Saint Palais – Ostabat

Ya comenté ayer que esta etapa, al igual que la anterior eran producto de una adaptación para visitar Saint Palais, y que por esa razón la jornada de hoy sería más corta de lo habitual. Lo que no sabía era que, además de la mas corta, seria la mas dura.

Iniciamos la jornada a la misma hora de los días anteriores, es decir, levantarse algo antes de las 7 para estar desayunando sobre las 7,15 y listos para partir poco después de las 8.

La salida desde el albergue nos lleva al centro de la localidad, pasando junto albergue hospital, que yo creo que es el edificio mas alto que he visto desde que iniciamos este camino, porque por toda esta zona hay casas bajas, nunca edificios de viviendas.

Atravesamos diferentes calles de Saint Palais, para tomar la ruta que lleva hacia Saint Jean Pied-de-Port, una carretera en la cual se encuentra una desviación para quienes quieran ir en dirección a Bayona, para hacer el Camino del Norte, en lugar del Camino Francés.

Ya desde el inicio la carretera por la que discurre nuestra ruta es ascendente, al principio de forma un tanto suave pero pronto la pendiente va subiendo de intensidad y durante casi 3 km se hace difícil. Además se nota porque mirando a ambos lados de la carretera vemos a nuestra izquierda las cimas de las lomas y a nuestra derecha el fondo de los valles.

En ese tramo estamos atravesando un pueblo llamado Gibraltar, desde su inicio hasta el final, con muy variados escenarios, ya que pasaremos de la carretera a unos senderos, y mas tarde a un tramo de ruta que es como una parte de una cantera, muy empinada y con suelo de pizarra, con piedras sueltas que dificultan la marcha.

Cuando faltan todavía 7 kms para llegar al final de la etapa del día, pasamos junto a la Stella, una señal de esas que se han significado a lo largo de la ruta, aunque realmente no tiene ningún atractivo a mi modo de ver. Sin embargo desde allí comienza a verse la impresionante subida con suelo de pizarra de la que antes hable. Para muestra, aunque las fotos no son lo suficientemente significativas, estas tres imágenes de otros tantos momentos de la subida, en las que se ve a mis tres acompañantes, afrontando el recorrido.

A lo lejos, en las primeras fotos se ve la base de la subida por la que discurre ese trayecto. Por cierto, que nos llamó la atención al subir el hecho de que antes de iniciar la parte mas dura hubiera varios coches aparcados. Luego más tarde, ya en lo alto, vimos a varios jóvenes, en su mayoría mujeres, corriendo a modo de entrenamiento para lo que suponemos será una carrera “tráil” y además vimos luego que por esa zona está la ruta denominada Gran Travesía del País Vasco.

Al llegar a lo alto nos encontramos con una capilla desde la que se domina todo el valle hacia el que nos dirigimos y al fondo se ven ya con cierta nitidez varias cumbres de los Pirineos.

Comienza luego el descenso, no tan abrupto y menos duro que la subida, pero con un terreno similar, en base de piedra de pizarra que obliga a extremar el cuidado para no resbalar, porque además de forma imprevista, cuando llegamos a lo alto cayeron unas cuantas gotas y las piedras estaban algo resbaladizas.

En la bajada nos topamos con otra de esas señales (stellas), con una inscripción (creemos que en euskera) que por supuesto no entendemos.

Y entramos en la aldea de Harambeltz, en la que destaca una capilla que fue restaurada en la primera década de este siglo, y que al parecer tiene numerosas piezas y pinturas de interés.No pudimos acceder al interior, pero hay un código QR con el que puede verse una grabación que explica con detalle las particularidades de la iglesia.

Llegando a la aldea encontramos a una paisana con un rebaño de ovejas, de camino a su granja. En mi caso pasé delante de ellas antes de que accedieran a la carretera pero a las chicas, que venían un poco mas atrás, las hizo detenerse y se vieron obligadas a caminar tras el rebaño hasta llegar a su encierro.

A la salida de Harambeltz hay un cartel que indica que en esa zona el camino ha sido declarado patrimonio de la Unesco, debido a la confluencia por ahí de tres de los caminos a Compostela procedentes de diversos puntos de Europa.

No sé si para conmemorarlo o qué, pero a partir de ahí se inicia una nueva e impresionante subida por un sendero hecho “ad hoc” con suelo de hormigón, que nos obligará a tomarnos con filosofía la llegada al final de etapa. La subida nos frena y ralentiza, pero finalmente ya en el alto comenzamos a ver a lo lejos el núcleo de Ostabat, lo que minoriza el cansancio que ya llevamos acumulado.

Sin embargo, para llegar a nuestro destino de hoy, todavía hemos de atravesar un estrecho sendero, con base de piedras y poblado de abono del ganado, tras el cual llegamos al centro de Ostabat, que para no variar el curso de la marcha de hoy, se ubica también en un alta al que cuesta de nuevo llegar.

Desde el centro de Ostabat llamamos al albergue para saber la hora de acceso, que en este caso serían las 15,30 horas. Como es muy pronto, paramos en el primer café-bar que vemos abierto para tomar un descanso y reponer fuerzas. Además, hacemos acopio de comida para el almuerzo, que podremos hacer en la terraza del albergue, sin entrar a las habitaciones.

Aprovechamos para hacer un pequeño recorrido por el pueblo, ya que nuestro albergue “Gite d’etape Izarrak” está como un kilómetro mas adelante.

Continuamos la ruta hacia el albergue, viendo a lo lejos una construcción que mas tarde nos enteraremos de que es un castillo, y con calma y buena voluntad accedemos a nuestro final de etapa, que por supuesto también está en un alto.

Y ya llegados al albergue, aprovechamos para comer algo y descansar, acomodándonos en un primer momento en las sillas de la terraza, de las que tenemos que escapar porque hace mucho calor y nos situamos en la sombra, aprovechando los medios disponibles a nuestro alcance.

A todo esto comienzan a llegar otros peregrinos, y cuando por fin podemos instalarnos,lo primero que hacemos algunos es ir a la piscina mientras otros se dedican a “sestear” en una de las siete camas que tiene nuestra habitación.

La cena, con un aperitivo previo, se sirvió a partir de las 18,30 horas, aunque se alargó bastante y no por las cantidad y calidad del producto sino porque nuestro “Gite” estaba al completo, con 27 peregrinos de casi 10 países diferentes. Terminada la cena, incluso Alain, el hospitalero se dedicó a interpretar unas cuantas piezas musicales al acordeón.

El resumen en números de la etapa es el de algo más de 13 km recorridos en cuatro horas y poco. Es decir, una media más baja que en los días previos debido a la dureza de la ruta realizada.

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