Camino 2017 – Etapa 20: Ponferrada – Villafranca del Bierzo

29 de abril. La de hoy es una jornada singular. Tras la visita de Ipi, empecé un poco más tarde de lo habitual, para poder desayunar juntos y teniendo en cuenta que ya había previsto un trayecto algo más reducido que en días anteriores.
Así, después de salir del hotel a las 8 de la mañana enfilamos la salida de Ponferrada para desayunar por allí. Ya se veían peregrinos en marcha, y además en el centro de la ciudad había una gran concentración ciclista, con bicis de montaña, para algún tipo de carrera o algo así. No llegamos a saber que era exactamente pero a lo largo de mi recorrido de hoy he visto numerosos grupos de ciclistas que debían participar en ese evento.
Terminado el desayuno, cada uno a lo suyo. Con un fuerte y apretado abrazo despedí a Ipi para que volviese a Coruña mientras yo me ponía en la ruta. Y ya desde el primer momento note que las piernas no respondían bien. Al principio esperaba que, a medida que se fueran calentando, la cosa mejoraría, pero quilómetro a quilómetro los tiempos señalaban que no era así. Habituado a tiempos en torno a 10,5 minutos/km, hoy estaban por encima de los 12 minutos, y aunque no hacía el frío de los días pasados, la cosa no mejoraba a medida que avanzaba la mañana.
Atravesé Fuentes Nuevas después de salir de la ciudad, luego Camponaraya donde hice un alto para tomar café, y deje la carretera para entrar en sendero. Pero ni por carretera ni por sendero mis piernas respondían. Por el dolor, tenía que dar pasos mucho más cortos de lo que suelo, casi sin flexionar los tobillos, y lo único que conseguía era cansarme más, e ir perdiendo fuerzas.
Poco a poco alcancé Cacabelos, con mucho sufrimiento y seguí mi marcha hacia el pequeño pueblo de Pieros primero, y en dirección Villafranca después, por senderos de sube y baja, cada vez con más lentitud, hasta que finalmente decidí que no se puede forzar más de lo necesario y conseguí gestionar el cambio de final de etapa, para quedarme en Villafranca y tratar de no seguir machacando las piernas, sufriendo yo por no llevar mi ritmo y ser consecuente con lo que pretendo en este recorrido, es decir, dejarme llevar por las sensaciones y las posibilidades sin querer llegar más lejos de lo debido.
Por esa razón la etapa se ha quedado reducida a poco más de 17 kms y ahora descanso con las piernas en alto en el albergue San Nicolás, de Villafranca del Bierzo. En función de cómo evolucione esto, veré lo que hago mañana.
El resto del día he estado descansando con las piernas en alto y con varias sesiones de la crema que me dieron ayer en Molinaseca, que se aplica con un “roll-on” que masajea a la vez que se suministra. Al final de la tarde salí a tomar una caña y buscar un sitio para cenar, ya que hoy solo había comido fruta al llegar al albergue. Por cierto, este albergue se ubica en un antiguo convento o hospital, que ahora es a la vez hospedería. Es un edificio enorme donde según me dijo mi cuñada de pequeños jugaban y venían a misa los domingos. El albergue lleva el nombre de San Nicolás y está en el centro de Villafranca, una localidad que tiene un gran patrimonio artístico y monumental.

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