Como decía, intentaré cargar algunas fotos de estos días. Pero como esto es muy lento (estoy en un ciber en la Plaza de Armas de Pomacanchi), no tengo la seguridad de conseguir que se carguen.
Como decía, no consigo que se carguen, veré si al menos uno.
Estamos sorprendidos? Creo que en absoluto ninguno de los que estamos aqui nos hemos llevado sorpresas. Efectivamente hay muchísimo que mejorar, entre otras cosas porque lo que te cuentan antes de venir no se corresponde exactamente con la realidad. Las personas que fundaron la casa -Giovanni, con la ayuda de su hermana- en un principio estaban con dedicación casi plena, pero con el paso del tiempo la cosa se ha ido deteriorando, y quien está alli cada día es Clemencia, la cocinera, a quien se le paga por su trabajo (poco dice ella y lo creo) y que tiene también dos hijas que acuden a la casa. Una tercera murió hace poco más de un mes. Pero tiene hasta 7 hijos repartidos por Peru, uno incluso casado y con hijos. Pues Clemencia cocina, y si no hay voluntarios la verdad es que tiene que ser muy duro. Y con la falta de apoyos, si no hay voluntarios, los chavales andan menos organizados, aunque en las rutinas diarias son constantes y cumplidores.
Abrazos a todos.
Y el país, pues para nosotros, un tanto chocante en la forma de vida, hábitos, vestimenta, etc. Pero no tiene nada que ver lo que el turista se encuentra en Cusco (en Lima supongo que todavía el contraste será mayor) a lo que hay en un medio rural como este a 107 kms de Cusco, a 3.800 m. de altitud y con un nivel cultural muy diverso, pero evidentemente bajo. Una cosa que nos choca es que la mayor parte de la gente viste con lo que es el traje «típico» por lo que parece que siempre andan de fiesta. Y algo que especialmente nos llama la atención, es ver a las chicas (de 13, 14 ó 15 años o poco más) cargadas con un fardo que yo pensaba que era como la bolsa donde llevan cosas para vender o así…. pues no, lo que llevan en el fardo es a su niño o niña bebé… Porque es casi extraño encontrarse con crías de esa edad que no tengan ya al menos un hijo… y en un altísimo porcentaje, sin que tengan a su lado al padre de la criatura. En Hatunsonqo, hay varios grupos de hermanos. Ayer vino por alli una de las madres, que no tendrá ni 25 años, y tiene a 4 niños en la casa.
Bueno, se está haciendo hora de ir a desayunar, así que voy a parar por hoy. Solo haré un último intento para incorporar algunas fotos de estos días de atrás.
Detallado más o menos lo que son las instalaciones, paso a hablar ahora de los niños, que son la parte importante, la parte fundamental de este asunto y de nuestro viaje.
Las edades de los crios oscilan entre los 3 años y los 15 años (más o menos). Hay otra niña, hija de Clemencia, la cocinera, que tiene 19 y va también por alli a comer. Ayer estuve charlando con ella y cuando me dijo la edad quedé asombrado, porque no aparente más de 14 o 15 años. Bueno, pues los niños son una delicia, un encanto, con su naturalidad y su espontaneidad. Nos llaman tios y tias, de modo que ahora somos Tía Ipi, Tía Ester y Tío Manuel. Llegan a comer, se lavan las manos, recogen su plato y su tenedor o cuchara que cada uno tiene ubicado en su lugar específico, y van pasando junto a las ollas, donde les servimos la comida, y se van a sentar al comedor. Como bebida toman una infusión fría. Y tras la comida, a lavar su plato y cubierto, a lavarse los dientes y luego a jugar, hasta la hora de hacer las tareas. En las tareas colaboramos con ellos haciendo de todo, desde enseñar a leer, hasta hacer dibujos, geometría, matemáticas, lengua, etc. Es realmente curioso lo que hacen. Como singularidad, detallo lo que traía ayer una niña de 6 años, un encanto de espontaneidad, que debía poner si una serie de nombres (perro, silla, Peru, etc..) eran sustantivos «comunes» o «propios». Pero luego, en otro cuaderno de religión, le preguntaban en «actividades de búsqueda» (o algo así) cual era la ciuda donde estaba el caliz de Cristo de la última cena. Y como orientación, decía que era la ciudad donde el papa había ido a celebrar en 2006 el Congreso mundial de la juventud. Por supuesto ninguno lo sabíamos, y le dije a la cría que pusiera a su profe «no lo sé, porque en esa fecha yo todavía no había nacido y por tanto no podía leer los periódicos».
