Un paseo junto al mar

Quienes tenemos el privilegio de vivir en A Coruña y disponemos de la visión del mar casi desde cualquier punto de la ciudad, es frecuente que no valoremos a menudo en toda su extensión lo que tenemos ante nosotros, pero en ocasiones es bueno hacer una reflexión y pararse a pensar en ello.

Y en base a esas reflexiones, voy a comentar lo que veo cada mañana que salgo a caminar por el paseo maritimo ya sea en una u otra dirección desde mi punto de arranque, justo tras el IES Eusebio da Guarda. El arranque, en este caso lo haré atendiendo a las tendencias innatas, es decir hacia la izquierda, en dirección al Portiño.

En primer lugar tenemos una vista general de Riazor, donde en estas últimas fechas las bulldozer trabajaban para preparar las dunas que deberían servir de contención a los temporales, de los cuales en esta pasada semana hemos tenido el primero y bastante significativo.

Caminando hacia las Esclavas, siempre bordeando la playa, llegamos hasta la coraza allí situada, punto desde el que habitualmente se obtienen las mejores vistas del temporal y que estos días ha servido para conseguir un plano general y panorámico de toda la ensenada de Orzan-Riazor, con el mar embravecido. Más adelante pondré como contraste la visión de la misma zona simplemente una semana atrás, con el mar completamente en calma.

Tenemos a continuación, siguiendo bajo el Moon hacia el Milenium, una pequeña playa que usan los lugareños para refrescarse en verano y en cuyas rocas es frecuente encontrar a pescadores asi como a buceadores en la ensenada contigua. Un poco más adelante tenemos una vista de la torre que, en esta ocasión hemos captado con dos gaviotas asentadas sobre un pedestal que ha quedado como recuerdo de la zona antiguamente conocida como Katanga.

Y tras sobrepasar la cetárea divisamos ya el obelisco del Milenium, desde donde estos días se podian conseguir excelentes tomas de las olas rompiendo contra las rocas allí existentes y de la Torre de Hercules al otro lado de la bahía.

Dejando atrás el Milenium, enfilamos la fuerte subida que nos lleva hacia el Pulpo, punto de parada de muchos turistas para fotografiarse con el mar y la Torre al fondo. Y un poco más adelante, la Bola de cristal que nos lleva a lo alto del Monte de San Pedro.

A partir de ahi comienzan a divisarse ya los islotes de San Pedro y continuando siempre por el paseo al borde del mar nos acercamos a la rotonda situada junto a la zona de aparcamiento, donde vemos dos esculturas o monumentos. Es un espacio en el que habitualmente se ubican autocaravanas y coches que se acercan a visualizar la hermosa puesta de sol que se divisa desde alli.

Poco más adelante se termina el paseo actual, bajo la carretera que asciende hacia el Parque de Bens. En esa esquina está situado un pequeño monumento, junto a una placa que recuerda al coruñés que falleció cuando hace ya muchos años el antiguo vertedero se desplomó hacia el mar, arrasando todo lo que encontraba a su paso. Y continuando la bajada hacia el puerto de O Portiño, encontramos otro monumento, en este caso conmemorando a los coruñeses (creo que en número de 17) que cuando las tropas «nacionales» tomaron la ciudad intentaron escapar por mar para evitar ser masacrados. Al parecer solo unos pocos lo consiguieron.

El recorrido antes descrito, desde el inicio, supone algo menos de 5 kms. Y haciendo el regreso por el camino que, bajo el paseo marítimo regresa a la rotonda antes descrita, y ya desde ahi por la misma ruta utilizada a la ida, totalizamos una cifra próxima a los 10 kms, que viene a ser el trazado de la caminata diaria, como queda también señalado en la gráfica de Endomondo que habitualmente utilizo. En el camino de regreso volvemos a encontrarnos con una hermosa vista del Milenium desde donde se localiza el Pulpo.

