Empieza Mayo

Tras un lluvioso mes de abril, ha llegado mayo con buen tiempo. Un tiempo primaveral que ha dado pié a solucionar algunos de los problemas de exterior (cortar la hierba, eliminar trastos del garaje, reparar desperfectos del invierno, etc, etc,) e incluso a dar una buena apariencia al jardín, preparar la huerta de cara a una esperada buena cosecha de lechugas, tomates, pimientos y puerros para los próximos meses.

Y dentro de toda esa actividad, la vida normal, dentro de la que como novedoso cabe destacar mi primera experiencia en la escena de un teatro, como actor casual en una obra dentro de las VIII Jornadas sobre la Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas, que este año tocó celebrar en A Coruña. A raiz de una invitación-convocatoria del Forum, me apunté junto a otros dos espontáneos como yo, y con la dirección de Claudia Faci y la colaboración de Rolando García montamos un espectáculo escénico que para mi ha sido una experiencia inolvidable, a la que además asistieron mis personas más próximas y mi grupo de amigos.

Además de la intervención de cada uno de los tres «actores noveles», que consistió en contar una historia, se llenó el escenario de movimientos, música, sonido en off de nuestras presentaciones el primer día de ensayos, y un cierre «desordenado», para dar vida y alegría al espectáculo. En definitiva, una experiencia que me quedará para el recuerdo, y con el agradecimiento a Claudia, Rolando y Eva (la coordinadora de las jornadas que colaboró con nosotros en los inicios) y que nos ha facilitado el video de la actuación y fotos de ensayos y espectáculo.

Y fuera de avatares  personales el final del mes de abril y comienzo de mayo nos ha traido en la esfera política el esperado descalabro de la legislatura fallida, en la que los próceres elegidos el 20 de diciembre no han sabido ni han sido capaces de aunar algún tipo de consenso para arrancar este tiempo que se presumía de cambio y que finalmente va a resultar ser más de los mismo, cuando volvamos a votar el próximo 26 de junio.

 

 

 

 

 

Cambio de hora

Hoy es último sábado de marzo, concretamente 26 de marzo de 2016, y como viene siendo habitual en los últimos casi 50 años, se producirá el cambio de hora. Cambio que no sé si realmente genera los importantes «efectos positivos» por los que en teoría se instauró, en un momento de problemas energéticos y similares.

Hace unos meses un antiguo compañero de trabajo y buen amigo, me invitó a sumarme a una propuesta para eliminar estos cambios de hora, a lo que accedí, y aunque hubo un apoyo mayoritario, lo que se pretendía era hacer llegar una voz a quien corresponda para que nuestro horario se adapte más a la realidad solar que a las conveniencias políticas y económicas de la Unión Europea. Es realmente un contrasentido que por esos intereses se trastoque de alguna forma el ritmo de vida de las personas, y nuestros políticos no sean capaces o no tengan la decisión para atender más a las necesidades de los ciudadanos que a sus intereses partidistas. Claro que no es de extrañar, si analizamos el devenir de los recién elegidos que en más de tres meses desde las elecciones no han sido capaces de encontrar una fórmula para que el pais salga del impasse en que nos metieron los resultados.

Pero volviendo al tema de la hora, es de resaltar que en Galicia, desde donde se escriben estas líneas, tenemos una diferencia «real» solar con Barcelona, de aproximadamente 45 minutos. Que Portugal, que está en la misma señal meridiana que nosotros, funciona con la hora Greenwich, la misma que el Reino Unido, y que puesto que sale a colación lo de Greenwich, hay que recordar que ese meridiano pasa también por España, concretamente entre otros lugares por la provincia de Zaragoza, entre esta ciudad y Barcelona. Por qué razón entonces se empeñan en mantenernos en la hora actual?

Y como este lugar pretende comentar, además de la actualidad, las historias que puedan estar concatenadas con esa actualidad, me viene a la memoria un viaje realizado hace muchos años, concretamente en 1974 y tal día como mañana, es decir el mismo día del cambio de la hora, entre Ourense y Madrid. Por aquel entonces yo vivía en Madrid y tenía mi familia en Ourense, y había venido a pasar unos días con la familia (supongo que debía ser también, igual que ahora, la Semana Santa). Al regresar a Madrid aproveché para llevar conmigo a mi amigo Julio que estaba temporalmente en la capital realizando un curso de trabajo, y a otro amigo suyo que también poco antes se había trasladado a Madrid por trabajo.

