Hoy se cumplía el ecuador en nuestra semana de esquí, y según las previsiones meteorológicas esperábamos nieve. Ya desde primera hora de la mañana, cuando estábamos desayunando, se veían caer algunos
copos muy suaves, y aunque no ha sido una gran nevada, sí que ha servido parcialmente para poner una fina capa de nieve polvo que mejorará el estado de las pistas.
Así pues, tras el desayuno (como siempre abundante, para preparar el cuerpo para el ejercicio posterior), nos preparamos con más agilidad si cabe que en dias precedentes y sobre las 9,30 estábamos cogiendo el coche que nos llevaría, hoy también, a la zona de Anayet.
Ya en las pistas y viendo que allí el viento soplaba con más fuerza, la temperatura era sensiblemente más baja (ayer donde marcaba 6 grados, hoy había menos 5) y la visibilidad era a ratos bastante reducida, optamos por subir por el Ts Anayet hasta la cima de Collado. Allí soplaba con fuerza, se veía el perfil de las pistas con dificultad y en base a todo ello decidimos bajar Anayet para ir calentando. Si en la parte alta la cosa
estaba complicada, a medida que bajábamos se iba mejorando. Una vez abajo, volvimos a subir en le mismo Ts y cambiamos de zona, bajando por Pico Royo para acercarnos a la zona que teníamos sin conocer, la de Pico Tres Hombres, que es la cumbre de la estación (2.278 m.). Para ello, después de bajar Pico Royo continuamos por Izas hasta subir el Ts Cantal y desde alli ir por Rio hasta la base del Ts Crestas que nos subió a la zona alta. Lo malo es que allí soplaba una barbaridad, el viento y la nieve golpeaban la cara, y la visibilidad era mala. Por tanto bajamos con cierta dificultad, y decidimos cambiar de zona a otra más tranquila.
Nos fuimos a la zona de Valle de Izas y subimos el Ts Collado para bajar por la pista del mismo nombre, una de las que nos quedaban por recorrer puesto que tiene gran pendiente y los primeros dias estaba con la nieve bastante deteriorada. Hoy la verdad es que estaba muy bien, aunque bastante dura la nieve en la parte alta, pero la bajamos sin dificultad. Volvimos al mismo telesilla, y ya continuamos por Midi, la pista roja que le ha gustado a Rafa y por la que se desenvuelve maravillosamente. Hoy desde luego él ha estado muy fino, muy suelto y disfrutando de los recorridos, mientras yo tenía bastantes problemas de visibilidad.
Después de un par de recorridos por esa zona de Anayet, optamos por probar suerte en las pistas rojas de Valle de Izas.
Tras volver a bajar Pico Royo, y después de hacer una parada para tomar el caldo de media mañana (hoy no se podía disfrutar del sol y fué una parada más corta), nos fuimos a los arrastres de Escarra y Huegas para repetir varias bajadas por esas pistas, en excelente estado, aunque en las partes altas el viento era fuerte y la ventisca molestaba en la cara. Y luego, para continuar la jornada, bajamos Izas, subimos el Ts Cantal y volvimos a los arrastres y silla de Tramacastilla y Crestas para volver a bajar por Descenso y El Bosque. Esta última no pudimos recorrerla por estar cerrada y bajamos por Tres Hombres, no sin antes sufrir en la cima a causa del viento y la nieve que golpeaba fuerte en la cara. Tampoco la visibilidad era buena.
Por tanto, tras volver a Cantal, decidimos bajar el Rio y conectar con la roja de Descenso que por cierto estaba muy helada y en bastante mal estado, con la idea de bajar a Sextas a continuar por otra zona. Pero llegados abajo, y cuando eran cerca de las 2 de la tarde, ya con cierto cansancio y teniendo en cuenta el mal estado del día, que iba a peor, optamos por parar y tratar de sustituir el resto de la jornada de nieve por una buena comida en el restaurante Vidocq,
donde planeábamos degustar su menú gastronómico que solo era posible tomarlo a mediodía.
Dicho y hecho. Tuvimos la suerte de que el coche del hotel estaba alli y enseguida nos trajo de vuelta y, una vez reservada la mesa para comer, una ducha rápida y a comer.
El sitio resultó ser tan bueno como esperábamos y degustamos un
menú variado (3 entrantes-tapas, 2 medios primeros y 2 medios platos fuertes, además de 2 postres),
muy completo y bien estructurado, con una atención exquisita, y lo regamos con un vino de autor de la zona, que resultó bien, aunque nos gustó más el de la cena de ayer.
