Como ya dejé señalado en la entrada anterior, iniciado mayo de 2017, en medio de mi
recorrido del Camino de Santiago, hice un inciso para desplazarme con Ipi a Londres, donde además de celebrar mi cumpleaños asistimos a la final de copa del torneo de futbol aficionado en el que Chema jugó en la capital inglesa, el Galicia. También Hugo estuvo presente esos días, desplazándose desde Madrid. Fué una celebración singular de mi 67 cumpleaños, ya que además de ver el
partido de la final de copa hicimos múltiples excursiones y visitas por la ciudad, y aunque fueron realmente solo 4 días, fueron realmente intensos.
Recién terminado el periplo por el Camino, una revisión urológica me llevó unos días al CHUAC. Fué una visita breve, pero la reseño por lo poco habitual que resulta que yo haga estancia en un hospital. Realmente creo que desde el año 2000, cuando me operaron de apendicitis, no había pasado por otra experiencia similar.
Mediado el mes de septiembre cumplimos un capricho
largamente esperado, como fué el viaje a Aveiro, ciudad a la que llaman la Venecia portuguesa. Es realmente un sitio bonito y fué un fin de semana estupendo,
en el que además nos acompañó el tiempo. Vinieron con Ipi y conmigo nuestros inseparables en este tipo de viajes: Elena y Rafa. Visitamos un montón de cosas, comimos de maravilla e hicimos cantidad de fotos.
Y una semana después, Ipi y yo nos fuimos a Asturias, con la esperanza de ver a los
ciervos en la Berrea, otro viaje también esperado, pero que en esta ocasión resultó un fracaso, porque a los ciervos prácticamente ni los vimos y apenas los oimos. Eso sí, fué 
una experiencia novedosa porque iniciamos la subida al monte completamente de noche, con luces cada uno en su cabeza mientras trepábamos por la montaña, tanto fué asi que Ipi a punto estuvo de claudicar poco antes de llegar a la cima. Finalmente se animó y terminó el ascenso. Disfrutamos de excelentes vistas pero en cuanto a la Berrea, nada de nada. El paseo por el monte lo hicimos con un guía y otro pequeño grupo de excursionistas.
Pero como teníamos ganas de berrea, insistimos y en la última decena de octubre, junto con Elena y Rafa, hicimos una excursión al sur. Realmente era un desplazamiento inicialmente previsto a Cataluña, en concreto a unos apartamentos en Ampuriabrava.
Pero como consecuencia de la situación inestable en Cataluña, a raiz del fallido referendum del 1-O, optamos por renunciar a los apartamentos y cambiamos de rumbo. Fué un viaje sin planificar, pero que resultó espectacular. Inicialmente nos fuimos hacia Toledo, parando a comer en Illescas, e hicimos noche en un mini-bungalow
de un camping, para a la mañana siguiente asistir
a la berrea en el parque natural de Cabañeros. Allí si que pudimos observar numerosos animales en su elemento natural y escuchar viendo de lejos los movimientos de los ciervos, en una visita también guiada desde un 4 x
4. De allí continuamos ruta hasta Jaen, para luego visitar una
almazara y ver «in situ» el proceso de prensado de la aceituna. Proseguimos hacia Cordoba donde casualmente se celebraba el concurso de los patios floridos y visitamos también Ubeda y Baeza, y de allí a Granada donde milagrosamente conseguimos
reserva para visitar la Alhambra y asistir a una sesión de flamenco en la sala de la
familia de Juan Andrés, el amigo de David. Ya de regreso, hicimos una parada a dormir en Avila antes de volver a casa. Fué una semana excelente, pese a no haber sido 
previamente programada, y aunque no llevábamos reservas de hotel, que fuimos consiguiendo sobre la marcha, no hay queja de los resultados, ya que incluso en el caso del bungalow, fué una experiencia para recordar.
A los pocos días de nuestro regreso, tuve otra experiencia importante en lo referente al
teatro, ya que si unos meses atrás había intervenido como actor, en esta ocasión lo hice como Director de Producción de la obra «Don Juan Experimentado», un Tenorio en el que
los actores, y todos los miembros del equipo de producción éramos personas de más de 60 años. Inicialmente pretendí entrar como actor, pero al conocer las fechas y el hecho de que me iban a coincidir con el viaje proyectado para octubre y no podría estar en los días finales de ensayos, me hicieron desistir de la idea. Pero a cambio
me ofrecieron ser quien organizase todos los temas de producción, así que incorporé a varios compañeros de la Peña Bebeuvas y junto con otras personas compusimos un equipo que funcionó a la perfección. La obra se representó en el Teatro Colón el 31 de octubre y resultó un completo éxito.
