Empieza Mayo

Tras un lluvioso mes de abril, ha llegado mayo con buen tiempo. Un tiempo primaveral que ha dado pié a solucionar algunos de los problemas de exterior (cortar la hierba, eliminar trastos del garaje, reparar desperfectos del invierno, etc, etc,) e incluso a dar una buena apariencia al jardín, preparar la huerta de cara a una esperada buena cosecha de lechugas, tomates, pimientos y puerros para los próximos meses.

Y dentro de toda esa actividad, la vida normal, dentro de la que como novedoso cabe destacar mi primera experiencia en la escena de un teatro, como actor casual en una obra dentro de las VIII Jornadas sobre la Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas, que este año tocó celebrar en A Coruña. A raiz de una invitación-convocatoria del Forum, me apunté junto a otros dos espontáneos como yo, y con la dirección de Claudia Faci y la colaboración de Rolando García montamos un espectáculo escénico que para mi ha sido una experiencia inolvidable, a la que además asistieron mis personas más próximas y mi grupo de amigos.

Además de la intervención de cada uno de los tres «actores noveles», que consistió en contar una historia, se llenó el escenario de movimientos, música, sonido en off de nuestras presentaciones el primer día de ensayos, y un cierre «desordenado», para dar vida y alegría al espectáculo. En definitiva, una experiencia que me quedará para el recuerdo, y con el agradecimiento a Claudia, Rolando y Eva (la coordinadora de las jornadas que colaboró con nosotros en los inicios) y que nos ha facilitado el video de la actuación y fotos de ensayos y espectáculo.

Y fuera de avatares  personales el final del mes de abril y comienzo de mayo nos ha traido en la esfera política el esperado descalabro de la legislatura fallida, en la que los próceres elegidos el 20 de diciembre no han sabido ni han sido capaces de aunar algún tipo de consenso para arrancar este tiempo que se presumía de cambio y que finalmente va a resultar ser más de los mismo, cuando volvamos a votar el próximo 26 de junio.

 

 

 

 

 

Cambio de hora

Hoy es último sábado de marzo, concretamente 26 de marzo de 2016, y como viene siendo habitual en los últimos casi 50 años, se producirá el cambio de hora. Cambio que no sé si realmente genera los importantes «efectos positivos» por los que en teoría se instauró, en un momento de problemas energéticos y similares.

Hace unos meses un antiguo compañero de trabajo y buen amigo, me invitó a sumarme a una propuesta para eliminar estos cambios de hora, a lo que accedí, y aunque hubo un apoyo mayoritario, lo que se pretendía era hacer llegar una voz a quien corresponda para que nuestro horario se adapte más a la realidad solar que a las conveniencias políticas y económicas de la Unión Europea. Es realmente un contrasentido que por esos intereses se trastoque de alguna forma el ritmo de vida de las personas, y nuestros políticos no sean capaces o no tengan la decisión para atender más a las necesidades de los ciudadanos que a sus intereses partidistas. Claro que no es de extrañar, si analizamos el devenir de los recién elegidos que en más de tres meses desde las elecciones no han sido capaces de encontrar una fórmula para que el pais salga del impasse en que nos metieron los resultados.

Pero volviendo al tema de la hora, es de resaltar que en Galicia, desde donde se escriben estas líneas, tenemos una diferencia «real» solar con Barcelona, de aproximadamente 45 minutos. Que Portugal, que está en la misma señal meridiana que nosotros, funciona con la hora Greenwich, la misma que el Reino Unido, y que puesto que sale a colación lo de Greenwich, hay que recordar que ese meridiano pasa también por España, concretamente entre otros lugares por la provincia de Zaragoza, entre esta ciudad y Barcelona. Por qué razón entonces se empeñan en mantenernos en la hora actual?

Y como este lugar pretende comentar, además de la actualidad, las historias que puedan estar concatenadas con esa actualidad, me viene a la memoria un viaje realizado hace muchos años, concretamente en 1974 y tal día como mañana, es decir el mismo día del cambio de la hora, entre Ourense y Madrid. Por aquel entonces yo vivía en Madrid y tenía mi familia en Ourense, y había venido a pasar unos días con la familia (supongo que debía ser también, igual que ahora, la Semana Santa). Al regresar a Madrid aproveché para llevar conmigo a mi amigo Julio que estaba temporalmente en la capital realizando un curso de trabajo, y a otro amigo suyo que también poco antes se había trasladado a Madrid por trabajo.

