Hoy amaneció otro día similar al de ayer, con cielo despejado y temperaturas muy bajas, y las nubes a lo lejos, pero mucho mas bajas de
nuestra posición.
Después de un desayuno adecuado, para tomar fuerzas para una larga jornada de pistas, nos fuimos al telecabina Al-Andalus, para llegar a Borreguiles y desde alli, ya pertrechados, coger el telesilla Veleta para subir a la zona
alta donde había sol y era más agradable esquiar. Repetimos experiencias del dia anterior, e hicimos un par de bajadas por Rebeco y Zorro para alcanzar el telesilla Stadium que nos subió algo mas arriba, desde donde podíamos llegar a pistas rojas.
Asi, en una segunda subida por la zona accedimos a la Diagonal Cauchiles y desde ella ir a parar a la pista del Aguila, que dejamos luego para a través de Granados volver a la base del telesilla Stadium y desde alli coger la pista del Rio para llegar al telesilla Jara que nos podía acercar a la zona de la Loma Dilar.
A esas horas lucía un sol espectacular y el paisaje era excepcional, con muchos cañones produciendo nieve artificial y el consiguiente contraluz. Ya llegados a la parte alta del Jara, enlazamos con el telesilla Monachil para que nos llevara a la zona alta, donde está la antena, y desde alli iniciar las bajadas por Vuelta a Zahareñas, Monachil y Monte bajo hasta la base del telesilla.
Con una nieve recién pisada, pero nieve polvo debido a las nevadas de la noche anterior, pudimos disfrutar de algo mas de un par de horas
deliciosas, haciendo múltiples pinitos, e incluso grabando algunos recorridos para la posteridad. En todo momento fuimos Rafa, Nando y yo, cada uno a su aire aunque mas o menos agrupados.
Pero lamentablemente, en una de las bajadas Rafa se cayó justo delante de mi, y se dió un golpe con el esqui en su rodilla
izquierda. Aunque aparentemente era una caida sin más complicaciones, lo cierto fué que su rodilla quedó dañada y no pudo volver a calzar los esquis para llegar abajo. Y aunque durante un rato quedó descansando para ver si la cosa mejoraba no fué asi, por lo que hubo que avisar a las asistencias para que viniesen a ayudarle a bajar.
Al cabo de un rato, llegó el miembro de la asistencia de cruz roja que amablemente le instaló en su camilla y le bajó hasta el telesilla Jara. Como curiosidad, quedó todo grabado en video,
desde la caida hasta la asistencia y bajada en camilla hasta el telesilla. Ya desde alli, regresados a la base del Jara, visita a la clínica para evaluar los daños, que finalmente resultó ser un golpe en el cuadriceps que le produjo una significativa inflamación y una derrama. En resumen, un vendaje, inmovilización durante un par de dias, y reposo total. Hubo que adquirir unas muletas y ahora le toca chupar hotel en estos próximos dias.
Una pena, teniendo en cuenta que segun las previsiones los dos próximos dias van a ser de tiempo aceptable y sobre todo bueno para la práctica del esqui, que espero podremos aprovechar Nando y yo.
Entre recogida, bajada a clínica y demás, se terminó la jornada de hoy, y además a esa hora empezaba ya a entrar la niebla. Y ya con muletas, de camino al hotel, paramos a comer en una pizzería donde pude tomar un excelente estofado de rabo de toro.
Ahora, la tarde se pasa ya en el hotel y si hacemos cena previsiblemente será aqui.
Comenzamos subiendo en el telecabina Al-Andalus a la zona de Borreguiles, para desde alli coger el telesilla Veleta y llegar a la zona alta. Iniciamos la jornada por pistas azules para calentar (el Zorro, el Rebeco) regresando otra vez al mismo telesilla para repetir la maniobra y seguir calentando. Una nieve sensacional, gracias a que durante la noche había estado nevando, con lo cual en gran parte del recorrido ibamos pisando la nieve virgen. Debo señalar que en los primeros recorridos he ido con mucho cuidado, con algunas molestias en la rodilla,
que fueron disminuyendo a medida que avanzaba el día, si bien durante todo el día he ido más tranquilo de lo que venía siendo habitual, para no estropear la semana y siendo consciente de que si quiero seguir disfrutando de la nieve tendré que ser mas cauto y tranquilo en el futuro.
cambiar de zona nos fuimos a otro telesilla y tuvimos el error de meternos en el Emile Allais, que resultó ser lentísimo, con lo cual tardamos en subir casi el mismo tiempo que habíamos empleado en los dos recorridos anteriores. Pero lo corregimos regresando a la primera zona y después de coger el telesilla Stadium hicimos por alli varios recorridos, variando las pistas, y estrenándonos en algún tramo de pistas rojas.
cambiamos el rumbo y terminamos en la base del telecabina Borreguiles, que no nos permitía hacer lo que queríamos. De modo que, ya puestos, una pequeña parada para tomar un café y hacer un ligero descanso, antes de volver a subir en el telecabina para, esta vez si, tomar el recorrido correcto por el Rio y llegar al final de la pista al telesilla Jara, que definitivamente nos llevaría a donde queríamos llegar, en la zona de la Loma Dilar.
