El año 2015 se inició con un viaje en el mes de febrero conmemorando nuestro
aniversario, que en esta ocasión fué mas prolongado de lo normal, ya que además de Dubai que era el destino inicial para conocerlo y visitar a Chema, combinamos el viaje
con una pequeña incursión en Oman, y unos días de estancia en Maldivas. Fué algo sencillamente excepcional, un viaje de esos que se realizan una vez en la vida y de los que guardas un recuerdo imborrable. Tras una estancia inicial en Dubai, en uno de los hoteles de Marriott, hicimos una escapada de un día al golfo de Oman, para disfrutar de una jornada eminentemente marítima, y tras eso nos marchamos a Maldivas, un paraiso para gozar del sol, del mar,
de la máxima tranquilidad y en un entorno exquisito, ya que tuvimos la posibilidad de alojarnos en una villa exclusiva, sobre el mar, con acceso directo al agua… en fín, algo
que previsiblemente no repetiremos. Y después de la estancia en Maldivas, regresamos a
Dubai para alojarnos en el hotel más alto del mundo, donde nos ofrecieron una suite en la planta 46 (de un total de 72), algo que seguramente tampoco volveremos a tener. Entre las múltiples visitas a imponentes centros comerciales (los Mall, característicos), el Burg-Al-Arab, etc, hay que reseñar la visita a la única mezquita indú de Dubai, donde tuvimos que «integrarnos» para poder visitarla. Fué un viaje maravilloso en su conjunto.

Durante un fin de semana de mediados de mayo, en ese año de 2015, completamos Mayi y yo el pequeño trayecto que nos restaba del Camino Primitivo, hasta su enlace con el francés en Melide. Aunque Ipi y Fernando no se unieron a la caminata, se acercaron a recogernos y terminamos tomando todos el pulpo en Melide.
A mediados de abril se celebró en Barcelona la boda de Paula, la hija de Paco y Raquel, y aprovechando el desplazamiento para el evento, asistimos en el Liceu a la ópera Carmen.
También durante esos días tuvimos ocasión de pasarnos por la Boquería, hacer un
recorrido turístico por la ciudad y compartir mesa y mantel en otro mercado singular
con Sara y Antonio.
También en abril para asistir a una feria sobre Cosmética, a petición de David, fuimos a Oporto donde Bluetime instaló un stand con los productos de Kevyn Aucoin.
Fueron varios días y junto a Ipi y yo además de David vino Carmen, la madre de David y mi ex. Pero también durante los días del fin de semana nos acompañaron parte de nuestros amigos del Chiringuito (Elena, Rafa, Pila y Armando). Aprovechamos para escuchar fados y
dar algunos paseos (más bien nocturnos, puesto que durante el día estábamos en la Feria). Entre esos paseos hicimos una visita a la discoteca Salero, de Joaquim.
Y ya en el mes de mayo, con Elena
y Rafa viajamos a la Toscana y a Timisoara, en Rumanía, donde Fernando, el hijo mayor de nuestros amigos estaba haciendo una estancia de Erasmus. Fué un espléndido viaje, ya que en Italia visitamos Siena, San Gimignano, Montepulciano, y Arezzo, entre
otros sitios, antes de volar a Timisoara, para que Rafa y Elena pudieran ver a Fer y todos conocer la ciudad.
En el mes de junio iniciamos Dora, Mayi y yo en Mérida el Camino de la Plata, haciendo
un recorrido entre esa ciudad y Salamanca. Fueron unos días de camino muy duro,
casi más por la climatología que por la dureza del recorrido en sí, aunque el recorrido fué especialmente interesante por todo lo que pudimos visitar en cada una de las ciudades por las que discurre el camino. En ese tramo conocimos a una pareja de


