Tudela y alrededores

Con el «leit motiv» de que el Racing de Ferrol jugaba el pasado fin de semana en Tudela y de que teníamos pendiente un encuentro con nuestros amigos zaragozanos Arantxa y Chema, programé un viaje de finde a la zona, y lo hice de forma que Ipi no lo supiese hasta el día de su santo, ya que iba a ser mi regalo por tal efeméride.

Llegado el día del Pilar se lo comuniqué, y tras los mínimos preparativos el viernes día 15 salimos a buena hora para intentar llegar a Tudela a la hora de comer, como asi sucedió. Chemari, el hijo de Pilar, era conocedor del programa, y tenía previsto llegar a Tudela desde Madrid esa misma tarde, y también nuestros amigos de Zaragoza, que se alojarían en el mismo hotel que nosotros y llegarían a la mañana siguiente.

Una vez acomodados en el hotel AC Tudela, ubicado en un antiguo convento y situado en el centro de la villa, como lo más inmediato era comer algo, nos instalamos en el Café Diamante, en plena Plaza de los Fueros, para empezar a degustar los productos de la huerta navarra. Como de productos de temporada solamente tenían los Cogollos propios de la villa y el Tomate Feo, también característico de allí, fue lo que le metimos al cuerpo para esa primera comida, dejando para la noche algo más contundente cuando ya nos acompañaría Chema.

Plaza de los Fueros, en Tudela, donde hicimos nuestra primera comida.

Y después de recorrer Tudela por la tarde, con visitas a los principales monumentos locales y calles de la parte vieja de la villa, dejamos pendiente una visita al interior de la catedral, para hacerla con Chema y nuestros amigos el domingo por la mañana. La cena, después de diferentes intentos de reserva en los restaurantes más valorados por Tripadvisor, terminamos haciéndola en Remigio, lo que resultó ser una elección estupenda, a base de Milhojas de foie, Pimientos Verdes de cristal rellenos, Fantasía de Boletus, Sesos rebozados y Oreja rebozada. Como postre, Torrija y Cuajada.

Primeras visitas por Tudela,

Para el sábado teníamos ya prevista la visita con nuestros amigos a las Bardenas Reales, un paraje que parece mas propio de otro planeta y en el cual, de hecho, se han rodado varias películas y series televisivas aprovechando las peculiaridades del terreno. Es una zona protegida, en una parte de la que está ubicado un polígono de tiro utilizado por las FF.AA. españolas y también ahora por la OTAN. No es de libre acceso, sino que solamente está permitido circular por unas rutas determinadas. El recorrido que nos recomendaban y permitían en el Centro de Información es un circuito cerrado de aproximadamente 34 kms. en los cuales se van haciendo paradas intermitentes para observar aquellos puntos más llamativos. Desde luego es un paisaje idóneo para disparar continuamente la cámara fotográfica y por tal motivo tanto con la cámara del iPhone como desde mi CANON 5D Mark III no me cansé de disparar una y otra vez.

Diferentes aspectos de nuestro paseo por Las Bardenas Reales

Entre recorrido y paradas estuvimos en el parque casi 4 horas y como se acercaba la hora de comer optamos por ir a tomar algo rápido a Olite, cuya visita habíamos planificado para la tarde. Asi que, llegados a destino, localizamos una mesa en la terraza de uno de los bares de la plaza principal y allí hicimos un ligero refrigerio a base de pinchos, pensando en que para la cena estaba ya reservado algo especial en Tudela. La comida fue rápida y dedicamos el resto de la tarde a visitar en primer lugar la iglesia de Santa María la Real, un templo gótico del S-XII, y a continuación el Palacio Real de Olite, un castillo que está totalmente reconstruido y tiene multitud de estancias y torres con almenas de muy diversas alturas. Está contiguo al actual Parador, que en otros tiempos fue el viejo castillo. Yo había estado un par de veces antes en Olite y en las dos ocasiones hice la visita a ese castillo pero no recordaba tales dimensiones. Resultó otra oportunidad para fotografiar el lugar y la villa en su conjunto desde diferentes miradores en las mencionadas torres y almenas. Esta visita prácticamente nos consumió el resto de la jornada.

Olite,

Pero antes de abandonar Olite todavía tuvimos ocasión de callejear un poco por la villa e incluso los más golosos hicieron una incursión en algunas pastelerías para comprar tortas de chicharrón, una especialidad del lugar.

Ya de regreso en Tudela, y antes de dirigirnos a cenar, pudimos comprobar desde el hotel y a través de Footers cómo con algunos apuros de última hora, el Depor ganaba por 1-0 su partido contra el Sanse (San Sebastián de los Reyes).

La cena estaba reservada de antemano en Casa Lola, una sidrería que Arantxa y Chema conocían. Volvimos a degustar los productos tìpicos de la huerta navarra, como son los Cogollos con anchoas, Cebolletas estofadas, Chistorra de Arbizu, Boletus con foie y huevos rotos, Morcilla, y además de un espléndido chuletón de vaca vieja. El restaurante estaba totalmente lleno, lo que justifica la buena valoración que tiene. Y aunque después de la cena hubiese sido un momento excelente para sentarse a tomar un digestivo, nuestros amigos que estaban algo cansados prefirieron ir directamente al hotel, lo que hicimos todos.

Cena de Casa Lola

He de decir que a la vista de lo que estábamos viendo y nos quedaba por ver para otra ocasión, nos planteamos el ampliar en un par de días el viaje y, dado que los compromisos que teníamos para el inicio de semana se podían retrasar, hicimos una gestión en el hotel para ampliar en dos noches nuestra estancia, ya solos (las dos primeras noches tuvimos como acompañante en cama supletoria a Chemari), para aprovechar mejor el desplazamiento puesto que aquella zona está a 700 kms. de A Coruña, y así le sacábamos mayor partido al viaje.

El domingo a primera hora hicimos una visita guiada a la catedral, tras la que nuestros amigos zaragozanos se despidieron y nosotros fuimos a cumplir con uno de los objetivos del viaje, cual era asistir al partido del Racing. Como quiera que además nuestro equipo ganó la contienda por 0-1, y tuvimos ocasión de charlar aunque fuese por unos breves momentos con Hugo, salió todo a pedir de boca. Después del paseo de regreso al centro de la villa, nos paramos a comer en la terraza de Casa Alberto, con invitación de Chemari.

Diferentes momentos del partido Tudelano – Racing

Tomamos Pimientos de Cristal, Pochas, Boletus y Alcachofas, y de postres, Tiramisú y Torrija.

Y después de comer, para aprovechar la tarde, nos dirigimos a Tarazona, una localidad próxima a Tudela, pero que pertenece a Zaragoza, de la que nuestros amigos nos habían hablado muy bien. Y resultó que tenían razón, porque nos encontramos con una catedral impresionante, aunque no pudimos acceder a ella. Una plaza de toros octogonal, ahora utilizada como viviendas, y un barrio judío muy bien conservado, en el que destacan las llamadas «casas colgadas». También el edificio del ayuntamiento es francamente interesante. En fin, una visita bien aprovechada.

Paseo por Tarazona

De regreso a Tudela nos fuimos directamente a la estación de ferrocarril para despedir a Chemari, que regresaba a Madrid. Y nosotros terminamos la jornada volviendo a cenar a Casa Alberto, donde a mediodía nos quedamos con las ganas de probar el Cachopo, uno de los platos singulares del restaurante, después de probar el Ajoarriero, también especialidad de la casa.

El lunes lo aprovechamos para recorrer otros puntos relativamente próximos a Tudela, como Calahorra y Estella. En la primera de las dos ciudades, visitamos la catedral, que francamente nos decepcionó, e hicimos un recorrido por toda la parte vieja entre la que está la antigua judería, encontrando todo muy descuidado y sin prácticamente ningún atractivo. Y casi todo lo contrario fue la visita a Estella, por donde yo ya pasé al menos un par de veces en mis recorridos del Camino de Santiago. Pese a ser lunes pudimos visitar varias de las iglesias más significativas de la villa, recorrer la zona antigua y aprovechamos para hacer una comida relajada en una de las terrazas de la Plaza de los Fueros.

