Camino 2017 – Etapa 20: Ponferrada – Villafranca del Bierzo

29 de abril. La de hoy es una jornada singular. Tras la visita de Ipi, empecé un poco más tarde de lo habitual, para poder desayunar juntos y teniendo en cuenta que ya había previsto un trayecto algo más reducido que en días anteriores.
Así, después de salir del hotel a las 8 de la mañana enfilamos la salida de Ponferrada para desayunar por allí. Ya se veían peregrinos en marcha, y además en el centro de la ciudad había una gran concentración ciclista, con bicis de montaña, para algún tipo de carrera o algo así. No llegamos a saber que era exactamente pero a lo largo de mi recorrido de hoy he visto numerosos grupos de ciclistas que debían participar en ese evento.
Terminado el desayuno, cada uno a lo suyo. Con un fuerte y apretado abrazo despedí a Ipi para que volviese a Coruña mientras yo me ponía en la ruta. Y ya desde el primer momento note que las piernas no respondían bien. Al principio esperaba que, a medida que se fueran calentando, la cosa mejoraría, pero quilómetro a quilómetro los tiempos señalaban que no era así. Habituado a tiempos en torno a 10,5 minutos/km, hoy estaban por encima de los 12 minutos, y aunque no hacía el frío de los días pasados, la cosa no mejoraba a medida que avanzaba la mañana.
Atravesé Fuentes Nuevas después de salir de la ciudad, luego Camponaraya donde hice un alto para tomar café, y deje la carretera para entrar en sendero. Pero ni por carretera ni por sendero mis piernas respondían. Por el dolor, tenía que dar pasos mucho más cortos de lo que suelo, casi sin flexionar los tobillos, y lo único que conseguía era cansarme más, e ir perdiendo fuerzas.
Poco a poco alcancé Cacabelos, con mucho sufrimiento y seguí mi marcha hacia el pequeño pueblo de Pieros primero, y en dirección Villafranca después, por senderos de sube y baja, cada vez con más lentitud, hasta que finalmente decidí que no se puede forzar más de lo necesario y conseguí gestionar el cambio de final de etapa, para quedarme en Villafranca y tratar de no seguir machacando las piernas, sufriendo yo por no llevar mi ritmo y ser consecuente con lo que pretendo en este recorrido, es decir, dejarme llevar por las sensaciones y las posibilidades sin querer llegar más lejos de lo debido.
Por esa razón la etapa se ha quedado reducida a poco más de 17 kms y ahora descanso con las piernas en alto en el albergue San Nicolás, de Villafranca del Bierzo. En función de cómo evolucione esto, veré lo que hago mañana.
El resto del día he estado descansando con las piernas en alto y con varias sesiones de la crema que me dieron ayer en Molinaseca, que se aplica con un “roll-on” que masajea a la vez que se suministra. Al final de la tarde salí a tomar una caña y buscar un sitio para cenar, ya que hoy solo había comido fruta al llegar al albergue. Por cierto, este albergue se ubica en un antiguo convento o hospital, que ahora es a la vez hospedería. Es un edificio enorme donde según me dijo mi cuñada de pequeños jugaban y venían a misa los domingos. El albergue lleva el nombre de San Nicolás y está en el centro de Villafranca, una localidad que tiene un gran patrimonio artístico y monumental.

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 19: Rabanal del Camino – Ponferrada

28 de abril. La jornada empezó muy temprano, ya que eran las 7 cuando salí del albergue. La temperatura exterior era de 5 grados bajo cero y estaba todo helado. Como quiera que a esa hora abrían para dar desayunos en el Mesón El Refugio, donde ya había cenado la noche anterior, allí hice mi primera parada. El mesón está en lo alto del pueblo y ya los primeros pasos me indicaron que iba a sufrir por el dolor de las piernas.
Después del desayuno acometí la primera subida del día, hacia Foncebadon. Son 5,5 kms de fuerte ascenso, a través de caminos pedregosos en los que se hace difícil caminar. Si a eso unimos el frío y que todo estaba helado, la cosa se complica y eso justifica que, contra lo que venía siendo habitual, los primeros kms fueran muy lentos, a ritmo de más de 12 minutos/km debido también a que por el dolor de las piernas me era imposible hacer mi zancada habitual e iba dando pasos más cortos. En las zonas abrigadas, el frío se soportaba pero en zonas abiertas soplaba un viento helador que dejaba a uno tieso, pese a llevar más ropa de lo normal en días anteriores y la braga calada por encima de las orejas y tapando boca y nariz.
La llegada a Foncebadon me recordó el paso anterior, con Chus. Allí habíamos hecho noche y en aquella ocasión también soplaba un fuerte viento, aunque nada que ver con la temperatura actual. Hice en esta ocasión una mínima parada para tomar un café y calentarme algo. Y ya de allí al alto donde está la Cruz de Ferro solo restaba algo menos de 2 kms, que hice lentamente como todo el día. Según un cartel indicador, la altura en ese lugar es de 1530 m sobre el nivel del mar (1516 m según Endomondo) lo que la convierte en el punto más elevado de todo el trayecto del Camino Francés. El monte Irago, donde está la cruz, divide las comarcas de la Maragateria y del Bierzo. Poco después, en el cruce de carretera con el sendero, una chiquita ha montado un pequeño chiringuito con una roulotte y me vino de perlas para tomar un Cola Cao bien calentito. Decía la dueña que a las 8 de la mañana estaban allí a 10 grados bajo cero. Cuando yo pase serían solo 5 grados negativos más o menos.