Siguiendo con el programa diario de los níños, tras las tareas, la cena. Aqui, después del plato de comida, se les da una bebida caliente (otra infusión) y un bollo de pan. El proceso es el mismo de la comida, solo que al final, después de lavarse los dientes, por turnos que están ya establecidos se encargan de fregar las ollas, barrer todo, y dejar aquello recogido, en la medida de lo posible. Podeis imaginaros a una niña de 4 o 5 años fregando una olla que es casi tan grande como ella…. Pero lo hacen con plena dedicación y con el máximo interés. Y para terminar, al marchar cada uno a su casa, te dan el beso de despedida, uno por uno a todos los «tios» y se les da una fruta para llevar a casa. Ayer era una naranja.
Vaya, se ve que esto de madrugar funciona, porque hoy sí que consigo poner cosas. He de señalar que ahora aqui son las 8,05 de la mañana y yo he venido a primera hora para hacer esto, mientras Ipi y Ester duermen un poco más, antes de ir a desayunar a Hatunsonqo.
Las primeras impresiones de nuestra llegada son positivas… (dentro de un orden, claro). Como ya nos habíamos ido informando últimamente, el funcionamiento de la casa en los últimos meses está siendo lamentable, por la precariedad de las instalaciones, la falta de voluntarios y sobre todo la falta de dinero, ya que no hay ningún tipo de subvenciones y se nutre solo de lo que pagan los voluntarios, cuando los hay, que no es siempre.
Y hago un nuevo corte para publicar.
Varias vistas de la casa
La casa de acogida atiende a 33 niños, ninguno de los cuales duerme allí. Ellos no van a la casa hasta mediodía, porque ahora desayunan en el colegio y al no haber continuidad de voluntarios ni dinero para pagar a alguien que esté alli de forma permanente, ya todos se van a dormir a sus casas. La casa cuenta con una cocina, una habitación amplia que sirve de comedor y de lugar para hacer las tareas que traen del cole, y para jugar con ellos. Hay otra pequeña habitación con un televisor, y una última donde se guardan cosas que traemos los voluntarios y cosas de la casa. Todo ello con un patio trasero, junto a la cocina, donde está el lavadero para fregar los cacharros, y otro patio delantero donde pueden jugar los niños. Hay un baño (solo wc y lavabo), y para duchar a los niños (o a quien quiera hacerlo) hay que utilizar el patio trasero. En realidad, más que una casa es parte de ella alquilada a su propietario, porque hay otras habitaciones alquiladas a otras personas.
En la casa donde duermen los voluntarios, también se trata de dos habitaciones en un primer piso, con camas y literas (en total 10 camas), estando la planta baja ocupada por la propietaria. en el patio de la planta baja está el baño (wc) y un fregadero que hace las veces de lavabo. Es todo lo que tenemos para asearnos, por lo que las duchas las haremos el fin de semana en Cusco o si queremos en Hatunsonqo, al aire libre y a la vista de posibles inquilinos…. es decir, que será el fin de semana en Cusco.
Como he conseguido publicar la primera, continuo escribiendo. Decía que conocimos a nuestra compañera Ester, que al ser enfermera soluciona el problema de la inyección que Ipi debe ponerse el próximo lunes. Y con ella nos fuimos a nuestro nuevo alojamiento, que lo fué de esa noche y lo será de los fines de semana que volvamos a Cusco.
Ya el lunes, por la mañana hicimos unas visitas, organizamos y contratamos el viaje a Machu Pichu que haremos el próximo fin de semana e hicimos algunas compras de fruta y leche para traer a Pomacanchi. Finalmente, a las 2,30 de la tarde empezamos el viaje a la casa, en un bus lleno de gentes de la zona, cargados de maletas (en el techo del bus) y con una tormenta de agua de campeonato. Y tras dos horas y media de viaje (relativamente cómodo, la verdad) llegamos a Pomacanchi, con Giovanni, Ester, y los italianos.
Y de nuevo hago un alto, para publicar.. (por si acaso). De momento no pongo fotos porque esto va muy lento y tardarían la tira en cargarse. Si puedo, lo hago al final.