Calahorra yEstella

Ya de regreso en Tudela, buscamos un lugar donde cenar, para seguir degustando productos navarros. Y como quiera que los lunes cierran muchos de los restaurantes, terminamos aterrizando en lugar seguro. Es decir, regresamos al Remigio, donde ya habíamos estado la primera noche. Y fue un acierto, porque estaba todo igual de bueno que la primera vez. Unas Cebollicas confitadas, Pimientos de Cristal y Pochas. Y unos buñuelos para dejar la boca dulce antes de ir a dormir.

Comidas en Casa Alberto, Restaurante Remigio, y Tostas de Estella.

A la mañana siguiente abandonamos el hotel camino de casa, pero haciendo unas paradas por el camino, ya que habíamos previsto parar a visitar los restos romanos de La Olmeda, cerca de Sahagún. Y como quiera que a la ida nos acordamos de los ricos quesos que en otras ocasiones compramos en Sasamón, habíamos acordado también hacer allí una parada intermedia para traer una variedad de ellos. Nuestra sorpresa fue que al acercarnos Ipi, que se informa con detalle de cada visita, descubrió que alli había una iglesia de la que se hablaba muy bien, con lo cual fuimos a verla. Y nuestra sorpresa resultó mayúscula cuando nos encontramos una gran edificación, con un impresionante claustro y todo muy monumental, además de enterarnos de que Sasamón era en tiempos romanos un enclave importante, desde el que se lanzaban los ataques a los territorios cántabros, quedando algunos vestigios de aquella época. Además de la gran iglesia de Santa María de Los Reyes, descubrimos otros restos como un puente romano, un arco que es lo que queda de una antigua iglesia, los restos de una muralla y una ermita que guarda el Humilladero, una columna ante la cual se arrodillaban los peregrinos a su paso por la localidad en siglos pasados. Total, un descubrimiento increíble para nosotros del que nunca habíamos oído nada.

Sasamon

Finalmente, según lo planificado, una parada en La Olmeda, donde imaginábamos unos pequeños restos romanos, pero que resultó ser lo que se encontró de una villa romana de algún capitoste de la época, en la que se conservan muchos y buenos mosaicos, en excelente estado pese al tiempo transcurrido, y sobre los que la diputación palentina ha edificado un moderno edificio para albergarlos.

La Olmeda

En resumen, un excelente viaje que nos ha permitido, además de cumplir los objetivos iniciales de ver a los amigos y asistir al partido del Racing de Ferrol, conocer con un poco más de profundidad la zona de la campiña navarra, degustar sus productos, y disfrutar de unas jornadas que serán inolvidables.

La Torre de Hercules y su entorno

Soy coruñés de nacimiento (un CTV o coruñés de toda la vida, dirían los pijos). Y como tal, un amante de nuestra tierra y de todas las cosas buenas que tiene. Y entre los símbolos de la ciudad destaca a mi entender la Torre de Hércules seguida con menor entidad por el Obelisco y más recientemente por el Milenium.

En la década de los 70 cuando un amigo o amigos de fuera venían a visitarme, siempre incluía entre las visitas a realizar, como no podía ser menos, una subida a la Torre y también cuando el visitante estaba dispuesto a ello, un madrugón para asistir en el puerto a la descarga de pescado y posterior subasta.

Y hace algunos años, concretamente en 2013, organicé una visita para un grupo de compañeros de trabajo prejubilados como yo y mi sorpresa fué que varios de ellos, naturales de A Coruña, jamás habían subido a lo alto del monumento. Aquella visita resultó francamente bien y yo desde entonces he vuelto a ascender un par de veces más.

Ahora en mis paseos matinales me gusta recorrer su entorno observando el mar y disfrutando de la tranquilidad que existe, ya que somos muy pocos quienes circulamos por aquellos parajes, fuera de lo que es el recorrido del propio paseo marítimo e internándome por los caminos y senderos de tierra que bordean la costa, sobre las rocas.

Suelo comenzar el recorrido por un camino de tierra anejo al Aquarium bajo el paseo y que lleva directamente hacia la playa de Las Lapas. Y lo primero que aparece antes de iniciar la subida hacia la izquierda, es el grupo de los Artabros que recuerdan la presencia de esos pobladores en nuestras tierras. Son tres figuras que representan a una mujer, un marinero y un guerrero, como un esquema de la sociedad de esa etapa.

Un poco más adelante, la representación del Menhir Pentacefálico, una escultura con cinco caras que representa a los pueblos provenientes de los cinco continentes a través de mar. Y a continuación, siguiendo con la subida, tres esculturas representativas de las tres cabezas del gigante Gerión vencido. Realizadas con planchas de acero.

Ara Solis

Un poco más arriba, ya en el paseo que rodea a la Torre, encontramos el Ara Solis, un altar del sol en piedra, que apunta hacia Fisterra y que recuerda el culto al sol de los romanos. Existe una leyenda al respecto, según la cual hay un único día en el año en que la línea que separa el mundo de los vivos del de los muertos, que es muy fina, se funde con el mar mostrando el punto donde se acaba el mundo (Fisterra) y ese espectáculo solo se puede contemplar desde este monumento. Y muy cerca de allí, están los restos de algo que debió ser una muralla que rodease el monumento en otros tiempos.

Desde esos restos de piedra se contempla una buena perspectiva del Aquario, en la distancia.

Aquarium – Casa de los Peces

Si continuamos bordeando la Torre por la izquierda, sobre el acantilado, aparece ante nosotros la Rosa de los Vientos, con una espléndida imagen sobre las rompientes.

La Rosa de los Vientos

Rodeando la Torre, al llegar a la entrada principal nos topamos con la escultura de un soldado de la época. Y en la base del monumento están las puertas, realizadas en bronce y con tallas que se inspiran en los mitos y leyendas que existen sobre el faro. Se representa tanto la lucha de Hércules con el gigante Gerión, como referencias a las obras de reconstrucción y reforma de la Torre.

Puertas

Comenzando la bajada por la vía que conduce hacia la rotonda, está a la derecha la Hidra de Lerna, representación de un monstruo acuático de nueve cabezas objeto de una leyenda sobre Hércules, que en un ataque de locura había matado a sus hijos. Como castigo, el oráculo de Delfos le mandó ponerse a disposición del rey Euristeo, que le encomienda doce trabajos. Uno de ellos es matar el león de Nemea y otro matar a la Hidra de Lerna.

Representación de la Hidra de Lerna
Breogán

Al llegar a la rotonda desde la que se iniciaría la subida al monumento, nos encontramos una gran estatua de Breogán, obra de Xosé Cid. En ella aparece el heroe mitológico gallego con su espada y escudo.

A partir de esa rotonda, tomamos la dirección hacia la derecha, donde se encuentran las otras esculturas. Desde allí se divisa una buena imagen de los tres cubos situados en la península de Punta Herminia, en el denominado Monte dos Bicos, que agrupa una serie de petroglifos de la Edad del Hierro con formas geométricas, signos y cruces tallados en la roca. En el saliente de Punta Herminia está también la Caracola, que se ha convertido en un elemento muy representativo de la zona.

La Caracola, con la Torre al fondo
La Copa del Sol

Según algunas informaciones, tanto la Caracola como el resto de símbolos que se han ido ubicando en diferentes lugares del entorno de la Torre, fueron creados a partir de los materiales procedentes de la chatarra generada por el embarrancamiento, incendio y posterior hundimiento del Mar Egeo, que se produjo en diciembre del año 1992 entre la península de la Torre y Punta Herminia. En diferentes lugares de este parque hay varias placas que recuerdan a personas ya fallecidas que participaron en las tareas de salvamento de aquel accidente.

