Camino 2017 – Etapa 25: Palas de Rey – Arzua

4 de mayo. La de hoy es una etapa muy especial porque de alguna forma es el final de mi Camino en solitario ya que tras ella haré un descanso durante el fin de semana para recuperar las piernas y así llegar a Santiago en perfecto estado. Por otra parte y también en el final de esta etapa tuve la compañía de mi hermano pequeño, Miguel, a la vez mi ahijado.
La jornada la empecé temprano porque en el albergue servían desayunos desde primera hora. Al salir del albergue me encontré con muchos peregrinos que como yo empezaban el recorrido pero la diferencia con respecto a otros días es que hoy parecía que había llegado una excursión y todos se incorporaban a la marcha. Es increíble el crecimiento en numero de personas de esta semana que tal vez se deba al comienzo del mes de mayo o a la suma de eso más el hecho de estar ya dentro de los 100 kms que dan derecho a la Compostela.
El recorrido empieza con un descenso continuado desde Palas, que teniendo en cuenta que salgo con las piernas todavía sin la temperatura de marcha, hacen que sea más duro. Como referencia, si hace una semana en la primera hora había caminado 6 kms, hoy y en estos últimos días no paso de 5 kms. Pero como ahora lo que tiene más interés para mí es llegar y hacerlo en buen estado, se hace un esfuerzo especial y se camina sin tregua.
Desde Palas a Melide hay unos 16 kms que hice casi en romería porque en todo momento tenía a la vista gente por delante y por detrás, y no sólo peregrinos a título personal sino grupos y numerosos en la mayor parte de casos. El Camino se hace en su mayoría a través de senderos rurales en general con el piso en buen estado y casi siempre con arboleda, lo que lo hace más atractivo y ameno. En la línea de los días precedentes esos senderos son subidas y bajadas, en general llevaderos aunque alguno es más duro.
La entrada en Melide resulta un poco larga de más, pues atraviesa un polígono y cuando ya aparecen las casas aún se tarda un rato en llegar al centro del pueblo. Hice una parada para descansar un rato pues en todo el trayecto previo solamente había hecho un alto para tomar un café. Aproveché para sellar la credencial en la iglesia que está en el centro y tuve una agradable charla con la persona que la atendía.
Me vino a la mente al llegar a Melide mi paso anterior, que tuvo la singularidad de que antes, en Palas, había venido a vernos y comió con nosotros Ipi. En aquella ocasión tras la comida, ella y yo nos fuimos en el coche a llevar las mochilas al albergue de Melide, mientras Chus y la asturiana que nos acompañaba hacian el trayecto sin carga. Luego yo volví a Palas a hacer el recorrido en solitario y la visita de Ipi me dio alas porque hice esos 16 kms en poco más de 2 horas, mientras ayer en ese mismo tramo empleé media hora más.
Pasado Melide, inicié la marcha hacia Arzua, pasando por varios pueblos Intermedios. Entre otros lugares me quedo grabada Fonte de Prata, lugar al que se llega tras una fuerte subida, de esas que machacan el cuerpo. Hay otras subidas aunque no tan duras. Y siguen las constantes de ascensos y descensos.
Hay que reseñar hoy, como elemento favorable el hecho de que hasta más de mediodía, el sol se mantuvo oculto, rompiendo así las previsiones que anticipaban una jornada soleada. Y eso hizo que se pudiera caminar con relativa tranquilidad y sin el peso añadido del calor.
Y tras varios pueblos, cuando faltaban casi 3 kms para llegar a Arzua, me esperaba Miguel para hacer conmigo esos 3 kms fínales. Fue para mí muy gratificante el que viniera a esperarme y acompañarme en ese tramo final de etapa. Se incorporó en Ribadiso y todavía antes de llegar a término de etapa hubimos de afrontar otra considerable subida.
La entrada en Arzua fue rápida porque el albergue Don Quijote en el que yo había reservado está justo a la entrada del pueblo. Da la casualidad de que a la misma altura está el I.E.S. En el que Miguel da clase y es jefe de estudios, con lo que mientras yo me refrescaba y me cambiaba de ropa, pudo el acercarse a recoger sus cosas en el instituto.
Ya cambiado y aseado, nos fuimos a comer a Casa Chelo, en el centro de Arzua, un lugar enxebre en el que hemos comido bien. Tras la comida llegó ya Ipi que venía a recogerme para estos próximos días de recuperación, esperando ya estar el lunes en perfecto estado para afrontar en dos etapas suaves la llegada a Compostela. Además y como ya dije al inicio en esas etapas estaré acompañado por Ipi y ella será la que entre conmigo en Santiago poniendo fin a este proyecto mío de Camino.

Enviado desde mi iPhone
M.R.Gigirey

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