Cumplidas ya las dos semanas desde el inicio de ‘Mi Camino’ como dice Ipi, y tras estas últimas etapas, algunas consideraciones nuevas.
En primer lugar ratificar lo ya comentado de que considero que se están cumpliendo mis expectativas previas. Cada vez, cada día que pasa, me siento más a gusto, no sólo en el aspecto físico sino especialmente en lo personal, porque no estoy en absoluto preocupado por el ritmo, por la fecha de llegada o por ningún aspecto ajeno a la propia marcha. Cada día planifico la jornada siguiente únicamente pensando en cómo me encuentro, en el tiempo que va a hacer y en mis ganas de caminar. Y eso me lleva a salir cada mañana a primera hora con unas ganas enormes de andar, con fuerza para afrontar la jornada y pensando en lo que me voy a encontrar en el albergue de destino, que también de forma usual es nada de particular. No voy preparando la marcha en plan turístico sino al revés, voy conociendo pueblos nuevos, en la mayoría de los cuales ni salgo del albergue. También debo decir que estoy teniendo suerte al elegir y son albergues agradables.
Por otra parte, y basándome en estos últimos días, me esta sirviendo para recordar mi paso anterior por aquí. Desde el arranque en Boadilla, hasta los pasos por Carrion, por Terradillos, Sahagun y también por Bercianos. En Boadilla hable con el hospitalero sobre mi estancia 10 años atrás, y lo mismo hice con el Mesonero de Los Templarios y con la hospitalera del albergue de Terradillos.
De Sahagun recuerdo que hasta allí nos habíamos desplazado en taxi desde el albergue de Terradillos para pasar la tarde y que a Chus le dio una lipotimia tras la cena que nos obligó a pasar por el Centro de Salud para comprobar que no era nada grave. Con motivo de eso ella envió su mochila en taxi a Bercianos. Y de Bercianos recuerdo al paisanete que nos regaló unos tomates, y también en sentido negativo el hecho de que allí Chus recibió una llamada en la que le informaban del fallecimiento de la hija de Lino, con la que ella había trabado una cierta amistad a raíz del Cancer que sufrieron las dos.
Precisamente de Chus me ha sorprendido el hecho de que aunque el otro día, al paso por el restaurante de Villalcazar, le mande una foto de aquella comida hace 10 años, su respuesta fue muy escueta, y a otras fotos que le envié no hizo comentario alguno. No sé si es que el recordar aquellos días le ha traído malas impresiones o que simplemente no estaba de humor o para ella es algo que carece de importancia. Tampoco me preocupa y lógicamente está en su derecho de reaccionar como quiera.
Pero para mí, el recordar aquellos días, y ver mi situación de entonces y de ahora, me genera sensaciones muy agradables, me hace sentirme bien y le da un sentido muy positivo a este periplo que estoy haciendo: estoy valorando todo lo que he ganado en estos 10 años, y para mí es importante el percibirlo así.
Incluso si comparo fotos de entonces y de ahora, aparte de llevar 10 años más en la ‘mochila’ corporal, creo que mi expresión y mi aspecto general no han empeorado, o al menos no lo han hecho en proporción al tiempo transcurrido.
Pero el camino sigue y cada día es algo nuevo y diferente, así que hay que continuar disfrutando de cada etapa, de cada lugar por el que pasó, de cada foto en la que reflejo un sentimiento puntual y de cada albergue en el que dejare una parte del cansancio que acumuló tras cada jornada de marcha. Quedan todavía muchas etapas por quemar.
Enviado desde mi iPad
























































