Ya allí, subimos en el telesilla Monachil que nos llevaba a la zona alta, próxima a la antena y desde alli comenzamos las bajadas por diferentes pistas, en varios recorridos (Poniente, Páramos y Peñón del Dilar, entre otras). Fueron recorridos preciosos, muy variados y rápidos, en los que disfrutamos una barbaridad para ser el primer dia.
Por ese motivo, ayer domingo abandoné A Coruña para, acompañado de mi amigo Rafa y su hijo Fernando, embarcar muy de mañana (a las 6,35 h. ) desde Alvedro rumbo a Granada, previo paso por Barajas.
Llegamos al aeropuerto de Granada con puntualidad y poco después tomábamos un coche de alquiler para llegar a Sierra Nevada, con un paisaje nevado envidiable y unas expectativas de nieve excelentes aunque sin seguridad de poder disfrutarlo a tope porque las previsiones meteorológicas eran un tanto siniestras.
Y despues de instalarnos y descansar un rato, ayer mismo pasamos a valorar el estado de la nieve, a reconocer a fondo el hotel y a descubrir los lugares que nos van a entretener fuera de las pistas, ya que no todo en esta semana va a ser esquiar, aunque sea lo fundamental.
Por eso nos fuimos a tomar unas cervezas y a cenar algo, recorriendo los lugares que hay en Pradollano y que por cierto son muchos y muy buenos.
Kensington Road. Allí nos esperaba ya Chema y tras dejar las maletas en el hotel nos fuimos a buscar un lugar donde cenar. La idea era hacerlo en un pub que le gusta, pero al llegar allí nos encontramos con que los ingleses, rígidos en sus horarios, ya tenían la cocina cerrada, de forma que caminamos un poco más y finalmente llegamos a un restaurante georgiano que teóricamente daba cenas hasta las 11 de la noche. Como apenas pasaban unos minutos de las 10, entramos decididos y casi tuvimos que exigir que nos sirvieran puesto que pusieron mala cara y nos metieron prisa para pedir.
directamente a la estación Victoria, que era la que mejor traía a Hugo desde Gatwick, ya que su vuelo llegaba a ese aeropuerto. Tuvimos que esperar un rato su llegada y cuando llego, dar vueltas por la estación para encontrarnos con el, pero al final nos juntamos.
la hora de comer ya que entre los programas organizados por el club de Chema estaba una comida de todo el equipo, incluyendo jugadores, técnicos y personal de apoyo. Y Hugo estaba anotado como fisioterapeuta complementario. La comida era en El Centro Gallego de Londres, y para llegar allí (está algo alejado del centro) utilizamos el metro. Hay que indicar que durante el paseo hicimos un descanso en un café, que pie cierto fue muy agradable.
Como el tiempo da para mucho, bastante antes de la hora prevista nos instalamos en el bus para evitar seguir dando vueltas sin ton ni son por un entorno donde no había otro bar donde tomar un café.
El domingo, tercer día de nuestra estancia, tras el desayuno en el hotel salimos a pasear por Londres, esta vez por los parques de la ciudad.
Fue un muy agradable paseo, viendo a grupos de jóvenes haciendo deporte, a familias jugando sobre la hierba de Hyde Park o Kensington Gardens, y otros muchos como nosotros paseando simplemente. Hicimos fotos junto al Royal Albert Memorial y
nos prometimos que en una futura visita a la ciudad trataríamos de ir a ver algún espectáculo al Royal Albert Hall, que ellos no conocen.
El restaurante nos gustó a todos. Comimos a base de sushi, ceviches y otras especialidades japonesas, además de un asado variado de carnes brasileiras. Con cervezas japonesas y unos postres exquisitos y muy bien presentados.
Como parece que al hacer la reserva Chema dijo que íbamos a celebrar un cumpleaños, con los postres nos trajeron una vela y el Happy Birthday correspondiente. Y como además de mi cumple Ipi celebraba el día de la madre, contando con la concurrencia de sus dos hijos, algo que no ocurría desde hace más de 10 años, la comida fue la culminación de ambos eventos.
