Granja de Moreruela-Benavente

Anoche, viendo que la etapa de hoy era quizás la más larga de las preparadas, decidimos levantarnos sobre las 7 para estar desayunando a las 7,30 cuando abría la cafetería del Teleclub, y más o menos sobre las 8 estar empezando a caminar.

El desayuno fue de lo más sencillo porque solo pudimos tomar café y unas magdalenas.

Otra decisión tomada ayer en Asamblea General fue que hoy dormiríamos en un hostal, habida cuenta de que el albergue de Benavente tiene pocas camas y de que nos apetecía estar un poco más cómodos.

El Teleclub donde se gestiona el albergue

Así pues, según lo previsto, poco después de las 8 estábamos ya subiendo la cuesta por la que se sale de Moreruela para tomar los caminos agrícolas habituales, sobre los que sigo insistiendo en que dan a veces demasiadas vueltas que alargan de forma innecesaria el recorrido.

Los primeros 9,5 km transitan por los caminos habituales, realmente de poco interés, salvo contadas ocasiones en las que aparece arbolado autóctono y donde podemos escuchar los trinos de los pájaros, que siempre es agradable.

El primer pueblo que encontramos, y donde además hay un bar que nos permite una parada tranquila es Santovenia del Esla, donde además de tomar un café calentito, nos metemos al cuerpo parte de la fruta que compramos ayer, es decir plátanos y mandarinas.

El camino continúa su recorrido en los siguientes 6 km hacia Villaveza del Agua, y al poco de salir de allí empieza a llover, por lo que todos nos paramos a equiparnos con los chubasqueros, aunque luego la lluvia apenas dura unos minutos y no nos atrevemos a quitarlos por si acaso. En su mayor parte el camino discurre paralelo a la N-630, sin mejorar demasiado en cuanto al contenido. incluso al pasar por el pueblo desaparecen las señales y hubimos de preguntar a un paisano si estábamos en la buena dirección.

Un par de kilómetros después, por un sendero cercano y paralelo a la general, llegamos a Barcial del Barco, donde el único bar del pueblo está cerrado porque descansan los martes. Nos habían indicado que desde ahí hasta Benavente se podía hacer el recorrido por la Vía Verde, que discurre por lo que hace años era el trayecto del ferrocarril de la Vía de la Plata. Localizamos el inicio de la vía gracias a la información que nos facilitó el cartero del pueblo.

Y ya a partir ese momento entramos en un recorrido mucho más atractivo, y en el que destacan varios puentes de hierro sobre el río Esla.

Vemos también una piscifactoria en el río, de donde posiblemente habrán salido las truchas que unas horas después comemos en el restaurante.

La vía verde realmente es cómoda de recorrer, con muchos matices en cuanto a la vegetación, y sobre todo los puentes, destacando el mayor de ellos.

Pero al final, los 7 km de esa vía verde nos empiezan a resultar un poco pesados, porque se añaden a los 20 km que ya llevamos recorridos con antelación.

Cuando por fin terminamos la vía , dejando a un lado el último pueblo, Villanueva de Azoague, buscamos el camino para llegar al Hostal La Trucha, donde tenemos la reserva.

Y para llegar allí todavía nos restan casi 2 km, casi todo en subida, y ese trecho termina con nuestra resistencia. Completamos así una jornada de 28 km, la más larga de nuestro periplo.

Al llegar al hostal ya es hora de comer por lo que después de tomar unas cervezas vamos directos al restaurante.

Tras la comida, subimos a descansar y echamos una buena siesta. Con la ducha y recuperados decidimos salir a dar una vuelta y comprar fruta, y a la vez pasamos por la lavandería para reponer la ropa para las últimas 3 etapas antideslizantes volver a casa.

Como hoy se jugaba la semifinal de Champions entre Madrid y Bayern, nos quedamos en la cafetería del hostal mientras las chicas se van al centro, a tomar algo.

Y ya terminado el partido y de vuelta las chicas, todos a las habitaciones para preparar los cuerpos para la etapa de mañana.

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