Hoy vengo a hablar de mi libro

Me apropio temporalmente de esta frase, que se hizo famosa a raiz de una entrevista que le hicieron a Francisco Umbral, para lo que hoy pretendo, que es precisamente hablar sobre el libro que escribí recientemente, a modo de Libro de Vida, siguiendo un programa elaborado al efecto por Afundación, en combinación con Envita.

Portada del Libro

Efectivamente en los inicios del año 2021 mi querida Ipi me comentó que le había llegado una comunicación del espacio +60 de Afundación, anunciando un programa denominado Historias Vividas, que consistía en utilizar un programa generado por Envita para escribir algo parecido a un libro de memorias. En síntesis, consistía en seguir un guion que facilita el recuerdo de determinados momentos a lo largo de la vida, para recordar con relativa facilidad momentos en los que cada uno tiene cosas para relatar. Ipi me dijo que ella se había inscrito y me animó a que yo hiciera lo mismo. Y como soy muy «mandadiño», me inscribí.

Después de una reunión en la que se precisaron los aspectos particulares del programa y se ofreció el apoyo necesario para desarrollar el proyecto, comencé con la escritura, apoyándome en las fotos que conservo, muchas de ellas heredadas de mis padres y la mayor parte realizadas por mi a lo largo de todos mis años, desde aquella cámara de formato «6 x 9 de pase ancho» con las que tengo mis primeros recuerdos allá por los años 60 del pasado siglo, hasta las sucesivas Olympus, Canon y las digitales actuales.

A lo largo de todo el año 2021 hemos tenido varias reuniones, algunas presenciales y la mayor parte de ellas por vía telemática, a causa de las restricciones de la pandemia, en las que Susana y sus compañeras de Afundación nos ofrecían su apoyo para avanzar en la escritura del libro, y nos iban marcando los ritmos para llegar a terminarlo antes de final de año. Por cierto, debo señalar que Ipi, después de embarcarme a mi en el proyecto, se dió de baja y me dejó solo en mi aventura.

Los cinco que presentamos el libro

Como el programa abarcaba a las diferentes sedes de Afundación en Galicia, creo que estuvimos metidos en esto una decena de personas, de las cuales al final siete terminamos el libro a tiempo para su impresión antes de las navidades y el resto se han vuelto a anotar para continuar con la escritura a lo largo de 2022. Por mi parte debo decir que conseguir llegar a tiempo, pese a que en el último tramo me lié con las fotografías, pretendiendo un encaje que en muchos casos resultó imposible, por lo que hube de recurrir a multitud de «collages» para integrar todas las imágenes que deseaba.

Ipi y David, a quienes va dedicado

Cumplidos los plazos, a finales de noviembre entregamos los textos y fotografias para su impresión, con la idea de que pudiésemos tener los libros en nuestro poder antes de Navidad para regalarlo a las personas a las que iba dedicado. En mi caso, los receptores eran Ipi y David. Para dar un mayor realce a la terminación, se había previsto un acto el día 22 de diciembre, con familiares y amigos, acto que finalmente no pudo celebrarse por las restricciones de la pandemia, quedando la fecha pospuesta sin fijar una nueva.

Las intervenciones de los familiares

Y como la gente de Afundación y Envita querían dar realce al programa y fomentar las inscripciones para la nueva edición del programa, se fijó nueva fecha para el 30 de abril de 2022, y en esta ocasión sí se llevó a cabo la reunión, a la que acudieron familiares y amigos. Fué un acto para mí muy emotivo y que personalmente me dejó buen sabor de boca, en el que estuve acompañado por varios de mis hermanos y sus respectivas, además de algunos de mis amigos más cercanos, y en el que tanto Ipi como David y mi hermana Coló participaron de forma activa, siendo entrevistados. Ipi y David lo fueron como receptores directos del libro, y Coló por ser la primera de mis familiares que tuvieron acceso a la lectura del mismo.

Foto de grupo con los familiares y amigos asistentes

En el acto participamos al final cinco de los siete que completamos el libro en 2021, al no poder asistir por diversos motivos los dos restantes. Para mí fue un día completo, que me deja un excelente recuerdo para añadir a todo lo vivido directamente con la escritura del Libro de Vida. Al día siguiente apareció una reseña significativa en el diario La Opinión, que queda aquí plasmada.

Por cierto, que en las entrevistas con familiares, David demostró unas excelentes dotes de comunicación, como fue valorado por algunos asistentes no «implicados». En definitiva, algo para añadir a los recuerdos incluidos en el propio Libro de Vida.

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