20N – Celebración

Desde hace 50 años (algunos dicen que un par de ellos más), un grupo de antiguos compañeros de los bancos del grupo BBVA organizan una comida (un cocido en este caso) en O Carballiño y/o en ocasiones en algún otro lugar próximo, aunque el nexo común viene siendo esa población entre otras cosas porque los promotores del evento son en su mayoría de allí, si bien los asistentes provienen tanto de la provincia de Ourense como de las de Pontevedra y A Coruña.

Yo he ido en numerosas ocasiones aunque no pertenezco al núcleo de los promotores. Mis inicios fueron a finales de la década de los 80 ó en los inicios de la década de los 90. Pero siempre que he acudido lo he disfrutado, además de por la comida que en estos casos suele ser el «leit motiv», por el encuentro con compañeros de otras zonas y ahora reencuentro, puesto que ya todos estamos jubilados.

En esta oportunidad la comida se celebró en el restaurante Derby, en O Carballiño, y allí nos juntamos un total de 15 compañeros, procedentes de los antiguos Vizcaya, Bilbao y Argentaria, y ahora residentes además de en la propia localidad de Carballiño, en Vigo y A Coruña, así como en otros ayuntamientos ourensanos.

En mi caso y el de los otros tres coruñeses de la Peña Bebeuvas con los que hice el viaje, nos desplazamos en tren a Ourense, y desde allí nos trasladó al lugar de la comida el amigo Lozano, que además en esta ocasión ha sido el promotor y el encargado de seleccionar el lugar de la comida.

Tras un relajado trayecto en tren, Manolo Lozano nos recogió en la estación de Ourense y nos llevó al punto de destino, donde antes de la comida compartimos un rato muy agradable con un grupo de amigos que se reunen de forma habitual en un bar a tomar unos vinos, en esa ocasión el bar en cuestión era el Venezuela desde donde más tarde nos dirigimos al Derby.

Ya en el restaurante nos unimos al colectivo de la zona sur, que estaban llegando, y tras los abrazos de rigor nos acomodamos en el comedor para dar cuenta de un bien preparado y abundante cocido, regado con un ribeiro Viña Amoriño, un mencía Alma, de Monterrey, y una botella magnum de rioja Beronia que algunos más exquisitos se pidieron.

Como a mi me gustan los números y esta era una ocasión especial, ya que se cumplían 50 años de la denominación del encuentro, hice un sondeo entre todos los participantes para conocer su año de nacimiento, con la finalidad de comprobar cuantos años sumamos en conjunto los asistentes al evento y resultó que la suma de todos era de 1.121 años. Es decir, que la media de edad de los «chavalines» que alli nos reunimos estaba en casi 75 años, aunque nacidos en el 50 solo éramos dos, y el abanico iba entre los 82 años del más longevo hasta los 67 del más juvenil. En fin, un colectivo variado pero muy bien avenido.

A los postres nos sirvieron un Brazo de Gitano adornado con el 50 y fue Chan el encargado de soplar las velas, aunque además de ese 50 hubo otro en números grandes colgado de la pared junto a la mesa donde nos ubicamos. Y para los chupitos disfrutamos de un par de botellas de Licor Café y Licor de Hierbas que nos había regalado «Requeixo», el colega con quien tomas los vinos, que es además productor y proveedor de vinos y derivados en diversos bares del lugar.

En definitiva, una reunión para recordar, que en mi caso sirvió además para complementar mis recuerdos relativos al 20 N sobre los que en el día de ayer comenté aquí mismo.

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