Y llegó el quinto día. Y es cierto que no hay quinto malo,
porque el día ha sido excelente en todos los aspectos. Amaneció sin una nuble, y también con ausencia de viento, con lo que se cumplían todos los pronósticos meteorológicos.
Hoy en el desayuno vimos mucha mayor animación que en dias precedentes, lo que implicaba que estaba llegando gente para el fin de semana. Y después del desayuno, como siempre abundante, ya nos dispusimos para ir a las pistas. Conseguimos que nos llevaran a Anayet, donde resulta más práctico para empezar la jornada, en base a nuestros intereses particulares.
Como inicio de día nos fuimos a la zona de Portalet, por el Ts Garmet y al llegar a lo alto bajamos por la roja Corona. De allí cogimos el Ts Espelunciecha para ir a la zona alta, y charlando con un vecino de silla nos animó a ir al Ratrack, en el que yo ya hice un recorrido hace años y que Rafa no conocía. Después de esperar una pequeña cola, nos metimos en el segundo turno. La Ratrack es una máquina de pisar las pistas que se ha preparado con sendas cuerdas o cables de los que penden 15 perchas, para un total de 30 personas arrastradas. La máquina nos sube a una zona fuera de pistas, desde la que se accede a varias pistas rojas y negras (pipos, cueva, infierno, losa, etc.). Al llegar al final del recorrido de la Ratrack me acordé de las pistas posteriores, ya que como dije este recorrido lo hice yo hace años.
Bajando por la roja Pipos, se accede a una cafetería-restaurante que está aislada, en la que organizan cenas singulares. No he ido nunca a esas cenas y tampoco lo haremos en esta ocasión, pero sí tuvimos tiempo para hacer una parada y dejar constancia fotográfica del momento.
Continuando la pista, se llega a Anayet, ya que tras finalizar Pipos enlaza con el último tramo de La Glera. Ese último tramo estaba ya en bastante mal estado, como en los días precedentes a pesar de que era todavía temprano. Una vez en la base de Anayet, tomamos ese mismo Ts para subir a la zona de Collado y bajar la pista del mismo nombre para dirigirnos a nuestra zona de confort (Valle de Izas) para gastar el resto de
horas de la mañana en nuestras pistas fetiche (Escarra, Arándanos, Huegas, La Ralla, Tobogán, Minular y también al final Stadium Huegas). En la primera subida por el arraste de Escarra, mientras rafa bajaba esa pista yo me dirigí a la Pala Escarra, que todavía no había descendido. La primera pala es bastante exigente, la nieve estaba algo más dura, pero accesible, y disfruté con esa bajada. Luego ya juntos, hicimos numerosas bajadas por Huegas, La Ralla, Tobogán, Escarra, y así una y otra vez durante un par de horas o más. Sobre las 2,30 de la tarde hicimos una
parada para aligerar líquidos y tomar unas cervezas acompañadas por los frutos secos que yo llevaba en la mochila.
Después de la parada, ya tomamos el camino de regreso, pero sin antes recorrer una pista nueva (stadium Huegas) que descubrimos hoy y que termina en Izas, en la zona de los iglús, camino de la parte baja donde se coge el TS Collado que había de acercarnos a nuestro regreso a Anayet. Ya desde lo alto de Collado, decidimos regresar al aparcamiento de Anayet por Midi, la pista que tanto gustó a Rafa en dias pasados. Hay que señalar que en esa bajada hicimos un par de desvíos por Tubo Anayet, una pista negra que hoy permitía parte del recorrido sin correr excesivos riesgos ya que a esa hora la nieve estaba blanda y poco pisada.
Es de reseñar la diferencia de esquiadores de hoy respecto al resto de dias precedentes en la presente semana. Hoy, a pesar de la afluencia de nuevos visitantes, el chofer del coche del hotel decía que la estación estaba entre un 15% y 20% de ocupación. Eso hizo que en algunos remontes hubiera que hacer una pequeña cola (prácticamente nula, ya que no tuvimos que esperar). En las perchas de Escarra y Huegas sí que tuvimos que hacer cola con algo de espera, mientras los dias anteriores era llegar y subirse a la percha. Para este fin de semana se espera una afluencia de alrededor de 8.000 personas lo que equivale al 50 % de ocupación. Afortunadamente nosotros no estaremos para padecerlo.
He de reconocer que la semana ha sido fantástica.