Tras las fotos de rigor, allí se inicia la bajada a Manjarin y otra pequeña subida y a partir de ese momento ya todo es descenso a través de un sendero muy estrecho, pedregoso (la base es pizarra, pero toda troceada) y por el que hay que caminar con los cinco sentidos y muy lentamente para no dar con las narices en el suelo, porque se producen traspiés continuamente.
Pasado Manjarin 4 km después del alto, a otros 7 km se llega a El Acebo, un bonito pueblo todo en piedra, y se continúa el descenso hacia Riego de Ambrosio durante otros 3,5 kms. Sigue el mismo tipo de sendero, aunque cómo va cerca de la carretera algún que otro caminante se decide por el asfalto, lo que no fue mi caso. Continuando con la bajada, el mismo tipo de sendero que en ocasiones resulta casi intransitable, y después de 6 kms más, se llega a Molinaseca, un lugar precioso, muy cuidado y con gran atractivo turístico. Allí habíamos hecho noche en un viaje del grupo a Las Médulas.
En Molinaseca, ya con mis piernas súper recargadas, me acerqué a la farmacia para que me dieran algo para bajar la hinchazón y destensar los músculos.
Para llegar a mi final de etapa restaban todavía otros 8 kms de aburrido trayecto, primero por una interminable acera (más de 2 kms) y luego a través de sendero que pasa por un pequeño pueblo (Campo) y da acceso a los alrededores de Ponferrada a la que se termina accediendo por el puente de Boezo (o algo así). Un coñazo de recorrido en todo caso, ya que sin tanto rodeo que da el Camino tal vez podría acortarse la ruta en uno o dos kms.
Ya en Ponferrada, me dirigí al albergue de San Nicolás, para sellar la credencial y dar fe de mi paso por allí. Es el mismo albergue donde había terminado mi tercer tramo en mi paso anterior, con Chus. En aquella ocasión nos había trasladado hasta A Coruña mi amiga Placeres, que venía de regreso de un viaje a Madrid. Esta vez no había regreso, y si la visita de mi querida Ipi que vino a su tierra a darme un empujoncito para terminar mi Camino. Por eso la jornada no terminó en el albergue sino en un hotel donde pude descansar mas cómodamente y mejor acompañado.
Aprovechando la visita de Ipi, llamamos a Pedro y Feli, sus amigos ponferradinos, y salimos con ellos a tomar unos vinos y cenar. Vinieron acompañados por sus hermanos Ana y Adolfo y la pareja de este último. Pasamos una agradable velada y nos fuimos pronto al hotel porque el camino sigue y hay que mantener los horarios y ritmos.

‘El Camino te invita a contemplar, dejarte sorprender, acoger, interior izar, parar, callar, escuchar, admirar, bendecir … a la naturaleza, a nuestros compañeros de camino, a nosotros mismos.’

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 18: Villares de Orbigo – Rabanal del Camino

27 de abril. Pues era cierto que venia el frío y ha venido con ganas. Después de una noche gélida, cuando hoy, después de desayunar en el albergue me eché a la calle, el termómetro marcaba 0 grados. Pero es que tres o cuatro kms después, en un alto de la ruta estábamos a -3 grados y eran sobre las 8 de la mañana. Ya bajando a San Justo de la Vega volvimos a los cero grados.
El camino hoy se escapa de la carretera por donde vino estos días y recupera los senderos agrícolas, aunque a veces comparte las carreteras comarcales en las que el tráfico es muy reducido y por tanto no genera incordios al peregrino.
Poco después de salir de Villares se pasa por un pueblecito, Santibañez Valdeiglesias,  que está a 2,5 kms de donde dormí. En ese trecho me crucé con tres perros enormes, mastines leoneses sueltos, que me hicieron cambiar un poco la dirección para alejarme de ellos. Imponían respeto y no quise correr riesgos. Y el sendero sube hoy casi de forma constante, aunque con más intensidad en los primeros quilómetros y luego ya al final.

Algo más de 12 kms después llegamos a Astorga, la capital de la Maragateria, una ciudad con importante patrimonio monumental ya que aparte de la catedral y el palacio de Gaudí hay otra serie de iglesias y muchos restos de la etapa romana de la ciudad. Hace unos años visitamos todo eso a fondo y nos causó muy grata impresión. Hoy a mi la entrada en la ciudad por la cuesta de acceso me trajo a la memoria mi anterior paso por aquí cuando mi primer Camino. Recuerdo aquel día en que venía escuchando al teléfono a David diciendo que le habían ofrecido ser distribuidor para España de una línea de cosméticos. Aunque me pareció que aquello no era para nosotros, entramos al trapo y así nos ha ido.

En Astorga hice una parada para quitar la camisa que llevaba como refuerzo para el frío, y tambien los guantes aunque estos tuve que ponerlos de nuevo poco después porque se me quedaban las manos tiesas.

