26 de septbre de 2007. Por fin volvemos a la civilización. Tras una etapa muy suave, de tan solo 20 kms. que hicimos muy rápido y con mucha agilidad.
Para darnos un relax, hice una reserva en el Hotel Alfonso V, en el centro de León, para desquitarnos de lo mal que lo pasamos en el albergue de Mansilla. Como llegamos a buena hora, nos dió tiempo a tomar un baño (sí, baño de bañera),
salir a pasear y comer al sol ya que hace bueno pero no es un calor agobiante.
Después de una siesta reconfortante, nuevo paseo por la ciudad, visitando San Isidoro y la catedral, y terminando la jornada en la zona de los vinos, donde nos sorprendieron los precios muy asequibles en vinos y pinchos. Además hubo mucho ambiente en las calles,
aunque ya al caer la noche se dejaba notar un fresquito considerable.
Tengo escrito en mi cuadernos: «Hemos tenido hoy una charla muy agradable sobre lo divino y lo humano, tanto sobre nuestras respectivas historias de amor y desamor, como sobre la vida en general, las personas, la familia, etc.»
Además, en la etapa de dos dias atrás, Mary llamó a Chus
para informarle de que Eva, la hija de Lino que estaba con un cáncer, había fallecido, lo que afectó mucho a Chus, quien ya el día que iniciamos este recorrido me había comentado que cuando se despidió de ella la pasada semana tuvo la sensación que sería una despedida definitiva. Esto, es evidente que ha marcado un poco la ruta en estas últimas etapas.
Por mi parte, he tenido varias charlas con María, con alguna bronca incluida porque sigue reincidiendo en decir que me fijo demasiadas metas, y demás…. Lo de siempre.