Outono gastronómico

Mientras vemos la tele, a Ipi le gusta argallar y brujulear por internet con su móvil buscando cosas y lugares interesantes a donde ir, y por eso es habitual que en mitad de una peli me pregunte

Donde está Santa Comba de Bande? ó por donde está el rio Barosa?

y cuando encuentra algo de su interés lo va anotando en ese cuaderno misterioso que está lleno de rutas, de lugares a descubrir y de cosas diversas que hacer.

Pues bien, dentro de esa dinámica y teniendo en cuenta que a los dos nos va la marcha y también a la mayoría de nuestros amigos, recientemente descubrió un programa turístico promovido por la Xunta que engloba a numerosas casas rurales y va ya por la 14ª edición, aunque nunca habíamos oido mentarlo. El programa consiste, en síntesis, en que las casas rurales acogidas al mismo ofrecen durante varios meses en esta época del año, un plan de alojamiento, desayuno y una cena gastronómica con productos otoñales, por el módico precio de 120 € la pareja, es decir la habitación.

Con esos mimbres, y buscando en su libreta de notas, Ipi organizó un finde de visitas diversas por la zona de Moraña, que consistían en una visita al Parque arqueolóxico de Campo Lameiro, un recorrido por la Muiñada y cascadas del rio Barosa, visita a la iglesia de Los Milagros de Amil y a la mañana siguiente subida al Miradoiro das 3 Rias y aprovechando, descubir y visitar la Porta do Alen (del más allá). Todo eso integrado en la estancia y cena en el Pazo La Buzaca.

Como nuestros amigos del Chiringuito son fáciles de convencer o más bien diría de animar, previa consulta a cada pareja se organizó la reserva en el Pazo indicado para el fin de semana del 3-4 de octubre. Y como el parte meteorológico para esos días era desastroso (ni siquiera con el intento de Julio de asegurarlo), hubimos de cambiar la fecha para el pasado finde, es decir 10-11 de octubre.

Asi las cosas, el sábado 10 cada uno salió de casa a la hora que le pareció adecuado, con la finalidad de llegar al Centro de Interpretación del parque arqueolóxico a las 12 h. puesto que media hora mas tarde teníamos una visita guiada por el parque para ver los principales petroglifos. Como unos son más rápidos que otros conduciendo y orientándose pese al GPS, entre las 12 y 12,30 llegamos la totalidad del grupo al punto de encuentro, y a la hora convenida se inició la visita guiada. Hay que señalar que de las 9 ubicaciones de petroglifos que hay en el parque solamente nos guían a ver 3 de ellas, se supone que los más importantes o representativos, y como colofón nos muestran unas chozas al estilo de las que utilizaban en su día los moradores de esa zona. Dejamos aquí constancia de algunas muestras de todo ello.

Y como no solo de cultura vive el hombre, tras el recorrido por el parque y el estudio antropológico de nuestros antepasados, nos fuimos a degustar a Casa Tito, en el centro de Campo Lameiro, un menú compuesto por Ensalada, croquetas, pulpo y setas como entrantes, y luego como plato fuerte Ciervo, jabalí o bacalao o incluso cocochas de bacalao. El postre, que la mayoría acogió como torrija, dejó bastante que desear. Y tampoco la atención fué la mejor, pero como íbamos con el ánimo alto, no nos dejamos amilanar por ello.

Menu de Casa Tito

Terminada la comida, nuevamente a los coches para ir hasta las cascadas el Barosa. Los muiños la verdad están muy deteriorados y poco tienen que ver, pero en cambio a todos gustaron las cascadas y el paisaje en general, y tuvimos ocasión de hacer numerosas fotos de grupo para el recuerdo. Terminada esa visita, nuevamente a los coches para ir hasta el santuario de Los Milagros de Amil, que a mi personalmente no me causó ninguna impresión especial. Una iglesia de planta octogonal en la que casi lo más llamativo era la escalinata de acceso y la «fauna» asistente a un bautizo que alli se celebraba en esa tarde. Con lo cual, terminado ese recorrido, ya nos dirigimos al Pazo donde nos alojamos, con la idea de aprovechar allí el resto de la tarde.

El Pazo La Buzaca es una preciosidad. Ubicado en el municipio de Moraña tiene unos jardines y unas instalaciones perfectas para disfrutar de una estancia relajada en plena naturaleza. Nos alojamos en la zona de las antiguas caballerizas, y tras un recorrido por los exteriores nos juntamos (con mascarilla, por supuesto) en un salón perfecto para nuestro grupo, en el que había incluso una hermosa lareira en la que podríamos haber asado castañas de no ser porque ya se acercaba la hora de la cena, que tras una comida abundante también iba a ser copiosa.