Ya por la tarde, descansamos en el hotel hasta algo mas de las 9, en que salimos a tomar unas cervezas y un ligero acompañamiento, ya que al haber comido fuerte hoy no procedía una cena consistente. Hacía más frio que en dias anteriores. Mientras las noches previas estábamos en torno a los 2 grados o 6 grados, hoy al salir había 0 grados.
Antes de subir a la habitación, terminamos tomando una cerveza en el salón del hotel mientras veíamos la segunda parte del Barça – Olympique de Lyon.
con la diferencia de que hoy el viento era prácticamente inexistente, mientras ayer soplaba a casi 20 Km/h.
pista Batallero a la zona de Portalet. Tras batallero, cogimos el Ts Espelunciecha para desde lo alto bajar ya la Rinconada (pista azul) y volver a la base, haciendo nueva subida en el mismo telesilla para realizar la bajada por la pista roja que tenía un aspecto excelente. Esa pista, con el mismo nombre del ts, nos gustó a los dos, ya que ambas pistas a primera hora de la mañana estaban con nieve en perfecto estado. Tras una tercera subida, valorando la posibilidad de acceder al Ski-Track, finalmente volvimos por la pista azul a la base, para cambiar a la zona de Anayet. Ya en la base, volvimos al Ts Batallero, y desde lo alto tomamos la pista azul de La Glera, que ayer cuando
la pasamos, ya tarde, estaba en un estado lamentable. Bueno, pues hoy pese a ser temprano, seguía igual de mal, lo que da idea de que no fué pisada durante la noche.
característico caldo caliente y unos frutos secos. Tras el parón, subimos el pequeño Ts Culvillas, que lleva a la zona donde están unos bungalows tipo iglú muy originales, que seguramente se alquilan. La pista que baja desde allí es pequeña y nada especial. Y después de esos recorridos por las zonas de Portalet y Anayet,
Rafa sugirió cambiar a la zona de Izas, donde ayer disfrutamos un montón.
Por esa razón desde lo alto de Anayet, a través de la azul Pico Royo bajamos a Sarrios para dirigirnos a los arrastres Lanuza, Escarra y Huegas, que nos permitieron recorrer todas las pistas rojas a las que dan acceso ( Lanuza, Escarra, Arándanos, Huegas y Tobogán) por las que hicimos numerosos descensos. Es la zona que yo recordaba como más atractiva de mis anteriores estancias en Formigal y hoy Rafa coincidió conmigo en que es tal vez lo mejor de aqui. Pese a que ya eran entre las 2 y las 3 de la tarde, la nieve estaba espléndida y las pistas son sumamente atractivas. Exigentes, pero que generan satisfacción al recorrerlas. Y cuando ya superábamos las 3 de la tarde y antes de que el cansancio y el previsible deterioro de la nieve en las diferentes zonas nos fueran a generar un mal final de jornada, optamos por bajar Izas hasta la base del Ts Collado para, una vez subido a lo alto, regresar a Anayet donde podíamos esperar al coche del hotel, sin prisa mientras nos tomábamos unas cañas.
Ya en la zona de Anayet, efectivamente nos tomamos unas cañas con unas rabas y luego frutos secos y nos relajamos en la espera del coche, que nos recogió hacia las 4 y cuarto y nos trajo de regreso al hotel. Y una vez en la habitación, hoy me decidí a probar la calidad del spa, que resultó ser interesante. Allí, primero en la piscina con chorros, luego con el jacuzzi y finalmente con sendas pasadas por el baño turno y la sauna, me permití un relativo relax, mientras Rafa se dedicaba a una siesta en la habitación.
anchoas del cantábrico con pan de cristal, para continuar con Tacos de carne roja con salsa estrogonof, y de postre un surtido de quesos de la zona. Para acompañarlo, nos recomendaron un vino de autor de la zona, Mipanas,
que resultó ser una excelente elección. Todo de la mejor calidad, y si tuviésemos que calificar, el queso lo
menos llamativo, pero un 10 para el vino y para el resto de platos.
cenábamos se disputaba el partido entre Juventus y At. Madrid, no tomamos café en el restaurante y nos vinimos a tomarlo, junto a un digestivo, a los salones del hotel, donde rematamos la velada de una jornada fantástica, y además con las expectativas según la meteorología de que mañana o quizás esta noche, caerán algunos copos de nieve que mejorarán el estado de las pistas. Estamos en ello y mañana veremos si los pronósticos se han cumplido.