Para aprovechar la jornada con las amigas, esperamos a la noche para iniciar el viaje, y salimos de Ourense sobre las 10 de la noche. Circulábamos en mi coche, un Mini 1000 que yo tenía desde hacía dos años y con el que estaba encantado. El viaje se fué desarrollando con normalidad hasta que después de los puertos de Padornelo y La Canda (no había autovía por aquel entonces, claro está), el embrague empezó a dar muestras de debilidad y en las subidas el coche perdía velocidad.Mini-1972 Y asi cada vez más, hasta que llegados a una cuesta bastante prolongada, la fuerza que perdía el coche era tal que los dos acompañantes hubieron de bajarse y hacer la subida caminando o semi corriendo al lado, mientras yo dificilmente conseguía en primera o segunda marcha que el coche llegase a lo alto de la cuesta. De allí en adelante, ya todos en el coche conseguimos llegar hasta Arévalo, donde el amigo de Julio dijo que se bajaba para conseguir llegar en tren a Madrid a tiempo para ir a la oficina, mientras Julio y yo continuamos hasta donde el coche dijo que ya no daba para más, que resultó ser un lugar llamado Labajos, a 100 kms. de Madrid. Debían de ser sobre las 7 de la mañana, y como todo estaba cerrado esperamos a que abriese un taller mecánico que había en el pueblo. Allí me hicieron una reparación urgente (me destensaron el embrague, por lo visto) y gracias a ello conseguimos llegar a Madrid sobre las 12 ó 1 del mediodía, habiendo previamente telefoneado desde el pueblo para avisar yo en mi trabajo de las incidencias.

Cada vez que hago ahora un viaje a Madrid por carretera recuerdo perfectamente la cuesta donde mis acompañantes tuvieron que bajarse del coche y hacer la subida a pié. Y supongo que a ellos tampoco se les habrá podido olvidar ese momento. Hace ahora de todo esto nada menos de 42 años…. toda una vida.

 

Una semana sin desperdicio

Desde mi anterior incursion, que por otra parte no fué sino la segunda, ha transcurrido una intensísima semana que me ha tenido alejado de mi deseo de ir volcando aqui mis sensaciones.

Como dije el último día, mi pareja, mi encatadora Ipi, había preparado una escapada de dos días y una noche para celebrar mi cumple, mi paso a través de los 65 años, lo que yo he venido denominando estos días «mi entrada en la tercera edad».  Asi pues, el martes dia 5 quede citado a mediodía para salir de Coruña rumbo a no-se-donde, e incluso ella puso el navegador del coche sin yo saber hacia donde salíamos.IMG_3792 El destino resultó ser el Parador de Santo Estevo, junto al rio Sil, al que yo había manifestado ganas de ir desde hace tiempo. La verdad es que la elección fué perfecta: había poca gente, con lo que pudimos disfrutar de todas las comodidades del parador sin ningun tipo de agobios, con una excelente atención por parte de todo el personal y con un tiempo que también nos acompaño puesto que aunque a la ida el cielo estaba IMG_3778encapotado, a la mañana siguiente amaneció un dia IMG_0758soleado que nos permitió paseos al aire libre y un gran disfrute de los paisajes, la vegetación y el delicioso entorno de aquellos parajes. Ya el mismo martes, antes de ir a dormir aprovechamos para recorrer todo el edificio del Parador, con sus esplendidos claustros, el spa, una deliciosa y tranquila cena y finalmente una copa en un tranquilo y agradable salón que tuvimos para nosotros solos.

IMG_0775A la mañana siguiente, tras el desayuno y un paseo por el bosque que rodea el edificio del antiguo monasterio nos desplazamos hasta la zona de Amandi, para una degustacion en una bodega donde también Ipi había IMG_0792reservado la comida. La bodega era Algueira, y resultó un pequeño chasco porque tuvimos que esperar y ante la poca atencion de los propietarios finalmente nos marchamos sin decir nada, para reorganizarnos la ruta. Comimos en el Parador de Monforte, donde estuvimos solos, y tras la comida una visita a la bodega de Rectoral de Amandi, para luego hacer un recorrido al borde IMG_0866del rio y disfrute del excelente paisaje desde algunos miradores de los que abundan por todo ese recorrido, para finalmente regresar a Coruña a dormir.IMG_0860

En definitiva, un espléndido regalo de cumpleaños para hacer la transición a la etapa de jubilado y preparar el acceso a las ventajas de la tercera edad manteniendo el vigor y la ilusión de esta que está siendo la mejor etapa de mi vida.