El tiempo buenísimo, con la excepción del miércoles en que nevó e hizo viento desagradable, pero el resto de dias fueron casi de libro. Hemos tenido la oportunidad de conocer todas las pistas, de esquiar por zonas muy variadas, sin esperas, sin incidentes, y disfrutando en todo momento del deporte y de la sensación de libertad e integración en la naturaleza,
Regresamos al hotel cerca de las 4 de la tarde y dedicamos las horas siguientes a estar relajados, sin prisas ni obligaciones. Puesto que Rafa había quedado en ir a visitar a su amigo Quino, que vive en Madrid y tiene un apartamento en Panticosa al que viene casi todos los findes, acordamos ir a visitarles para tomar allí unas cervezas con Quino y su mujer, Elena. Previamente pudimos conseguir en el supermercado una botella de Mipanas, el vino que nos había gustado hace un par de noches, además de una caja de bombones para la anfitriona y unos huevos Kinder para sus hijos.
Fué una cena ligera, pero muy agradable porque son una pareja encantadora. Son muy buenos esquiadores, al parecer, y también sus hijos están anotados en cursillos de competición y especializaciones.
Y con esto damos por finalizada la semana de esqui del presente año, tras los pasos por Baqueira, Andorra, y Sierra Nevada. El balance, como ya dije es muy positivo, tanto por la confirmación de que Rafa no tiene secuelas de su accidente del pasado año (aunque se le cargan un poco las piernas, no parece que sea necesariamente por el problema de la rodilla de 2018), como por mi estado general que me ha permitido esquiar cada vez con más soltura, sin sentir limitaciones porque las pistas sean más o menos duras, y pensando que hay que aprovechar cada año como si fuese el último.
A partir de ahora, empezaremos a pensar en la programación de 2020 en que deberíamos ir a Granada, acompañados por las chicas, para que mientras nosotros nos acercamos cada maána a Sierra Nevada, ellas puedan hacer vida cultural en Granada capital. Pero eso será otro año. Por el momento cerramos el ciclo de 2019.
Al llegar a la estación ya pudimos ver que era mucho más reducida que Formigal. En la primera subida en el huevo, que lleva desde la base a la zona de Petrosos, un paisano que me acompañaba me comentó que aquella era una «estación muy familiar» y es cierto porque aunque tiene buenas pistas es mucho más reducida. De la parte alta del huevo decidimos continuar a la parte más alta de la estación, para lo cual tomamos el Ts Sabocos y desde allí subimos por el Ts Javier Escartín a la zona alta, para empezar a bajar por una pista azul (Senderos) probando el estado de la nieve. De allí subimos el Ts Corona de Aragón y desde lo alto bajamos por otra azul (Ibón de Asnos).
Repetimos la subida para tomar la misma pista aunque cambiando a mitad de recorrido a otra roja (Los Asnos) que estaba muy bien. Una vez cogida confianza, volvimos a lo alto de Corona y bajamos por otra roja (esta bastante más dificil) La Ripera, que nos dejaba un poco de lado, por lo que para volver al Ts Corona hubimos de coger una percha (Ibón de Sabocos) muy corta, pero que nos permitía salvar el desnivel necesario. Repetimos varias veces las subidas a Corona y Javier Escartín, para otras tantas veces recorrer Los Asnos, Cuartalé e Ibón de Asnos, hasta que
ya un poco aburridos de esas pistas optamos por volver a la zona de Petrosos a través de Hoz de Jaca y Fobas para movernos por las tres pistas que están frente al huevo (Mandilar, Pala Fobas I y II. El estado de esas pistas era tan bueno, y nos gustaron tanto que por alli pasamos más de dos horas recorriendolas, de forma repetitiva, haciendo videos, disfrutando de ellas y sacando algo nuevo en cada uno de los recorridos. Nos hicimos ya habituales de las perchas Fobas I y Fobas II. Son pistas rojas, pero con la nieve perfecta, que subyugaron a Rafa de forma singular, tanto asi que
ya incluso despúes de una parada para tomar unas cervezas (y una pizza) y antes de volver a la base de la estación, quiso que repitiésemos varias veces Fobas II. Asi nos dieron cerca de las 4 de la tarde, hora en que decidimos finalmente terminar. Y como queríamos bajar la pista
más larga (El Estrimal), una roja que lleva hasta la base de la estación, alla nos fuimos. Lo malo es que a esa hora la pista estaba impresentable, con la nieve en un estado lamentable, lo que hizo que la bajada fuese, además de muy larga y lenta, cansina y agotadora.
aligerados de botas y demás, decidimos subir hasta la zona del balneario, para visitarlo. Es una subida larga, por una carretera estrecha y muy sinuosa y curiosamente el balneario está casi vacío. Allí vimos que los chicos del colegio Peleteiro a los que por la mañana encontramos esquiando en las pistas, estaban alojados en el hotel. Después de un corto paseo y tomar un refresco, ya regresamos a nuestro hotel en Formigal.
