Finde de amigos en Muxía

Con motivo del confinamiento este año no se pudo celebrar mi cumple más que en «petit comité», encerrados en casa, y de esta guisa nos encontró María cuando, a las 11,26 h. de la mañana del día 6 de mayo se presentó en la puerta de casa (no se podía acceder por protección del Covid-19) para comunicarnos, en nombre de toda la panda del Chiringuito, que su regalo para mi era una estancia en el Parador de Muxía, en fecha a determinar en función de la evolución de la pandemia, del confinamiento, etc, etc, etc….

Y pasados los días, los meses, las fases de desescalada y todo lo que nos ha venido encima, incluida esta segunda ola que teóricamente se ha anticipado a lo previsto, en un momento determinado se fijó la fecha del 12-13 de septiembre para ir al Parador. Como yo me encargaba de la programación, una semana antes de las fechas señaladas comenté el plan previsto, que contó con la anuencia de todos los interesados. Hay que señalar que Julio se ofreció a mediar ante quien correspondiese para que el buen tiempo nos acompañase en esas fechas, y que lo hizo francamente bien, por lo cual también recibió el beneplácito general por su intervención.

Bar Ezaro 66

Asi las cosas, el sábado dia 12 nos pusimos en marcha para reunirnos poco antes de las 11,30 h. en la cafeteria 66, en Ezaro, para desde allí comenzar con el intenso programa elaborado para la ocasión. Y tras un café en la mencionada 66, un corto paseo junto a la playa antes de dirigirnos a la base de la cascada de Ezaro. Mientras la mayoría hacíamos ese breve desplazamiento en coche, Teresa y María para demostrar su buen estado de forma hicieron la caminata a pie hasta el aparcamiento, desde donde ya todos nos dirigimos a la base de la cascada. Hay que señalar que había bastante afluencia de visitantes, además de algunos grupos en piragua o kayak por el propio rio que genera la cascada y que desemboca en la playa de Ezaro.

Fervenza de Ezaro

Tras las correspondientes instantáneas para dejar plasmada la belleza del lugar, ya en coche nos dirigimos a lo alto del mirador desde donde se divisan unas preciosas vistas de la ría y donde volvimos a trabajar con las cámaras para recoger el momento y poder recordarlo posteriormente desde casa, sobre todo si llegara a reproducirse el confinamiento. Como la jornada la estábamos llevando de forma relajada, sin prisas y dando tiempo a cada uno para disfrutar del paisaje a su modo, el tiempo se pasó algo más rápido de lo previsto y el proyectado desplazamiento hasta Carnota para ver el horreo, lo dejamos para otro momento, teniendo en cuenta que la hora de la comida (14,30 H.) en Muxía, nos exigía tomar la ruta en esa dirección para llegar a tiempo.

Gastrobar A Furna. Muxía

Ya en Muxía, fuimos directamente al restaurante A Furna, seleccionado previamente entre las diferentes recomendaciones de Tripadvisor y que francamente resultó una buena elección por las opiniones post-comida de todos o la mayor parte de los asistentes. La comida fué buena, el trato también adecuado y el precio acomodado a los resultados de la comida. Nos instalaron en dos mesas de 8 y 4 comensales respectivamente para cumplir con los requisitos sanitarios en vigor.

Después de comer, el paso siguiente era desplazarse al santuario de A Virxe da Barca, a unos 800 m. del centro de Muxía, camino que hicimos a pié para rebajar parte de las calorías acumuladas en la comida. Además es un hermoso paseo al borde del mar. Y ya llegados al santuario (cuyo acceso estaba cerrado), nos dedicamos a cumplir los requisitos turísticos como es posar sobre la Pedra de Avalar, y pasar bajo la Pedra dos Cadris, como queda reflejado en las correspondientes instantaneas. De regreso a los coches, nuevamente a pié, ya nos dirigimos al Parador para tratar de aprovechar el resto de la tarde.

El Parador de Muxía, inaugurado en fechas muy recientes, fué una promesa del gobierno del entonces presidente Aznar a raiz del desastre del Prestige para dotar a la zona de una infraestructura turística singular que sirviera como polo de atracción para visitantes foraneos y para dar trabajo a la gente de la comarca. Tras numerosos avatares tardó casi 17 años en ser una realidad y hoy se puede disfrutar de una estancia, previa reserva con mucha antelación. Es una construcción original, que aprovecha la pendiente de la colina y con vistas sobre el mar. A mi personalmente me ha gustado aunque reconozco que hay algunos aspectos internos a mejorar.

Zona de nuestras habitaciones
Parador Costa da Morte. Lourido. Muxía

Ya instalados en las habitaciones (nos alojaron a las 6 parejas en la planta 5 (que realmente es la -5, si contamos desde la recepción) que es la planta más baja y con mayor extensión exterior desde las habitaciones. El paso siguiente fué acudir a la piscina algunos de nosotros mientras otros bajaban hasta la playa, y alguno más se quedaba tranquilamente en la habitación. Hubo algunas críticas sobre lo pequeña que es la piscina y especialmente respecto del ridículo número de hamacas si consideramos que el parador tiene cerca de 50 habitaciones. En todo caso, algunos aprovechamos para darnos un corto baño en la piscina y/o la playa, según los casos, tomar una cerveza y disfrutar de la vista, que no del sol, puesto que a esas horas ya prácticamente quedaba a la espalda de la colina y no nos calentaba, salvo a quienes bajaron a la playa.