Casi a punto

Esta mañana mi encantadora pareja me ha sorprendido diciendo que tiene algo preparado para mi aniversario, ya que este es especial por ser el de los 65 años, pase a la jubilación, etc.etc….

Todavía no sé lo que es, pero justamente coincide con mi inicio escribiendo en este blog y quiero dejar así constancia de ello. Qué mejor comienzo, cuando ayer yo decía que este era el espacio para comentar cosas, circunstancias especiales, recuerdos, etc….IMG_7240

Así pues, como inauguración vaya este pequeño avance, acompañado de una foto de las que recogen sensación de paz y tranquilidad…el agua.. que fluye y me relaja…

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 6.000 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 10 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Viaje a Lima

Estamos ahora mismo en el aeropuerto de Cusco, a la espera de tomar el avión que nos lleve de regreso a Lima.  Voy a poner a continuación lo que escribí anoche como resúmen del fin de semana en Puno e islas del lago Titicaca.

Ha pasado todo el fin de semana, con el viaje a Puno para visitar el lago Titicaca. Fue un viaje con bastantes anécdotas y en su conjunto resultó bien, aunque a toro pasado lo habríamos hecho tal vez diferente, eliminando alguna parte.

Para empezar, el bus de ida que es una excelente autocar (tiene 56 plazas, de las cuales 12 son butacas-cama en la planta de abajo y el resto cómodas butacas en la 1ª planta), tuvo una incidencia, porque ya desde el momento de arrancar escuchábamos un ruido extraño en la parte trasera, y como si la carretera estuviese totalmente bacheada.  Resultó ser una rueda en mal estado, o que se pinchó, porque hubo que parar y cambiar la rueda.  Y eso que como digo este autocar era de auténtico lujo, no solo para Perú, sino incluso para cualquier país europeo. Dicho esto, el trayecto duró unas 7 horas en las que pudimos dormir bastante.

Ya en Puno, comenzamos el tour por el lago, que se inició con una visita a las islas de los Uros. Son unas poblaciones que se instalaron en el lago con islas artificiales creadas a partir de las plantas de Totora, que nacen en el agua dulce. Al parecer sus raíces se entrelazan y forman un conjunto sólido, que si se arranca del fondo flota.  Pues hechos bloques de estas raíces, los atan entre sí, y les colocan encima más plantas recostadas hasta hacer un lecho sólido y que sobresale de la superficie del agua alrededor de 1 m.  La vida de esa gente es en sus islas en el propio lago; tienen ahí escuelas, un centro de salud, y viven de la pesca y sobre todo del turismo porque aquello realmente está montado como si de platós cinematográficos se tratase y los turistas están todo el día llegando para verlo, hacerse fotos y navegar en sus barcos (al estilo de los egipcios) hechos con la misma planta de Totora.

De ahí nos fuimos a la isla de Amantani, a la que se tarda casi 4 horas en llegar en un barco de motor (no muy rápido, por cierto).  Y en esa isla te alojas en casa de una familia, donde te dan de comer, la cena y el desayuno del día siguiente. La calidad del alojamiento es francamente deficiente por lo que todos decidimos dormir vestidos (no se nos ocurrió llevar el saco). El baño era en realidad un cubículo desastroso donde daba reparo hacer las necesidades.  Y el plan de visita consistía en hacer una ruta super empinada hasta los templos de Pachamama y Pachatata (los dioses de la tierra, femenino y masculino).  Desde lo alto se pudo contemplar una preciosa puesta de sol, pero muchos no llegaron hasta arriba y también pudieron verla. Para la noche, tras la cena, había preparado un show en una especie de discoteca donde las mujeres y los hombres se vestirían con ropas de la gente de la isla.  A nosotros dos y otros 6 españoles que coincidimos en la misma familia no nos atraía demasiado el plan y tuvimos la suerte que antes de la cena comenzó a llover, y como para desplazarse a la discoteca había que cubrir una subida muy considerable, la justificación de la lluvia nos ayudó a evitar la asistencia, de forma que nos fuimos a dormir poco después de las 9 de la noche.  Durante casi toda la noche llovió abundantemente y más de uno estaba acongojado pensando en cómo iba a ser el regreso en la motora.  Pero a las 8 de la mañana, cuando teníamos que embarcar de nuevo, empezó a clarear y al final quedó un día espléndido.