De copas en uno de los salones
Menu del Outono Gastronómico

En efecto, el menú de «outono gastronómico» tenía dos variantes, cualquiera de ellas excesiva en cuanto a cantidad y de excelente calidad en todos los platos aunque algunos, como fué mi caso, no consiguiésemos engullir la totalidad del menú debido a que todavía no se había digerido totalmente la comida de mediodía. Tras la cena, ya de vuelta al salón, Julio nos obsequió con unos chupitos de ron venezolano que guardaba con mimo en su casa, y lo acompañamos con las gominolas que Rafa se había ocupado de llevar para el evento. Asi, entre comentarios relativos a las visitas de la jornada y otras elucubraciones de las que suelen surgir a esas horas, llegamos a la medianoche, hora en la que incluso uno de los huéspedes instalados en el Pazo vino a pedirnos que disminuyésemos el volumen de la charla, ya que al ser suelos y techos de madera, desde las habitaciones se escuchaban nuestras cuitas. Y dado que somos personas de bien, respetuosos con todo el mundo, acordamos retirarnos e ir cada oveja con su pareja a las habitaciones, convocándonos a buena hora en la mañana del domingo para el desayuno en común.

Tras una noche en la que más de un@ tuvo problemas estomacales y dolor de cabeza, empezamos el domingo con un buen desayuno, y tras él un nuevo paseo por las instalaciones exteriores del Pazo, para dejar constancia gráfica de los jardines, piscina, y demás instalaciones anejas al edificio central. Hay que reseñar que este lugar está muy bien preparado para la celebración de eventos, y en particular de bodas que con toda seguridad se llevarán a cabo cada verano.

En lo alto do Miradoiro
A Porta do Alen

Nuevamente en los coches abandonamos el Pazo, no sin ganas de retornar en otra ocasión ya sea en primavera o verano, y desde allí nos dirigimos a la Serra do Cando, para subir al Miradoiro das Tres Rias, que está en lo alto del monte, donde soplaba un viento increible que justifica la existencia de un gran parque eólico, y desde cuyo mirador se pueden observar las rias de Vigo (con el puente de Rande), de Pontevedra, y de Arosa. Aunque se ven muy a lo lejos, se definen claramente. Allí aprovechamos también para constatar gráficamente la visita, que nos costó bastante debido a que la carretera de acceso es muy estrecha y que en los últimos 5 kms se convierte en poco mas que un sendero de tierra y grava, en el que los coches en ocasiones rozaban los bajos. Pero como todos los asistentes son buenos conductores llegamos a la cima sin más problemas que la lentitud de la marcha en algunos momentos. Tras el mirador, a poco más de un kilómetro está otro punto a señalar, la Porta do Alén (puerta del más allá), a donde nos acercamos para realizar el paso hacia el futuro, hacia otro mundo, aunque todos terminamos regresando al nuestro donde pese a todo nos va bien.

Menu Restaurante Bocarte

Tras esas visitas volvimos a los coches para dirigirnos a Pontevedra, donde teníamos reservada la comida en el Restaurante Bocarte, desconocido para todos, pero del que habíamos tenido buena información a través de Tripadvisor. Inicialmente intentamos reservar en Eirado da Leña, lugar ya conocido por algunos de nosotros y con excelentes recuerdos, pero no era posible la reserva para un grupo tan numeroso. No obstante, la elección final fué un completo éxito para todos los viajeros, tanto en lo referente al menú como por el trato recibido, la amplitud de las instalaciones y el conjunto de la comida. El menú estaba compuesto de unos entrantes (Tataki de jurel con pimientos confitados, Mihojas de pulpo con verduras y algas y Croquetas artesanas), a lo que siguió un Lomo de Rodaballo confitado con verduras y patata tierna, y rematado todo ello al postre conun Brownie de chocolate tibio con salsa de vainilla. Regado todo con vinos albariño y rioja. En fin, una espléndida comida que nos dejó a todos con ganas de repetir en una futura visita a la ciudad.

Y como todo tiene su final, con la comida la mayoría de los asistentes optó por regresar al punto de partida, para atender las obligaciones propias de cada uno, si bien algunos (los más golfos, por supuesto) decidieron quedarse a deambular por Pontevedra unas horas más. En cualquier caso, fué un remate perfecto para un finde de Outono Gastronómico inmejorable. Naturalmente todos quedamos con ganas de repetir en cuanto sea posible, para lo cual Ipi no dejará de argallar hasta organizar una nueva salida.

Un comentario sobre “Outono gastronómico

  1. Amigo Manuel, acabo de ¨ilustrarme´´ con tus comentarios de forma relajada, una pasada, creo que algún dia podrás editar un libro con tus vivencias en compañia de esta pandilla de ïmpresentables.
    Un fuerte abrazo.

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