Dedicamos el tiempo de descanso en la habitación a revisar los videos que nos hicimos hoy, alguno de los cuales está francamente bien. Se ven los progresos que hicimos en estos dias. Y después de una ducha refrescante para salir, nos fuimos a la calle, donde pese al cielo despejado y que la temperatura era de 1 grado, la sensación era de mucho más frio debido al viento.
copos muy suaves, y aunque no ha sido una gran nevada, sí que ha servido parcialmente para poner una fina capa de nieve polvo que mejorará el estado de las pistas.
estaba complicada, a medida que bajábamos se iba mejorando. Una vez abajo, volvimos a subir en le mismo Ts y cambiamos de zona, bajando por Pico Royo para acercarnos a la zona que teníamos sin conocer, la de Pico Tres Hombres, que es la cumbre de la estación (2.278 m.). Para ello, después de bajar Pico Royo continuamos por Izas hasta subir el Ts Cantal y desde alli ir por Rio hasta la base del Ts Crestas que nos subió a la zona alta. Lo malo es que allí soplaba una barbaridad, el viento y la nieve golpeaban la cara, y la visibilidad era mala. Por tanto bajamos con cierta dificultad, y decidimos cambiar de zona a otra más tranquila.
Tras volver a bajar Pico Royo, y después de hacer una parada para tomar el caldo de media mañana (hoy no se podía disfrutar del sol y fué una parada más corta), nos fuimos a los arrastres de Escarra y Huegas para repetir varias bajadas por esas pistas, en excelente estado, aunque en las partes altas el viento era fuerte y la ventisca molestaba en la cara. Y luego, para continuar la jornada, bajamos Izas, subimos el Ts Cantal y volvimos a los arrastres y silla de Tramacastilla y Crestas para volver a bajar por Descenso y El Bosque. Esta última no pudimos recorrerla por estar cerrada y bajamos por Tres Hombres, no sin antes sufrir en la cima a causa del viento y la nieve que golpeaba fuerte en la cara. Tampoco la visibilidad era buena.
donde planeábamos degustar su menú gastronómico que solo era posible tomarlo a mediodía.
menú variado (3 entrantes-tapas, 2 medios primeros y 2 medios platos fuertes, además de 2 postres),
muy completo y bien estructurado, con una atención exquisita, y lo regamos con un vino de autor de la zona, que resultó bien, aunque nos gustó más el de la cena de ayer.
Ya por la tarde, descansamos en el hotel hasta algo mas de las 9, en que salimos a tomar unas cervezas y un ligero acompañamiento, ya que al haber comido fuerte hoy no procedía una cena consistente. Hacía más frio que en dias anteriores. Mientras las noches previas estábamos en torno a los 2 grados o 6 grados, hoy al salir había 0 grados.
con la diferencia de que hoy el viento era prácticamente inexistente, mientras ayer soplaba a casi 20 Km/h.
pista Batallero a la zona de Portalet. Tras batallero, cogimos el Ts Espelunciecha para desde lo alto bajar ya la Rinconada (pista azul) y volver a la base, haciendo nueva subida en el mismo telesilla para realizar la bajada por la pista roja que tenía un aspecto excelente. Esa pista, con el mismo nombre del ts, nos gustó a los dos, ya que ambas pistas a primera hora de la mañana estaban con nieve en perfecto estado. Tras una tercera subida, valorando la posibilidad de acceder al Ski-Track, finalmente volvimos por la pista azul a la base, para cambiar a la zona de Anayet. Ya en la base, volvimos al Ts Batallero, y desde lo alto tomamos la pista azul de La Glera, que ayer cuando
la pasamos, ya tarde, estaba en un estado lamentable. Bueno, pues hoy pese a ser temprano, seguía igual de mal, lo que da idea de que no fué pisada durante la noche.
característico caldo caliente y unos frutos secos. Tras el parón, subimos el pequeño Ts Culvillas, que lleva a la zona donde están unos bungalows tipo iglú muy originales, que seguramente se alquilan. La pista que baja desde allí es pequeña y nada especial. Y después de esos recorridos por las zonas de Portalet y Anayet,
Rafa sugirió cambiar a la zona de Izas, donde ayer disfrutamos un montón.
