Desde hace bastante años, Ipi tiene proyectado un viaje a los lugares de La Mancha por donde el visionario Don Quijote realizó sus andanzas, y por fin este año se han dado las condiciones adecuadas para poder llevar a cabo el recorrido por estas tierras, con lo que hoy iniciamos nuestra particular ruta.
Desde A Coruña, de donde salimos sobre las 9 de la mañana, y con un par de cortas paradas para tomar un café y comer algo, llegamos poco después de las 5 de la tarde a Tembleque, nuestro primer destino.
Hay que señalar que, de los poco más de 15 grados que había en nuestra ciudad, en esa parada inicial la temperatura exterior estaba en 35 grados, y pese a todo no nos dejamos agobiar por el calor y pudimos hacer un corto pero tranquilo recorrido por las calles y plazas de Tembleque, lugar en el que la Plaza Mayor merece un reconocimiento especial por sus balconadas muy bien cuidadas, el edificio de la biblioteca, y la iglesia principal. Desde luego valió la pena la parada.


El segundo destino programado era Consuegra, la ciudad de los molinos y el castillo situado en lo alto de una loma. De los 12 molinos que se conservan, hay varios con la maquinaria original y que siguen en funcionamiento aunque solo sea para demostraciones. En nuestro caso visitamos el denominado Rucio, pudiendo acceder a lo alto del mismo y verificar la maquinaria que permite la operatividad del mismo.


Y desde el exterior, en lo alto de la loma, tuvimos ocasión de fotografiar con libertad la totalidad de los molinos ubicados más arriba del castillo. No nos fue posible, sin embargo, acceder al castillo porque estaba cerrado. No obstante, antes de abandonar la localidad, dimos un pequeño paseo por el centro de la villa para ver la plaza mayor donde se ubica el ayuntamiento y la torre del reloj.


Y el tercer destino, y último de esta jornada fue Campo de Criptana, donde habíamos reservado el alojamiento en el hotel rural Casa de los 3 Cielos. Es una edificación en varios niveles de alturas, con cada una de las habitaciones en diferente posición, lo que da una original imagen. Tiene varias terrazas e incluso una piscina.


Para completar el día habíamos reservado la cena en el restaurante Las Musas, ubicado junto a los molinos, en lo alto de la población.

Tuvimos la ocasión de fotografiar los molinos cuando se iba a producir la puesta de sol, si bien el hecho de que estaba una tarde que amenazaba tormenta nos privó de un cielo despejado a esa hora.


Aun así, terminada la cena, ya cerca de la medianoche, pudimos contemplar de nuevo los molinos ya iluminados.
Por cierto, la cena resultó muy bien, con un gazpacho de cerezas como inicio y complementado con un surtir quesos, perdiz escabechada, migas y pisto manchego. Regado también con un vino de esta zona que nos alegró el paladar.
Y mañana más ….
Me parece un viaje muy apetecible, me gustaría poder hacerlo pronto. Gracias por compartir este relato, feliz viaje.
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