A finales de noviembre, repetimos la exitosa «comida solidaria» de años anteriores. En
esta ocasión la hicimos coincidir con la Octoberfest de cada año (Ipi y yo mismo nos caracterizamos de bávaros) y todos los asistentes disfrutaron de una deliciosa jornada de amigos en el Chiringuito, a lo que hubo que sumar el resultado crematístico que, como siempre, destinamos a Acnur.
Poco después, en el puente de la Constitución, y
aprovechando el viaje hacia Canfranc, para asistir a la boda de Carmela y Santi, hicimos una parada en Madrid para ver a Hugo. Con él y con Claudia nos desplazamos a Segovia a pasar un día y visitar la ciudad. Pese al frío, lucía un sol espléndido y disfrutamos de una grata jornada.
A continuación continuamos la ruta hacia Aragón, con una breve parada a comer el
Sigüenza, ciudad de la que yo guardaba gratos recuerdos tras un par de estancias en el Parador de aquella ciudad en un curso de gestión de empresas del antiguo BBV. Y tras
una muy escueta parada en Zaragoza, donde ya la plaza del Pilar estaba con los preparativos navideños, llegamos a dormir a Canfranc, para asistir a todos los eventos de la boda. Hay que señalar que uno de los requisitos era presentarse con
ropa «años 20» lo que nos obligó a preparar antes de la partida el equipamiento necesario, y como Ipi a todo le da forma, fué la que resultó estar
ataviada más acorde con la época sugerida, con un precioso vestido, turbante a juego, y para enfrentarse al frío (en esas fechas ya por Canfranc habían caido más de una nevada) un abrigo
perfectamente adecuado. Yo me limité a añadir a un traje que tenía, los correspondientes zapatos bicolor, un sombrero adecuado, además de chaleco, reloj de bolsillo, etc. Pero todo quedó muy bien para lo que se pretendía. Durante la boda hicimos peña básicamente con Arantxa y Chema, además
de otros amigos de los contrayentes que resultaron ser oriundos de Ponferrada.
En esa Navidad, como novedad y variación con respecto
a lo que veníamos haciendo en años anteriores desde la muerte de mi padre, los hermanos nos juntamos en una casa rural, en el ayuntamiento de Monfero, para pasar allí la Nochebuena y la Navidad.
Resultó un acierto, y de hecho repetimos en los años posteriores. Este año no asistieron Berta y familia, ni tampoco Rafa y sus hijas. La familia que regenta la casa nos preparó la cena, el desayuno, y la comida del día de Navidad.
Comenzado el año 2018, en el mes de febrero nos fuimos a esquiar a Sierra Nevada Rafa y yo, y en esta ocasión nos acompañó Fernando, el hijo mayor de Elena y Rafa.
Viajamos en avión a Granada y ya desde allí en coche de alquiler nos fuimos a nuestro alojamiento en Pradollano, en el hotel Ziryab. A diferencia de otros años, en los que nunca tuvimos ningún percance de importancia, el segundo día de nuestra estancia Rafa tuvo la mala suerte de caer de mala manera en un giro y se lesionó en la rodilla, con lo cual a partir de ese momento se pasó
el resto de la estancia casi confinado en la habitación, de donde solo salía para bajar al
restaurante o a cenar en los alrededores del hotel. Mientras tanto, Fernando y yo nos dedicamos a recorrer la mayor parte de las zonas más altas (Laguna de las Yeguas, Veleta, etc.) donde pudimos disfrutar de una nieve dura pero estupenda y además aprovechar el sol que nos acompañó toda la semana, aunque en las pistas más altas soplaba viento bastante fuerte. En cualquier caso, y a falta de la compañía de Rafa en las pistas, la semana de esqui fué francamente
buena en cuanto a los resultados para Fer y para mi, que aprovechamos muchísimas horas, con pistas excelentes y con poca afluencia de gente.