Tras pasar una buena parte de tiempo por ahi, decidimos ir a descubrir las otras zonas de la estación. Asi que volvimos a subir, a través del telesilla Collado, a la parte alta que da acceso a Anayet. Bajamos una vez la azul Anayet y luego otra vez la roja Midi, Y ya puestos a descubrir, decidimos llegarnos a la zona de Portanet, mediante el ts Garmet.
del mismo nombre, ya tomamos el regreso a nuestra zona de orígen, bajando La Glera, también en estado lamentable como todas las
que recorrimos a continuación para llegar al punto de partida. Asi, despues de subir el ts Anayet, bajamos por Pico Royo (otra azul) para llegar a Sarrios, bajar por Izas y tras retomar el ts Cantal acceder al Rio, en estado superlamentable y a duras penas conseguir regresar a Sextas. Allí, mientras esperamos la hora del coche de regreso al hotel, una cervecita.
En definitiva, una excelente jornada de nieve pero de la que el final fué peor de lo esperado debido a que la nieve a partir de las 3 de la tarde deja bastante que desear, por el estado de las pistas y la propia calidad de la nieve, ya hecha una pasta.
Con las recomendaciones que ayer nos dió uno de los camaremos del hotel, terminamos hoy cenando en Grajos, una pizzería de la plaza. No estuvo del todo mal, pero bastante peor que ayer. Nos limitamos a unas alitas de pollo bien condimentadas con salsa BbQ y una pizza. Un ligero postre y unos cafés con chupitos de ron.
Como ya es norma en los últimos años, Rafa y yo nos organizamos para buscar una estación que nos permita dedicar una semana a lo que nos gusta, combinando unas jornadas de esquí con unas noches gastronómicas. Y en esta ocasión, tras los pasos por Baqueira, Andorra y Sierra Nevada, nos hemos venido a Formigal. 
Y ya en el hotel, nos hemos instalado, hemos realizado los preparativos para empezar mañana a buena hora y después de indagar sobre los bares y restaurantes recomendables,y tras tomarnos un pequeño relax con
unas cañas en la cafetería del hotel nos hemos ido a comprobar si las recomendaciones eran adecuadas. Y efecivamente, hemos empezado por el Buho’s, un bar de tapas donde hemos podido degustar unos ricos torreznos, unos cardos con salsa de almendra y una rica hamburguesa, todo ello regado con una botella de Somontano y rematado con un par de ristretos preparados por una camarera italiana muy simpática
. Y lo mejor fué que la factura resultó de lo mas adecuado a nuestra economía.
a la habitación, otro café mientras veíamos terminar el partido del Madrid a través de la TV, para que Rafa pudiese degustar algunos goles de los que su equipo le tiene últimamente un poco escaso.
por la Dársena, y Jardines hasta Juana de Vega. En total 9 kms hasta llegar a casa, con algo más de hora y media para ir ensimismado en cantidad de pensamientos, de recuerdos y de ideas para desarrollar.
Volvimos a vernos, también de forma casual, dos meses y medio después con motivo de una caminata que yo organicé a las Fragas del Eume para ir con mi amiga María José, de Valencia, que vino a Coruña a atiborrarse de pulpo y marisco en la Feria de O Grove. Pues bien, Ipi acudió a la caminata con mi hermano Paco. Fue la segunda vez que nos vimos.
La invité a la cena que organizamos en el Chiringuito para celebrar la Navidad, a finales de diciembre, y allí estuvo, junto al grupo de mis amigos. Y también pocos días después a través de Paco nos juntamos en el concierto de Navidad, para continuar la velada cenando por la zona de la Estrella. Y a partir de ahí, ya invitaciones tanto de uno como de otra para
juntarnos asistiendo a espectáculos, y compartir algunas jornadas de grupo.
integrarme en un viaje de fin de semana que Paco y sus amigos tenían programado a los carnavales de Xinzo, viaje en el que tuvimos ocasión de conocernos algo más y compartir buenos ratos.
En este último viernes hemos tenido la celebración de los 70 años de un querido amigo, que tuvo a bien juntar a los habituales de las cenas de los fines de semana, de las reuniones gastronómicas periódicas, de las excursiones de grupo, etc. Y nos invitó a una cena en Samaná, con un selecto menu y una cuidada presentación.
Nuestro grupo estaba compuesto por 9 personas, de las cuales 5 hombres y 4 mujeres. Uno de los hombres era el «director de orquesta», es decir quien conocía el camino e iba dirigiendo la marcha. Yo no conocía a ninguno de los participantes, pero enseguida se estableció un buen ambiente de grupo y la marcha se hizo amena. Aunque era una noche con bastante luna, la visión era casi inexistente porque el trayecto se hace en una zona boscosa con mucha vegetación y en la que la luz nocturna apenas se percibía. Eso sí, íbamos equipados con iluminación de esas lámparas que se llevan en la frente para facilitar el recorrido.
hacia Laxe y terminamos llegando a Camariñas. Y para no regresar y perder más tiempo, optamos por escoger un trayecto que forma parte de esa Ruta de los Faros, iniciando la marcha desde la parte alta del puerto en Camariñas y recorriendo la costa en direccion a Cabo Vilano. La ruta es francamente espectacular,
al recorrer toda la costa, con numerosas calas, zonas rocosas e incluso la enorme granja de Stolt Farm en las inmediaciones de Cabo Vilano, donde se cria buena parte del rodaballo de piscifactoría que se consume en España.
