25 de abril. La de hoy fue una etapa larga y fea. Empezó muy temprano, porque como temía al calor y hoy eran más quilómetros prefería empezar a caminar antes. De modo que salí del albergue poco antes de las 7, tras tomarme una manzana y una naranja. Todavía no había aparecido el sol el horizonte y aún tardo bastante en salir.
Durante casi 13 kms se camina por el sendero contiguo a la carretera sin nada a la vista, hasta que de pronto aparece
Reliegos, un pequeño pueblo en el que sin embargo hay 6 albergues según me dijo la hospitalera de uno de ellos, una orensana muy atenta, en cuyo establecimiento tome café. Aparte de eso, el pueblo no tiene nada de particular.
Continuando la senda otros 7 km se llega a Mansilla de las Mulas, un lugar que tiene más nombre que cosas que ver. Justo en la entrada, en el albergue me tome un desayuno para coger fuerzas para una larga caminata. De todo lo que vi allí, lo mas interesante que me pareció fue un mercado de frutas en una plaza.
La siguiente parada era Puente Villarente, que está seis quilómetros más adelante. Tiene un bonito puente, muy grande para lo que es el curso actual del río. Y el pueblo parece bastante activo.
Desde ahí hasta Arcahueja distan otros 5 kms que se cubren por un camino alejado de la carretera. Una vez allí, aproveche para hacer un descanso y tomar una fruta que me ayudara a cubrír los algo más de 8 kms que faltaban para llegar a Leon.
Ese recorrido es pesadísimo porque va al borde de la carretera y además el acceso a León se hace por entre naves de un polígono industrial. Pero luego casi resulta más pesado todo el paseo por la ciudad hasta llegar al albergue en el que me alojo.
Hoy si he podido andar tanta distancia ha sido tambien gracias al cambio de tiempo. Ayer anunciaron bajada de temperaturas y quizás lluvias. Y aunque esta mañana hacia sol, las nubes se veían ya hacia el oeste y fueron ocupando todo. La temperatura hoy ha sido bastante menor, aunque no hace frío. De hecho, para caminar es la ideal, y espero que se mantenga así en los próximos días. Mientras no llueva, todo irá bien, y con un poco de suerte en esta zona no lloverá al menos mañana.
Lo mejor de la etapa ha sido el final, la llegada a León y las posibilidades que ofrece la ciudad.
He visitado y hecho fotos de los principales monumentos y luego he estado cenando a base de pinchos en el barrio húmedo. Era uno de los atractivos que yo buscaba al elegir León como final de etapa.
Y funcionó, porque he cenado con varios vinos y tapas, acompañados de sus respectivos pinchos o tapas.
Y ha sido una cena de las mejores de mi recorrido.
Ahora toca dormir para poder mañana empezar otra jornada con ganas de hacer una larga etapa, no ten extensa como la de hoy, pero sí con el interés de seguir recortando quilómetros para asegurarme llegar Santiago en las fechas que me interesan.
‘El Camino es introspección: mientras disfrutas de las vistas del paisaje que aparece ante tus ojos, tu mente pasa revista a tus recuerdos, experiencias y sentimientos para ponerte en paz contigo mismo.’
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