Y después de Astorga llega un pequeño pueblo, Valdeviejas, al que sigue Murias de Archivaldo, donde la ruta se bifurca: además del camino tradicional hay ahora otra vía que pasa por Castrillo de losPolvazares, y en está ocasión decidí coger esa ruta. El pueblo a esas horas estaba vacío, y tras recorrerlo, seguí para continuar a la ruta principal. Se da algo de vuelta y yo creo que alarga el recorrido más o menos un quilómetro.
El siguiente pueblo es Santa Catalina, donde descanse y me tome un bocadillo de calamares para recuperar energías de cara a los últimos kilómetros que son de subida primero hacia El Ganso, 5 kms después y donde hoy pernoctarán varios de mis vecinos de albergue de ayer, y ya finalmente otros 7,6 kms para llegar a Rabanal del Camino, mi final de etapa hoy.
Entre unas cosas y otras, han sido más de 37 kms en esta jornada, con un acumulado de 555 kms desde que salí de Saint Jean hace 18 días. Cada vez queda menos para la meta de Santiago aunque lo importante es cada día, porque el camino es la suma de todos.
El albergue de hoy está bien. No hay demasiada gente, y tendré que salir por ahí a cenar, ya que aquí no sirven cenas, ni tampoco desayunos, por lo cual mañana tambien hay que salir tomando una fruta y esperar a encontrar algo más adelante. Hasta aquí ha llegado, bastante después que yo, el sudafricano que ayer estaba en Villares. Me dijo que vio a nuestras vecinas alemanas y finlandesa que se quedaban en El Ganso. Pero yo personalmente pienso que ha valido la pena el esfuerzo de llegar hoy aquí porque mañana hay que subir a la Cruz de Ferro, a 1500 metros de altitud que es el techo del Camino y desde Rabanal se suben más de 300 mts en 8 kms, con una pendiente enorme. Y eso se hace mucho mejor a primera hora de la mañana después de haber descansado.
He ido a cenar hasta la parte alta del pueblo. Es bonito y está bien cuidado. Un paisano me ha recomendado un mesón, que estaba francamente bien. He tomado sopa de pescado (marisco, más bien), un buen entrecot y de postre Tiramisu. De las 21 personas que estábamos cenando, ninguna por debajo de los 50 tacos, el único español era yo, lo que da idea del tipo de peregrinos que está haciendo el Camino. Hoy la hospitalera de aquí dijo que yo era el único español, de más de 20, y que ayer sucedió otro tanto. Al regreso he recogido la ropa que estaba tendida, pues había puesto antes una lavadora. Hacia un frío increíble, con viento del norte helado, o sea que espera una noche de aúpa. Mañana habrá que salir bien provisto de ropa de abrigo.

“El Camino es el de todos. Tú Camino es personal: experiméntalo, vívelo, disfrútalo e incorpora luego a tu vida todo lo positivo que obtengas de él.”

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 17: Leon – Villares de Orbigo

26 de abril. Ha llegado el frío, tal cómo pronosticaron. Hoy se ha dejado sentir durante toda la etapa, y aunque no es tan intenso como aquellos de atrás al empezar la mañana, hoy en ningún momento se han superado los 9 grados. A ratos viene viento del norte que se deja notar, pero en conjunto, para andar viene bien.
Hoy salí del albergue poco después de las 7, con la idea de ir a desayunar a Virgen del Camino, que está a casi 8 km de León. La salida de la ciudad es larga, pues el camino te lleva por todas las iglesias para terminar delante de San Marcos. Pero después se pasa por un montón de calles hasta llegar a Trobajo, que es como un anejo de León. Desde ahí tras pasar junto a unas casas de esas excavadas en la tierra, típicas de la zona, la ruta nos lleva por el medio de un polígono que se hace largo y pesado. Cuando por fin se divisa Virgen del Camino ha pasado ya más de una hora y cuarto. Y así llega él desayuno. Debo decir que hoy en la salida de la ciudad he visto mucho peregrino y es que León es punto de arranque para mucha gente.
Superada esa localidad el sendero vuelve a ser contiguo y paralelo a la N-120, pero ahora con mucho tráfico y en ocasiones el sendero desaparece y vas directamente por el arcén. El siguiente pueblo con que te encuentras es Valverde de la Virgen, unos 5 kms más adelante. Nada que reseñar, además de que la torre de la iglesia está copada por las cigüeñas. Es un lugar pequeño y ni siquiera su albergue aparece en la guía que llevo.
Continuando el camino, después de otros 8 kms de marcha llegamos a Villadangos del Paramo, donde hice parada de descanso y me tome un Cola Cao que era lo que hoy apetecía por el frío. Allí, en la cafetería, estuve charlando con una china, que por lo visto se llama Jane. Viene desde Francia, pero debe tener un ritmo lento. Es joven y cuando yo continué quedaba charlando con otra joven extranjera. Ya dije que hoy hay más afluencia de peregrinos.
A partir de Villadangos, a poco más de 4 km aparece San Martín del Camino, bonita población, al salir de la cual -12,32 horas-, marcaba el termómetro 7,5 grados, por lo que en principio pensé que estaba mal, aunque pronto corrobore que esa temperatura era correcta. Lo que ocurre es que en marcha la sensación era de no tanto frío.
Y saliendo de San Martín, se cruza la carretera y el sendero se adentra entre árboles….. Pero es un espejismo porque enseguida vuelve al margen la N-120, solo que ahora por la derecha. En fin, que no se quita uno de encima el ruido del tráfico, aunque cuando en raras ocasiones pasan dos minutos sin coches, se percibe a la perfección el sonido de los pájaros, ranas, etc. Y se da uno cuenta de lo perverso que es caminar con el ruido de coches y camiones. En esa zona están con trabajos de algún tipo de canalización.
4 km después, pasamos junto al pueblo de Villavante, que queda al margen del camino y nos faltan otros 4 km para llegar a Hospital de Orbigo, un hermoso pueblo con un puente largo y bien reconstruido que tiene mucha historia. Le llaman El Puente del Paso Honroso, nombre derivado de una historia de torneos de la Edad Media. Parece que cada año rememoran esos torneos.
Y ya por fin, superado Hospital de Orbigo, ya solo quedan 3 kms para terminar la etapa en Villares de Orbigo. Es un pequeñísimo pueblo, con un solo albergue dirigido por una belga, pero que pese a ser pequeño esta bien. Es una lástima la temperatura porque hace frío y no se puede aprovechar el patio. Todo lo contrario a lo que he venido haciendo hasta ahora.
En total hoy han sido algo más de 36 kms, de los cuales los últimos como siempre han resultado los más pesados. Los pies siguen bien, aunque en las plantas a partir del km 25 cada día se nota el cansancio. Hoy tuve al final alguna molestia en el músculo delantero de la pierna izquierda. Un sudafricano que está aquí y por lo visto lleva los mismos días que yo de recorrido dice que hace 3 días que arrastra un dolor similar. Espero que el mío no se repita mañana. Y ya hablando de los pies, hoy quiero rendir merecido homenaje a mis botas, que tan bien se están comportando y cuidan de mis pies sin dañarlos. Fue un acierto elegir este calzado en está ocasión.
En el albergue se ha hecho cena comunitaria entre quienes así lo han querido (yo entre ellos), y ha resultado muy amena, además de plurilingüe: dos alemanas, una finlandesa, un sudafricano, yo y los hospitaleros que son belgas. Una crema de guisantes y puerros, ensalada y salchichas con puré de patatas y acelgas. De postre una tarta de manzana.
Como hace frío, toca meterse a la cama temprano para además mañana salir sobre las 7,30 pero ya desayunado.
‘El Camino te exige. Hay que levantarse antes que el sol a pesar del cansancio y las ampollas; hay que caminar en la penumbra de la noche que se va haciendo día, hay que descansar justo para no pararse.’

