Un año más en estas fechas toca dedicar una semanita a la nieve. En esta ocasión Rafa se ocupó de reservar en el Parador de Vielha, tras el buen resultado de nuestra estancia del pasado año. Las fechas elegidas fueron las de la última semana de febrero, habida cuenta de que antes estuvimos ocupados con los carnavales y que a principios de marzo tenemos ya el viaje del Imserso a Mallorca.
Hubo suerte con las previsiones meteorológicas, ya que después de casi dos meses de borrascas nominativas que dejaron lluvias, tormentas, etc, pero también abundante nieve en el Pirineo, con lo cual nos encontramos que ahora en Baqueira hay un espesor medio de casi 2,50 m. algo casi insólito, teniendo en cuenta que los últimos años no fueron especialmente buenos para la nieve.


Asi las cosas, después de 960 kms llegamos a nuestro alojamiento en Vielha ayer domingo 22 de febrero, en un viaje de casi 9 horas, pero que se hizo de forma relajada, conduciendo Rafa y yo. Durante el viaje, a medida que nos acercábamos a esta zona pudimos ver a lo lejos las cumbres de los montes cubiertas de nieve. Cuando llegamos ya se veía el cielo despejado, y al bajar al pueblo para cenar algo, lo que nos llamó la atención era la cantidad de gente que se veía por la calle, y con todos los bares y restaurantes llenos. También el Parador está a tope, lo que se nota no solo en la gente que se ve en restaurante y cafetería, sino también porque el aparcamiento está a tope, y con dificultades para encontrar una plaza.
Después de buscar sitio en varios de los restaurantes conocidos de años anteriores, sin éxito por cierto, vimos un cartel anunciando un bar (Era Canaula) que presumía de vinos y tapas y allí nos fuimos. Aunque el jefe parecía un poco borde, el camarero nos consiguió una mesa -«la última, ni una más, dijo el jefe con cara de mala uva»- y nos atendió de maravilla. Tomamos una crema de cabrales, una tabla de embutidos y quesos de la zona, y un costillar asado (cocinado a baja temperatura). Todo ello exquisito, y que regamos con un vino de la zona (Jan Petit, D.O. Costas del Segre). Terminamos tomando una Tarta de Queso con arándanos, buenísima, y unos chupitos de Cassis. En fin, una cena perfecta, aunque tal vez quedamos demasiado llenos.


Hoy ha sido nuestro primer dia de esquí. Después de un ligero desayuno (tras la cena de ayer, hoy nos auto-limitamos), nos fuimos a las pistas. Cabe indicar que había caravana y se circulaba de forma muy lenta, y al llegar al aparcamiento de Orri, lo encontramos lleno, y aparcamos justo a la entrada en un sitio un tanto atípico, aunque nos vino muy bien porque asi al terminar la jornada llegamos esquiando justo al lado de donde estábamos aparcados.


La nieve, impresionante, y aunque al principio parecía que había mucha gente, como las pistas son tantas y tan largas, al final resultó que casi en ningún remonte hubo que esperar cola, y que según la aplicación recorrimos 58,81 kms, con lo que si deducimos lo recorrido en remontes, sale un cálculo de más de 35 kms esquiando. Empezamos subiendo, como todos los años, en el TSD Jesus Serra, aunque desde allí comenzamos a bajar las pistas Tritón, Ta-Beret 2 y 3, y usando para ello el TSD Dera Reina, desde la parte baja de Beret.


Desde lo alto de Dera Reina hicimos varias bajadas, incluso una de ellas por la pista Pins, una roja que desde lo alto lleva a la zona del TSD Clot-Der-Os, donde hicimos un par de bajadas para buscar otras zonas. En un momento determinado nos fuimos a la zona de Blanhiblar, para cambiar de aires p,enta, y con un recorrido muy largo, además de ser una percha en la que van dos personas juntas. Pero no obstante la subimos para alargar el descenso. El final de esa zona es espectacular, porque coges una bajada a tope, lanzado y atraviesas un puente antes de llegar de nuevo a los remontes. Al final de la jornada volvimos a esa zona y buscamos una de las pistas rojas (Comalada) para hacer el regreso, y francamente estaba bien, pese a algunas bañeras, y fue ya el preludio del regreso a la base, porque desde alli volvimos a subir Dera-Reina y ya bajamos hasta el coche.


En resumen, una primera jornada impecable, tanto por el tiempo (hizo un sol sin una sola nube durante todo el día) y además cuando estabas quieto para coger un remonte o en casos similares, hacía calor. Hicimos una parada para comer algo (unas cervezas con un par de barritas energéticas) y nada más, reservándonos para la cena como de costumbre.


En cuanto a la marcha, sin problemas. Rafa no se cayó nada, excepto un lapsus cuando desde lo alto de Tuc de Dossau al ir a coger la cuerda que permite superar un tramo de desivel se cayó de la forma mas tonta. Y yo, en un par de ocasiones, bajando las pistas rojas de Dossau, primero en una zona de bañeras muy señaladas y luego, al salir de ahí, donde cogí tanta velocidad que, ante el temor de pegarme un castañazo sin saber lo que venía de frente, me tiré, pero sin consecuencias.
Pasadas las 4 de la tarde y teniendo en cuenta lo mucho aprovechado, decidimos regresar al Parador. Y ya en el mismo, una ducha, un rato de descanso, y salido al pueblo para cenar algo en hora temprana.

Dimos un corto paseo y fuimos al Vielhitos, uno de los bares de buen recuerdo anterior y que ayer estaba lleno. Tras una corta espera en la barra, tomando unas cañas y unas gildas, conseguimos sentarnos y allí pedimos una sartencilla de chistorra al vino, y una tortilla melosa (????) con setas, con una botella de Dido La Universal, un vino de la tierra, como hacemos habitualmente. Completamos el menu, para terminar el vino, con media tabla de quesos. En fin, todo bien y con precios asequibles.



Ya de regreso en el Parador, antes de ir a dormir, unos cafés en el salón de la chimenea, con unas copas de 1866, para redondear la jornada.


Y ahora, a dormir, que ya es buena hora y Rafa ya lleva un rato soñando con los angelitos… o Dios sabe con quien.
Amigos, dia completito, ánimo para los siguientes……..
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