franceses con los que hicimos buenas migas. Y como colofón a ese periplo tanto Ipi como Fernando se desplazaron a Salamanca para recogernos y traernos de vuelta a casa.
Desde hacía años tenía ganas de ir a las Islas Cies con Ipi y no solo de visita, sino para
hacer alli una o dos noches, aprovechando que en la zona de camping habían instalado unas tiendas relativamente cómodas, con cama y colchón. Aunque es bastante dificil conseguir plaza en los meses de verano, conseguimos en ese mes de julio reservar una noche y allá nos fuimos los dos. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de un par de días muy tranquilos, con buena comida y menos sol del deseado, pero resultó bien y nos quedaron ganas de volver.
Y antes de terminar ese mes de julio nos animamos a acompañar a Rafa y Elena en su
habitual
desplazamiento veraniego al Puerto de Santa María. Fué nuestro segundo año de visita al Puerto. Ipi viajó a Sevilla en AVE, via Madrid a donde había asistido para estar con Hugo en la presentación
de su trabajo de fin de carrera, mientras nosotros volamos directamente a Sevilla desde A Coruña. Y desgraciadamente, en el propio aeropuerto de Sevilla mientras recogíamos
las maletas facturadas, alguien se llevó mi mochila con el equipo fotográfico en un mínimo despiste. Pese a la denuncia que hicimos a la mañana siguiente, nunca se recuperó la cámara. Y a pesar de ese incidente, pudimos aprovechar el viaje, con visitas a
numerosas playas, asistencia a un par de actuaciones flamencas y a un restaurante-tablao de San Fernando donde había iniciado su andadura Camarón. Y también hicimos una gira por el Parque de Doñana, a donde accedimos en barco desde Sanlucar. Tuvimos un tiempo excelente, comimos mucho «pescaito» y volvimos muy morenos.
A finales del mes de octubre, acompañando a David por
razones de su trabajo nos fuimos a Bilbao y desde allí a Lleida, ciudad que pudimos conocer un poco más a fondo, y al regresar paramos en
Amusco a conocer el pueblo donde nació el padre de Ipi. Fué un viaje corto pero al que sacamos bastante partido, al tiempo que le metíamos kms al recién estrenado Audi A-5.
En el mes de noviembre iniciamos lo que vinimos en llamar
«comidas solidarias» consistentes en que en el
Chiringuito Ipi y yo organizamos una comida con amigos próximos a los que invitamos, a la vez que ellos hacían una aportación económica que posteriormente destinamos a una ONG. Además de los asistentes directos a la comida hubo alguno que, sin poder estar de forma presencial sí quiso realizar su aporte económico para contribuir al buen fin de la idea. En ese primer año fuimos 20 los presentes y hubo al menos otros 4 más que fueron «fila cero».
Y antes de terminar el año, en el puente de la constitución, junto con Elena y
Rafa nos desplazamos en avión a Valencia para una visita rápida a la ciudad donde ante la ausencia de María José, fuimos a degustar las paellas que
nos recomendaban en Tripadvisor, lo mismo que hicimos para probar el Alli-pebre en la Albufera. Allí hicimos un recorrido en barca por la laguna con un tiempo excelente y aunque la visita a la ciudad fué corta no por ello dejó de ser intensa y bien aprovechada, incluso con asistencia a una actuación de jazz.
Tras regresar de Valencia, aprovechando el festivo del 8 de diciembre Ipi y yo fuimos con las abuelas a un día de turismo por Caión y Malpica, localidad esta última donde comimos y visitamos la lonja. Las abuelas lo pasaron bien y nosotros tuvimos la satisfacción de que estuviesen juntas y pasasen un día diferente.
Antes de terminar el año, en el fin de semana anterior a la 
Navidad, aprovechamos una oferta de Paradores para pernoctar en el Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago. Era algo que yo tenía en mente desde hacía tiempo y que en esta ocasión pudimos llevar a cabo. Nos acompañaron también en la ocasión Rafa y Elena con
quienes compartimos visita al Museo do Pobo Galego, a la Ciudad de la Cultura y a degustar las especialidades del recién modificado Casa Marcelo, donde comimos estupendamente. También, de regreso a casa, nos tomamos unas truchas en Sigüeiro.
Al comenzar el año 2016 nos fuimos Rafa y yo a esquiar a Baqueira. Fué el inicio de 
nuestras «semanas anuales de esquí» que hemos ido repitiendo año tras año hasta la actualidad. En esa primera ocasión tuvimos una semana excelente en cuanto al tiempo y
la nieve. Esquiamos por toda la estación y mejoramos un montón en cuanto a calidad y técnica, y en lo referente a la gastronomía también seleccionamos las cenas con un fenomenal resultado en todos los casos.
El viaje de aniversario del mes de febrero lo hicimos en este año 
a mediados de dicho mes. El destino elegido fué Marraketch y no nos defraudó. Fueron varios días entre callejas, zocos, paseos por diferentes lugares de la ciudad y alojados en dos Riad diferentes, a cada cual mejor.
Unicamente nos cansó un poco la insistencia de los empleados de las tiendas que trataban de meterte en cada uno de sus comercios, pero por lo demás comimos muy
variado, incluidas un par de cenas en los puestos al aire libre del centro de la ciudad, además de un par de restaurantes de los considerados especiales y una cena en el hotel
La Mamounia, el mas lujoso de Africa, que es verdaderamente un palacio digno de visitar. Un viaje diferente y lleno de colorido.
En abril de este año tuve mi primera experiencia como actor de teatro, al participar en las VIII Jornadas de Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas. Acudí a una convocatoria abierta y finalmente actuamos tres personas en un espectáculo que se denominó «Vida Laboral». Fué una experiencia de lo más interesante y me permitió conocer las interioridades del teatro. No fué un guión concreto, como suele ser habitual en el teatro, sino una composición a base de vivencias personales de cada uno de los tres actores, todo ello entremezclado con la escenografía que marcaron los directores de la obra. En resumen, como digo, una experiencia de lo mas interesante y gratificante.