De modo que de Amantani nos fuimos a la isla de Taquile, a una hora en barco de la anterior. Allí hicimos un recorrido por la isla, mucho más bonita, aunque también hubo que subir lo suyo.  Pero el paisanaje ya era el propio de la isla, sin montajes turísticos (o con muchos menos montajes) de forma que veías pasar a la gente con su ganado, ataviados con sus trajes diarios que son muy vistosos, o los veías trabajando la tierra.  Allí comimos y tras bajar 545 escalones volvimos al barco por otro embarcadero, y ya de allí de regreso a Puno, después de otras 3 horas de viaje.  Como hacía sol, pudimos viajar en la parte alta de la motora y guardar colorcito para el regreso a casa.  Y como el bus de regreso no lo teníamos hasta las 10 de la noche, aún nos quedó tiempo para dar una vuelta por la ciudad, que por cierto vale bastante poco.  El bus hasta Cusco ya no tuvo más incidentes que una visita un tanto sorpresiva de unos agentes de aduanas que hicieron una inspección nocturna sobre las 4 de la mañana, rutinaria al parecer.  Pero cuando ves que el bus se para en plena noche, y entra un tipo con pasamontañas y una enorme linterna….  Piensas cualquier cosa.

Y ya en Cusco, hoy domingo fuimos por la mañana a Chinchero, ya que Ipi quería volver a ese pueblo a ver el mercado dominical.  Está bien, pero no nos aportó nada especial.  Regresamos para comer en Cusco, en una Picantería (como un mesón tradicional, donde todos los clientes son de aquí y no hay turistas). El sitio se llama La Chomba y comimos unos impresionantes platos de cerdo y ternera.  Es original y sobre todo, como digo, de la gente de aquí.

Esta mañana en el desayuno conocimos a Diana y Noemí, dos chicas de Cuenca que nos van a sustituir como voluntarias.  Trabajan en Aldeas Infantiles y ya tienen experiencia anterior en proyectos de voluntariado.  Son muy agradables y las estuvimos poniendo al día de la situación real de Hatunsonqo.  Ya por la tarde volvimos con ellas a ver a Giovanni y comentar algunas otras cosas, y al final hemos terminado la tarde con ellas, cenando juntos y viendo a última hora en la Plaza de Armas unos conjuntos que tocaban y bailaban porque al parecer hoy dia 4 de octubre, (además de ser San Carlos Borromeo, patrón de la banca en España), celebran que el inca Tupaq Amaru consiguió la reunificación de diferentes pueblos indígenas para vencer a los españoles colonialistas.  No sé como se lo montan, pero la realidad es que en los cuatro fines de semana que hemos pasado por Cusco, siempre ha habido algún tipo de desfiles de danzas, procesiones o actos similares. Se ve que les va la marcha.

Ahora, antes de dormir, hemos estado recomponiendo las maletas porque mañana nos vamos a Lima.  Al final pese a que hemos dejado aquí un montón de cosas, las maletas siguen llenas, entre nuestras cosas y algunas pequeñas compras.  Creo que vendrá Giovanni a recogernos para ir al aeropuerto, y antes volveremos a desayunar con Diana y Noemí.  También comentó Giovanni que además de ellas, habrá una norteamericana que va a estar como 10 días en la casa, o sea que nos vamos 3 personas y nos sustituyen otras tres.

Ya desde el aeropuerto, y después de haber estado desayunando de nuevo con Diana y Noemí, tengo que decir que parecen dos chicas encantadoras, bregadas en este tipo de historias (han estado ya como voluntarias en más de un sitio) y creo que hubieran sido las compañeras ideales para una nueva estancia en Hatunsonqo.  Como tienen las ideas claras, estoy seguro de que en el futuro podremos colaborar juntos en mejorar la situación actual de la casa.

Y ya a partir de ahora, las nuevas noticias serán desde Lima. Abrazos para todos.

