17 de julio de 2006 – Me levanté francamente tocado, con un fuerte dolor en la pierna derecha, tanto en la rodilla como en el gemelo, que casi no me permitía mantenerme en pié, motivo por el cual dudé si quedarme a descansar o continuar la marcha.

Finalmente pudieron más las ganas de continuar y sobre las 9 de la mañana reinicié el camino, aunque con bastantes molestias en el gemelo cuando tocó subir y en la rodilla cuando se trataba de bajar. Además me surgió una pequeña ampolla en la base del pié izquierdo, pese a los cuidados de vaselina y alcohol de romero, producto de las recomendaciones previas.
Pese a todo, conseguí realizar la etapa de 24 kms, que es lo que separa Roncesvalles de Zubiri, y al llegar a destino

me dediqué a descansar en la piscina del pueblo, que está verdaderamente bien, máxime con el calor que me acompañó toda la jornada. No conseguí plaza en el albergue y me alojé en una habitación de un particular, bien equipada y con baño. En el recorrido de esta etapa he coincidido con dos chicas. A una de ellas, española, que hace el camino con toda la calma, me la encontré en
una fuente donde yo paré para descansar y refrescarme y fué quien me facilitó unas pastillas de árnica para los dolores y crema para el gemelo. En la charla que mantuve con ella me dí cuenta de que tengo un error de planteamiento: he iniciado el recorrido con la idea de llegar a Burgos en 10 días, lo que me exige un ritmo determinado, y ahi está mi error: el camino es para disfrutarlo, para hacerlo al ritmo que corresponda en cada momento y caminar de forma tan preconcebida no es lo más adecuado, de modo que he

decidido olvidarme de mis proyectos y caminar al ritmo que el cuerpo y las circunstancias me permitan en cada momento, olvidándome de objetivos duros. Cerca del final de etapa me uní a una chica francesa que me dió agua (a mi se me había terminado y ya no encontraba fuentes donde aprovisionarme). Fuimos juntos hasta llegar a Zubiri. Fué una charla agradable, y me contó que ella inició su ruta en Francia, donde vive, y lo va realizando a razón de 10 dias cada año, sin prisa.