Otro de los símbolos referidos es La Copa del Sol, de acero cortén, que se basa en otra leyenda, según la cual otro de los trabajos de Hércules fué la captura de los Bueyes de Gerión, que vivía en Eriteia (ahora Cadiz) y para evitar cruzar el oceano, le pidió su copa al sol, para hacer el recorrido por las noches.

Continuando el recorrido hacia San Amaro, encontramos la escultura denominada Hercules na nave dos Argonautas, hecha en granito, para llegar un poco más adelante a la zona donde están ubicados los Menhires por la Paz, un conjunto de doce esculturas que representan a la familia, por lo cual hay dos de mayor tamaño que hacen referencia a los padres y destacan sobre las otras diez. Todas ellas tienen un hueco en el centro desde los cuales se puede observar en un sentido la Torre y en otro sentido el mar. Los menhires están situados en dos círculos concéntricos.

Muy próximo a los menhires está el Monumento a los Fusilados, obra de Isaac Diaz Pardo, como homenaje a los fusilados por el franquismo durante la guerra civil. En dos losas de piedra que forman parte del mismo hay inscripciones con sendos poemas de Federico García Lorca y Uxio Carro Alvarellos.

Se completa el grupo de monumentos en esta zona, que se conocía como Campo de la Rata con lo que fué el Cementerio Moro construido durante la guerra civil para enterrar a los soldados musulmanes del ejército regular marroquí fallecidos durante la contienda. En la actualidad se ha reconvertido a un recinto denominado Casa de las Palabras dedicado al diálogo entre las civilizaciones, a través de fragmentos de textos clásicos en varios idiomas relacionados con la historia coruñesa.

Casa de las Palabras (Antiguo Cementerio Moro)

Por último, en esta zona y realizadas sobre la hierba, hay cuatro tipòs de fachadas que señalan la evolución de lo que ha sido a lo largo de los siglos el aspecto de la Torre, tras varias reconstrucciones.

Caronte

Y antes de terminar el recorrido, regresando a la zona de acceso desde el paseo marítimo, tenemos otros símbolos, como son el monumento a Caronte, una estatua en bronce obra de Ramón Conde, sobre otro de los trabajos encargados a Hércules, que consistía en ir al mundo de los muertos (Hades) y traer al perro de las tres cabezas, el Can Cerbero.

La Guitarra

Un poco más adelante, dirigiéndonos hacia la ubicación del Menhir Pentacefálico, encontramos una escultura de tipo cubista, denominada La Guitarra, realizada en bronce por el artista Pablo Serrano, que homenajea a Picasso. Forma parte de una serie denominada «Guitarras o divertimentos con Pablo Picasso, la guitarra y el cubismo».

Antes de abandonar esta zona de acceso, viene a colación comentar un aspecto que me llama la atención. Desde hace unos años se ha levantado en esta zona una caseta de información a los visitantes, que sin duda es de agradecer pero que, a fuer de darle originalidad y supongo que con la idea de internacionalizarla, tiene en su parte trasera una inscripción que, sin ser yo un reputado lingüista, me cruje al verlo. Algún entendido, para que desde atrás se viese en inglés lo mismo que indica por delante ha traducido lo de Torre de Hercules, por «Tower of Hercules», imagino que a través del traductor de google o similar. A mi limitado entender procedería poner «Hercules’ tower»

Por último, y como cierre, un elemento externo lateral del paseo marítimo que inicialmente yo he considerado como un laberinto, pero que realmente forma parte del parque escultórico y que se denomina El Combate, ya que trata de hacer referencia al combate que mantuvieron Hercules y Gerión. Está basado en un cuadro abstracto de igual titulo cuyo autor es Tim Behrens. Es en realidad un estanque.

El Combate en primer plano, con la Torre al fondo.

Expedición Balmis

En mi reciente publicación sobre el paseo marítimo de A Coruña omití, de forma involuntaria, la referencia a un par de símbolos allí existentes que deberían haber sido reseñados. Afortunadamente mi amada Ipi, que me lee y puntualiza, me lo hizo saber y en consecuencia trato hoy de solventar esa omisión con lo que paso a comentar.

Como imagino que es conocido por la mayoría, se conoce por Expedición Balmis a la que, partiendo del puerto de A Coruña, inició en 1803 un periplo por el nuevo mundo, para llevar a las colonias españolas lo que en aquel entonces era la vacuna de la viruela. Evidentemente en aquellos tiempos las vacunas no proliferaban como ahora y las soluciones para aplicarlas tenían que ser imaginativas.

En ese sentido el médico español Francisco Javier Balmis ideó la forma de hacer llegar a los territorios españoles de ultramar la solución para curar la viruela. El sistema empleado consistió en trasladar a un grupo de niños (22) seleccionados entre la Casa de los Desamparados de Madrid (4), el Hospital de la Caridad de A Coruña (13) y otros 5 de Santiago. A uno de esos niños, que no habían pasado la viruela, se les inoculaba una pequeña dosis del virus de la enfermedad para que generase anticuerpos y cada nueve o diez días se repetía el proceso con otro, de forma que con todos ellos se cubría el trayecto de navegación hasta llegar al puerto de destino, donde ya podía comenzar a aplicarse el tratamiento a la población que lo necesitaba.

Imagen de la partida del Maria Pita, desde el puerto de A Coruña.

Junto al doctor Balmis viajaron otros dos médicos asistentes, tres enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de A Coruña, Isabel Zendal Gómez, madre a su vez de uno de los niños implicados en el traslado. La expedición partió del puerto de A Coruña el 30 de noviembre de 1803 en el navío Maria Pita, fletado para la esa finalidad y consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Colombia, Ecuador, Peru, Nueva España y Filipinas, entre el citado año de partida (1803) y el año 1806. En total componían la expedición 37 personas.

Y como recuerdo de todo ello, en nuestra ciudad y más concretamente en el entorno del paseo marítimo existen un par de símbolos que lo recuerdan. El primero de ellos está en el exterior de la Domus, junto a la puerto de acceso al restaurante, en lo que se conoce como el Balcón Balmis, donde hay 12 columnas de granito en su memoria.

Balcón de Balmis, junto a la Domus

Y el otro símbolo es una estatua existente junto a la dársena que rememora la figura de Isabel Zendal con los niños. En su base existe una placa conmemorativa, aunque el nombre de Isabel no aparece. En 1950 la OMS reconoció a Isabel Zendal como la primera enfermera de la historia en misión internacional.

Sobre esta expedición hay abundante literatura, y en concreto entre otras publicaciones, un libro muy ameno, Los Niños de la Viruela, publicado por Anaya, y cuya autora es María Solar.

Un paseo junto al mar

Quienes tenemos el privilegio de vivir en A Coruña y disponemos de la visión del mar casi desde cualquier punto de la ciudad, es frecuente que no valoremos a menudo en toda su extensión lo que tenemos ante nosotros, pero en ocasiones es bueno hacer una reflexión y pararse a pensar en ello.

Y en base a esas reflexiones, voy a comentar lo que veo cada mañana que salgo a caminar por el paseo maritimo ya sea en una u otra dirección desde mi punto de arranque, justo tras el IES Eusebio da Guarda. El arranque, en este caso lo haré atendiendo a las tendencias innatas, es decir hacia la izquierda, en dirección al Portiño.

En primer lugar tenemos una vista general de Riazor, donde en estas últimas fechas las bulldozer trabajaban para preparar las dunas que deberían servir de contención a los temporales, de los cuales en esta pasada semana hemos tenido el primero y bastante significativo.

Caminando hacia las Esclavas, siempre bordeando la playa, llegamos hasta la coraza allí situada, punto desde el que habitualmente se obtienen las mejores vistas del temporal y que estos días ha servido para conseguir un plano general y panorámico de toda la ensenada de Orzan-Riazor, con el mar embravecido. Más adelante pondré como contraste la visión de la misma zona simplemente una semana atrás, con el mar completamente en calma.