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 16: El Burgo Ranero – León

25 de abril. La de hoy fue una etapa larga y fea. Empezó muy temprano, porque como temía al calor y hoy eran más quilómetros prefería empezar a caminar antes. De modo que salí del albergue poco antes de las 7, tras tomarme una manzana y una naranja. Todavía no había aparecido el sol el horizonte y aún tardo bastante en salir.
Durante casi 13 kms se camina por el sendero contiguo a la carretera sin nada a la vista, hasta que de pronto aparece Reliegos, un pequeño pueblo en el que sin embargo hay 6 albergues según me dijo la hospitalera de uno de ellos, una orensana muy atenta, en cuyo establecimiento tome café. Aparte de eso, el pueblo no tiene nada de particular.
Continuando la senda otros 7 km se llega a Mansilla de las Mulas, un lugar que tiene más nombre que cosas que ver. Justo en la entrada, en el albergue me tome un desayuno para coger fuerzas para una larga caminata. De todo lo que vi allí, lo mas interesante que me pareció fue un mercado de frutas en una plaza.
La siguiente parada era Puente Villarente, que está seis quilómetros más adelante. Tiene un bonito puente, muy grande para lo que es el curso actual del río. Y el pueblo parece bastante activo.
Desde ahí hasta Arcahueja distan otros 5 kms que se cubren por un camino alejado de la carretera. Una vez allí, aproveche para hacer un descanso y tomar una fruta que me ayudara a cubrír los algo más de 8 kms que faltaban para llegar a Leon. Ese recorrido es pesadísimo porque va al borde de la carretera y además el acceso a León se hace por entre naves de un polígono industrial. Pero luego casi resulta más pesado todo el paseo por la ciudad hasta llegar al albergue en el que me alojo.
Hoy si he podido andar tanta distancia ha sido tambien gracias al cambio de tiempo. Ayer anunciaron bajada de temperaturas y quizás lluvias. Y aunque esta mañana hacia sol, las nubes se veían ya hacia el oeste y fueron ocupando todo. La temperatura hoy ha sido bastante menor, aunque no hace frío. De hecho, para caminar es la ideal, y espero que se mantenga así en los próximos días. Mientras no llueva, todo irá bien, y con un poco de suerte en esta zona no lloverá al menos mañana.
Lo mejor de la etapa ha sido el final, la llegada a León y las posibilidades que ofrece la ciudad. He visitado y hecho fotos de los principales monumentos y luego he estado cenando a base de pinchos en el barrio húmedo. Era uno de los atractivos que yo buscaba al elegir León como final de etapa. Y funcionó, porque he cenado con varios vinos y tapas, acompañados de sus respectivos pinchos o tapas. Y ha sido una cena de las mejores de mi recorrido.
Ahora toca dormir para poder mañana empezar otra jornada con ganas de hacer una larga etapa, no ten extensa como la de hoy, pero sí con el interés de seguir recortando quilómetros para asegurarme llegar Santiago en las fechas que me interesan.
‘El Camino es introspección: mientras disfrutas de las vistas del paisaje que aparece ante tus ojos, tu mente pasa revista a tus recuerdos, experiencias y sentimientos para ponerte en paz contigo mismo.’

