Aunque el título parezca confuso, no lo es tanto, sino que viene a cuento de que hoy, precisamente hoy (5 de mayo de 2020), se completa para mí la década de los 60, esos 3.653 dias que comenzaron el 6 de mayo de 2010 y como digo se completarán hoy.
Como nací en un año «redondo» (1950), para mí de alguna forma los cumpleaños se han ido configurando por bloques, unas veces de diez en diez, otros en grupos de 25, y ya desde que se cumplieron los 50, he vuelto a los grupos de 10, más homogeneos y porque además simplifican y permiten ser organizados mejor.

En 1975 me casé por primera vez, en 1985 nació mi hijo, en el 2000 con el cambio de siglo fueron mis bodas de plata. Hace diez años, en 2010 entré en lo que se venía considerando la «tercera edad» y ahora estoy a punto de entrar en la «nueva mayoría de edad» ya que utilizando los términos de la nueva normalidad, a los que acumulan ya de 70 años se les empaqueta ya como «los mayores».
Y antes de entrar a formar parte de ese nuevo colectivo, quiero hacer un pequeño resumen de estos últimos diez años en los que he tenido cambios importantes en mi vida.
Empezó para mí esta década con la celebración de mi cumpleaños en Madrid, donde Ipi me había invitado a conocer el Hotel Villamagna, algo que figuraba en mi capítulo de cosas pendientes desde bastantes años atrás. Aprovechamos el viaje para soplar las velas con David, Hugo y Angelo.
Y de regreso en A coruña, una segunda celebración en la que conseguí reunir a la mayor parte de mis amigos y mi familia, acto del que guardo un imborrable recuerdo y que celebramos en el restaurante de la Domus.
El año fué prolijo en viajes, de modo que en el mismo mes de mayo nos fuimos al Jerte, algo inicialmente proyectado para el mes de marzo a ver florecer los cerezos y que por el mal tiempo hubimos de retrasar.
Al final nos sirvió para degustar las cerezas ya recién salidas y para descubrir el Coloma.
Y justo antes de salir para ese viaje, tuvimos la mala
noticia de que Ipi tenía un tumor en la mama izquierda, pero lejos de tener la tentación de anular el programa, quiso marchar a distraerse durante esos días. Fué un acierto, pues el viaje resultó fenomenal y al regreso se agilizó todo el proceso para, una vez definido el problema, afrontarlo adecuadamente y ponerle buena cara, como solo Ipi sabe hacer. En un plazo de dos meses se superó la fase inicial con radioterapia incluida ya que luego vino, como es lógico, el período de tratamiento durante cinco años hasta que tuvo el alta definitiva.

En los últimos días de junio fuimos a Oporto, a conocer la nueva casa de Joaquim, con Rafa, Elena, Armando y Pila y también nos acompañó Mary. Con su característica amabilidad nuestro anfitrión nos obsequió con una espléndida comida y una jornada de sol en sus instalaciones, y en esta ocasión algunos hasta pudieron bañarse en la piscina.
Y justo tras los dos meses de esa fase inicial nos fuimos de nuevo de ruta, al Festival de las Velas, en Pedraza, continuando luego a Almagro para ver el festival nacional de teatro.

Allí tuvimos la vivencia de que la selección española de futbol se proclamaba campeona del mundo.
Terminado el verano, en octubre nos fuimos a Jordania, para ver a Chema y disfrutar de un espléndido y variado viaje. Aprovechamos para desde allí ir también a Jerusalen.
Y recién regresados, antes de terminar el mes viajamos a Lanzarote con Rafa y Elena, con lo que
completamos un año prolijo en desplazamientos ya que además de los indicados antes de mayo habíamos tenido otras salidas solos y en grupo.
El año 2011 lo iniciamos con la misma marcha. A final de enero nos fuimos a esquiar a Formigal, con Paco y Elva.
Y poco más tarde,
celebramos nuestro aniversario con una visita a Madrid y de regreso tuvimos casi en exclusiva para nosotros el ya desaparecido Palacio de Sober.
Al tiempo, entre ambos viajes para festejar el 50 cumpleaños de Ipi pudimos organizar una memorable jornada, sorpresa para ella, en la que reunimos a sus hijos, amigos de la juventud y actuales