Por esa razón desde lo alto de Anayet, a través de la azul Pico Royo bajamos a Sarrios para dirigirnos a los arrastres Lanuza, Escarra y Huegas, que nos permitieron recorrer todas las pistas rojas a las que dan acceso ( Lanuza, Escarra, Arándanos, Huegas y Tobogán) por las que hicimos numerosos descensos. Es la zona que yo recordaba como más atractiva de mis anteriores estancias en Formigal y hoy Rafa coincidió conmigo en que es tal vez lo mejor de aqui. Pese a que ya eran entre las 2 y las 3 de la tarde, la nieve estaba espléndida y las pistas son sumamente atractivas. Exigentes, pero que generan satisfacción al recorrerlas. Y cuando ya superábamos las 3 de la tarde y antes de que el cansancio y el previsible deterioro de la nieve en las diferentes zonas nos fueran a generar un mal final de jornada, optamos por bajar Izas hasta la base del Ts Collado para, una vez subido a lo alto, regresar a Anayet donde podíamos esperar al coche del hotel, sin prisa mientras nos tomábamos unas cañas.
Ya en la zona de Anayet, efectivamente nos tomamos unas cañas con unas rabas y luego frutos secos y nos relajamos en la espera del coche, que nos recogió hacia las 4 y cuarto y nos trajo de regreso al hotel. Y una vez en la habitación, hoy me decidí a probar la calidad del spa, que resultó ser interesante. Allí, primero en la piscina con chorros, luego con el jacuzzi y finalmente con sendas pasadas por el baño turno y la sauna, me permití un relativo relax, mientras Rafa se dedicaba a una siesta en la habitación.
anchoas del cantábrico con pan de cristal, para continuar con Tacos de carne roja con salsa estrogonof, y de postre un surtido de quesos de la zona. Para acompañarlo, nos recomendaron un vino de autor de la zona, Mipanas,
que resultó ser una excelente elección. Todo de la mejor calidad, y si tuviésemos que calificar, el queso lo
menos llamativo, pero un 10 para el vino y para el resto de platos.
cenábamos se disputaba el partido entre Juventus y At. Madrid, no tomamos café en el restaurante y nos vinimos a tomarlo, junto a un digestivo, a los salones del hotel, donde rematamos la velada de una jornada fantástica, y además con las expectativas según la meteorología de que mañana o quizás esta noche, caerán algunos copos de nieve que mejorarán el estado de las pistas. Estamos en ello y mañana veremos si los pronósticos se han cumplido.

Tras pasar una buena parte de tiempo por ahi, decidimos ir a descubrir las otras zonas de la estación. Asi que volvimos a subir, a través del telesilla Collado, a la parte alta que da acceso a Anayet. Bajamos una vez la azul Anayet y luego otra vez la roja Midi, Y ya puestos a descubrir, decidimos llegarnos a la zona de Portanet, mediante el ts Garmet.
del mismo nombre, ya tomamos el regreso a nuestra zona de orígen, bajando La Glera, también en estado lamentable como todas las
que recorrimos a continuación para llegar al punto de partida. Asi, despues de subir el ts Anayet, bajamos por Pico Royo (otra azul) para llegar a Sarrios, bajar por Izas y tras retomar el ts Cantal acceder al Rio, en estado superlamentable y a duras penas conseguir regresar a Sextas. Allí, mientras esperamos la hora del coche de regreso al hotel, una cervecita.
En definitiva, una excelente jornada de nieve pero de la que el final fué peor de lo esperado debido a que la nieve a partir de las 3 de la tarde deja bastante que desear, por el estado de las pistas y la propia calidad de la nieve, ya hecha una pasta.
Con las recomendaciones que ayer nos dió uno de los camaremos del hotel, terminamos hoy cenando en Grajos, una pizzería de la plaza. No estuvo del todo mal, pero bastante peor que ayer. Nos limitamos a unas alitas de pollo bien condimentadas con salsa BbQ y una pizza. Un ligero postre y unos cafés con chupitos de ron.
Como ya es norma en los últimos años, Rafa y yo nos organizamos para buscar una estación que nos permita dedicar una semana a lo que nos gusta, combinando unas jornadas de esquí con unas noches gastronómicas. Y en esta ocasión, tras los pasos por Baqueira, Andorra y Sierra Nevada, nos hemos venido a Formigal. 