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 15: Terradillos – El Burgo Ranero

24 de abril. Hoy salí con el desayuno puesto, ya que a las 7 abrieron la cafetería. Mientras desayunaba decían en las noticias que se producirían tormentas dispersas por medio país y en previsión cogi de la mochila grande el chubasquero. Además, en el exterior había bastantes nubes y se veía cambio te tiempo.
De forma que me puse en camino a las 7,15 con una temperatura mucho más templada que en días anteriores. Los primeros 3 kms, hasta el pequeño pueblo de Moratinos los hice enseguida, como cada inicio de etapa. En ese pueblo no hay nada que ver aunque me llamaron la atención unos tejidos de lana tapando los árboles de la plaza mayor. Debe ser algo típico o relacionado con la fiesta de la comunidad.
Desde allí a San Nicolás del Real Camino hay otros 3 kms, y aquí sí que hice la primera parada matinal para tomar un café. Justo antes de llegar yo vi que de allí salía Miuko, no sé si porque había pernoctado en ese albergue o simplemente había hecho una parada.
Ya el siguiente tramo es de algo más de 8 kms hasta Sahagun. El recorrido se hace en su totalidad a través de un sendero pegado a la carretera, mientras los anteriores lo eran por caminos o carreteras comarcales. Cuando ya lo lejos se divisa Sahagun de pronto el sendero atraviesa la carretera formando un ángulo recto, con lo cual si podía hacerse ese tramo de forma directa en lo que sería la hipotenusa de un triángulo rectángulo, se hace caminando por los otros dos lados, es decir, casi un quilómetro más. La razón: es que por ahí el camino te lleva a la ermita de San Roque, previo paso por un pequeño puente. Frente a la ermita hay dos columnas, con sendas leyendas. Una de ellas dice: Sahagun, centro geográfico del Camino de Santiago y la otra, Sahagun, centro histórico de la orden de Cluny. Esta zona debió estar dominada en su día por los monjes cluniacenses, porque desde bastante antes de Carrion he visto referencias a ellos en varios monumentos.
La entrada a Sahagun se hace por un camino donde huele fatal, como a aguas estancadas, y la localidad se atraviesa sin grandes cosas que ver. A la salida se pasa un puente y justo después se cumplió el km 15, cuando solo habían pasado 2,45 horas desde la salida. A partir de ahí, y casi hasta el final de etapa el sendero va paralelo a la carretera pero con la particularidad de que está rodeado de árboles con lo que hay bastante sombre en todo el recorrido. Y hoy hacia buena falta, porque las previsiones no se cumplieron y Lucio el sol durante todo el camino.
Como 5 kms después de salir de Sahagun debería haber encontrado la localidad de Calzada del Coto, pero no llega a verse. Según las guías, en ese punto se produce una bifurcación y puede seguirse por el Camino Francés histórico (el que yo cogi) o por una ruta alternativa, que sigue una antigua calzada romana. Supongo que el pueblo está en esa dirección.
Y la duda que a mí me surgió fue la que tuvo la mayoría de peregrinos que siguieron mí misma ruta, porque un poco más tarde dos mozas, en diferentes momentos, me preguntaron si iban en la dirección adecuada hacia Bercianos mientras yo hacía un descanso en una zona habilitada ‘ad hoc’ bajo las vías del AVE. Y en efecto, Bercianos estaba unos 5 km más adelante.
De ese pueblo, Bercianos, tengo el recuerdo de haber parado a dormir en mi anterior paso por aquí con Chus, y allí un paisano nos había regalado unos ricos tomates que luego nos prepararon en ensalada en un bar del lugar. Hoy no fueron tan amables, y las flechas que marcan el camino te obligan a dar una vuelta más que innecesaria por todo el pueblo alargando la marcha casi un quilómetro.
Y desde Bercianos ya se acometen los 8 kms finales de esta etapa hasta Burgo Ranero. Según las guías la etapa habría terminado en Bercianos, pero para mantener el mismo ritmo de los días anteriores, me vine hasta El Burgo, con lo cual he añadido hoy otros 32 kms largos a mi recorrido, que suma ya 443 km desde la salida en Saint Jean P-d-P. Llegando a mi destino he empezado a ver nubes de esas que se van formando con el calor y que suelen derivar en tormenta, como preveían los expertos. Pero finalmente no ha sido así y no llovió.
Para quienes me siguen y han planteado dudas sobre la velocidad máxima que aparece en cada resumen. Efectivamente ese dato es erróneo y después de profundos y concienzudos análisis sobre el tema, mi hipótesis es la siguiente: cuando me paro a beber sobre la marcha, o a hacer una foto, Endomondo hace ‘pausa automática’ al cabo de unos segundos de estar parado; y cuando retomo la marcha, también pasados unos segundos dice ‘reanudada automáticamente ‘; pues bien, lo que yo creo es que algunas de las mediciones que hace entre dos tramos cortos concretos, pueden estar contenidas en esos cortes, y tal vez los 10 o 12 metros que puedo andar en esos segundos los extrapola y saca una velocidad media puntual errónea y exagerada. Lo que sí tengo claro es que en el resumen general de la etapa, la velocidad media coincide con la real y el ritmo medio, en torno a 10,30 minutos/km es tambien correcto porque coincide con lo que en cada momento me va diciendo el teléfono. He dicho.
Ahora ya he cenado, bastante bien, y en breve me pondré a dormir puesto que mañana espera una etapa larga y todavía no sé cómo va a estar la climatología. En todo caso, que sea lo que tenga que ser.
‘El Camino engendra comunidad: que se saluda, que se interesa por el caminar de la otra persona, que conversa, que comparte.’

