Viaje frustrado – El descarrilamiento

Tras dar por finalizada esa primera fase de mi Camino de Santiago en Santo Domingo y regresar a Ourense y Pontevedra el día 25 de julio de 2006, segui soportando el calor de aquel verano que además estuvo plagado de incendios en toda Galicia y particularmente en la provincia de Pontevedra. Y después de una escapada a la Toscana con mi hermana Coló y su amiga Maria de una semana de duración, había programado que la fecha que mejor se acomodaba para esa segunda fase del camino era la última decena de agosto.

Con tal motivo, el 21 de agosto de 2006 cogí de nuevo el tren, esta vez en A coruña, con destino a Vitoria para pernoctar en casa de Zuriñe y desde allí dirigirme a Santo Domingo a retomar la marcha. Pero una cosa es lo que se programa y otra la realidad que el destino nos marca.

Tren 2Ese día el tren que me llevaba hacia el Pais Vasco descarriló en la estación de Villada, muy próxima a Palencia. En el tramo de vías de la estación, el Tren 3convoy en que viajábamos pasó por una via lateral a mucha más velocidad de la que correspondía a una vía secundaria, y al hacer el cambio de vía con el consiguiente giro la máquina pasó pero los siguientes vagones volcaron y descarrilaron, con tan mala suerte que el primero de los vagones al inclinarse se topó con el pilar de un puente sobre la vía, arrancándose de cuajo la parte trasera del vagón donde yo viajaba, y llevándose por delante a los viajeros sentados en aquella zona final del vagón y los equipajes allí alojados.

Tren 1Aunque yo tuve la infinita suerte de no sufrir ni un rasguño, desde mi posición en la ventana vi la vía a menos de 40 cms de mi cara, con el vagón completamente recostado hasta que, después de aproximadamente 250 metros, el tren se paró. Inmediatamente se produjo la debacle normal en estos casos, al querer todo el mundo salir de inmediato, con muchos heridos y al menos seis muertos,Tren 6 algunos de los cuales quedaron tirados en las vias junto al puente y otros que fallecieron después de ser rescatados de entre el amasijo de hierros de los dos vagones más dañados.

Yo solamente perdí las gafas, el sombrero que llevaba y mi equipaje qudó esparcido por la vía, aunque lo recuperé parcialmente días después. Como no tuve daños pude participar de forma activa en la retirada Tren 5de heridos y en la ayuda a personas que sufrían algunos despistes y que se encontraban tensas por los nervios. Fué una experiencia inolvidable y desde luego para mí la constatación de que ese no era el día fijado para mi para abandonar esta vida. Desde entonces, a título personal, celebro mi segundo cumpleaños ese 21 de agosto cada año.

Tras la ayuda a los viajeros que la precisaban y ya tranquilizados dentro de lo que cabe los ánimos,Tren 4 pude avisar a mi familia y personas próximas de que me encontraba bien, poara que cuando escuchasen la noticia no se alarmasen de forma innecesaria. No obstante, como quiera que al día siguiente toda la prensa informaba del accidente y yo aparecía en las fotos mientras ayudaba a retirar heridos del tren, hubo numerosos amigos y compañeros que conocía mi viaje que me llamaron para interesarse por mí.

Tren 7Es de destacar la importante ayudaTren 8 que prestaron en esos primeros momentos los empleados de la factoria Pipas Facundo, que está justo al lado de la estación, y que sirvió para aliviar el miedo y la tensión de los que allí estábamos y para colaborar en la retirada de heridos entre los amasijos de hierro de los vagones.

Renfe puso autocares para llevar a su destino a los viajeros y a mi me llevaron a Vitoria, donde Zuriñe me esperaba y me alojó. Alli estuve un par de dias, en los que tuve que comprar el mínimo imprescindible de ropa (mi mochila había desaparecido en el descarrilamiento, aunque pude recuperarla a mi regreso, rota y faltando algunas cosas) para poder estar esos dos días hasta que, anulado el programa del camino, regresé a casa.

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