Ultimo día

Se terminó el miércoles, con pocas cosas dignas de señalar, salvo que me pasé la mañana y hasta parte de la tarde haciendo de electricista, porque ayer una de las luces de la sala comedor dejó de funcionar, y aunque Giovanni dijo que la iba a arreglar, pasó el día, se marchó a Cusco y la luz quedó inoperante.  Pero además, es que habíamos comentado que la luz de la cocina era muy mala y muy escasa, y sería bueno poner otro punto de luz en el extremo opuesto al actual.

Por esa razón, me fui a la ferretería, compré cable, un interruptor, un portalámparas y unas bombillas y me puse a hacer la instalación.  Me dio un poco de lata, pero al final quedó la nueva lámpara instalada, y el resultado por la noche ha sido fantástico, pues ahora en la cocina ya se ve con normalidad, y el salón de estudio y comedor ha quedado de nuevo al completo de iluminación.  Es un problema que los desperfectos queden al albedrío de los voluntarios si se solucionan o no, porque Giovanni pasa bastante y hará falta alguien que de forma estable y continuada se ocupara de esos mínimos detalles de mantenimiento.  Es lo mismo que sucede con las camas.  De las dos que había mal, yo reparé una, pero la otra se va a quedar así hasta otra ocasión, porque además hay exceso de cámas  respecto al número de voluntarios.

En el ayuntamiento me dijeron que no se trató el asunto que propuse, porque estaba en trámite de estudio legal, y se verá el próximo lunes.  Quedaron en comunicarme lo que sea por correo electrónico, pero mucho me temo que la cosa se va a quedar un poco olvidada, al no estar  yo insistiendo como hasta ahora.

Conforme a lo previsto, Ester se fue después de comer y nos quedamos solos Ipi y yo para los últimos detalles de nuestra estancia aquí.  Como no encontramos leche suficiente para hacer el arroz, se la tuvimos que encargar a Giovanni, que la mandó en el bus de la tarde. Tuve que estar esperando la tira, aunque aproveché para llevar el video que hicimos a que me lo grabaran en un DVD que sea compatible con el televisor.  Tras un corte de luz, y no sé cuantos problemas más, al fin tengo el video en versión válida para que sea utilizado por los niños cuando quieran recordar cosas de nuestra estancia.

El arroz con leche le salió a Ipi delicioso, y les gustó a los niños, y de requeteregalo, les repartió los juguetes que estaban allí acumulados sabe Dios cuanto tiempo hace.  Quedaron todos los críos contentos con ellos, y se fueron a sus casas felices, acordando que mañana a las 9,30 de la mañana estarán en la casa para la excursión a la laguna.  Será nuestro último acto con ellos, pues tras la comida nos iremos a Cusco.

Visto ahora, después de estas tres semanas con ellos, se da uno cuenta de lo mucho que se puede hacer, de lo agradecidos que son en todo y de las carencias que tienen, pero que a pesar de ello disfrutan con lo poco que hay, con la comida que se les sirve, con los juegos que hacemos, con nuestra ayuda a sus tareas….  Con unas piedras y unas maderas hacen un conato de casa, juegan al vóley con unos balones estropeados, se entretienen de maravilla con cualquier cosa…  en fin, que disfrutan de la vida que tienen.  Hoy Ipi comentaba con Ester que tal vez a nuestros hijos, a los de nuestra sociedad en general, les vendría bien estar una semana entre niños como estos, para que pudieran valorar todo lo que tienen y la poca importancia que le dan.  Sin duda sería una buena terapia, y no solo para los niños, porque también a los mayores nos resulta beneficioso un paso por situaciones como las que hemos vivido y estamos viviendo, para aprender a valorar mejor todo lo que nos ofrece nuestra sociedad, pese a todos los problemas con que nos encontramos en el día a día…

Bueno, no quiero ponerme filosófico, así que aprovecho ahora para comentar que hoy, por vez primera, he probado la caña de azúcar.  Parece que es habitual de estas fechas que se venda la caña de azúcar, que la gente compra para tomar en sus casas.  Y como había un camión en la plaza vendiéndolas, allí me fui a comprar mi caña de azúcar.  Por 2,5 soles (equivalente a un dólar) me dieron una caña de 2,5 metros de largo.  Luego los críos me explicaron como se chupa, para obtener su sabor dulce.  Invité a los críos que estaban en la casa en ese momento y todavía quedó caña para mañana.

