Faltan 8 días para mi salida hacia Saint Jean Pie-de-Port a realizar uno de esos caprichos que a uno se le meten en la cabeza y que no pueden eliminarse hasta que se cumplan: hacer el Camino Francés completo, de una tirada, desde el otro lado de los Pirineos. Aunque han sido ya numerosos los recorridos realizados hasta la fecha por diferentes tramos del Camino, incluyendo el que ahora quiero hacer, siempre he tenido la espinita de no haberlo hecho de un tirón, para poder «degustar» los encantos de estar un mes en desconexión con la rutina diaria y con los problemas repetitivos, y por otra parte tener la oportunidad de contactar con toda esa gente que transita por el camino y durante un mes vivir una vida diferente, a pesar de los problemas que sin duda surgirán (cansancio, mal tiempo, temas familiares, etc.). Solo espero echar en falta los mimos de Ipi, aunque esa vía de contacto
sí que la mantendré abierta de forma permanente. Es una pena que ella no me acompañe y pueda saborear lo mismo que yo esa maravilla, pero ya se que es algo que no puedo esperar y ni se me ocurre plantearlo.
En estos últimos días he estado haciendo algunas caminatas para ir cogiendo forma, para ver cual es el mejor calzado para llevar y también para comprobar el estado de mis piernas, de mis
rodillas, y mi estado general de resistencia y hasta el momento todo funciona con normalidad. Han sido recorridos diarios en torno a los 10 kms, por el paseo marítimo, por el parque de Bens y esta mañana por los alrededores de Castelo, Iñás y Oleiros.
En casa tengo ya «semiexpuesto»
en una habitación los útiles y ropa que voy a llevar, para que nada se me olvide y cada vez que algo nuevo se me ocurre, allí lo pongo. Aunque antes de armar definitivamente la mochila tendré que eliminar lo no imprescindible, para no cargar con cosas innecesarias que ocupan espacio y pesan. Por cierto, respecto del peso, estoy valorando seriamente la posibilidad de utilizar el sistema de traslado de mochilas de Correos, que me facilitará el caminar con mayor soltura, mayor rapidez y sobre todo menos cansancio y menos repercusión negativa en el cuerpo.
Tengo ya pre-negociado el viaje de Pamplona a Saint Jean, y me faltan por hacer aún algunas gestiones para llevar todo «atado y bien atado» (dentro de lo posible, claro está).