Como digo fueron 27 jornadas de marcha, a las que hay que añadir las otras tres de descanso que me tomé en el fin de semana último para recuperar las piernas y a la vez asistir en Londres a los eventos del equipo de fútbol de Chema y a celebrar mi 67 cumpleaños en la forma adecuada. Además, como en ese finde coincidía tambien el día de la madre, pude estar con Ipi en esa fecha especial ya que hacía más de 10 años que no tenía la ocasión de pasarlo con sus dos hijos.
a la vez haber logrado recorrer los 800 kms del Camino sin apenas problemas ya que desde lo físico únicamente tuve que sufrir una ampolla que tampoco me creo grandes complicaciones y la sobrecarga en las piernas que solucioné con los tres días de descanso y lo más importante: la tranquilidad que da cada mañana al levantarte al saber que tu único objetivo para ese día es recorrer un determinado número de kms, sin estar preocupado por la hora de llegada y sin que tampoco sea algo cerrado, es decir que podrías modificar sobre la marcha en función de tu estado físico o de ánimo, o por cualquier otra circunstancia que
a tu criterio merezca la pena hacerlo. Y eso un día tras otro, siendo todos similares y a la vez muy diferentes por la gente que te encuentras, los paisajes que vas viendo y las diferentes situaciones con que te tropiezas cada jornada. Es, por decirlo de alguna forma, o al menos como yo lo siento una sensación de máxima libertad.
y tambien la percepción de que el entorno queme rodea, a todos los niveles, valora mi actuación como algo positivo, se implica conmigo en la consecución de mi prueba, y me anima desde fuera para llevar el proyecto a buen fin.
mi periplo. El grupo que conocí en Saint Jean al inicio y de los que ya hablé anteriormente, la brasileña de Roncesvalles que dejó su trabajo un par de meses para venir a hacer algo parecido a lo mío, las familias que hacían un tramo o varias etapas con sus hijos, Miuko, la japonesa con quien como en Villalcazar y a la que me reencontré en Santiago, la sudamericana a la que conocí en un albergue y que me saludó entrando en Compostela, el catalán que me contó











El camino empezó poco después de las 8 y media de la mañana, tras haber desayunado en el primer bar que vimos abierto al salir de nuestro alojamiento en Arca.
La salida del pueblo se hace tras un pequeño recorrido por la carretera, pero pronto accedemos al sendero por el que transcurre la mayor parte del trayecto, un sendero arbolado, con una buena temperatura (habían anunciado lluvia a partir de media mañana) y sin sol, lo que nos beneficiaba para no pasar calor. De todos modos, la lluvia afortunadamente no apareció en todo el día.
Durante el trayecto me saludó una sudamericana con la que compartí albergue en algún momento del Camino, pero la verdad no recuerdo donde. Y un poco más tarde, antes de llegar a Lavacolla, vi a Truus, que caminaba acompañada de otra chica y de la señora aquella a la que ayudó a solucionar un problema en sus botas en uno de nuestros últimos dias de recorrido común. En cuanto la ví, la llamé y vino enseguida para darnos un gran abrazo. Hace un par de días me había dicho que estaba a 75 kms de Santiago y yo ya supuse que podríamos coincidir hoy en el final de etapa. Parece que tiene su billete de regreso para el viernes y su idea era estar hoy en Santiago y acercarse mañana en bus a Fisterra, para regresar luego a Santiago. Le presenté a Ipi y le ofrecimos venir a A Coruña,
aunque no creo que lo haga. No me dí cuenta de hacer una foto de recuerdo para enviarla a nuestros amigos franceses, y lo lamenté después. Tampoco tuve ocasión de verla más tarde en Santiago recogiendo la Compostela ni por el Obradoiro u otra zona. En cambio, con quien sí me vi (me vió y llamó ella) fué con Miuko, la japonesa, con quien sí hice la foto de recordatorio.
, pasando desde Lavacolla al Monte do Gozo, y bajando luego hacia San Lázaro y ya desde allí por la Puerta del Camino, Algalia y bajando hasta la Quintana, Platerías y para ir a la oficina del
Peregrino, pero resulta que ahora cambiaron de ubicación y está en la calle Carretas, al final. Hasta alli fuimos, pasando por el Obradoiro y allí hube de esperar una buena media hora o más para recoger la Compostela porque había una cola enorme. Antes de llegar a Santiago nos cruzamos con tres señoras que estaban conformando una flecha con flores, a las que dejamos aqui señaladas por su buen gusto.
Y puesto que el Camino no se termina todos los días, como era una hora de lo más oportuno, nos fuimos a comer a Marcelo, donde pudimos deleitar el paladar con algunas de las exquisiteces que preparan, que nos dejaron un maravilloso sabor para completar la jornada antes de regresar a Castelo.
que Ipi hizo con toda tranquilidad, con lo que va cogiendo confianza de cara a poder hacer en alguna ocasión caminatas de más de un día y de similares características a las de ayer y hoy.
marcha más el finde de
recuperación, y además pude terminarlo en la mejor compañía e incluso recordar hoy parte de otros momentos al encontrarme a lo largo de la etapa con personas con las que he compartido algunos momentos de la marcha a lo largo de esas 27 etapas. En fin, un cierre memorable.

