Para aprovechar la jornada con las amigas, esperamos a la noche para iniciar el viaje, y salimos de Ourense sobre las 10 de la noche. Circulábamos en mi coche, un Mini 1000 que yo tenía desde hacía dos años y con el que estaba encantado. El viaje se fué desarrollando con normalidad hasta que después de los puertos de Padornelo y La Canda (no había autovía por aquel entonces, claro está), el embrague empezó a dar muestras de debilidad y en las subidas el coche perdía velocidad.Mini-1972 Y asi cada vez más, hasta que llegados a una cuesta bastante prolongada, la fuerza que perdía el coche era tal que los dos acompañantes hubieron de bajarse y hacer la subida caminando o semi corriendo al lado, mientras yo dificilmente conseguía en primera o segunda marcha que el coche llegase a lo alto de la cuesta. De allí en adelante, ya todos en el coche conseguimos llegar hasta Arévalo, donde el amigo de Julio dijo que se bajaba para conseguir llegar en tren a Madrid a tiempo para ir a la oficina, mientras Julio y yo continuamos hasta donde el coche dijo que ya no daba para más, que resultó ser un lugar llamado Labajos, a 100 kms. de Madrid. Debían de ser sobre las 7 de la mañana, y como todo estaba cerrado esperamos a que abriese un taller mecánico que había en el pueblo. Allí me hicieron una reparación urgente (me destensaron el embrague, por lo visto) y gracias a ello conseguimos llegar a Madrid sobre las 12 ó 1 del mediodía, habiendo previamente telefoneado desde el pueblo para avisar yo en mi trabajo de las incidencias.

Cada vez que hago ahora un viaje a Madrid por carretera recuerdo perfectamente la cuesta donde mis acompañantes tuvieron que bajarse del coche y hacer la subida a pié. Y supongo que a ellos tampoco se les habrá podido olvidar ese momento. Hace ahora de todo esto nada menos de 42 años…. toda una vida.

 

Una semana sin desperdicio

Desde mi anterior incursion, que por otra parte no fué sino la segunda, ha transcurrido una intensísima semana que me ha tenido alejado de mi deseo de ir volcando aqui mis sensaciones.

Como dije el último día, mi pareja, mi encatadora Ipi, había preparado una escapada de dos días y una noche para celebrar mi cumple, mi paso a través de los 65 años, lo que yo he venido denominando estos días «mi entrada en la tercera edad».  Asi pues, el martes dia 5 quede citado a mediodía para salir de Coruña rumbo a no-se-donde, e incluso ella puso el navegador del coche sin yo saber hacia donde salíamos.IMG_3792 El destino resultó ser el Parador de Santo Estevo, junto al rio Sil, al que yo había manifestado ganas de ir desde hace tiempo. La verdad es que la elección fué perfecta: había poca gente, con lo que pudimos disfrutar de todas las comodidades del parador sin ningun tipo de agobios, con una excelente atención por parte de todo el personal y con un tiempo que también nos acompaño puesto que aunque a la ida el cielo estaba IMG_3778encapotado, a la mañana siguiente amaneció un dia IMG_0758soleado que nos permitió paseos al aire libre y un gran disfrute de los paisajes, la vegetación y el delicioso entorno de aquellos parajes. Ya el mismo martes, antes de ir a dormir aprovechamos para recorrer todo el edificio del Parador, con sus esplendidos claustros, el spa, una deliciosa y tranquila cena y finalmente una copa en un tranquilo y agradable salón que tuvimos para nosotros solos.

IMG_0775A la mañana siguiente, tras el desayuno y un paseo por el bosque que rodea el edificio del antiguo monasterio nos desplazamos hasta la zona de Amandi, para una degustacion en una bodega donde también Ipi había IMG_0792reservado la comida. La bodega era Algueira, y resultó un pequeño chasco porque tuvimos que esperar y ante la poca atencion de los propietarios finalmente nos marchamos sin decir nada, para reorganizarnos la ruta. Comimos en el Parador de Monforte, donde estuvimos solos, y tras la comida una visita a la bodega de Rectoral de Amandi, para luego hacer un recorrido al borde IMG_0866del rio y disfrute del excelente paisaje desde algunos miradores de los que abundan por todo ese recorrido, para finalmente regresar a Coruña a dormir.IMG_0860

En definitiva, un espléndido regalo de cumpleaños para hacer la transición a la etapa de jubilado y preparar el acceso a las ventajas de la tercera edad manteniendo el vigor y la ilusión de esta que está siendo la mejor etapa de mi vida.

Casi a punto

Esta mañana mi encantadora pareja me ha sorprendido diciendo que tiene algo preparado para mi aniversario, ya que este es especial por ser el de los 65 años, pase a la jubilación, etc.etc….

Todavía no sé lo que es, pero justamente coincide con mi inicio escribiendo en este blog y quiero dejar así constancia de ello. Qué mejor comienzo, cuando ayer yo decía que este era el espacio para comentar cosas, circunstancias especiales, recuerdos, etc….IMG_7240

Así pues, como inauguración vaya este pequeño avance, acompañado de una foto de las que recogen sensación de paz y tranquilidad…el agua.. que fluye y me relaja…