Enviado desde mi iPad

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – 4

Cumplidas ya las dos semanas desde el inicio de ‘Mi Camino’ como dice Ipi, y tras estas últimas etapas, algunas consideraciones nuevas.
En primer lugar ratificar lo ya comentado de que considero que se están cumpliendo mis expectativas previas. Cada vez, cada día que pasa, me siento más a gusto, no sólo en el aspecto físico sino especialmente en lo personal, porque no estoy en absoluto preocupado por el ritmo, por la fecha de llegada o por ningún aspecto ajeno a la propia marcha. Cada día planifico la jornada siguiente únicamente pensando en cómo me encuentro, en el tiempo que va a hacer y en mis ganas de caminar. Y eso me lleva a salir cada mañana a primera hora con unas ganas enormes de andar, con fuerza para afrontar la jornada y pensando en lo que me voy a encontrar en el albergue de destino, que también de forma usual es nada de particular. No voy preparando la marcha en plan turístico sino al revés, voy conociendo pueblos nuevos, en la mayoría de los cuales ni salgo del albergue. También debo decir que estoy teniendo suerte al elegir y son albergues agradables.
Por otra parte, y basándome en estos últimos días, me esta sirviendo para recordar mi paso anterior por aquí. Desde el arranque en Boadilla, hasta los pasos por Carrion, por Terradillos, Sahagun y también por Bercianos. En Boadilla hable con el hospitalero sobre mi estancia 10 años atrás, y lo mismo hice con el Mesonero de Los Templarios y con la hospitalera del albergue de Terradillos.
De Sahagun recuerdo que hasta allí nos habíamos desplazado en taxi desde el albergue de Terradillos para pasar la tarde y que a Chus le dio una lipotimia tras la cena que nos obligó a pasar por el Centro de Salud para comprobar que no era nada grave. Con motivo de eso ella envió su mochila en taxi a Bercianos. Y de Bercianos recuerdo al paisanete que nos regaló unos tomates, y también en sentido negativo el hecho de que allí Chus recibió una llamada en la que le informaban del fallecimiento de la hija de Lino, con la que ella había trabado una cierta amistad a raíz del Cancer que sufrieron las dos.
Precisamente de Chus me ha sorprendido el hecho de que aunque el otro día, al paso por el restaurante de Villalcazar, le mande una foto de aquella comida hace 10 años, su respuesta fue muy escueta, y a otras fotos que le envié no hizo comentario alguno. No sé si es que el recordar aquellos días le ha traído malas impresiones o que simplemente no estaba de humor o para ella es algo que carece de importancia. Tampoco me preocupa y lógicamente está en su derecho de reaccionar como quiera.
Pero para mí, el recordar aquellos días, y ver mi situación de entonces y de ahora, me genera sensaciones muy agradables, me hace sentirme bien y le da un sentido muy positivo a este periplo que estoy haciendo: estoy valorando todo lo que he ganado en estos 10 años, y para mí es importante el percibirlo así.
Incluso si comparo fotos de entonces y de ahora, aparte de llevar 10 años más en la ‘mochila’ corporal, creo que mi expresión y mi aspecto general no han empeorado, o al menos no lo han hecho en proporción al tiempo transcurrido.
Pero el camino sigue y cada día es algo nuevo y diferente, así que hay que continuar disfrutando de cada etapa, de cada lugar por el que pasó, de cada foto en la que reflejo un sentimiento puntual y de cada albergue en el que dejare una parte del cansancio que acumuló tras cada jornada de marcha. Quedan todavía muchas etapas por quemar.

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – Etapa 14: Villalcazar – Terradillos de los Templarios

23 de abril. Jornada festiva en la Comunidad de Castilla y León, aunque al caer en domingo la trasladan a mañana lunes. Por lo que a mí respecta, salí del albergue a las 7,14 según Endomondo. Como no se podía desayunar hasta las 8, simplemente me tome una naranja y deje el desayuno para cuando llegase a Carrion.
Cuando salí, la temperatura era similar a la de ayer, aunque yo sentía algo menos de frío. No obstante fui metiendo alternativamente las manos en los bolsillos para que no se me quedaran tiesas. La ruta continúa por el sendero contiguo a la carretera igual que ayer al llegar. Son como 6 kms que hice rápido y ya en Carrion de los Condes desayuné en el primer café que apareció. Allí ya había varios peregrinos algunos de los cuales gestionaban el regreso en bus hacia Burgos y otras ciudades.
Carrion tiene un montón de iglesias, algunas realmente atractivas, y en la salida hay unos hostería con muy buena pinta a la que espero venir en alguna ocasión. Es hotel de 4*. De esa población eran los antepasados de Ipi por parte de su padre.
Tras dejar atrás Carrion, se acomete una ruta interminable a través de la llanura castellana. Son casi 17 km sin ningún pueblo intermedio. La senda discurre primero por una carretera comarcal, que se transforma en camino agrícola más adelante. En uno y otro caso, prácticamente sin circulación por lo que durante todo el trayecto se pueden escuchar los sonidos de la naturaleza, fundamentalmente pájaros diversos -con el cuco que sigue presente de forma continua-, y un poco más tarde, también grillos y otros insectos.
Aunque no hay ninguna población, como 8 kms después de iniciar esa ruta aparece una zona de descanso que hoy estaba muy concurrida por lo que decidí continuar sin detenerme. Sí que hice una parada en otra zona 4 kms más adelante, donde aproveche para tomar unas frutas y recortar los pantalones puesto que si al paso por Carrion hacia ya 8 grados, a esa hora ya el termómetro marcaba 17, que serían 22 al final de la etapa.
El pueblo siguiente, donde inicialmente pensaba detenerme a comer algo es Calzadilla de la Cueza, pero ese debía ser el final de etapa de mucha gente, y estaba todo lleno, con lo que decidí aguantar hasta Ledigos, 6 kms mas adelante. Pero a esas horas, con bastante calor ya y un sendero contiguo a la N-120 empedrado, se me hizo larguísimo ese tramo. Y eso que pese a ser una carretera nacional la que iba al lado en esos 6 kms yo creo que no pasaron ni media docena de coches, tal vez por ser domingo y con el día de mañana tambien festivo.
Ya en Ledigos sí que me metí en un bar para reponer fuerzas y descansar. Me tome un buen bocata de tortilla francesa con una caña, mientras veía terminar el partido del Depor que estaba terminando. Al final perdió 1-0, en San Sebastián.
Y los 3 kms que faltaban para terminar la etapa ya los hice más tranquilamente, aunque con bastante calor, para llegar al albergue Los Templarios, llegando a Terradillos. En este albergue ya me alojé hace 10 años, cuando vine con Chus. Esta francamente bien y aunque yo me alojó en una habitación de literas, hay tambien habitaciones individuales, dobles y para 4 personas. Tiene jardines delante y detrás y una buena cafetería y restaurante. Lo único malo es que hay por aquí unas moscas o mosquitos muy molestos, similares a los que ya incordiaban ayer en Villalcazar.
Tras la ducha de rigor y un pequeño descanso he estado tomando el sol e hice colada, que como hay muy buena temperatura se ha secado enseguida. Estuve buena parte de la tarde tomando el sol y he cenado, bastante bien. Como veo que no ponen el partido de la jornada (Madrid-Barça), me limitaré a tomar un café antes de acostarme. En la tv están informando sobre la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia.