En el mes de mayo, aprovechando el puente Das Letras Galegas, con parte de la panda nos fuimos a Cantabria y se unieron a nosotros Julio y Pilar, de
Ourense. Visitamos Comillas, Santillana de Mar y lógicamente, Santander, con un recorrido amplio en torno a un campo de golf y por el centro de la ciudad.

Terminando el mes de mayo nos desplazamos a Oviedo, para asistir a la boda de Cristina, una de las hijas de Cuca y Lalo, con un Vega de la famosa clínica oftalmológica. Fué una boda muy llamativa, con gente del «papel couché»
(muchos políticos del PP) y un montaje impresionante, desde la ceremonia en la catedral de Oviedo hasta el banquete en una enorme finca en las afueras de la ciudad. Como es habitual, Ipi estaba guapísima y al margen de la boda fué un buen fin de semana. Ya de regreso, hicimos una parada en la playa de As Catedrais.
A mediados de junio hicimos una escapada a Madrid, con dos objetivos fundamentales: 
asistir a una opera, un regalo de mi cumple por parte de Ipi, y la visita a la exposición de El Bosco, en el Museo del Prado. Ambas cosas resultaron de gran interés. En el caso de la opera, era la primera vez que visitamos el Teatro Real, que nos causó una excelente impresión. Y la exposición, también para recordar.
Como este fué un año de bodas, desde Madrid continuamos viaje a
Barcelona, para asistir a la de la segunda hija de Sara y Antonio. Y aprovechando el desplazamiento, que hicimos en coche, un alto en el camino para que Ipi conociese el
Monasterio de Piedra, cerca de Calatayud. Fué un espléndido viaje porque en una semana hicimos muchas cosas.
A finales del mes de julio cumplimos otro de los deberes pendientes desde años atrás: la 
asistencia al Festival de Teatro de Mérida. Nos acompañaron Mayi y Fernando, que también tenían ganas de ir, especialmente desde que en nuestra ultimo recorrido por el camino de la Via de la Plata lo habíamos semi-
programado. Fueron unos días de mucho calor, aunque el viaje lo aprovechamos bien. Además de la asistencia al teatro, visitamos Guadalupe, Trujillo, Alcántara, la comarca de La Vera, etc. Y de camino, también una parada en Hervás.
Pasado el verano, ya en el mes de septiembre hicimos un
viaje a Londres, visitando a Chema y al que también se unió Hugo que fué desde Madrid. Pasamos unos días muy bien aprovechados, aunque pateamos lo indecible ya que Chema nos movió de una
esquina a otra de la ciudad, incluida la asistencia a un partido de futbol del equipo con el que él jugaba alli.

Sobre lo ya comentado de que era un año de bodas, en octubre tuvimos en Valencia la de Fran y Reyes. De camino, visitamos Cuenca, una pequeña ciudad que aunque ambos conocíamos nos causó una gratísima impresión. Hicimos también un recorrido
por su Ciudad Encantada, antes de continuar a Valencia, donde además de asistir a la boda nos quedamos un par de dias para visitar a María José y sus amigas con las que disfrutamos de una paella y un recorrido en barca por la Albufera.
Y antes de final de octubre estaba programado el viaje al Algarve, donde este año yo conseguí que me
asignaran un turno de los apartamentos que el Banco pone para sus empleados y jubilados. Era una zona que no conocíamos y a la que desde hacía tiempo queríamos viajar. Nos acompañaron Elena y Rafa y aunque lo aprovechamos, no ayudó el tiempo ya que nos llovió varios días y no hubo ocasión de disfrutar de las playasmás que en visitas turísticas. Eso sí, fué una semana gastronómica muy interesante, como suele ocurrir en este tipo de viajes.
Justo al regreso del viaje al Algarve, tuve mi experiencia como Director de Producción de
la representación del Tenorio. Se denominó como Don Juan Tenorio Experimentado por ser todos los participantes (actores, personal de apoyo, producción, etc.) personas de más
de 60 años. Fué un trabajo que se prolongó a lo largo de varios meses, con gestiones de todo tipo, desde la búsqueda de financiación, préstamos de vestuario, atrezzo, etc. Incluso David se integró como encargado del maquillaje. Tuve
que hacer hasta de transportista y al final incluso con la ayuda de Rafa, grabar el video de la representación, que luego facilité a todos los participantes. El resultado final fué espléndido y como experiencia ha sido de lo más interesante.
Y en noviembre de este mismo año celebramos nuestra segunda Comida Solidaria, a la
que al igual que en el año anterior Ipi y yo invitamos
en el Chiringuito a nuestros amigos, que aportaban cada uno una cantidad cuya suma se envió luego a Acnur. En esta ocasión les obsequiamos con un menu en el que el plato fuerte fué el Codillo. Los asistentes fueron básicamente los mismos del año anterior, es decir nuestro grupo del Chiringuito y algunas incorporaciones más.
Comenzado el año 2017, hasta primeros de febrero no hice mi primera salida. En esa
primera semana del mes nos fuimos Rafa y yo, en mi coche,
a esquiar a Andorra. Fueron unos días previos de muy mal tiempo y de hecho en el viaje de ida nos nevó bastante al atravesar la zona de Astorga-León, aunque a las
chicas no se lo dijimos hasta llegar a destino.
Pasamos una fenomenal semana, porque aunque el día inicial la estación estaba
parcialmente cerrada, pudimos esquiar en la zona intermedia y el resto de los días hizo un tiempo espléndido y con una nieve recién caída, el estado de las pistas era estupendo, con lo cual la semana de esquí resultó de lo más provechosa, y no solo en lo deportivo sino también en lo gastronómico ya que cada una de las cenas fué de lo más selecto.
Al llegar las fechas de nuestro aniversario, Ipi y yo elegimos este año como destino la 