Esta ruta que realizo habitualmente tiene para mi un encanto especial, de forma singular a diario porque suele haber muy poca gente y se camina muy bien, sin agobios y con toda la tranquilidad del mundo, lo que no ocurre en sábados, domingos y festivos, cuando habitualmente hay mucho más tránsito (en todo caso mucho menos que cuando se toma la ruta hacia la Torre).

Monumento a los Héroes del Orzan

Paso acontinuación cuatro fotos de contrastes, hechas desde la coraza donde se ubican los monumentos a los policias municipales fallecidos años atrás tratando de rescatar a un joven «erasmus», en uno de los múltiples temporales que nos azotan cada invierno.

En un primer contraste pongo una vista de la ensenada de Riazor en dos momentos concretos, con solo 9 días de distancia en el tiempo, pero donde se observa el estado de esa ensenada con mar en calma y con mar brava.

Y en estas otras dos fotos, la vista desde el mismo lugar en dirección a la ensenada del Orzan, tomadas las fotos en las mismas fechas de las anteriores.

Y si, en un nuevo y diferente paseo, partiendo del mismo lugar (parte trasera del IES Eusebio da Guarda), nos dirigimos a la derecha, en dirección a la Torre, el recorrido (siempre bordeando el mar) después de sobrepasar el monumento a los policias ya descrito y fotografiado, nos lleva en primer lugar a pasar junto a la fuente de los surfistas, frente al hotel Maria Pita, y sobre la playa del matadero donde los aprendices de surfista hacen sus pinitos.

Continuando el paseo llegamos a la altura de la Domus, adornada por una estatua de Botero, y tenemos a nuestra derecha el impresionante edificio diseñado por el japones Arata Isozaki que ya es uno de los símbolos de la ciudad.

Una vez dejado atrás el impresionante edificio de la Domus, en la plaza ubicada poco más adelante, hay un curioso reloj de tamaño considerable y muy vistoso que además se mantiene activo y da la hora, aunque en esta ocasión los técnicos encargados de ello se ve que todavía no han tenido tiempo de cambiarla al horario de invierno.

Poco más adelante nos encontramos a la izquierda con la Casa de los Peces o Acuario, que además de sus piscinas interiores donde se ubican multitud de especies marinas de todo el mundo, tiene un par de piscinas exteriores con focas. El acuario se ubica sobre las rocas y obtiene el agua directamente del mar tras un proceso de filtrado. Es muy interesante la visita interior, y si se consigue el acceso, también al recorrido interno donde se puede observar el proceso de cuidados de las variadas especies.

A la altura, mas o menos, de la vía que se aparta del paseo marítimo para acceder al Acuario, nos encontramos a la derecha con una rotonda que aloja una escultura-monumento que no sé exactamente qué representa pero que, vista según se camina, ofrece una interesante perspectiva junto a la Torre como fondo. Y un poco más adelante, a la derecha, un monumento que conmemora la confirmación por el rey Sancho IV en el año 1286 del privilegio de Alfonso IX otorgando en el 1208 a A Coruña la carta de Población, equivalente a lo que sería el título de ciudad.

Poco más adelante nos encontramos, a la izquierda, con un laberinto de pequeños lagos semioculto entre la vegetación, y a la derecha con el edificio de la antigua Prisión Provincial, hoy muy deteriorado y que evito de forma consciente poner aqui. Simultáneamente tiene el paseante, mirando a la izquierda, una impresionante vista de la Torre de Hércules, con la playa de As Lapas debajo.

Si continuamos ruta, pasamos al poco rato por la gran rotonda de la que nace la vía que nos llevaría a la Torre, pero en esta ocasión la dejamos al margen (el paseo por ahi merece consideración especial y será objeto de un capítulo específico con todo lo que conlleva, incluido el parque de los Menhires y demás). Y un poco más adelante, junto a otra rotonda, encontramos a la derecha un monumento a los represaliados de A Coruña y comarca durante la guerra civil. Es algo que de forma habitual pasaría sin ser visto, pero que dejo aqui reflejado.

Ya desde ese lugar se inicia la bajada, dejando a la izquierda el espléndido complejo del Club del Mar para continuar hacia el cementerio, frente al cual encontramos un mural que no se sabe bien a qué obedece pues no tiene ninguna indicación al respecto.