Aunque no quiero hacer valoraciones ahora sobre nuestra estancia aquí, porque creo que es más oportuno hacerlo al regreso con la perspectiva de haber pasado ya unos días, la verdad es que ahora mismo me alegro de haber venido, no me importaría estar un poco más si no fuese porque los billetes están cerrados, y pienso que hay mucho que hacer, y que también desde nuestras casas podemos hacer algo por Hatunsonqo.  Pero todo eso se verá con el tiempo.

Esta es nuestra última noche aquí. Ipi acaba de ponerse a dormir (le he recordado que es su última noche en saco…) y yo todavía estaré un rato escribiendo, revisando fotos y leyendo. No se si volveremos, pero me quedan ganas de hacerlo, aunque de otra forma, procurando que la cosa sea mejor para nosotros y sobre todo para los niños.  Mañana, como ya dije, vamos a la laguna con los niños, ya que es fiesta y no tienen colegio, y tras la comida, nos despediremos de ellos, de Clemencia y de la casa, y también del pueblo, del que me queda un grato recuerdo, pese a las carencias que sufrimos, a los inconvenientes de comunicación, cortes de luz, frío, etc.

Todo lo anterior lo escribí anoche, en la habitción. Esta mañana hemos ido con los niños de excursión a la laguna. Fué un caminat considerable y hacía bastante calor. De todas formas lo pasamos bien, sobre todo los chavales, por lo cual quedamos contentos de haberlo hecho.  Ya de regreso, comimos y tras la comida nos vinimos a Cusco, desde donde ahora estoy cargando esto.  En unas horas nos vamos a Puno, la ciudad que está en el lago Titicaca.  Es un bus nocturno, tipo cama.  Llegremos allí entre las 5 y ls 6 de la mañna, y hacemos luego un tour por las islas de los Uros, Amantani, Taquile, etc.  Dormiremos con una familia mañana viernes y el sábado de noche, bus nocturno de regreso a Cusco, para terminar nuestra estancia aqui.  El lunes es el día que salimos para Lima.

Si nos es posible, el domingo volveré a escribir y poner algunas fotos del viaje al lago.  Mientras tanto, que seais felices, que disfruteis del fin de semana, e iros preparando para nuestro regreso, que tenemos mucho que contar…

Fuertes abrazos para todos, y una vez más gracias a los que nos habeis estado animando durante esas tres semanas de estancia en Pomacanchi.

Esto se acaba….

Hoy será en la práctica el último día de actividad, puesto que Ester marcha después de comer y mañana es día de fiesta y nosotros dedicaremos el día a ir de excursión con los chavales a la laguna, a donde tampoco hemos ido hasta ahora.

Son las 7,40 de la mañana y por la megafonía anuncian que se está vendiendo carne de chancho para lechón en la tienda de la señora no –se-qué.  Es parte de la singularidad de este pueblo, en el que de repente se va la luz, y hay que aguantarse.

Sin ir más lejos, hace diez minutos cuando venía para la casa (como de costumbre yo madrugo y tanto Ipi como Ester se quedan durmiendo hasta las 9) ví abierto el ciber y aprovechando que es fin de mes y quería conectarme para ver las cuentas y colgar lo que escribí ayer, me fui directamente hasta allí.  Pero resultó que aunque estaba abierto, no había luz (aquí en la casa ahora hay, pero va por fases y allí no tienen), de modo que a esperar otro momento mejor. Creo que no comenté que anoche, cuando estábamos con los preparativos de la cena, se fue la luz y durante todo el tiempo de la cena de los niños y la proyección que les hicimos del vídeo con las fotos, estuvimos con velas y si pudimos ver el vídeo fue gracias a la batería del PC.  Si no se está aquí no se puede uno imaginar el caos que se produce al final de la cena, cuando los niños van terminando y vienen a que le pongas pasta de dientes en el cepillo, y luego, según se lavan los dientes, a que les des crema para manos y cara.  Todo eso, de forma discrecional y con 30 niños pequeños que además lo hacen a modo de juego, es la hecatombe total. Y si encima es a oscuras, y con la única luz de unas velas, os podeis imaginar.  Menos mal que yo pongo orden y la cosa va funcionando.  Ipi me dice que les chillo demasiado, pero no es así exactamente, lo que sucede es que yo doy voces claras y concretas y ella lo hace con su sensibilidad habitual…. Y claro, funciona mejor mi sistema.