provincia de Soria, en una casa-hotel rural. A la ida hicimos un alto en el camino para comer en Villalcazar de Sirga, donde yo recordaba el mejor lechazo desde mi antigua pasada por alli
durante el recorrido del Camino de Santiago, con Chus, años atrás. La parada valió la pena porque comimos de maravilla. Y el resto del viaje fué también excelente. Visitamos Numancia, Soria capital y numerosas localidades del entorno como Silos, Covarrubias, Calatañazor, etc. e incluso trajimos de vuelta productos de la tierra para organizar una comida en Castelo con los amigos.

En el mes de marzo nos fuimos, con Rafa y Elena, a Roma. Era uno de esos viajes también previstos con antelación y que se van posponiendo en el tiempo. Elena localizó un apartamento muy céntrico, moderno y bien equipado y
conseguimos billetes de avión a buen precio, con lo que nos lanzamos a pasear por la ciudad santa, comer pasta variada en multitud de pizzerias y restaurantes y recorrer
restos arqueológicos, el Vaticano, y en definitiva
patear la ciudad de un lado al otro, visitando numerosas iglesias y basílicas y todo aquello que por una u otra parte nos habían recomendado o que ya conocíamos los que habíamos estado antes. Fué un viaje inolvidable.
A principios del mes de abril acometí uno de mis proyectos más antiguos y deseados: hacer el Camino de Santiago desde Francia
hasta Compostela de una tacada, ya que todos los recorridos anteriores habían sido por tramos. De modo que me puse en marcha el 8 de abril y durante 27 días de caminar llegué a Santiago el 9 de mayo. Y fueron 27 días porque a ellos hay que añadir otros 4 días que, con una parada en
Arzúa, me desplacé con Ipi a Londres a celebrar allí mi cumpleaños mientras visitábamos a Chema que en esos días jugaba la final de copa de aficionados con su equipo del Galicia londinense. Este recorrido del Camino de Santiago, que empecé en
solitario, me permitió conocer a cantidad de excelentes personas con las que coincidí, ya fuese durante la marcha, en las paradas de los albergues, o caminando conjuntamente algunas jornadas. Debo reseñar de forma especial al grupo de franceses con los que desde entonces mantengo contacto más o menos habitual y a los que cada año, en
semana santa vuelven a continuar su periplo suelo visitar, e incluso caminar con ellos algún trecho. También a la holandesa Truus, que juntamente con el grupo de franceses empezó conmigo el recorrido en Saint Jean Pied-de-Port y con la que compartí
numerosas etapas, y con Miuko, una japonesa con la que coincidí en un albergue, comimos juntos en Villalcazar de Sirga y finalmente me la volví a encontrar en Santiago, al final del recorrido, donde también me volví a reencontrar con Truus en los últimos kilómetros.
De este recorrido del Camino, tuve una visita de Ipi
cuando llegué a Ponferrada, y posteriormente otra visita en la que además de Ipi vinieron a verme Rafa y Elena, cuando llegué a Samos. Posteriormente cuando como dije hice un alto en Arzúa, tuve la visita de mi hermano Miguel que vino a recorrer conmigo algunos kilómetros, y luego, en la
continuación, también conseguí que Ipi se animara a acompañarme en las dos últimas etapas hasta Compostela.