Enviado desde mi iPad

Camino 2017- Etapa 13: Itero de la Vega – Villalcazar de Sirga

22 de abril. Hoy madrugue tal vez algo más, pero al final la hora de salida fue similar a otros días. Digo que madrugué más porque sobre las 6 recordé que ayer, cuando recogí la ropa del tendal no me traje la toalla y temía que no estuviera ya allí. Así que salí a recogerla y allí me encontré a la americana que recogía su colada, y me preguntó si yo sabía dónde estaba el café que habían quedado en dejarnos para el desayuno. Yo miré y vi que cada uno lo tenía en su taza (ella no lo había visto) y se quedo tranquila. Luego más tarde desayunamos juntos, y el desayuno aceptable. Los chiquitos estos del albergue ponen interés.
Cuando me puse en marcha eran las 7,21 y todavía el sol no aparecía en el horizonte, lo que sucedió poco después. Al salir la temperatura era de 4 grados, un frío terrible, y eso que hoy no hizo nada de viento. Fui durante bastante tiempo con las manos en los bolsillos pese a tener guantes nuevos. No es extraño que saliese a toda pastilla y así cuando completaba los 3 kms aún no habían transcurrido 30 minutos. Hasta ahí fue llano y el siguiente quilómetro fue de subida, completado el cual empezó a verse a lo lejos Boadilla del Camino. Pero de forma curiosa, a medida que avanzaba hacia allí, parecía que se alejaba más porque el camino va dando algo de rodeo, y no es hasta cuando estás en el último quilómetro que ves que realmente está cerca.
En Boadilla hice una breve parada para tomar un café y recordar mi paso por el albergue ‘En Camino’ hace 10 años, cuando desde allí arrancamos lo que sería mi tercer tramo del camino francés. El albergue permanece muy cuidado y aproveché para sellar la credencial. Hay que decir que el sendero que lleva hasta allí es de los habituales, del tipo agrícola, pero una vez se sale de Boadilla, durante los casi 7 kms que hay hasta Fromista, el sendero es una delicia: va paralelo y contiguo al Canal de Castilla, que riega las fincas adyacentes y durante todo el trayecto solo se escuchan los sonidos de todo tipo de aves -y de modo especial y recurrente el cuco- y ranas y sapos. Naturaleza en estado puro.
Para entrar en Fromista se cruza el canal y a partir de ahí el trazado ya no es igual. En esa localidad pude volver a disfrutar de la belleza y excelente estado de conservación de la iglesia de San Martín, del siglo XI. Realmente es una maravilla y una de las iglesias emblemáticas del Camino de Santiago. Y cuando atravesaba esa localidad, tres horas después de la salida, la temperatura había pasado ya de 4 a 12 grados. Pero a partir de ahí el camino va paralelo y contiguo a una carretera provincial que aunque hoy no tenía mucho tráfico por ser sábado no tiene nada que ver con lo anterior.
Tras Fromista, los siguientes pueblos en dirección a mi destino no tuvieron excesivo interés. Se pasa por Población de Campos donde hice un pequeño alto para beber en un bar y tomar un plátano y posteriormente por Villarmentero de Campos. En este último, a la salida, volví a parar porque notaba algo de flojera y me tome una manzana en un área de descanso. A esas alturas había reducido algo la marcha ya que por la hora que era sabía que iba a llegar a Villalcazar con tiempo sobrado para la comida. Y además, la temperatura a esas horas ya superaba los 20 grados. En efecto, cuando llegue al albergue, tras 29 kms de marcha, eran sobre las dos menos cuarto, con lo que tuve tiempo holgado para darme una buena ducha, descansar un rato e ir tranquilamente hacia Los Templarios para degustar mi premio de esta jornada: el rico lechazo.
Había comentado ayer durante la cena mi deseo de venir hoy a este restaurante y la japonesa -Miuko, se llama- dijo que a ella también le gustaría ir, así que tomó los datos del sitio, que le mostré de Tripadvisor. Hoy durante el trayecto la sobrepase antes de Boadilla y luego otra vez (imagino que me pasó durante mi parada de allí). Pero cuando yo estaba ya con el primer plato en el restaurante apareció ella con su mochila y la invite a sentarse a mi mesa. Comió lo mismo que yo (morcilla y lechazo) y quedo encanta disipa tanto de la comida como del ambiente, y es que hoy, que estaba lleno y había al menos una excursión de asturianos, montaron un show de miedo, con el mesonero vestido con una capa de peregrino y haciendo invocaciones, mientras un paisano con su jofaina interpretaba un montón de canciones ‘tuneras’ tipo Clavelitos y otras similares que, claro está, todos los comensales conocían y coreaban, lo que hizo flipar a Miuko. Al parecer, según luego me dijo, ella es periodista y eso le va a dar chicha para sus artículos en el periódico. Hizo un montón de grabaciones en vídeo. Y para remate, el mesonero hizo una quemada: vamos, que Miuko alucino en colores. Al salir del restaurante no se cansaba de darme las gracias (arigato, arigato….) y mientras yo me fui a ver la iglesia, que hoy si estaba abierta, ella se vino al albergue a buscar plaza. Después, cuando yo volví al albergue, me recibió regalándome un paquetito de frutos secos japoneses, para que me los tome mañana durante la marcha.
Hoy el albergue, en donde yo fui el primero en llegar y pude elegir cama, está casi completo. Y como he comido mucho más de lo habitual, hoy me tomaré una o dos piezas de fruta a modo de cena. Tengo que enterarme si dan desayunos mañana temprano y si no es así me tomo una fruta y voy a desayunar a Carrion que está a 6 km de aquí.