En concreto ayer noche, a oscuras, con la vela en la mano para poder identificar los cepillos de dientes de cada niño, era necesario dar instrucciones claras y concisas.  Y si no llega a ser por eso, cada crio se va a su casa sin ver el vídeo.  Al final, dando algunas voces la cosa funcionó y todos quedaron contentos, nos dieron un sonoro aplauso y un montón de beos.  Y justo recién terminado el vídeo, volvió la luz.  En fin, esto es Pomacanchi, a 3.800 m sobre el nivel del mar, a 107 kms de Cusco, y en plenos Andes, una comunidad totalmente rural, en la que hay que aprovechar lo que hay, disfrutar de ello en la medida de lo posible, y no generarse muchas pegas por las carencias, que son casi todas.

Giovanni se marchó esta mañana, y como también Ester se va hoy, ya Ipi ha decidido que el reparto de juguetes, que no se hizo ayer, lo haremos esta tarde, de modo que liquidación total de existencias, para dejar buen recuerdo y sobre todo para conseguir que todo aquello que los voluntarios han ido trayendo no se quede estancado en una habitación, sobre todo si hay unos receptores agradecidos a los que les vienen bien todas las cosas.  También hoy Ipi se irá con Abel (el niño deficiente que no va al cole) al dispensario de salud, a entregar los medicamentos y útiles para curas que hemos traido y que, eso sí, no tiene sentido dejar aquí para que se pueda hacer un mal uso de ellos.

Como es evidente, al final he conseguido conexi{on y he podido cargar lo que tenia escrito de ayer y de esta misma mañana.  Si hay suerte, mañana m{as… y ya ser{a el remate final porque el fin de semana nos vamos al lago Titicaca y el lunes viajamos a Lima para regresar a casa antes del pr{oximo fin de semana.

Un fuerte abrazo a todos, especialmente a los que nos segu{is dando animo a trav{es de vuestrsos comentarios.

Lunes y martes

Y entramos en la última semana. Ayer lunes, como ya comenté, llegamos a media mañana, tras el recorrido alargado del bus por la falta de carburante. Por cierto, no he comentado que aquí a las estaciones de servicio o gasolineras  se les llama “grifos”. Los arcenes de la carretera son las “bermas”.

Ya en Pomacanchi, nos evitamos el pelado de patatas, zanahorias, guisantes, etc, aunque tuvimos que colaborar en el cortado de las patatas y algo más para la comida. El menú, parecido al habitual (guiso de patata, zanahoria, guisantes, trocitos de carne…. Y acompañado de arroz, para variar).  Para cenar, Ester ideó una ensalada de tomate y aguacate, y nos freimos unos huevos porque el sobrante de la comida no llegó ni para completar a todos los niños.

La tarde ayer fue de duchas, nuevamente.  Los críos que hace un par de semanas eran remisos a la ducha (estaban habituados a que los ducharan con agua prácticamente fría) ahora son los que piden que los duchemos.  La verdad es que ha sido un éxito la ducha de camping que compramos, porque nos da un buen servicio.  Ipi y Pilar se encargaron de duchar a las chicas y los más pequeños.  Cuando llegó ya algún rapaz de más de 10 años, pedía que fuese yo quien le ayudase en el proceso, o sea que todos hacemos de todo.

Ayer al final de la tarde cayó una buena tormenta, con agua abundante, aunque cuando llueve al poco rato se seca el suelo.  Es habitual que haya apagones al llover (y sin llover también). En concreto ayer, el apagón vino después y tuvimos que hacer nuestra cena (los voluntarios) con velas, porque el apagón duró más de lo habitual.  En la cena nos acompañó Giovanni, que llegó por la tarde, y estuvo comprobando lo identificados que estamos con los niños.  Empezamos a preparar algo para la despedida que será en estos próximos días.

También ayer, a última hora de la tarde vino la madre de unos niños a invitarnos a visitar hoy su “chacra”, que son sus fincas, donde tiene el ganado y cultiva algunas cosas.  Quedamos para las 8 de la mañana, por lo que las chicas se vieron obligadas a adelantar su desayuno (de forma habitual lo vienen haciendo sobre las 9 de la mañana, así que hoy se anticipó y nos fuimos a la casa antes de las 7,30 de la mañana).

Hoy martes, cuando todavía no eran las 5,30 de la mañana, ya había por la megafonía una actividad increíble.  Debe haber más de un centro emisor porque hoy se escuchaban al menos dos emisoras, o algo así, con mítines o similares, y entre esos ruidos, las charlas de la gente que viene aquí con la historia de la leche o los quesos, no hay manera de dormir más allá de las 5,30 ó 6 de la mañana.  Así que no nos costó tanto el madrugar.