Mediado el mes de febrero, y con motivo de la celebración de nuestro aniversario, en este año nos fuimos a Las Palmas, coincidiendo con el final del Carnaval. El viaje había
sido programado con bastante antelación en una llamada telefónica de Chema mientras visitábamos, en octubre de 2018,
la Mezquita de Córdoba, ya que Chema estaba haciendo reserva de su billete para ir con unos amigos y yo lo hice coincidir para ir nosotros, y también llevar a David (regalo de Reyes) e incorporar también luego Ipi a Hugo. De forma que nos fuimos toda la
familia a conocer la ciudad y la isla. Fueron varios días de grupo familiar, recorriendo multitud de pueblos de toda Gran Canaria y aunque no estuvo tiempo de playa, como tampoco era lo que realmente pretendíamos, el viaje resultó muy bien y fué algo diferente a los de años anteriores.
Entrado el mes de marzo teníamos programado asistir a las Fallas en Valencia, con los billetes de avión reservados para nosotros y para Rafa y Elena, contando con el alojamiento en casa de María José, que asimismo había hecho una reserva para poder
ver una Mascletá desde los balcones del Circulo Mercantil de Valencia, en plena Plaza del Ayuntamiento.
Pero como quiera que Rafa seguía con su rodilla fastidiada desde el percance de Sierra Nevada (tuvo que ser operado y estaba prácticamente encerrado en casa), ellos hubieron de quedarse en Coruña y en su lugar ofrecimos a Paco y Elva (que anteriormente habían manifestado sus ganas de asistir en alguna ocasion a las Fallas) que si conseguían billetes de avión, allí tendrían el alojamiento sin coste en
casa de nuestra amiga. Finalmente consiguieron los billetes y nos acompañaron. Y creo que quedaron contentos del viaje, al igual que nosotros, y de las atenciones de nuestra amiga Molinasa que naturalmente nos hizo una de sus sabrosas paellas.
En la última semana de abril teníamos fijado nuestro primer viaje del Imserso. Cogimos
una reserva para la isla de Menorca, que yo no conocía. Y aunque la época no es la mejor para esa isla porque cuando realmente hay ambiente es a partir de mayo, lo cierto es que pudimos conocer la isla bastante en profundidad. El hotel donde nos alojaron estaba bien, y desde la habitación teníamos una preciosa vista de la bahía y la playa sobre la que el hotel se ubicaba. Tuvimos coche de alquiler desde la mañana siguiente a nuestra llegada y
durante toda la semana de estancia nos movimos a lo largo y ancho de la isla, incluso con un par de dias de playa. En el hotel solamente hacíamos el desayuno y alguna que otra
cena, mientras que a mediodía comíamos en algún restaurante de los pueblos que visitábamos, y los días de playa con el «pic-nic» que nos facilitaban en el hotel. Pudimos visitar una granja para ver la elaboración de los quesos característicos, degustamos la típica y afamada «caldereta» y en resumen fué una excelente semana. El viaje lo hicimos naturalmente en avión, con salida y llegada desde el aeropuerto de Santiago.
En el mes de mayo, aprovechando la festividad del Dia das Letras Galegas, teníamos 
programado desde varios meses atrás un viaje a La Rioja, que particularmente yo me había ocupado de organizar. Además de los habituales de la pandilla nos acompañaron Mayi y Fernando, Julio y Pilar, los parientes suizos de Jose y María y también Dora, que se unió a nosotros en Logroño.
Hicimos los desplazamientos en bus y con paradas en Villalcazar de Sirga a comer, en Silos para dormir la primera noche tras escuchar los cantos de los monjes del
Monasterio, y en los dos días siguientes en Logroño, tras ver en Elciego las bodegas de la Rioja Alta, luego en Haro otra visita a las bodegas de Marqués de Riscal, y en Laguardia comida y visita a la localidad y además, como complementoo una
visita al Museo Wurth en Logroño. De regreso, paradas en Frómista y en Astorga, donde
degustamos el cocido maragato. Fué un viaje completo en los aspectos cultural y
gastronómico, que dejó contentos a todos los participantes y
con ganas de repetirlo a otros destinos en años venideros. Como curiosidad, comentar que durante la excelente comida que tuvimos en la bodega de la Rioja Alta nos encontramos a Juan Mari Arrien, que con otros amigos y compañeros suyos de BBVA estaba también comiendo y recogiendo el vino del Club de Cosecheros.