Torre de Control de Tráfico Marítimo

Y a continuación, seguimos caminando hacia el dique de abrigo, dejando a la derecha el complejo de la Universidad, antiguo cuartel hoy reformado y rehabilitado, desde donde se divisa y destaca perfectamente a lo lejos la torre de control de Tráfico Marítimo, en cuya estructura intermedia se reflejan en un dia normal las construcciones ubicadas frente a ella, entre otros el Oceanográfico.

Iglesia Orden Tercera

Un poco más adelante está a la derecha la Iglesia de la Orden Tercera, que se divisa por su parte trasera, junto al museo Luis Seoane, y tras de los cuales medio oculto está el antiguo Hospital Militar, hoy hospital Abente y Lago.

Pasamos a continuación junto al Club Nautico y frente a él, iniciando el nuevo tramo del paseo marítimo que ya accede a la bahía del puerto, el impresionante Castillo de San Antón, hoy Museo Arqueológico Provincial y que a lo largo de los años ha sido utilizado para muy diversas funciones.

Castillo de San Antón – Museo Arqueológico Provincial

Ya dirigiéndonos hacia la dársena pasamos antes frente a las instalaciones de La Solana (ubicadas sobre la antigua playa del Parrote) y desde esa zona se observa a lo lejos la parte externa del Jardín de San Carlos, que en otro tiempo fué la construcción más próxima a las murallas (todavía se guardan algunos restos y en ellos algunos cañones que en su momento sirvieron para defensa de la ciudad.

Jardines de San Carlos

Ya llegando a la dársena se ubica a la izquierda una imagen de la Virgen del Carmen que, a mi modesto entender, tiene bastante poca calidad artística y es más bien un pegote en esa localización, y frente a nosotros nos encontramos con el puerto deportivo, tanto en la parte exterior como en el interior de la dársena.

Desde ahí el regreso de mi paseo se hace ya por el interior de la ciudad, atravesando los jardines de la parte ganada al mar, entre los Cantones y el puerto. Es también un agradable recorrido que de vuelta a casa totaliza entre 8 y 9 kms. dependiendo de si la ruta ha sido hecha bordeando la Torre, bajando hasta las instalaciones de San Amaro después de bordear la ciudad deportiva de la Torre, o simplemente cubriendo la línea del paseo marítimo según lo aqui descrito en esta ocasión.

Y si el paseo o paseos se lleva a cabo en fechas en las que el mar está muy movido como ha ocurrido en la semana anterior, podemos tener antes nosotros visiones como las que dejo a continuación, con olas grandes que al romper dejan imágenes dignas de ser grabadas y exportadas para disfrute de quienes, siendo amantes del mar como es nuestro caso, no tienen la ocasión de verlas en vivo.

4 comentarios sobre “Un paseo junto al mar

  1. Un reportaje narrativo y fotográfico que los que tenemos la suerte de haber recorrido, y seguimos haciéndolo cuando las circunstancias lo permiten, posiblemente no valoramos en su justa medida la calidad visual por el entorno, la emocional por el reposo que genera y la social por la cantidad de personas que se conocen y que utilizan esta misma «medicina» y además los saludamos; es una muestra de la calidad de vida de la que se disfruta en la ciudad de La Coruña. Me parece una idea acertada que valoro muy favorablemente, si das la autorización y lo estimas oportuno, seria una manera de enseñar la ciudad de La Coruña a terceras personas,

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  2. Enhorabuena, qué bonito…
    Qué envidia te tengo por ser de “mar adentro”
    Algún día, igual empezamos a compatibilizar Mar y montaña…
    Me has despertado unas ganas enormes de conocer más a fondo Coruña!
    Un beso gordo

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  3. Me parece todo muy bonito de A Coruña, pero también sabemos de zonas desprotegidas y feas. Que también son de A Coruña, que debían de salir y con más difusión.
    Pero enhorabuena por las fotos tan bonitas.

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