Y ya en el hotel, nos hemos instalado, hemos realizado los preparativos para empezar mañana a buena hora y después de indagar sobre los bares y restaurantes recomendables,y tras tomarnos un pequeño relax con
unas cañas en la cafetería del hotel nos hemos ido a comprobar si las recomendaciones eran adecuadas. Y efecivamente, hemos empezado por el Buho’s, un bar de tapas donde hemos podido degustar unos ricos torreznos, unos cardos con salsa de almendra y una rica hamburguesa, todo ello regado con una botella de Somontano y rematado con un par de ristretos preparados por una camarera italiana muy simpática
. Y lo mejor fué que la factura resultó de lo mas adecuado a nuestra economía.
a la habitación, otro café mientras veíamos terminar el partido del Madrid a través de la TV, para que Rafa pudiese degustar algunos goles de los que su equipo le tiene últimamente un poco escaso.
por la Dársena, y Jardines hasta Juana de Vega. En total 9 kms hasta llegar a casa, con algo más de hora y media para ir ensimismado en cantidad de pensamientos, de recuerdos y de ideas para desarrollar.
Volvimos a vernos, también de forma casual, dos meses y medio después con motivo de una caminata que yo organicé a las Fragas del Eume para ir con mi amiga María José, de Valencia, que vino a Coruña a atiborrarse de pulpo y marisco en la Feria de O Grove. Pues bien, Ipi acudió a la caminata con mi hermano Paco. Fue la segunda vez que nos vimos.
La invité a la cena que organizamos en el Chiringuito para celebrar la Navidad, a finales de diciembre, y allí estuvo, junto al grupo de mis amigos. Y también pocos días después a través de Paco nos juntamos en el concierto de Navidad, para continuar la velada cenando por la zona de la Estrella. Y a partir de ahí, ya invitaciones tanto de uno como de otra para
juntarnos asistiendo a espectáculos, y compartir algunas jornadas de grupo.
integrarme en un viaje de fin de semana que Paco y sus amigos tenían programado a los carnavales de Xinzo, viaje en el que tuvimos ocasión de conocernos algo más y compartir buenos ratos.
En este último viernes hemos tenido la celebración de los 70 años de un querido amigo, que tuvo a bien juntar a los habituales de las cenas de los fines de semana, de las reuniones gastronómicas periódicas, de las excursiones de grupo, etc. Y nos invitó a una cena en Samaná, con un selecto menu y una cuidada presentación.
Nuestro grupo estaba compuesto por 9 personas, de las cuales 5 hombres y 4 mujeres. Uno de los hombres era el «director de orquesta», es decir quien conocía el camino e iba dirigiendo la marcha. Yo no conocía a ninguno de los participantes, pero enseguida se estableció un buen ambiente de grupo y la marcha se hizo amena. Aunque era una noche con bastante luna, la visión era casi inexistente porque el trayecto se hace en una zona boscosa con mucha vegetación y en la que la luz nocturna apenas se percibía. Eso sí, íbamos equipados con iluminación de esas lámparas que se llevan en la frente para facilitar el recorrido.
hacia Laxe y terminamos llegando a Camariñas. Y para no regresar y perder más tiempo, optamos por escoger un trayecto que forma parte de esa Ruta de los Faros, iniciando la marcha desde la parte alta del puerto en Camariñas y recorriendo la costa en direccion a Cabo Vilano. La ruta es francamente espectacular,
al recorrer toda la costa, con numerosas calas, zonas rocosas e incluso la enorme granja de Stolt Farm en las inmediaciones de Cabo Vilano, donde se cria buena parte del rodaballo de piscifactoría que se consume en España.
Al llegar a la altura del faro, dejamos al márgen la subida al mismo y continuamos hacia el Cementerio de los ingleses, pero sin llegar alli porque la ruta no era circular y había que regresar a Camariñas con tiempo para comer.
En cualquier caso fué una marcha cómoda, siempre con sol y viendo el mar, haciendo aproximadamente 15 kms entre las 11,30 h. que fué la hora de comienzo y las 15,00 h. más o menos que fué cuando regresamos al pueblo para comer. Aunque en el resumen de endomondo aparecen solo 13,34 kms., hubo una parte del principio que no se contabilizó por fallos en el gps.
Tras la comida, en una terraza de Camariñas a cubierto del sol y con una excelente temperatura, hicimos un recorrido ya desde el coche para visitar el Faro de Cabo Vilano, y nos acercamos a una parte del recorrido hecho a pié para llegar hasta el Cementerio de los ingleses que no habíamos visto por la mañana.
También hay que contar que el estado del mar favoreció un desarrollo normal de la fiesta, de las hogueras y del ambiente festivo en las playas.
el engorro del humo, a la vez que teníamos una excelente visión de la sesión de fuesgos artificiales.
ordenar los estómagos y animar un poco más, si cabe, la sesión nocturna.
la mayor parte con música propia que competía con las dos orquestas preparadas por la organización en la explanada de Riazor y frente al hotel Maria Pita.