La entrada en la casa fué normal, nos ayudó un chaval con una especie de bici-carro en el que transportamos todos los bultos, e hicimos una pasada primero por la casa de acogida para dejar algunas cosas y luego directamente a nuestro alojamiento, que está en otra casa diferente.
Despues de numerosos intentos (este debe ser el cuarto o el quinto) hoy pienso que tal vez podré publicar algo aqui. Incluso lo que escribí ayer noche, para tratar de pegarlo directamente veo que no es posible aqui.
Desde nuestras últimas comunicaciones, hemos dejado el hotel, nos hemos ido a otro alojamiento más sencillo (donde pasan los voluntarios sus noches en Cusco antes de venir a la casa), y finalmente ya hemos llegado a Pomacanchi.
El domingo en Cusco hubo un gran desfile cívico-militar, porque se celebraba el día del Descapacitado. Desfilaron numerosas asociaciones de apoyo a los discapacitados y nos sorprendió ver la cantidad de personas en esa situación, no solo de la ciudad sino también de la provincia. Existen numerosas agrupaciones, lo que da idea también del número de personas a las que atienden, muchas de las cuales, como dije, desfilaron el domingo.
Tras una visita al barrio de San Blas, que nos gustó por lo típico que es, fuimos a comer al restaurante de los padres de Giovanni, donde ultimaríamos detalles antes de incorporarnos a Hatunsonqo. Allí conocimos a Ester, una enfermera de Miranda de Ebro que estará aqui el mismo tiempo que nosotros, y una pareja de italianos que también venían aunque solo por un par de días, ya que ellos hacen un viaje de «turismo solidario» recorriendo muchas ciudades y alojándose en casas de acogida o similares, para ver las realidades de esos sitios aunque sin ayudar personalmente.
Y voy a hacer aqui un alto, para intentar publicarlo. Si todo va bien, sigo escribiendo.
Hoy el día se inició también con problemas en la habitación. La ducha no regulaba bien la temperatura, pero lo solucionamos tomando un relajante baño… El problema fué que nos retrasó un poco la hora del desayuno y hubimos de terminar deprisa y corriendo para llegar a la hora de comienzo del tour por el Valle Sagrado. Dejamos el aviso en recepción y nos aseguraron que los «ingenieros» lo solucionarián en la mañana.
El recorrido, muy interesante, aunque al final terminas un poco cansado de tanta piedra, de tantas subidas y bajadas (hay que tener en cuenta que esas subidas, son en zonas en las que estás ya entre los 3.500 y 3.800 mts. de altura). Pero lo mejor, aparte de lo interesante de las visitas, fué comprobar que ya Ipi se ha ido adecuando a la altura y no dejó de hacer ninguna de las subidas (y en la última llegamos a los 3.800 mts, por encima de Pomacanchi), con lo cual hay que pensar que no vamos a tener problemas en el resto de nuestra estancia aqui.
En todas las visitas los guías te llevan por zonas de venta de cosas típicas y propias de la zona, y a cada paso te asaltan niños y señoras para que compres de todo. La verdad es que hay cosas interesantes en cuanto al precio, y en algo ya hemos picado….
Y ahora, tras un rato para trasladar aqui nuestras experiencias, y tomarnos una cervecita en
el hall del hotel, nos vamos a realizar una cena a un restaurante cerca, que nos han dicho que está bien. Y si no pasa nada, terminaremos tomando un Pisco (el aguardiente de la zona) en un sitio especial que está junto al hotel.
Y mañana domingo ya cambiaremos de alojamiento, como preparativo para ir entrando en harina, porque a Pomacanchi no nos llevan hasta el lunes después de comer.
Nuestra primera noche en Cusco fué desoladora. Ipi notó bastante el soroche y cuando llegamos al hotel el jueves venía bastante tocada. Pero lo peor fué por la noche, porque se le levantó un terrible dolor de cabeza y pasó la noche casi en blanco. Para colmo de males, en la habitación se escuchaba un ruido constante que le agudizaba más el dolor de cabeza. Total, que a las 4 de la mañana pedimos que nos cambiaran de habitación. Nos mandaron antes a los «ingenieros» para verificar de donde procedía el ruido, y llegaron a la conclusión de que eran unos extractores. Nuestra habitación estaba en la planta 3, y nos llevaron a otra de la planta 4, donde el ruido era peor. Así que no nos quedamos en esa y finalmente nos han dado una en la planta principal, donde el ruido ya no se nota. A todo esto, en pijama y con los albornoces paseando todo el hotel a las 4,30 de la mañana….. De risa, si no fuese por el dolor de cabeza de Ipi. Habría que añadir aqui un par de llamadas de teléfono que se colaron para felicitar a Ipi, en horas razonables para España, pero intempestivas aqui.