En julio y agosto no acostumbramos a movernos de Galicia, porque es por aqui donde mejor se está. Pero antes de terminar el verano, normalmente en la segunda quincena de septiembre se celebra en Sanxenxo la Regata Juan Carlos I, que organiza el Club Nautico
de aquella población. Y a Rafa suelen invitarlo, con lo cual nos unieron a la misma, y este año nos embarcaron en un velero clásico, precioso, para movernos por la ría y terminar con una excelente comida en Ons. Tuvimos muy buen tiempo, comimos de maravilla y resultó una jornada digna de recordar.
Y recién regresados de esa excursión por las Rias Bajas nos fuimos a Italia, a la zona
conocida como «el tacón de la bota» en el sureste. Volamos desde Santiago a Bari, y alli
nos movimos todos los días por cantidad de poblaciones. Cabe señalar además de Bari,
Lecce, Matera, Alberobello, Martina Franca, que era donde nos alojamos, y muchas otras localidades. Precisamente el alojamiento fué una espléndida casa rural, con cuya
propietaria seguimos todavía en contacto a dia de hoy a través de sus publicaciones en facebook. Comimos mucha pasta, y muy bien cocinada y aprovechamos los días al máximo, aunque tiene aquello tanto que ver que nos quedaron ganas de volver en otra ocasión para completar lo que quedó pendiente.
A finales de noviembre nos desplazamos Ipi y yo a Madrid para comunicar a nuestros
hijos que nos íbamos a casar, antes de hacer pública la fecha al resto de familia y amigos. Estuvimos alojados en el Palace, hotel que yo tenía ganas de conocer y pernoctar, ya que en ocasiones anteriores solamente había accedido a la cafetería. Desde allí grabamos un pequeño video con el que comunicamos a amigos y resto de la familia la fecha de la boda, que habíamos fijado para el sábado 16 de febrero de 2019, coincidiendo con la fecha que venimos considerando como aniversario de nuestro inicio.
En la Navidad de 2018 repetimos la experiencia de la casa rural Graña da Acea, y nos reunimos allí para celebrar esas fiestas los hermanos y sobrinos. En esta ocasión estuvo
también Berta y familia, pero faltaron algunos sobrinos, con lo que en número fuimos mas o menos los mismos que el año anterior. No estuvo David, y tampoco Elva hija y Bernat y sus niños. Sin embargo, a la comida del día de Navidad asistió Rafa, que llegaba ese mismo día de Suiza y a quien Paco fué a recoger al aeropuerto, con lo cual comió con nosotros y pudimos hacer una de las últimas fotos de los 6 hermanos y mamá juntos.
Y entrado ya 2019, en febrero llegó el gran acontecimiento de nuestra boda, que Ipi y yo habíamos preparado con gran esmero desde el verano anterior, ya que todo el proceso de solicitud de papeleo en los registros hubimos de tramitarlo con cantidad de gestiones. En septiembre de 2018 fuimos al registro civil con testigos para iniciar el procedimiento, aunque previamente tuvimos que solicitar certificados de nacimiento, de matrimonios anteriores y de divorcios. Y en esa comparecencia para iniciar el expediente estuvimos acompañados por Mayi y Elena como testigos. Y por esas fechas, o poco después, se fijó la fecha, una vez verificada la disponibilidad en el Ayuntamiento.
Después de una cuidada selección de invitados, de preparativos
de todo tipo (elección de músicas, menus, fotos para las mesas, modelos de invitaciones, acompañamiento musical en vivo, restaurante y sala de celebración nocturna, entre otros) conseguimos llegar al día 16 de febrero tranquilos, con todo organizado y con los familiares y amigos confirmados. La ceremonia fué en el salón de plenos del Ayuntamiento, y la comida y fiesta posterior en el Hotel Finisterre, terminando a la noche con una pequeña cena-fiesta en Baba-Bar, donde tuvimos la actuación de un conjunto musical.
Todo resultó según lo previsto, e incluso el tiempo nos ayudó porque teniendo en cuenta la fecha, y la posibilidad de frio y mal tiempo, al final salió un día espléndido.
En la comida posterior, en el hotel, hubo ocasión de charlar con todos los asistentes y de
bailar y empezar la fiesta que terminaría ya bien entrado el día 17 en Baba-Bar, con la
mayor parte de nuestros invitados. A la mañana siguiente incluso tuvimos un desayuno
familiar en el hotel y una comida posterior con amigos llegados de fuera y varios miembros de la pandilla.