El camino para ir a visitar la chacra en cuestión fue de una hora de camino, a pleno sol, aunque en llano.  El terreno que nos mostraron está como a 4 ó 5 kms de aquí, en un anexo de este ayuntamiento.  Allí tiene unas vacas, ovejas, y terreno cultivado.  Nos llevó ropa típica de aquí para que nos vistiésemos, lo que hicimos y hemos quedado la mar de originales en las fotos que ya pondré cuando tenga ocasión.  Fue un detalle que nos invitaran, y además nos regaló unas cosas de lana tejidas por Teresa, una de las niñas mayores de Hatunsonqo.  Ipi se llevó un pequeño bolso y yo un soporte para el móvil, todo tejido en lana.

Como ya sabeis, una vez regresados de nuestra excursión encontré el ciber abierto y tuve la oportunidad de colgar algunas cosas sobre el fin de semana.  Omití decir que para nuestra excursión a Moray y Salineras nos llevamos la comida.  Eran unas raciones de “chicharrones” de los que creo que ya hablé en otra ocasión, pero esta vez eran comprados en el Mundialito que es el sitio más famoso en esa especialidad en Cusco. Se compone de varios trozos de cerdo frito, unas patatas cocidas, el choclo (mazorca de maíz hervida), mote (un preparado que se toma con queso, envuelto en las hojas del maíz), ensalada de hierbabuena y cebolla, y que se acompaña con una salsa picante que nos dieron en una bolsita de plástico.  Se complementa todo con anis, para tomar al final, que ayuda a rebajar las grasas. El anís también nos lo dieron en bolsita de plástico, algo que aquí es bastante frecuente, y ves a la gente tomando cosas en lugar de en vasitos, en bolsas de plástico.

La idea de la comida era tomarla de forma más o menos bucólica en alguna zona verde de Maras o Moray, incluso en Chinchero, pero con los avatares del taxi, al final nos vimos comiendo bajo una marquesina de una parada de buses, al lado de la carretera, algo como muy poco romántico, al menos en opinión de Ipi que esperaba una comida más placentera.

Para esta tarde teníamos preparadas más duchas, pero hubo que suspenderlas porque cayó otra buena tormenta y una manta de agua considerable.  Lo que no se suspendió fue la chocolatada, para la que ayer trajimos de Cusco los ingredientes, que aquí son difíciles de encontrar.  Además Giovanni preparó unos bizcochos de acompañamiento, para completar los que nosotros trajimos ayer, y que fueron el sustitutivo de los churros, que evidentemente aquí es imposible encontrar.  Los niños disfrutaron del chocolate¸ e incluso no sé si se había corrido la voz porque hoy aparecieron dos o tres niñas que era la primera vez que las veíamos desde que estamos aquí.

Como remate a la chocolatada hicimos una sesión de foto-vídeo, con un montaje de fotos que hemos ido tomando aquí en la casa, con los niños, y en alguna de nuestras excursiones. Los chavales lo vieron con entusiasmo y creo que les gustó mucho.  Ipi, viendo la presentación y las reacciones de los niños, incluso dejó escapar unas lagrimitas….  Y después de eso, también a modo de despedida, nos cantaron los chavales algunas canciones, nos dedicaron unos aplausos y nos preguntan cuando vamos a volver, y por qué nos vamos tan pronto.

Y si lo hicimos hoy, fue porque Ester ya se marcha mañana. Aunque su vuelo de regreso no es hasta el viernes, se irá mañana miércoles a la tarde, porque además el jueves, dia 1, es fiesta y los niños no tendrán clase.  Ipi y yo nos quedaremos un día más, porque así el jueves a la mañana llevaremos a los críos de excursión a la laguna, para regresar a la hora de comer.

Como el viernes es un día familiar en el que todos se reúnen para honrar a sus muertos, con bastante parafernalia, aquí ya no pintamos gran cosa, y por esa razón nos iremos el jueves a la tarde, para esa misma noche viajar a Puno, a orillas del lago Titicaca y hacer un tour de dos días por las islas del lago y regresar también de noche el sábado, con lo que nos quedará el domingo aquí para preparar la vuelta a Lima, que será el lunes.