Tenemos a continuación, siguiendo bajo el Moon hacia el Milenium, una pequeña playa que usan los lugareños para refrescarse en verano y en cuyas rocas es frecuente encontrar a pescadores asi como a buceadores en la ensenada contigua. Un poco más adelante tenemos una vista de la torre que, en esta ocasión hemos captado con dos gaviotas asentadas sobre un pedestal que ha quedado como recuerdo de la zona antiguamente conocida como Katanga.

Y tras sobrepasar la cetárea divisamos ya el obelisco del Milenium, desde donde estos días se podian conseguir excelentes tomas de las olas rompiendo contra las rocas allí existentes y de la Torre de Hercules al otro lado de la bahía.

Dejando atrás el Milenium, enfilamos la fuerte subida que nos lleva hacia el Pulpo, punto de parada de muchos turistas para fotografiarse con el mar y la Torre al fondo. Y un poco más adelante, la Bola de cristal que nos lleva a lo alto del Monte de San Pedro.

A partir de ahi comienzan a divisarse ya los islotes de San Pedro y continuando siempre por el paseo al borde del mar nos acercamos a la rotonda situada junto a la zona de aparcamiento, donde vemos dos esculturas o monumentos. Es un espacio en el que habitualmente se ubican autocaravanas y coches que se acercan a visualizar la hermosa puesta de sol que se divisa desde alli.

Poco más adelante se termina el paseo actual, bajo la carretera que asciende hacia el Parque de Bens. En esa esquina está situado un pequeño monumento, junto a una placa que recuerda al coruñés que falleció cuando hace ya muchos años el antiguo vertedero se desplomó hacia el mar, arrasando todo lo que encontraba a su paso. Y continuando la bajada hacia el puerto de O Portiño, encontramos otro monumento, en este caso conmemorando a los coruñeses (creo que en número de 17) que cuando las tropas «nacionales» tomaron la ciudad intentaron escapar por mar para evitar ser masacrados. Al parecer solo unos pocos lo consiguieron.

El recorrido antes descrito, desde el inicio, supone algo menos de 5 kms. Y haciendo el regreso por el camino que, bajo el paseo marítimo regresa a la rotonda antes descrita, y ya desde ahi por la misma ruta utilizada a la ida, totalizamos una cifra próxima a los 10 kms, que viene a ser el trazado de la caminata diaria, como queda también señalado en la gráfica de Endomondo que habitualmente utilizo. En el camino de regreso volvemos a encontrarnos con una hermosa vista del Milenium desde donde se localiza el Pulpo.

Esta ruta que realizo habitualmente tiene para mi un encanto especial, de forma singular a diario porque suele haber muy poca gente y se camina muy bien, sin agobios y con toda la tranquilidad del mundo, lo que no ocurre en sábados, domingos y festivos, cuando habitualmente hay mucho más tránsito (en todo caso mucho menos que cuando se toma la ruta hacia la Torre).

Monumento a los Héroes del Orzan

Paso acontinuación cuatro fotos de contrastes, hechas desde la coraza donde se ubican los monumentos a los policias municipales fallecidos años atrás tratando de rescatar a un joven «erasmus», en uno de los múltiples temporales que nos azotan cada invierno.

En un primer contraste pongo una vista de la ensenada de Riazor en dos momentos concretos, con solo 9 días de distancia en el tiempo, pero donde se observa el estado de esa ensenada con mar en calma y con mar brava.

Y en estas otras dos fotos, la vista desde el mismo lugar en dirección a la ensenada del Orzan, tomadas las fotos en las mismas fechas de las anteriores.

Y si, en un nuevo y diferente paseo, partiendo del mismo lugar (parte trasera del IES Eusebio da Guarda), nos dirigimos a la derecha, en dirección a la Torre, el recorrido (siempre bordeando el mar) después de sobrepasar el monumento a los policias ya descrito y fotografiado, nos lleva en primer lugar a pasar junto a la fuente de los surfistas, frente al hotel Maria Pita, y sobre la playa del matadero donde los aprendices de surfista hacen sus pinitos.

Continuando el paseo llegamos a la altura de la Domus, adornada por una estatua de Botero, y tenemos a nuestra derecha el impresionante edificio diseñado por el japones Arata Isozaki que ya es uno de los símbolos de la ciudad.

Una vez dejado atrás el impresionante edificio de la Domus, en la plaza ubicada poco más adelante, hay un curioso reloj de tamaño considerable y muy vistoso que además se mantiene activo y da la hora, aunque en esta ocasión los técnicos encargados de ello se ve que todavía no han tenido tiempo de cambiarla al horario de invierno.

Poco más adelante nos encontramos a la izquierda con la Casa de los Peces o Acuario, que además de sus piscinas interiores donde se ubican multitud de especies marinas de todo el mundo, tiene un par de piscinas exteriores con focas. El acuario se ubica sobre las rocas y obtiene el agua directamente del mar tras un proceso de filtrado. Es muy interesante la visita interior, y si se consigue el acceso, también al recorrido interno donde se puede observar el proceso de cuidados de las variadas especies.

A la altura, mas o menos, de la vía que se aparta del paseo marítimo para acceder al Acuario, nos encontramos a la derecha con una rotonda que aloja una escultura-monumento que no sé exactamente qué representa pero que, vista según se camina, ofrece una interesante perspectiva junto a la Torre como fondo. Y un poco más adelante, a la derecha, un monumento que conmemora la confirmación por el rey Sancho IV en el año 1286 del privilegio de Alfonso IX otorgando en el 1208 a A Coruña la carta de Población, equivalente a lo que sería el título de ciudad.

Poco más adelante nos encontramos, a la izquierda, con un laberinto de pequeños lagos semioculto entre la vegetación, y a la derecha con el edificio de la antigua Prisión Provincial, hoy muy deteriorado y que evito de forma consciente poner aqui. Simultáneamente tiene el paseante, mirando a la izquierda, una impresionante vista de la Torre de Hércules, con la playa de As Lapas debajo.

Si continuamos ruta, pasamos al poco rato por la gran rotonda de la que nace la vía que nos llevaría a la Torre, pero en esta ocasión la dejamos al margen (el paseo por ahi merece consideración especial y será objeto de un capítulo específico con todo lo que conlleva, incluido el parque de los Menhires y demás). Y un poco más adelante, junto a otra rotonda, encontramos a la derecha un monumento a los represaliados de A Coruña y comarca durante la guerra civil. Es algo que de forma habitual pasaría sin ser visto, pero que dejo aqui reflejado.

Ya desde ese lugar se inicia la bajada, dejando a la izquierda el espléndido complejo del Club del Mar para continuar hacia el cementerio, frente al cual encontramos un mural que no se sabe bien a qué obedece pues no tiene ninguna indicación al respecto.

Torre de Control de Tráfico Marítimo

Y a continuación, seguimos caminando hacia el dique de abrigo, dejando a la derecha el complejo de la Universidad, antiguo cuartel hoy reformado y rehabilitado, desde donde se divisa y destaca perfectamente a lo lejos la torre de control de Tráfico Marítimo, en cuya estructura intermedia se reflejan en un dia normal las construcciones ubicadas frente a ella, entre otros el Oceanográfico.

Iglesia Orden Tercera

Un poco más adelante está a la derecha la Iglesia de la Orden Tercera, que se divisa por su parte trasera, junto al museo Luis Seoane, y tras de los cuales medio oculto está el antiguo Hospital Militar, hoy hospital Abente y Lago.

Pasamos a continuación junto al Club Nautico y frente a él, iniciando el nuevo tramo del paseo marítimo que ya accede a la bahía del puerto, el impresionante Castillo de San Antón, hoy Museo Arqueológico Provincial y que a lo largo de los años ha sido utilizado para muy diversas funciones.