y por supuesto toda la familia, con una comida, una sesión específica del Planetario y una actuación de jazz en Baba-Bar.
En marzo viajamos con Elena y Rafa a Valencia para que Ipi, a quien no gustan los petardos, pudiese empezar a saborear el retumbar de las mascletás en la plaza del Ayuntamiento, y conocer todo lo
que se mueve alrededor de las fallas. Y por supuesto las paellas que nuestra amiga María José nos preparó.
En Semana Santa, aprovechando una invitación que me habían hecho unos amigos de Ipi de Ponferrada, me fuí a esquiar a los Alpes franceses, en concreto a Val Thorens, estación que ya conocía por un primer viaje que hicimos en el año 2000.
En esta ocasión fué una estancia de una semana, con viaje en bus desde Ponferrada. Pese a las fechas, había buena nieve y disfruté de una excelente semana de esquí.
Pero como el año es largo, en los primeros días de mayo acudimos por primera vez a Sevilla, a la Feria.
También nos acompañaron Elena y Rafa, y nuestros anfitriones fueron Cuca y Lalo, que cuentan alli con casetas de amigos y de la empresa de Lalo. Además de mucho baile, mucho rebujito, jamón, pescaitos, etc.
tuvimos la ocasión de pasearnos por la ciudad hasta el real de la feria en carro de caballos, bailar sevillanas a nuestro aire y en la propia caseta celebrar mi cumpleaños.
De regreso ya en casa, fué el año en que mi perro se volvió loco y me atacó, y a punto estuvo de impedir que hoy esté yo aqui haciendo esta reseña.
Me dejó unas marcas que aun conservo, pero no impidieron que poco después volviésemos a Sevilla para asistir a la boda de una de las hijas de Julio y Linda, donde también conocimos que el Depor terminaba la temporada futbolera certificando su descenso a la segunda división.

