad. Bacalao con ventresca, Sushi de lechazo y otras exquisiteces nos sirvieron de soporte como cena, junto con unos selectos vinos como el Carmelo Rodero y Marboré. Y como a la mañana siguiente había que levantarse a buena hora para regresar a casa, nos acostamos poco después de las 11 de la noche en el Hotel Londres y Norte, en el centro de Burgos.
Según lo previsto, el sábado antes de las 9 de la mañana estábamos desayunando en una cafetería próxima al hotel, para de inmediato coger el coche y
enfilar la carretera hacia A Coruña, donde llegamos con puntualidad exquisita a la hora prevista, 13,30 horas, antes incluso de lo que nuestras respectivas nos esperaban para acogernos con los brazos abiertos tras 7 diás de ausencia.
En definitiva ha sido una maravillosa semana de esquí, aprovechada asimismo en cuanto a la gastronomía, y que nos ha servido además para confraternizar alejados de la rutina diaria y de los hábitos con que nos encontramos en nuestra ciudad. Desde luego, con ganas de repetirlo en futuras ocasiones.