Castillo de San Antón – Museo Arqueológico Provincial

Ya dirigiéndonos hacia la dársena pasamos antes frente a las instalaciones de La Solana (ubicadas sobre la antigua playa del Parrote) y desde esa zona se observa a lo lejos la parte externa del Jardín de San Carlos, que en otro tiempo fué la construcción más próxima a las murallas (todavía se guardan algunos restos y en ellos algunos cañones que en su momento sirvieron para defensa de la ciudad.

Jardines de San Carlos

Ya llegando a la dársena se ubica a la izquierda una imagen de la Virgen del Carmen que, a mi modesto entender, tiene bastante poca calidad artística y es más bien un pegote en esa localización, y frente a nosotros nos encontramos con el puerto deportivo, tanto en la parte exterior como en el interior de la dársena.

Desde ahí el regreso de mi paseo se hace ya por el interior de la ciudad, atravesando los jardines de la parte ganada al mar, entre los Cantones y el puerto. Es también un agradable recorrido que de vuelta a casa totaliza entre 8 y 9 kms. dependiendo de si la ruta ha sido hecha bordeando la Torre, bajando hasta las instalaciones de San Amaro después de bordear la ciudad deportiva de la Torre, o simplemente cubriendo la línea del paseo marítimo según lo aqui descrito en esta ocasión.

Y si el paseo o paseos se lleva a cabo en fechas en las que el mar está muy movido como ha ocurrido en la semana anterior, podemos tener antes nosotros visiones como las que dejo a continuación, con olas grandes que al romper dejan imágenes dignas de ser grabadas y exportadas para disfrute de quienes, siendo amantes del mar como es nuestro caso, no tienen la ocasión de verlas en vivo.

Outono gastronómico

Mientras vemos la tele, a Ipi le gusta argallar y brujulear por internet con su móvil buscando cosas y lugares interesantes a donde ir, y por eso es habitual que en mitad de una peli me pregunte

Donde está Santa Comba de Bande? ó por donde está el rio Barosa?

y cuando encuentra algo de su interés lo va anotando en ese cuaderno misterioso que está lleno de rutas, de lugares a descubrir y de cosas diversas que hacer.

Pues bien, dentro de esa dinámica y teniendo en cuenta que a los dos nos va la marcha y también a la mayoría de nuestros amigos, recientemente descubrió un programa turístico promovido por la Xunta que engloba a numerosas casas rurales y va ya por la 14ª edición, aunque nunca habíamos oido mentarlo. El programa consiste, en síntesis, en que las casas rurales acogidas al mismo ofrecen durante varios meses en esta época del año, un plan de alojamiento, desayuno y una cena gastronómica con productos otoñales, por el módico precio de 120 € la pareja, es decir la habitación.

Con esos mimbres, y buscando en su libreta de notas, Ipi organizó un finde de visitas diversas por la zona de Moraña, que consistían en una visita al Parque arqueolóxico de Campo Lameiro, un recorrido por la Muiñada y cascadas del rio Barosa, visita a la iglesia de Los Milagros de Amil y a la mañana siguiente subida al Miradoiro das 3 Rias y aprovechando, descubir y visitar la Porta do Alen (del más allá). Todo eso integrado en la estancia y cena en el Pazo La Buzaca.

Como nuestros amigos del Chiringuito son fáciles de convencer o más bien diría de animar, previa consulta a cada pareja se organizó la reserva en el Pazo indicado para el fin de semana del 3-4 de octubre. Y como el parte meteorológico para esos días era desastroso (ni siquiera con el intento de Julio de asegurarlo), hubimos de cambiar la fecha para el pasado finde, es decir 10-11 de octubre.

Asi las cosas, el sábado 10 cada uno salió de casa a la hora que le pareció adecuado, con la finalidad de llegar al Centro de Interpretación del parque arqueolóxico a las 12 h. puesto que media hora mas tarde teníamos una visita guiada por el parque para ver los principales petroglifos. Como unos son más rápidos que otros conduciendo y orientándose pese al GPS, entre las 12 y 12,30 llegamos la totalidad del grupo al punto de encuentro, y a la hora convenida se inició la visita guiada. Hay que señalar que de las 9 ubicaciones de petroglifos que hay en el parque solamente nos guían a ver 3 de ellas, se supone que los más importantes o representativos, y como colofón nos muestran unas chozas al estilo de las que utilizaban en su día los moradores de esa zona. Dejamos aquí constancia de algunas muestras de todo ello.

Y como no solo de cultura vive el hombre, tras el recorrido por el parque y el estudio antropológico de nuestros antepasados, nos fuimos a degustar a Casa Tito, en el centro de Campo Lameiro, un menú compuesto por Ensalada, croquetas, pulpo y setas como entrantes, y luego como plato fuerte Ciervo, jabalí o bacalao o incluso cocochas de bacalao. El postre, que la mayoría acogió como torrija, dejó bastante que desear. Y tampoco la atención fué la mejor, pero como íbamos con el ánimo alto, no nos dejamos amilanar por ello.

Menu de Casa Tito

Terminada la comida, nuevamente a los coches para ir hasta las cascadas el Barosa. Los muiños la verdad están muy deteriorados y poco tienen que ver, pero en cambio a todos gustaron las cascadas y el paisaje en general, y tuvimos ocasión de hacer numerosas fotos de grupo para el recuerdo. Terminada esa visita, nuevamente a los coches para ir hasta el santuario de Los Milagros de Amil, que a mi personalmente no me causó ninguna impresión especial. Una iglesia de planta octogonal en la que casi lo más llamativo era la escalinata de acceso y la «fauna» asistente a un bautizo que alli se celebraba en esa tarde. Con lo cual, terminado ese recorrido, ya nos dirigimos al Pazo donde nos alojamos, con la idea de aprovechar allí el resto de la tarde.

El Pazo La Buzaca es una preciosidad. Ubicado en el municipio de Moraña tiene unos jardines y unas instalaciones perfectas para disfrutar de una estancia relajada en plena naturaleza. Nos alojamos en la zona de las antiguas caballerizas, y tras un recorrido por los exteriores nos juntamos (con mascarilla, por supuesto) en un salón perfecto para nuestro grupo, en el que había incluso una hermosa lareira en la que podríamos haber asado castañas de no ser porque ya se acercaba la hora de la cena, que tras una comida abundante también iba a ser copiosa.

De copas en uno de los salones
Menu del Outono Gastronómico

En efecto, el menú de «outono gastronómico» tenía dos variantes, cualquiera de ellas excesiva en cuanto a cantidad y de excelente calidad en todos los platos aunque algunos, como fué mi caso, no consiguiésemos engullir la totalidad del menú debido a que todavía no se había digerido totalmente la comida de mediodía. Tras la cena, ya de vuelta al salón, Julio nos obsequió con unos chupitos de ron venezolano que guardaba con mimo en su casa, y lo acompañamos con las gominolas que Rafa se había ocupado de llevar para el evento. Asi, entre comentarios relativos a las visitas de la jornada y otras elucubraciones de las que suelen surgir a esas horas, llegamos a la medianoche, hora en la que incluso uno de los huéspedes instalados en el Pazo vino a pedirnos que disminuyésemos el volumen de la charla, ya que al ser suelos y techos de madera, desde las habitaciones se escuchaban nuestras cuitas. Y dado que somos personas de bien, respetuosos con todo el mundo, acordamos retirarnos e ir cada oveja con su pareja a las habitaciones, convocándonos a buena hora en la mañana del domingo para el desayuno en común.

Tras una noche en la que más de un@ tuvo problemas estomacales y dolor de cabeza, empezamos el domingo con un buen desayuno, y tras él un nuevo paseo por las instalaciones exteriores del Pazo, para dejar constancia gráfica de los jardines, piscina, y demás instalaciones anejas al edificio central. Hay que reseñar que este lugar está muy bien preparado para la celebración de eventos, y en particular de bodas que con toda seguridad se llevarán a cabo cada verano.

