La etapa de hoy, ecuador de este proceso por ser la 5 de nueve, ha sido relativamente tranquila, aunque se me ha hecho algo larga.

Salimos del albergue sobre las 8,30 horas, dejando allí a Armando, que como ayer colapsaron sus botas, y no hubo forma de arreglarlas no le quedó otra opción que comprar unas nuevas. Le gestionamos que el taxi que traslada las mochilas le llevase a Decathlon de Zamora y ya luego le dejase en el final de etapa de hoy. Es decir, que se libró de la caminata.

Después de desayunar en Rosa Mary, el restaurante donde ayer cenamos, arrancamos a andar a las 9,15 con destino a Fontanillas, un pueblo situado a mitad de etapa, donde teóricamente había un bar para hacer la parada intermedia.


El camino deja la carretera bordeando la iglesia de Santa María del Castillo, que ayer visitamos y se adentra por el medio de terrenos agrícolas similares a los de días pasados, cambiando con frecuencia de dirección por lo que en apariencia se alarga más de lo imprescindible.

Cuando llevaba caminados unos 4 km se pasa de nuevo junto a la vía del AVE aunque en este caso por un paso subterráneo, que no alarga el recorrido. A esas alturas de la marcha, sobrepase a la coreana y a un par de caminantes más que habían salido antes. Rafa y las chicas caminaban un poco más atrás.

Varios kilómetros antes de llegar a Fontanillas se dejan a la izquierda los restos de lo que en su día fue una fortaleza, el Castillo de Castrotorafe. No merece la pena acercarse a visitarlos, y simplemente indico su existencia.

A esa altura hay un cartel anunciando la existencia de un bar a 300 metros, pero como obliga a desviarse, lo dejo pasar, pensando que podremos tomar algo en Fontanillas. Pero cuando llego al pueblo previsto como parada intermedia, me entero de que no hay bar, sino simplemente un pequeño local con una máquina donde se pueden tomar unas bebidas calientes.


Así que allí me voy, esperando la llegada de mis colegas de marcha y aprovecho para escuchar y ver por el móvil la comparecencia de Pedro Sánchez, nuestro presidente, que decide no dimitir y continuar al frente del gobierno.

Tras alrededor de media hora de descanso en ese ‘coffee break’ retomamos la marcha, ya con la idea de hacer de una tirada los casi 12 km que restan hasta el final de etapa, donde ya Armando nos ha avisado que nos está esperando. La idea era que él pudiese reservar las camas para todos pero al parecer el posadero le indica que solo a medida que cada uno vaya llegando puede elegir cama.

Se pasa por el pueblo de Riego del Camino después de caminar casi otros 4 km desde el anterior, pero ahí no hay nada que ver, y a continuación se afrontan ya los 7 km restantes, que se hacen muy largos, porque el paisaje no tiene nada de particular respecto de lo ya andado e incluso es más aburrido, y cuando a lo lejos aparece el pueblo todavía faltan casi 3 km para entrar en el.

Así llego a Granja de Moreruela sobre las 13,40 horas, después de recorrer los más de 27 km de la etapa de hoy. Me espera Armando y después de hacer el registro en el Bar- Teleclub de quien gestiona el albergue ya puedo venir a instalarme, mientras Armando queda pendiente de la llegada de Rafa, Mayi y Chus, que lo hacen 20 minutos después.

Tras acomodarnos todos, ducharnos y cambiar de ropa, puesto que se hace tarde nos vamos a comer al bar, que es el único en Moreruela en estos momentos. En principio nos ponen mala cara porque dicen que es tarde, pero al final nos atienden bien y comemos adecuadamente.

Tras la comida, una siesta reparadora para más tarde salir a hacer algo de compra en la única tienda del pueblo, donde cogemos fruta para mañana.


Y nos queda tiempo antes de la cena para descubrir el pueblo, que tiene una iglesia con buena pinta justo al lado de nuestro albergue, pero esta cerrada, vemos el edificio del ayuntamiento, lleno de nidos de golondrinas, y finalmente la zona próxima al bar, con un parque precioso, el colegio y unas zonas de recreo.


Antes de cenar nos da tiempo tambien a tomar un refresco en la terraza del bar, aprovechando los últimos rayos de sol, y luego, ya de nuevo dentro del bar cenamos un buen plato de embutido.

Y como el día no da para más y la gente en el albergue se pone a dormir antes de las 10, para que nadie nos proteste, todos a la cama.