Ruta del Quijote – 2

Este segundo día empezó a las 9 de la mañana, hora a la que habíamos acordado el desayuno en el propio hotel rural. y aunque el desayuno no fue gran cosa, descubrimos que nuestras habitaciones estaban organizadas sobre una casa-cueva de las que son características del barrio del Albaicin, en el que está ubicado el hotel.

La casa cueva es una construcción excavada en la roca, en la que se han habilitado diversas habitaciones y que en su momento estuvo ocupada por una amplia familia. Parece ser que hay muchas en este barrio y con ese descubrimiento ya nos evitamos la visita que teníamos prevista a otra casa cueva en la zona.

Para completar el recorrido por Campo de Criptana bajamos hasta el centro, visitando la iglesia, que no tiene gran cosa, paseamos por la plaza del ayuntamiento, vimos la estatua de Cervantes y conseguimos visitar el Pósito Real, un antiguo centro que además de guardar el cereal regulaba el precio del grano y que también en los momentos de necesidad realizaba préstamos a los paisanos. Nos enteramos de que la expresión ‘pagar con creces’ proviene de que el crez era el interés que se pagaba por el préstamo de una fanega de grano.

Antes de abandonar Campo de Criptana volvimos a subir hasta la zona de los molinos para hacer las últimas fotos desde allí.

El siguiente paso del día era dirigirnos a El Toboso, para recorrer algunos de los lugares que se mencionan en el Quijote. Uno de ellos era la casa Dulcinea, que realmente fue la casa de Ana Zarco, quien inspiró a Cervantes para idear a Dulcinea en su obra. La casa permite ver lo que era la vivienda de una familia acomodada de la época.

La otra visita imprescindible en El Toboso era el museo Cervantino, que contiene multitud de reproducciones de la obra, en idiomas de todas partes del mundo con ejemplares singulares donados por personalidades reconocidas y por mandatarios de todas partes del mundo. Cuando se creó se pidió a las embajadas de todos los países con los que España mantiene relaciones y la respuesta fue unánime. Hay ejemplares de lo más variopinto y firmados por toda clase de celebridades, pasadas y actuales. Una visita interesante.

Desde allí continuamos camino hacia Tomelloso, localidad en la que comimos en un restaurante típico andaluz, el Triana, donde nos atendieron muy bien, con platos característicos de las tierras del sur.

Cerca del restaurante está la Cueva Galileo en la que teníamos concertada previamente una visita. Esa cueva es una de las más de 700 que se mantienen en Tomelloso, que en su día superaron los dos millares. Al parecer el suelo de la ciudad es de piedra (tosca, en su jerga) y bajo esa piedra hay arena, que se excavaba y se hacían bodegas para guardar el vino, cuya producción en toda la zona de Valdepeñas y alrededores es enorme. Nos mostraron lo que en su día eran esas cuevas y la funcionalidad que tuvieron hasta los años 80 del siglo pasado.

Pudimos conocer que la cooperativa Virgen de las Viñas que agrupa a la mayor parte de los productores vinícolas es la segunda mayor de Europa. Y que además, en Tomelloso se produce una parte importante del alcohol de origen vinico que luego se consume en muchas marcas de ron, de whiski, brandis, etc. Hemos visto dos grandes instalaciones de Osborne y Fundador, entre otras menos conocidas.

Visitamos luego la Posada de los Portales, que data de 1778 y donde se alojaban comerciantes en esas fechas. Hoy es la sede de la oficina de Turismo y también sala de exposiciones.

Y de allí nos fuimos al Museo del Carro y Aperos de Labranza, donde se guardan toda clase de utensilios utilizados en el campo y que se ha creado a partir de la construcción de un Bombo en 1970, que representa a las edificaciones típicas del campo manchego en las que se guardaba el grano, y todo lo necesario para trabajar en el campo.

Y como el día no daba para más, ya desde allí nos dirigimos a Villanueva de los Infantes donde nos alojaremos dos noches para continuar nuestro recorrido por las tierras del Quijote.

Por cierto, estamos instalados en La Morada de Juan de Vargas, un precioso palacete ubicado junto a la Plaza Mayor, con todo el mobiliario y decoración característico de épocas pasadas y sumamente confortable.

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