En lo alto do Miradoiro
A Porta do Alen

Nuevamente en los coches abandonamos el Pazo, no sin ganas de retornar en otra ocasión ya sea en primavera o verano, y desde allí nos dirigimos a la Serra do Cando, para subir al Miradoiro das Tres Rias, que está en lo alto del monte, donde soplaba un viento increible que justifica la existencia de un gran parque eólico, y desde cuyo mirador se pueden observar las rias de Vigo (con el puente de Rande), de Pontevedra, y de Arosa. Aunque se ven muy a lo lejos, se definen claramente. Allí aprovechamos también para constatar gráficamente la visita, que nos costó bastante debido a que la carretera de acceso es muy estrecha y que en los últimos 5 kms se convierte en poco mas que un sendero de tierra y grava, en el que los coches en ocasiones rozaban los bajos. Pero como todos los asistentes son buenos conductores llegamos a la cima sin más problemas que la lentitud de la marcha en algunos momentos. Tras el mirador, a poco más de un kilómetro está otro punto a señalar, la Porta do Alén (puerta del más allá), a donde nos acercamos para realizar el paso hacia el futuro, hacia otro mundo, aunque todos terminamos regresando al nuestro donde pese a todo nos va bien.

Menu Restaurante Bocarte

Tras esas visitas volvimos a los coches para dirigirnos a Pontevedra, donde teníamos reservada la comida en el Restaurante Bocarte, desconocido para todos, pero del que habíamos tenido buena información a través de Tripadvisor. Inicialmente intentamos reservar en Eirado da Leña, lugar ya conocido por algunos de nosotros y con excelentes recuerdos, pero no era posible la reserva para un grupo tan numeroso. No obstante, la elección final fué un completo éxito para todos los viajeros, tanto en lo referente al menú como por el trato recibido, la amplitud de las instalaciones y el conjunto de la comida. El menú estaba compuesto de unos entrantes (Tataki de jurel con pimientos confitados, Mihojas de pulpo con verduras y algas y Croquetas artesanas), a lo que siguió un Lomo de Rodaballo confitado con verduras y patata tierna, y rematado todo ello al postre conun Brownie de chocolate tibio con salsa de vainilla. Regado todo con vinos albariño y rioja. En fin, una espléndida comida que nos dejó a todos con ganas de repetir en una futura visita a la ciudad.

Y como todo tiene su final, con la comida la mayoría de los asistentes optó por regresar al punto de partida, para atender las obligaciones propias de cada uno, si bien algunos (los más golfos, por supuesto) decidieron quedarse a deambular por Pontevedra unas horas más. En cualquier caso, fué un remate perfecto para un finde de Outono Gastronómico inmejorable. Naturalmente todos quedamos con ganas de repetir en cuanto sea posible, para lo cual Ipi no dejará de argallar hasta organizar una nueva salida.

De domingo

Vivimos en una ciudad especialmente atractiva, por múltiples razones. Además de toda la fachada marítima que nos permite disfrutar de la visión del atlántico en muy diferentes versiones según se presente el temporal o haya buen tiempo, A Coruña es un sitio tranquilo, donde se puede llegar a cualquier lugar con un simple paseo, apenas hay cuestas y las que tenemos son llevaderas, y sobre todo tiene una diversidad cultural increible, a pesar de todas las limitaciones de la actual situación con el Covid-19.

Aqui podemos, en circunstancias normales, lo mismo asistir a un concierto, ir a un teatro o a un cine, a una sala de espectáculos, a diferentes museos, conferencias, exposiciones, etc, prácticamente sin coger el coche y en muchísimas ocasiones sin gastar un euro. Y el comentario de hoy viene a cuento un poco de todo esto último, porque constantemente aparecen ofertas para asistir a multitud de actos gratuitos y simplemente hay que estar interesado y, tal vez un poco atento, para aprovechar estas oportunidades.

En esta ocasión, me refiero de forma singular al denominado «Festival Mar de Mares» que se ha desarrollado durante la última semana con diferentes actos, la mayor parte de ellos gratuitos, para los que era posible inscribirse telemáticamente aunque eso sí, con bastante limitaciones de aforo por lo antes señalado del virus. Y una vez enterados (Ipi para estas cosas de la agenda municipal está siempre muy atenta), hemos tratado de anotarnos a varias cosas y en todos los casos o estaban completos y ya no cabía la posibilidad de hacerlo, o pudimos entrar en algunos en lista de espera. En concreto, uno de los que teníamos esa anotación en espera era una proyección en la Domus, bajo el título de «Ocean Film Festival». Y en este caso, anoche recibí un correo indicando que pese a estar todas las localidades teóricamente ocupadas, estaba ocurriendo que en muchos casos los que habían reservado no se presentaban y por esa razón nos invitaban a acercarnos porque previsiblemente habría plazas disponibles. Asi fué, y aunque llegamos 15 minutos antes de la hora de comienzo, fuimos prácticamente los primeros, y finalmente llegó más gente aunque no llegó a llenarse la sala Imax donde se realizaba la proyección. Por cierto, estuvo muy bien: fué un conjunto de 7 documentales de diversa duración sobre los oceanos y con algunas historias francamente interesantes.

Concierto en Belas Artes, sábado 26 de septbre.

Mi reflexión de hoy viene a cuento de que desgraciadamente hay mucha gente que se anota a este tipo de ofertas gratuitas simplemente «por si acaso» y luego no aparecen, provocando que otras personas interesadas no puedan asistir. Como bien dice Ipi y otros muchos coincidimos, tal vez sería interesante que en estos casos pidieran un depósito aunque fuese simbólico, porque eso limitaría bastante a los que realmente no tienen claro si les interesa o no asistir y simultáneamente perjudican a otros.

En estos momentos como también ya dije, hay multitud de ofertas gratuitas entre las que cabe señalar unos conciertos en el Museo de Belas Artes, diferentes proyecciones en Afundación, documentales en el Agora y el Forum, aparte de los ya indicados del Festival Mar de Mares y otros que ahora mismo no viene al caso reseñar. Y todo esto porque como ya indiqué al principio, vivimos en una ciudad excelente, con una oferta de actividades dificilmente comparable en ciudades de tamaño medio como la nuestra.

De paseo

Después de más de una semana sin salir a caminar, hoy me organicé para hacer de nuevo mi recorrido preferido junto al paseo marítimo: dirección este saliendo desde casa, es decir, bordeando el mar hacia la Torre de Hércules, y transitando por tierra desde el Acuario (Casa de los Peces), contorneando la Torre y toda la costa hacia la Caracola y luego continuando hacia San Amaro junto a los Menhires, Cementerio Arabe y posteriormente retomar el paseo marítimo hasta la dársena, jardines y regreso a casa por Juana de Vega. Total 10,12 kms. según Endomondo, con una media superior a los 6 kms/hora, es decir algo menos de 1o minutos cada km.

Ese recorrido sigue siendo el que más me motiva, y si lo hago a primera hora de la mañana encuentro poca afluencia de paseantes y por tanto me permite, de vez en cuando, liberarme de la mascarilla si no veo que se aproxime nadie en sentido contrario. Por cierto, que esta mañana, cuando circulaba por el Cementerio Arabe, me torcí el tobillo izquierdo y a punto estuve de tener que dejar la caminata. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores y después de un rato con el tobillo algo dolorido, se fueron mitigando las dolencias y terminé con marcha normal.

Como estamos en la semana de la movilidad, e imagino que relacionado con ello, en este caminar de hoy me he encontrado a varios trabajadores haciendo obras en la zona próxima a la Caracola, donde están los cubículos teóricamente destinados al observatorio de aves (para mí utilizables para cobijarse cuando llueve). Supongo que, por el tipo de trabajos que estaban realizando, se trata de habilitar la zona de acceso a los citados cubículos para poder ser utilizados por personas discapacitadas físicamente y que tengan que acceder con silla de ruedas. En este sentido cabe felicitar al actual equipo de gobierno de la ciudad porque parece que se ha tomado en serio ese apartado. La alcaldesa Ines Rey creo que está realizando una buena labor.

