Soy coruñés de nacimiento (un CTV o coruñés de toda la vida, dirían los pijos). Y como tal, un amante de nuestra tierra y de todas las cosas buenas que tiene. Y entre los símbolos de la ciudad destaca a mi entender la Torre de Hércules seguida con menor entidad por el Obelisco y más recientemente por el Milenium.
En la década de los 70 cuando un amigo o amigos de fuera venían a visitarme, siempre incluía entre las visitas a realizar, como no podía ser menos, una subida a la Torre y también cuando el visitante estaba dispuesto a ello, un madrugón para asistir en el puerto a la descarga de pescado y posterior subasta.
Y hace algunos años, concretamente en 2013, organicé una visita para un grupo de compañeros de trabajo prejubilados como yo y mi sorpresa fué que varios de ellos, naturales de A Coruña, jamás habían subido a lo alto del monumento. Aquella visita resultó francamente bien y yo desde entonces he vuelto a ascender un par de veces más.
Ahora en mis paseos matinales me gusta recorrer su entorno observando el mar y disfrutando de la tranquilidad que existe, ya que somos muy pocos quienes circulamos por aquellos parajes, fuera de lo que es el recorrido del propio paseo marítimo e internándome por los caminos y senderos de tierra que bordean la costa, sobre las rocas.
Suelo comenzar el recorrido por un camino de tierra anejo al Aquarium bajo el paseo y que lleva directamente hacia la playa de Las Lapas. Y lo primero que aparece antes de iniciar la subida hacia la izquierda, es el grupo de los Artabros que recuerdan la presencia de esos pobladores en nuestras tierras. Son tres figuras que representan a una mujer, un marinero y un guerrero, como un esquema de la sociedad de esa etapa.
Un poco más adelante, la representación del Menhir Pentacefálico, una escultura con cinco caras que representa a los pueblos provenientes de los cinco continentes a través de mar. Y a continuación, siguiendo con la subida, tres esculturas representativas de las tres cabezas del gigante Gerión vencido. Realizadas con planchas de acero.

Un poco más arriba, ya en el paseo que rodea a la Torre, encontramos el Ara Solis, un altar del sol en piedra, que apunta hacia Fisterra y que recuerda el culto al sol de los romanos. Existe una leyenda al respecto, según la cual hay un único día en el año en que la línea que separa el mundo de los vivos del de los muertos, que es muy fina, se funde con el mar mostrando el punto donde se acaba el mundo (Fisterra) y ese espectáculo solo se puede contemplar desde este monumento. Y muy cerca de allí, están los restos de algo que debió ser una muralla que rodease el monumento en otros tiempos.
Desde esos restos de piedra se contempla una buena perspectiva del Aquario, en la distancia.

Si continuamos bordeando la Torre por la izquierda, sobre el acantilado, aparece ante nosotros la Rosa de los Vientos, con una espléndida imagen sobre las rompientes.

Rodeando la Torre, al llegar a la entrada principal nos topamos con la escultura de un soldado de la época. Y en la base del monumento están las puertas, realizadas en bronce y con tallas que se inspiran en los mitos y leyendas que existen sobre el faro. Se representa tanto la lucha de Hércules con el gigante Gerión, como referencias a las obras de reconstrucción y reforma de la Torre.
Comenzando la bajada por la vía que conduce hacia la rotonda, está a la derecha la Hidra de Lerna, representación de un monstruo acuático de nueve cabezas objeto de una leyenda sobre Hércules, que en un ataque de locura había matado a sus hijos. Como castigo, el oráculo de Delfos le mandó ponerse a disposición del rey Euristeo, que le encomienda doce trabajos. Uno de ellos es matar el león de Nemea y otro matar a la Hidra de Lerna.