Ya iniciado el viernes día 12, al desayuno nos encontramos con Andie McDowell, con quien aprovechamos para hacernos una foto y a medida que avanzaba la mañana la cosa mejoró, porque su estado se fué regularizando, y contratamos unos «tours» para visitar los alrededores de Cusco en la tarde del viernes y todo el sábado. Vimos Qoriqancha, Saqsayhuaman, Qenqo, Pukapukara y Tambomachay, todo ello restos de edificaciones de la etapa Inka cerca de Cusco.
De regreso de la excursión, unos paseitos por la Plaza de Armas, cerca del hotel, y para terminar el día, Ipi invitó a la cena en el propio Hotel. En resúmen, un día del Pilar singular.
Después de pasarlas canutas en Alvedro intentando reajustar los pesos de las maletas (una tenía casi 5 kgs de más y la otra 2 kgs), y de muchos sudores de Manuel; después de la calurosa despedida de nuestros amigos (con gato y libro de regalo incluidos), y después de 25 horas de viaje (tres vuelos, uno de ellos de 12 horas continuadas), por fin llegamos a nuestro primer destino, en Cusco. Hay que destacar aqui nuestro agradecimiento a Paquita, gracias a la cual tuvimos unos excelentes asientos en el vuelo a Lima. Ya en el aeropuerto de Lima, Ipi se tomó su pastilla para prevenir el Soroche y Manu la suya para combatir la rinitis producto de tanto aire acondicionado en los aviones. En el aeropuerto de Cusco nos esperaban Giovanni y su hermana Vania (los encargados de la casa de acogida) acompañados ambos por Vasco (hijo de Vania y que nos recordó a nuestro amigo Paco Hércules (por el nombre).
Ahora tras comer algo cerca del hotel, instalados en el Marriot (que es un precioso edificio antiguo, unido a lo que fué un convento, todo ello remodelado y rehabilitado con esmero), por el momento no nos sentimos aquejados del mal de altura y vamos a empezar a visitar la ciudad, aunque Ipi ha empezado a dormirse (pese a haber sobado finamente en el vuelo a Lima) y me temo que nos acostaremos pronto. Aqui oscurece a partir de las 18,30 horas y en este momento son las 5 de la tarde (medianoche en España).
En este momento tenemos junto a nosotros, en un salón del hotel, a la actriz americana Andie McDowell, que ha venido a Peru a lanzar la campaña Por Ser Niña, coincidiendo con el día internacional de la Niña, que se celebra hoy. Está acompañada de un nutrido séquito.
Es verdad que todo llega, aunque a veces parece que tarda demasiado. Hoy, 10 de octubre, es el día de inicio de nuestra aportación como voluntarios a la casa de acogida Hatunsonqo, en Pomacanchi, Peru.
Después de bastantes apuros para conseguir encajar dentro de las maletas (sin exceder de los pesos permitidos) lo que llevamos para ayudar a los niños, tenemos todo listo para la partida, que será esta tarde, llegando a Cuzco mañana jueves cerca de las 12 de la mañana hora local (que serán aqui aproximadamente las 7 de la tarde, por la diferencia horaria). Y tras 3 días de adaptación a la altura, que aprovecharemos también para conocer la ciudad, el domingo nos incorporaremos a la casa, en Pomacanchi, para el lunes comenzar nuestra tarea con los niños. Nos llevamos toda la ilusión que hemos puesto en este proyecto, así como los ánimos de todos los que nos estais siguiendo, y las aportaciones materiales que han sido también muy valiosas. Con todo, esperamos dejar alli un grato recuerdo de nuestra estancia y traer valiosas experiencias de lo vivido.
A través de este conducto iremos compartiendo nuestras vivencias siempre que tengamos oportunidad ya que al parecer es complicado conseguir conexión a internet en Pomacanchi. Pero lo intentaremos día a día. Gracias a todos por vuestro apoyo.