Al llegar a la altura del faro, dejamos al márgen la subida al mismo y continuamos hacia el Cementerio de los ingleses, pero sin llegar alli porque la ruta no era circular y había que regresar a Camariñas con tiempo para comer.
En cualquier caso fué una marcha cómoda, siempre con sol y viendo el mar, haciendo aproximadamente 15 kms entre las 11,30 h. que fué la hora de comienzo y las 15,00 h. más o menos que fué cuando regresamos al pueblo para comer. Aunque en el resumen de endomondo aparecen solo 13,34 kms., hubo una parte del principio que no se contabilizó por fallos en el gps.
Tras la comida, en una terraza de Camariñas a cubierto del sol y con una excelente temperatura, hicimos un recorrido ya desde el coche para visitar el Faro de Cabo Vilano, y nos acercamos a una parte del recorrido hecho a pié para llegar hasta el Cementerio de los ingleses que no habíamos visto por la mañana.
También hay que contar que el estado del mar favoreció un desarrollo normal de la fiesta, de las hogueras y del ambiente festivo en las playas.
el engorro del humo, a la vez que teníamos una excelente visión de la sesión de fuesgos artificiales.
ordenar los estómagos y animar un poco más, si cabe, la sesión nocturna.
la mayor parte con música propia que competía con las dos orquestas preparadas por la organización en la explanada de Riazor y frente al hotel Maria Pita.
Ha llegado el verano, después de hacerse mucho de rogar, ya que hasta hace menos de una semana estábamos en invierno. No hubo primavera y hemos pasado directamente al verano, tanto en lo cronológico como en las temperaturas.
de la «madrugada» la playa del Orzán estaba totalmente parcelada y cada parcela ocupada por un grupo de jóvenes que han ido a montar guardia para desarrollar esta noche la fiesta de las hogueras.
Era una delicia recorrer el paseo marítimo, con un cielo totalmente claro y despejado, con una temperatura de lo más agradable y viendo el ambiente sobre la playa.
Las vistas de la Torre de Hércules desde el Milenium, y viceversa, permiten observar un paisaje tan atractivo, que a uno le entran ganas de contarlo y compartirlo con quienes no pueden verlo. Acercarse a Punta Herminia, aunque ahora ya no pueda verse la Caracola, pasear por entre los Menhires, bordear el Club del Mar, llegarse hasta el dique de abrigo, es un disfrute que solo quienes vivimos aqui tenemos al alcance a diario.
Con esa finalidad organizamos un viaje a Santo Domingo de la Calzada y San Millán de la Cogolla, lugares que Ipi tenía ganas de visitar desde nuestro viaje a Soria de febrero del pasado año.
Y dicho y hecho. El lunes día 26 de marzo nos escapamos a Santo Domingo, viajando por la mañana y llegando allí a mediodía, justo para comer y visitar luego las pocas cosas que hay que ver: la Catedral y dar un pequeño recorrido por el
pueblo.
Al poco rato se nos unieron otros dos amigos suyos que les acompañan este año en el recorrido. Con la particularidad de que su amigo, después de hacer la caminata durante la mañana, regresa al punto de partida corriendo para volver más tarde con el coche que se han traído desde Francia.
cervezas y posteriormente cenamos, comentando las andanzas de su viaje y recordando momentos de nuestro Camino del año anterior. Tuvimos también ocasión de cantar el Ultreia que tanto repetimos en el pasado año. Y en conjunto, fué una excelente jornada, de la que dejamos testimonio gráfico para la posteridad.
desplazamos a San Millán, para visitar los monasterios de Yuso y Suso. Ipi se había «empapado» de la historia de ambos lugares y me puso en antecedentes durante el corto viaje, ya que desde Santo Domingo hay como unos 15 kms.
me llevó Zuriñe, la visita que ahora hicimos resultó más
completa e ilustrativa. Y luego, de forma especial la subida a Suso, el monasterio más antiguo, que francamente me sorprendió y me gustó. En un principio teníamos la reserva para la tarde pero conseguimos cambiarla para las 12,30 h con lo que nos permitió iniciar el regreso a casa
más temprano y hacer el viaje de vuelta con más tranquilidad.