El soplado de la tarta

Para la cena de grupo, prevista para las 21,30 h. nos ubicaron también dos mesas de 6 personas cada una para cumplir la normativa. Estuvo bien y fué culminada con una tarta de cumpleaños con la que mis amigos me obsequiaron para soplar una vela representativa de los 70 tacos acumulados. Se ve que son gente considerada y no decidieron obligarme a soplar más de la cuenta. Y como el tiempo pasa raudo, cuando terminamos eran prácticamente las 12 de la noche, hora en la que ya no se podía acceder a la cafetería y tuvimos que quedarnos con las ganas de tomar unos chupitos o unos digestivos, que sería lo adecuado para la ocasión. De forma que, obligados por las circunstancias, tuvimos más tiempo para relajarnos (cada uno a su manera) en las habitaciones hasta la hora del desayuno a la mañana siguiente.

El domingo se inició también con sol, y con altísimas temperaturas para lo que nuestra tierra nos tiene acostumbrados. De hecho en ese día se batieron varios records de temperaturas máximas en muchas de las localidades de la provincia de A Coruña, incluida la capital. Por lo que respecta a nosotros, conseguimos que nos preparasen sendas mesas de 6 en la terraza exterior de la planta donde se servían los desayunos, muy bien surtidos por cierto. Pasamos algo de calor y antes de abandonar nuestra estancia tuvimos ocasión de que el camarero nos fotografiase en grupo (casi me deja fuera a mi) en la misma terraza.

Faro de Cabo Vilan

Tras liquidar la cuenta en recepción, volvimos a los coches para continuar nuestro pequeño recorrido por la Costa da Morte. Y desde el parador nos fuimos directamente hacia Cabo Vilán, donde está uno de los faros más representativos de la zona, y en el que se muestran algunas informaciones sobre la costa, sobre el funcionamiento de los faros y sobre algunos de los naufragios más señalados a lo largo de los años. Desde el mirador situado frente al faro se puede contemplar también una llamativa vista sobre una de las más extensas granjas de rodaballos. Desde ese mirador, sobre las rocas, aprovechamos también para hacer trabajar nuestras cámaras, y ahi cada uno de nosotros hizo sus pinitos para documentar de la mejor forma la visita.

En las proximidades de Cabo Vilan está el Cementerio de los Ingleses, cuya visita entraba también en nuestras previsiones. Pero como la estancia en el faro se alargó más de la cuenta, finalmente calculamos que si nos acercábamos al cementerio, retrasaríamos en al menos una hora la comida, acordada para las 14,30 h. en el restaurante O Burato, de Malpica, donde yo obsequiaba a mis amigos con un almuerzo con productos característicos de esa costa. De modo que directamente desde el faro nos fuimos a Malpica, a donde llegamos justo a tiempo para cumplir el horario previsto.

Rest. O Burato. Malpica
Rest. O Burato. Malpica

La comida en Malpica estuvo bien, aunque no pudimos degustar los habituales percebes y hubimos de limitarnos a unas nécoras, unas excelentes almejas en una de las mesas y una parrillada de marisco en la otra, y como platos fuertes lubinas y sanmartiños a la plancha para unos y parrillada de pescado para otros, ya que al igual que en los demás restaurantes, nos instalaron en sendas mesas de 4 y 8 personas respectivamente. Hubo algún pequeño rifi-rafe con el camarero por causa de la colocación de la mascarilla, pero la cosa no pasó a mayores y terminamos la comida sin mayores complicaciones.

Terminada la estancia en Malpica y antes de retornar cada uno a su casa, nos acercamos a Punta Nariga, aproximadamente a unos 5 kms de allí, donde hay otro espléndido faro, aunque mucho más moderno. El lugar es singular por las rocas sobre las que se ubica el faro, rocas moldeadas por el mar con formas muy originales, y allí gastamos nuestras últimas fuerzas del fin de semana en grupo, dejando constancia del buen ambiente que se mantuvo durante todo el fin de semana y de las ganas con las que cada uno de nosotros nos comprometimos a repetir la experiencia al menos dentro de un año.

Y por supuesto, por mi parte les dí las gracias por la invitación y la oportunidad que me brindaron para celebrar mi cumpleaños con todo el grupo que, tras muchos años de conocernos, siempre disfrutamos de las veladas en conjunto, ya sea en el Chiringuito, en Cambridge o en las terrazas o comedores de cada uno. En fin, un Finde de amigos de lo más entrañable.

2 comentarios sobre “Finde de amigos en Muxía

  1. Estupenda crónica, Manuel. Creo que no se te ha quedado nada en el tintero. Qué bien organizado, qué buen tiempo tuvimos (gracias, Julio, jejeje…) y, sobre todo y como debe ser….. qué bien lo pasamos!!!!!
    Muchas FELICIDADES!!. Rafa

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