Nuestra primera noche en Cusco fué desoladora. Ipi notó bastante el soroche y cuando llegamos al hotel el jueves venía bastante tocada. Pero lo peor fué por la noche, porque se le levantó un terrible dolor de cabeza y pasó la noche casi en blanco. Para colmo de males, en la habitación se escuchaba un ruido constante que le agudizaba más el dolor de cabeza. Total, que a las 4 de la mañana pedimos que nos cambiaran de habitación. Nos mandaron antes a los «ingenieros» para verificar de donde procedía el ruido, y llegaron a la conclusión de que eran unos extractores. Nuestra habitación estaba en la planta 3, y nos llevaron a otra de la planta 4, donde el ruido era peor. Así que no nos quedamos en esa y finalmente nos han dado una en la planta principal, donde el ruido ya no se nota. A todo esto, en pijama y con los albornoces paseando todo el hotel a las 4,30 de la mañana….. De risa, si no fuese por el dolor de cabeza de Ipi. Habría que añadir aqui un par de llamadas de teléfono que se colaron para felicitar a Ipi, en horas razonables para España, pero intempestivas aqui.
Ya iniciado el viernes día 12, al desayuno nos encontramos con Andie McDowell, con quien aprovechamos para hacernos una foto y a medida que avanzaba la mañana la cosa mejoró, porque su estado se fué regularizando, y contratamos unos «tours» para visitar los alrededores de Cusco en la tarde del viernes y todo el sábado. Vimos Qoriqancha, Saqsayhuaman, Qenqo, Pukapukara y Tambomachay, todo ello restos de edificaciones de la etapa Inka cerca de Cusco.
De regreso de la excursión, unos paseitos por la Plaza de Armas, cerca del hotel, y para terminar el día, Ipi invitó a la cena en el propio Hotel. En resúmen, un día del Pilar singular.