Y terminando mayo, el grueso de la panda hicimos un desplazamiento de fin de semana hasta Oporto para disfrutar de un fin de semana con Carmen y Joaquim, que nos atendió con su característica amabilidad, nos invitó a comer y pudimos pasar un día de piscina.
En el mes de junio me fui, junto a Dora y Mayi, a realizar el tramo aragonés del Camino de Santiago entre la frontera francesa cerca de Canfranc
y la confluencia con el camino francés, en Puente La Reina. Descubrimos nuevas rutas y pasamos unos días espléndidos.
En octubre, viajamos a Zaragoza para asistir a la boda de uno de los hijos de nuestra amiga Arantxa.
Y antes de terminar el año un viaje más, en esta ocasión finalizando noviembre, a New York, donde pese al frío pasamos unos días estupendos. Hicimos el viaje en compañía de David y Angelo, y la ciudad estaba ya con los preparativos de la Navidad.
El año 2012 fué ligeramente más tranquilo en los referente a los viajes, aunque no menos intenso. Además de algunos desplazamientos por Galicia, en el mes de mayo el grueso de la panda hicimos un espléndido viaje a los Picos de Europa.
Y en junio me fui con Dora y Mayi a realizar el Camino Primitivo,
que resultó ser muy duro, pero al mismo tiempo muy atractivo. Lo iniciamos en Oviedo y lo dejamos cerca de Melide, tras una semana larga de marcha.
En el último fin de semana de junio viajamos a Burgos con el grupo de Amigos de la Casa de las Ciencias para visitar la
ciudad, y conocer las excavaciones de Atapuerca. Nos acompañaron Mayi, Fernando, Elena y Rafa y resultó ser un viaje muy entretenido e instructivo sobre nuestros ancestros de las etapas primitivas.
En el mes de julio, para ayudar a David en su trabajo de la
empresa de cosméticos, le acompañé con el coche a Barcelona para hacer una instalación en una nueva perfumería, y desde allí atravesamos en barco, también con el coche, hasta Mallorca para hacer lo propio en otra perfumería. El regreso lo hicimos por Valencia, donde aprovechamos para visitar a nuestra amiga María José Molina, que nos preparó una suculenta paella antes de continuar viaje de regreso a Madrid.
Y después de un verano tranquilo, al llegar septiembre convencí a Ipi para que se animara a acompañarme en el tramo Santiago – Finisterre para llegar al final del Camino
y llevar a cabo el proceso de quema de las botas que, tras haber sido usadas ya durante varios años en otros tantos tramos diferentes del Camino, habían llegado a su fin. Fueron cinco días espléndidos, en los que al llegar a destino nuestros amigos vinieron a recibirnos y a celebrar la llegada, disfrutando de una jornada de playa y gastronomía.
Pero la experiencia más positiva de este año fué sin duda el viaje a Peru, para atender a
los niños de Hatunsonqo,
una casa de acogida de niños sin medios que nos dejó un recuerdo imborrable. Tras varios meses de trámites para cumplir los requisitos que nos pedían, en los primeros días
de octubre viajamos a Cuzco, via Lima, para desde allí continuar a Pomacanchi,
una pequeña ciudad a 150 kms de Cuzco, donde estuvimos casi un mes. Durante la semana estábamos con los niños y en los fines de semana bajábamos a Cuzco, viajamos al Machu Pichu, y
también hasta Puno, junto al Lago Titicaca. Todo ello antes de regresar y pasar un par de jornadas en Lima. Sobre este viaje hay información detallada en el blog «Ipimanu en Peru» (https://ipimanuenperu.wordpress.com).
El año 2013 se inició también de forma relajada. Y como cosa un tanto singular tuve que hacerme cargo de la presidencia del grupo de compañeros jubilados y pre-jubilados de BBVA, en lo que viene a ser la Peña Bebeuvas. Fué algo que me vino «adjudicado» porque ningún otro compañero se animó a aceptarlo y desde entonces, durante casi 7 años, tuve el honor y la responsabilidad de dirigir el grupo.
En febrero, para asuntos relacionados con el trabajo de David, hubimos de realizar un 
nuevo desplazamiento a New York. Se dió la circunstancia de que nos cogió la nevada de la temporada, algo usual al menos una vez cada invierno en la gran manzana, y este caso se cerraron aeropuerto, ferrocarril y algunas carreteras, con lo cual no pudimos hacer un proyectado desplazamiento a Washington. Como contrapartida positiva, pudimos disfrutar de las impresionantes vistas de Central Park completamente cubierto de nieve.
A mediados de marzo, junto a Mayi, Fernando, Elena y Rafa
hicimos una escapada por Asturias, para aprovechando la actuación de Cecilia Bartoli en Oviedo, degustar algunas de las delicias gastronómicas de la tierra, visitar la ciudad y alrededores, e incluso dejar constancia gráfica de nuestra presencia con la diva.
En mayo, durante el puente das Letras Galegas, organizamos una excursión a Astorga y León que completamos con una visita a las Cuevas de Valporquero. Al viaje se apuntaron la casi totalidad de miembros del Chiringuito, ya que solamente faltó Merchi.
En Astorga pudimos recorrer los restos romanos, en León visitar la catedral de noche, como asunto singular y además recorrer la excelente ruta de vinos y tapas característica de la ciudad, y también disfrutar del conjunto de su gastronomía. Fué una escapada que nos dejó un magnífico sabor de boca.
Y terminando mayo, Ipi y yo nos marchamos a Copenhague para un largo fin de semana.
No hizo muy buen tiempo pero sin embargo pudimos recorrer
toda la ciudad, incluso con visita al famoso parque de atracciones Tívoli, donde yo recorrí una gran parte de las atracciones (Ipi no quiso montar en nada). Además, el último día antes de regresar a casa alquilamos un coche y viajamos a través del puente que salva el Báltico hasta la ciudad de Malmoe, en Suecia, para una corta visita en uno de cuyos mercados al aire libre compramos salmón que trajimos de regreso a Coruña.
Este fué el año en que a sugerencia e iniciativa de Ipi nos animamos a unirnos a la ONG
de Tierra de Hombres para acompañar en las guardias del hospital a los niños que la organización trae de Africa para ser operados de problemas cardíacos en A Coruña. En realidad ese proceso ya lo habíamos iniciado a finales del año anterior, pero en este año,
avanzando en la colaboración, conseguimos que en el mes de junio nos adjudicaran a Hajar, una niña marroquí encantadora que llegó a A coruña sin fuerzas y después de tres meses regresó a su país ya con su problema solucionado, después de dos operaciones y largas estancias en la UCI. Todos nuestros amigos y familia se implicaron con nosotros y hay que decir que fué para nosotros una experiencia inolvidable, aunque por discrepancias con parte del equipo de la ONG posteriormente no hemos mantenido la colaboración. En esta época, sucedió el desgraciado accidente ferroviario de Angrois, del que me enteré en la UCI del hospital mientras acompañaba a Hajar en mi turno.
Terminando agosto y durante una decena de septiembre, siempre con Mayi y Dora, hicimos el Camino Portugúes entre Oporto y Santiago.
Fué, como siempre, un agradable recorrido, y una muesca más para añadir en los recorridos del Camino de Santiago.
Y justo unos días antes de regresar Hajar a su pais, desde meses atrás teníamos vuelos reservados a Lisboa para, junto con Elena y Rafa, pasar allí unos días, escuchar fados en ambiente no guiri y degustar las «natas de Belén» in situ. Pese a lo corto del viaje, fué una delicia porque ademas tuvimos muy buen tiempo.
En este año fué también el cambio de domicilio de Ipi, que vendió su anterior vivienda de la calle Betanzos para comprar, modificar totalmente, y rediseñar la que hoy es nuestra actual vivienda, junto a la playa de Riazor. Y de forma complementaria, por aquello de que mejor dos por uno, adquirió el apartamento de la calle Cordelería, donde actualmente yo alojo los elementos personales que no me he podido traer a esta vivienda y donde podremos realizar alguna de las actividades del ahora ocupado Chiringuito.
Finalizada la estancia de Hajar, nos fuimos a final de octubre a Paris, donde vivimos unas deliciosas jornadas, visitando a nuestros amigos franceses y disfrutando de visitas culturales y experiencias gastronómicas del máximo interés. Y también algunas compras, por supuesto.
Pero antes de terminar el año todavía tuvimos otro viaje, en este
caso a New York con David y Angelo para
asuntos relacionados con la empresa de David. Fué en la primera decena de diciembre, y la ciudad estaba preciosa, con toda la iluminación y los preparativos de la Navidad. Hizo frío y cayó algo de nieve, pero no nos impidió los
paseos por parques y calles. E incluso girar una visita al barrrio de Williamsburg, la zona de los judios extraortodoxos. En la ida tuvimos la suerte de que por gestiones de Angelo nos permitieron ir en clase preferente y pudimos verificar lo importante que es poder disfrutar de las comodidades que ofrece en un vuelo tan largo. Otra experiencia a sumar a las del año que terminaba.
El año 2014 empezó como había finalizado el anterior, con nuevos viajes. Y así, para
conmemorar nuestro aniversario en las correspondientes
fechas de febrero nos fuimos al Palace Hotel de Vidago, que desde muchos anos atrás yo tenía ganas de conocer. Como estábamos en época de lamprea, nuestro amigo Joaquim, con el que quedamos de vernos en su tierra nos llevó a degustarla en varias modalidades y por desgracia algo le sentó mal a Ipi, que pasó una noche horrible porlo que apenas pudimos disfrutar de las buenas instalaciones del hotel.