Al llegar a la rotonda desde la que se iniciaría la subida al monumento, nos encontramos una gran estatua de Breogán, obra de Xosé Cid. En ella aparece el heroe mitológico gallego con su espada y escudo.
A partir de esa rotonda, tomamos la dirección hacia la derecha, donde se encuentran las otras esculturas. Desde allí se divisa una buena imagen de los tres cubos situados en la península de Punta Herminia, en el denominado Monte dos Bicos, que agrupa una serie de petroglifos de la Edad del Hierro con formas geométricas, signos y cruces tallados en la roca. En el saliente de Punta Herminia está también la Caracola, que se ha convertido en un elemento muy representativo de la zona.
Según algunas informaciones, tanto la Caracola como el resto de símbolos que se han ido ubicando en diferentes lugares del entorno de la Torre, fueron creados a partir de los materiales procedentes de la chatarra generada por el embarrancamiento, incendio y posterior hundimiento del Mar Egeo, que se produjo en diciembre del año 1992 entre la península de la Torre y Punta Herminia. En diferentes lugares de este parque hay varias placas que recuerdan a personas ya fallecidas que participaron en las tareas de salvamento de aquel accidente.
Otro de los símbolos referidos es La Copa del Sol, de acero cortén, que se basa en otra leyenda, según la cual otro de los trabajos de Hércules fué la captura de los Bueyes de Gerión, que vivía en Eriteia (ahora Cadiz) y para evitar cruzar el oceano, le pidió su copa al sol, para hacer el recorrido por las noches.
Continuando el recorrido hacia San Amaro, encontramos la escultura denominada Hercules na nave dos Argonautas, hecha en granito, para llegar un poco más adelante a la zona donde están ubicados los Menhires por la Paz, un conjunto de doce esculturas que representan a la familia, por lo cual hay dos de mayor tamaño que hacen referencia a los padres y destacan sobre las otras diez. Todas ellas tienen un hueco en el centro desde los cuales se puede observar en un sentido la Torre y en otro sentido el mar. Los menhires están situados en dos círculos concéntricos.
Muy próximo a los menhires está el Monumento a los Fusilados, obra de Isaac Diaz Pardo, como homenaje a los fusilados por el franquismo durante la guerra civil. En dos losas de piedra que forman parte del mismo hay inscripciones con sendos poemas de Federico García Lorca y Uxio Carro Alvarellos.

Se completa el grupo de monumentos en esta zona, que se conocía como Campo de la Rata con lo que fué el Cementerio Moro construido durante la guerra civil para enterrar a los soldados musulmanes del ejército regular marroquí fallecidos durante la contienda. En la actualidad se ha reconvertido a un recinto denominado Casa de las Palabras dedicado al diálogo entre las civilizaciones, a través de fragmentos de textos clásicos en varios idiomas relacionados con la historia coruñesa.

Por último, en esta zona y realizadas sobre la hierba, hay cuatro tipòs de fachadas que señalan la evolución de lo que ha sido a lo largo de los siglos el aspecto de la Torre, tras varias reconstrucciones.
Y antes de terminar el recorrido, regresando a la zona de acceso desde el paseo marítimo, tenemos otros símbolos, como son el monumento a Caronte, una estatua en bronce obra de Ramón Conde, sobre otro de los trabajos encargados a Hércules, que consistía en ir al mundo de los muertos (Hades) y traer al perro de las tres cabezas, el Can Cerbero.
Un poco más adelante, dirigiéndonos hacia la ubicación del Menhir Pentacefálico, encontramos una escultura de tipo cubista, denominada La Guitarra, realizada en bronce por el artista Pablo Serrano, que homenajea a Picasso. Forma parte de una serie denominada «Guitarras o divertimentos con Pablo Picasso, la guitarra y el cubismo».
Antes de abandonar esta zona de acceso, viene a colación comentar un aspecto que me llama la atención. Desde hace unos años se ha levantado en esta zona una caseta de información a los visitantes, que sin duda es de agradecer pero que, a fuer de darle originalidad y supongo que con la idea de internacionalizarla, tiene en su parte trasera una inscripción que, sin ser yo un reputado lingüista, me cruje al verlo. Algún entendido, para que desde atrás se viese en inglés lo mismo que indica por delante ha traducido lo de Torre de Hercules, por «Tower of Hercules», imagino que a través del traductor de google o similar. A mi limitado entender procedería poner «Hercules’ tower»
Por último, y como cierre, un elemento externo lateral del paseo marítimo que inicialmente yo he considerado como un laberinto, pero que realmente forma parte del parque escultórico y que se denomina El Combate, ya que trata de hacer referencia al combate que mantuvieron Hercules y Gerión. Está basado en un cuadro abstracto de igual titulo cuyo autor es Tim Behrens. Es en realidad un estanque.


























Precioso reportaje
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Al igual que los anteriores, muy interesante.
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Buenas noches Manolo Extraordinario relato. Muchas gracias y saludos Carlos
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Que bonito y didáctico relato, mañana mismo haré el recorrido.
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