Y como en la anterior entrada ha quedado claro que ya no sigo escribiendo en el otro blog (Sobre la marcha) ahora vuelco aqui este comentario y cualquier otro que surja en el futuro.

Fusión por absorción

Tras concienzudas reflexiones, y después de analizar pros y contras, he llegado a la conclusión (por cierto, nada original) de que es una chorrada estar manteniendo dos blogs que, aparte de la casi nula difusión que tienen, los dedico más o menos a lo mismo, es decir, a comentar las pocas cosas que me ocurren, aunque dentro de ese capítulo integro los viajes, que no es poco.

Asi pues, con esta fecha dejo de escribir en «Sobre la marcha» incorporando todas las entradas existentes en aquel blog a este, «Cosecha del 50» que con la absorción incorpora a su nombre el otro, para no causarle ninguna decepción. Por tanto, los seguidores del ahora dejado de lado, tienen la oportunidad de incorporarse a Cosecha del 50, si todavía conservan algún interés.

Como estamos en etapa de fusiones, con este acto queda realizada la Fusión por absorción de aquel (Sobre la marcha) por este «Cosecha del 50».

Finde de amigos en Muxía

Con motivo del confinamiento este año no se pudo celebrar mi cumple más que en «petit comité», encerrados en casa, y de esta guisa nos encontró María cuando, a las 11,26 h. de la mañana del día 6 de mayo se presentó en la puerta de casa (no se podía acceder por protección del Covid-19) para comunicarnos, en nombre de toda la panda del Chiringuito, que su regalo para mi era una estancia en el Parador de Muxía, en fecha a determinar en función de la evolución de la pandemia, del confinamiento, etc, etc, etc….

Y pasados los días, los meses, las fases de desescalada y todo lo que nos ha venido encima, incluida esta segunda ola que teóricamente se ha anticipado a lo previsto, en un momento determinado se fijó la fecha del 12-13 de septiembre para ir al Parador. Como yo me encargaba de la programación, una semana antes de las fechas señaladas comenté el plan previsto, que contó con la anuencia de todos los interesados. Hay que señalar que Julio se ofreció a mediar ante quien correspondiese para que el buen tiempo nos acompañase en esas fechas, y que lo hizo francamente bien, por lo cual también recibió el beneplácito general por su intervención.

Bar Ezaro 66

Asi las cosas, el sábado dia 12 nos pusimos en marcha para reunirnos poco antes de las 11,30 h. en la cafeteria 66, en Ezaro, para desde allí comenzar con el intenso programa elaborado para la ocasión. Y tras un café en la mencionada 66, un corto paseo junto a la playa antes de dirigirnos a la base de la cascada de Ezaro. Mientras la mayoría hacíamos ese breve desplazamiento en coche, Teresa y María para demostrar su buen estado de forma hicieron la caminata a pie hasta el aparcamiento, desde donde ya todos nos dirigimos a la base de la cascada. Hay que señalar que había bastante afluencia de visitantes, además de algunos grupos en piragua o kayak por el propio rio que genera la cascada y que desemboca en la playa de Ezaro.

Fervenza de Ezaro

Tras las correspondientes instantáneas para dejar plasmada la belleza del lugar, ya en coche nos dirigimos a lo alto del mirador desde donde se divisan unas preciosas vistas de la ría y donde volvimos a trabajar con las cámaras para recoger el momento y poder recordarlo posteriormente desde casa, sobre todo si llegara a reproducirse el confinamiento. Como la jornada la estábamos llevando de forma relajada, sin prisas y dando tiempo a cada uno para disfrutar del paisaje a su modo, el tiempo se pasó algo más rápido de lo previsto y el proyectado desplazamiento hasta Carnota para ver el horreo, lo dejamos para otro momento, teniendo en cuenta que la hora de la comida (14,30 H.) en Muxía, nos exigía tomar la ruta en esa dirección para llegar a tiempo.

Gastrobar A Furna. Muxía

Ya en Muxía, fuimos directamente al restaurante A Furna, seleccionado previamente entre las diferentes recomendaciones de Tripadvisor y que francamente resultó una buena elección por las opiniones post-comida de todos o la mayor parte de los asistentes. La comida fué buena, el trato también adecuado y el precio acomodado a los resultados de la comida. Nos instalaron en dos mesas de 8 y 4 comensales respectivamente para cumplir con los requisitos sanitarios en vigor.

Después de comer, el paso siguiente era desplazarse al santuario de A Virxe da Barca, a unos 800 m. del centro de Muxía, camino que hicimos a pié para rebajar parte de las calorías acumuladas en la comida. Además es un hermoso paseo al borde del mar. Y ya llegados al santuario (cuyo acceso estaba cerrado), nos dedicamos a cumplir los requisitos turísticos como es posar sobre la Pedra de Avalar, y pasar bajo la Pedra dos Cadris, como queda reflejado en las correspondientes instantaneas. De regreso a los coches, nuevamente a pié, ya nos dirigimos al Parador para tratar de aprovechar el resto de la tarde.

El Parador de Muxía, inaugurado en fechas muy recientes, fué una promesa del gobierno del entonces presidente Aznar a raiz del desastre del Prestige para dotar a la zona de una infraestructura turística singular que sirviera como polo de atracción para visitantes foraneos y para dar trabajo a la gente de la comarca. Tras numerosos avatares tardó casi 17 años en ser una realidad y hoy se puede disfrutar de una estancia, previa reserva con mucha antelación. Es una construcción original, que aprovecha la pendiente de la colina y con vistas sobre el mar. A mi personalmente me ha gustado aunque reconozco que hay algunos aspectos internos a mejorar.

Zona de nuestras habitaciones
Parador Costa da Morte. Lourido. Muxía

Ya instalados en las habitaciones (nos alojaron a las 6 parejas en la planta 5 (que realmente es la -5, si contamos desde la recepción) que es la planta más baja y con mayor extensión exterior desde las habitaciones. El paso siguiente fué acudir a la piscina algunos de nosotros mientras otros bajaban hasta la playa, y alguno más se quedaba tranquilamente en la habitación. Hubo algunas críticas sobre lo pequeña que es la piscina y especialmente respecto del ridículo número de hamacas si consideramos que el parador tiene cerca de 50 habitaciones. En todo caso, algunos aprovechamos para darnos un corto baño en la piscina y/o la playa, según los casos, tomar una cerveza y disfrutar de la vista, que no del sol, puesto que a esas horas ya prácticamente quedaba a la espalda de la colina y no nos calentaba, salvo a quienes bajaron a la playa.

El soplado de la tarta

Para la cena de grupo, prevista para las 21,30 h. nos ubicaron también dos mesas de 6 personas cada una para cumplir la normativa. Estuvo bien y fué culminada con una tarta de cumpleaños con la que mis amigos me obsequiaron para soplar una vela representativa de los 70 tacos acumulados. Se ve que son gente considerada y no decidieron obligarme a soplar más de la cuenta. Y como el tiempo pasa raudo, cuando terminamos eran prácticamente las 12 de la noche, hora en la que ya no se podía acceder a la cafetería y tuvimos que quedarnos con las ganas de tomar unos chupitos o unos digestivos, que sería lo adecuado para la ocasión. De forma que, obligados por las circunstancias, tuvimos más tiempo para relajarnos (cada uno a su manera) en las habitaciones hasta la hora del desayuno a la mañana siguiente.

El domingo se inició también con sol, y con altísimas temperaturas para lo que nuestra tierra nos tiene acostumbrados. De hecho en ese día se batieron varios records de temperaturas máximas en muchas de las localidades de la provincia de A Coruña, incluida la capital. Por lo que respecta a nosotros, conseguimos que nos preparasen sendas mesas de 6 en la terraza exterior de la planta donde se servían los desayunos, muy bien surtidos por cierto. Pasamos algo de calor y antes de abandonar nuestra estancia tuvimos ocasión de que el camarero nos fotografiase en grupo (casi me deja fuera a mi) en la misma terraza.