En abril hube de hacer otro viaje a New York con David, siempre relacionado con asuntos urgentes de su empresa. No me acompañó Ipi y de este viaje además de algunos paseos y reuniones de trabajo lo que me queda de recuerdo es asistir a una representación en el Metropolitan Opera House, y a un concierto en el Carnegie Hall.
Poco tiempo después, en el puente de primero de mayo, viajamos a Londres con Rafa y
Elena. Hicimos coincidir el viaje en fechas con el organizado por Amigos de la Opera de Santiago, con lo cual pudimos asistir a una Opera en el Covent Garden, aunque
las butacas estaban tan lejos del escenario que no nos dejó un gran recuerdo. Pese a ello, fueron tres dias intensos, pues visitamos todo lo que pudimos a base de caminar muchísimo y hacer numerosas experiencias gastronómicas a lo largo y ancho de la ciudad.
Y en el mismo mes de mayo, aprovechando el puente de las Letras Gallegas, fuimos a visitar a Joaquim en Povoa, para conocer su discoteca Salero, a cuya inauguración no habíamos podido asistir. Hicimos el viaje parte de la panda (los Diaz-Seijo, Bra-Gutierrez, Lopez-Quintela y nosotros).
En junio, proyectamos un viaje a Málaga en avión,
junto a Rafa, Elena, José Ramón y María. Pero unos días antes de partir supimos que David estaba ingresado en el hospital de La Paz,
en Madrid por infección en un pié, y anulamos nuestros billetes, a la vez que nos íbamos en coche a Madrid para verlo y estar con él. Sin embargo, como le encontramos bien
y solo podíamos estar de visita unas horas en el hospital, optamos por continuar el viaje en coche a Málaga y encontrarnos allí con nuestros amigos, que se llevaron la gran sorpresa al vernos llegar. Pasamos en Málaga un excelente fin de semana y al regresar en coche volvimos a hacer un alto en Madrid para estar de nuevo con David.

Y un par de meses más tarde, en julio y con bastante calor, otro viaje a New York por los mismos motivos de los anteriores. Fui también en esta ocasión únicamente con David y por solo 4 días, aunque tuve tiempo de asistir a un concierto de jazz y tomarme una «Estrella Galicia» en una terraza de una calle transversal a la 5ª Avenida.

En la última semana de ese mismo mes de julio fuimos por primera vez a Cadiz, y más concretamente al Puerto de Santa Maria, con Elena y Rafa, viaje al que posteriormente se unieron también nuestros
amigos Julio y Merche. Viajamos por toda la costa gaditana y por pueblos singulares del interior. Disfrutamos de las playas, los pescaitos, las puestas de sol y los mojitos, visitamos las bodegas de Osborne (y nos trajimos muestras variadas para consumir en el Chiringuito con la panda) y en fin, aprovechamos estupendamente esos días de verano que a Ipi le dejaron un sabor de boca excelente, para repetir.

Antes de terminar el año, en los primeros días de octubre, nos desplazamos a Valladolid para asistir a la boda de Marta y Julio, unos amigos de la familia de Ipi, en la que estuvieron presentes lógicamente Hugo y Chema, aunque tenemos pocos testimonios gráficos del evento.