Enviado desde mi iPad

Camino 2017 – 3

Tras 12 días de recorrido, más de 350 kms caminados y un número enorme de personas conocidas hasta este momento, vuelvo aquí para hacer algún comentario que señale la evolución producida en estos días de mi camino.
Como primer matiz, reincidir en la sorpresa -agradable, naturalmente- que me produce el confirmar que después de los días y quilómetros transcurridos mi cuerpo responde a la perfección y mantengo el mismo ritmo medio de marcha (en el entorno de los 5,5 km/hora) al tiempo que no tengo problemas de rodilla y mis pies están sanos (ha aparecido una pequeña ampolla sin mayor importancia que no me frena ni nada parecido). Físicamente me encuentro de maravilla, estoy reduciendo peso, sin duda, y me encuentro con todas las fuerzas para llevar a término mi proyecto.
Anímicamente también me encuentro bien. No han surgido problemas ajenos a la marcha que me hayan trastocado y más bien al contrario es posible que alguna de esas cosas que en líos últimos tiempos me tienen inquieto (léase David), tenga algún avance positivo, sin querer echar campanas al vuelo. Vamos, que problemas pueden existir y los hay, sin duda, pero en este momento no me generan tensiones.
Y en otros aspectos el viaje me esta sirviendo para seguir conociendo gente, personas de todo tipo y con mentalidades muy diversas, pero pudiendo sacar enseñanzas positivas en todos los casos. Para practicar idiomas, ya que ya sea tanto con ingles como en otros casos con francés aquí te entiendes con todo el mundo. Y la diversidad de las personas, si se sabe buscar en sus ideas, formas de actuar, etc, aporta muchas cosas interesantes.
Yo sigo teniendo todo el tiempo del mundo para recordar otras situaciones vividas en este mismo trayecto 10 u 11 años atrás, y puedo valorar mi evolución en estos años, en todos los aspectos, pero básicamente en lo emocional, en la tranquilidad que ahora tengo respecto a cómo me sentía entonces, en la forma de disfrutar de cada evento, de comentarlo y sobre todo de vivirlo. Es algo de lo que tuve la oportunidad de comentar y reflexionar el otro día durante la visita que me hizo Zuriñe, que se desplazó desde Vitoria a Santo Domingo de la Calzada para verme, y porque esos temas surgieron cuando uno y otro hablamos de nuestras situaciones de otros tiempos y de ahora.
Cada día, lejos de sentirme más cansado, inició la jornada con mayor soltura, con más decisión y convencido de llegar a Coruña en los plazos más o menos estimados antes de salir, pero sin que eso sea una mínima preocupación: si llego para el día 6 estupendo pero si hay que alargarlo algunos días tampoco va a pasar nada; ya lo celebraremos como y cuando sea. Quiero seguir aprovechando cada paso que doy, porque lo doy convencido y me gusta estar haciéndolo. Si algo pienso que sería mejorable, sería poder estar aquí acompañado por Ipi, aunque hubiese que llevar una marcha mucho más lenta. Siento en ocasiones envidia de algunas parejas a las que veo caminar juntas, aunque uno y otro vayan separados por unos metros, pero luego en lis descansos y en los albergues vuelven a compartir los detalles del camino. Pero como sé que eso es algo ahora mismo impensable me conformaré con intuir la posibilidad de hacer algo similar en trayectos de pocas etapas como cuando hicimos el camino a Fisterra. Y seguimos caminando, que esto todavía no termina ……

Enviado desde mi iPad