Faro de Cabo Vilan

Tras liquidar la cuenta en recepción, volvimos a los coches para continuar nuestro pequeño recorrido por la Costa da Morte. Y desde el parador nos fuimos directamente hacia Cabo Vilán, donde está uno de los faros más representativos de la zona, y en el que se muestran algunas informaciones sobre la costa, sobre el funcionamiento de los faros y sobre algunos de los naufragios más señalados a lo largo de los años. Desde el mirador situado frente al faro se puede contemplar también una llamativa vista sobre una de las más extensas granjas de rodaballos. Desde ese mirador, sobre las rocas, aprovechamos también para hacer trabajar nuestras cámaras, y ahi cada uno de nosotros hizo sus pinitos para documentar de la mejor forma la visita.

En las proximidades de Cabo Vilan está el Cementerio de los Ingleses, cuya visita entraba también en nuestras previsiones. Pero como la estancia en el faro se alargó más de la cuenta, finalmente calculamos que si nos acercábamos al cementerio, retrasaríamos en al menos una hora la comida, acordada para las 14,30 h. en el restaurante O Burato, de Malpica, donde yo obsequiaba a mis amigos con un almuerzo con productos característicos de esa costa. De modo que directamente desde el faro nos fuimos a Malpica, a donde llegamos justo a tiempo para cumplir el horario previsto.

Rest. O Burato. Malpica
Rest. O Burato. Malpica

La comida en Malpica estuvo bien, aunque no pudimos degustar los habituales percebes y hubimos de limitarnos a unas nécoras, unas excelentes almejas en una de las mesas y una parrillada de marisco en la otra, y como platos fuertes lubinas y sanmartiños a la plancha para unos y parrillada de pescado para otros, ya que al igual que en los demás restaurantes, nos instalaron en sendas mesas de 4 y 8 personas respectivamente. Hubo algún pequeño rifi-rafe con el camarero por causa de la colocación de la mascarilla, pero la cosa no pasó a mayores y terminamos la comida sin mayores complicaciones.

Terminada la estancia en Malpica y antes de retornar cada uno a su casa, nos acercamos a Punta Nariga, aproximadamente a unos 5 kms de allí, donde hay otro espléndido faro, aunque mucho más moderno. El lugar es singular por las rocas sobre las que se ubica el faro, rocas moldeadas por el mar con formas muy originales, y allí gastamos nuestras últimas fuerzas del fin de semana en grupo, dejando constancia del buen ambiente que se mantuvo durante todo el fin de semana y de las ganas con las que cada uno de nosotros nos comprometimos a repetir la experiencia al menos dentro de un año.

Y por supuesto, por mi parte les dí las gracias por la invitación y la oportunidad que me brindaron para celebrar mi cumpleaños con todo el grupo que, tras muchos años de conocernos, siempre disfrutamos de las veladas en conjunto, ya sea en el Chiringuito, en Cambridge o en las terrazas o comedores de cada uno. En fin, un Finde de amigos de lo más entrañable.

Desescalada : Fase 2

Han pasado 73 dias desde que comenzó el confinamiento aquel 13 de marzo. Y en este tiempo hemos tenido de todo. Para empezar, seis semanas largas en las que no pudimos movernos de casa, salvo para escapadas puntuales al supermercado, a la farmacia, o cuestiones similares, incluyendo las visitas a mi madre antes de su fallecimiento, o al tanatorio para su incineración.

IMG_5762Y después de esas seis semanas de cierre, unas tímidas salidas a tomar el aire, a caminar por el paseo marítimo atestado de gente o alguna visita a parques algo más alejados para evitar la acumulación de corredores, ciclistas, patinadores y otros elementos como nosotros que aprovechaban las horas en que se permitía salir para sustituir el ejercicio que antes hacíamos en casa, surcando pasillos y habitaciones, por caminatas al aire libre.

Pero por fin, desde hoy se puede hacer ejercicio con una mayor dosis de libertad, sin estar tan atado por los horarios, y para celebrarlo me he permitido hacer el recorrido de vuelta a la ciudad, en su versión amplia, la que a mi me gusta, bordeando la península de la Torre de Hércules por el camino exterior, el que discurre sobre las rocas pegado al mar, mucho más natural. Y hoy ese recorrido lo hice solo, de modo que aparte de ir a buena marcha me permití ir fotografiando cada rincón más señalado para dejar prueba gráfica del momento, en esta maravillosa ciudad en la que vivimos.

Desde la salida, en la coraza, pude reflejar la visión de los arenales de Riazór-Orzán a

esas horas con muy poca gente e incluso con máquinas trabajando para preparar el espacio que desde hoy está permitido que ocupen los bañistas y quienes deseen empezar a tostar los cuerpos habida cuenta de que el sol nos acompaña y también en este caso las temperaturas, como para dar la bienvenida al proyecto de verano que esperamos.

IMG_5764Un poco más allá, desde la fuente de los surfistas, se perfila una espléndidaIMG_5765 vista de la bahía y continuando la ruta, esta vez pasando IMG_5775al lado de la Casa de los Peces, nuevas vistas en este caso hacia la playa de las Lapas y la propia Torre de Hércules, rodeando la cual nos aparece a lo lejos

la Caracola, cuya vista permite apreciar que el mar, sin estar tan bravo como en otras

ocasiones, deja abundante espuma en el batir de las olas con las rocas.

Y desde la propia Caracola, una imagen de la Torre, de los cubos que siempre me han IMG_5782llamado la atención,IMG_5785y que están alli ubicados no sé si para servir de puntos de visión de aves, si para protegerse de la lluvia en caso de necesidad o si alguien tuvo la feliz idea de instalarlos en aquel lugar para otros menesteres….  cada quien que imagine su idea. También por esta parte del recorrido me encontré con zonas llenas de amapolas, IMG_5778que me traían a la mente la fecha del 23 de abril de 2017, cuando en mi senda del Camino de Santiago trataba yo de encontrar alguna flor que enviar a Ipi por whatsap, para cumplir la tradición del dia del libro, y a falta de la característica rosa fué una amapola la única flor que pude localizar.

El entorno de esa zona permite también obtener imágenes de las diferentes esculturas

allí situadas con el complemento de la figura emblemática de la Torre, que lo preside todo, y complementa de igual forma a los Menhires o a cualquier elemento del parque que lo acoge.

Tenemos a la vista el cementerio árabe, y pasamos después junto al Club del Mar de San Amaro, en cuya cala hoy los habituales de la zona ya no solo se meten al agua sino que toman el sol sin incumplir las normas.

El resto del paseo se hace cómodamente, con poca afluencia de andantes, corredores y ciclistas, lo que permite circular sin tropiezos y sin llevar puesta la mascarilla obligatoria cuando no se pueden mantener las distancias. Todo para llegar hasta el Castillo de San

Antón, pudiendo admirar las aguas cristalinas, disfrutar de la vista de la zona deportiva IMG_5793junto al dique, de las IMG_5799murallas del Jardín de San Carlos, y pasar después por la dársena de la marina, imaginarse navegando en alguno de los muchísimos veleros que esperan tiempos mejores y observar las galerías que crean imagen de la ciudad. IMG_5796A propósito de este punto, llamaron mi atención y asi dejé constancia de ello, un grupo de varias pequeñas embarcaciones casi alineadas que debían estar pescando y al estar tan próximas unas a otras interpreto que había por alli algún banco de peces y que todas ellas lo estaban aprovechando.

En total, ha sido un recorrido de 11 kms. que, después de dos meses y medio sin poder hacerlo con tanto disfrute, merece que deje constancia de ello para cualquier lectura posterior. En cualquier caso, resaltar lo sensacional que es poder realizar ese paseo al borde del mar en un día tan espléndido, en esta incomparable ciudad.