Tras el reposo de los fastos de la boda, al llegar marzo Rafa y yo nos fuimos a nuestra
habitual semana de esquí, que en este año elegimos en
Formigal, habida cuenta de que la nieve estaba estupenda, conseguimos una buena oferta en el hotel Abba, y nos permitía hacer el viaje en coche. Tuvimos ocasión de esquiar todos los días, ya que aunque uno de ellos el tiempo estuvo más duro, no obstante aprovechamos la mañana y aunque nos retiramos
a mediodía, pudimos a esa hora degustar una excelente comida en uno de los restaurantes que deseábamos catar y cuyo menú no estaba disponible a las cenas. Fué, como de costumbre, una semana deportiva y gastronómica de primer orden.
En abril Ipi y yo nos fuimos a Venecia, con el regalo de boda de nuestros amigos del
Chiringuito y algunos añadidos adicionales. Fueron cuatro
días excelentes. Como ambos ya conocíamos el lugar de visitas anteriores, pudimos repetir aquellos recorridos que nos resultaban más atractivos y aunque había mucha gente en las horas puntas (desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde, mas o menos) fuera de esos horarios podíamos
pasear, elegir donde cenar e incluso asistir a un concierto. Nuestro hotel estaba muy bien ubicado, y a golpe de barco-bus nos movimos diariamente por toda Venecia, saliendo
incluso a la isla de Burano y a algún otro recorrido adicional fuera del cogollo de la ciudad. Hubo un día que llovió, pero pese a eso pudimos aprovechar la estancia para ver todo lo que deseábamos. Y cerramos la estancia con unos aperitivos en Florian.
En el mes de mayo hicimos, con Rafa y Elena, un viaje largamente esperado: las Azores. 
Era un destino que más de una vez comentamos que deseábamos organizar y que por diversas razones se había ido demorando, hasta que este año lo preparamos, con vuelo directo desde Oporto a donde llegamos en coche. En el viaje de ida hicimos una parada previa para conocer Ponte da Lima, y comimos ya cerca del aeropuerto. Fueron 4 dias
espléndidos, ya que la isla de San Miguel, a donde viajamos, es un paraiso de la naturaleza que nos permitió excursiones por todo el territorio, subiendo y bajando
montañas, visualizando un montón de lagos, recorriendo senderos y rutas a pié, y también degustando las comidas características de las islas, entre las cuales destacan los productos del mar, lógicamente, pero también otras como una especie de cocido que se
hace bajo tierra con el calor volcánico. Estuvimos alojados en un hotel muy bien situado, en el centro de Ponta Delgada, la capital de la isla. También aprovechamos para realizar una excursión en barco a mar abierto para avistar ballenas, algo que conseguimos y pudimos fotografiar, como aqui dejo constancia.
Finalizando el mes de agosto, y después de mucho insistir, Mayi y yo convencimos a
nuestros respectiv@s para hacer juntos el Camino Inglés, uno de los recorridos del Camino de Santiago. En este caso, partiendo de A coruña (la otra variante parte desde Ferrol). Lo hicimos en tres jornadas y fué una nueva experiencia interesante.
Ipi y Fernando no tuvieron problemas para caminar, con etapas no excesivamente largas. Hicimos noche el primer día en Meson do Bento, ya que el albergue de Hospital de Bruma estaba completo.
La jornada siguiente dormimos en Sigüeiro, dejando para el último día el recorrido entre
esa población y el destino final de Santiago. Y finalmente arribamos a Santiago con un día espléndido, con tiempo para comer como peregrinos y esa misma tarde regresar a A Coruña en tren.
Ya en septiembre, nuestra última visita a New York. Fué un viaje que inicialmente no teníamos intención de hacer, puesto que tanto Ipi como yo hemos visitado la ciudad en numerosas ocasiones y hay mucho mundo por conocer antes de repetir destinos ya realizados.
Pero la cosa vino en cierta forma de rebote porque, en el mes de mayo les organizamos una fiesta sorpresa a nuestros amigos Rafa y Elena, con motivo del 60 cumpleaños de ambos. Y los hijos de los homenajeados les regalaron un viaje a la Gran Manzana para el mes de septiembre, ya que aunque Rafa va frecuentemente allí por cuestiones de trabajo, Elena no conocía New York. Y como insistieron en que les acompañásemos y somos débiles, nos dejamos embarcar. De modo que allá nos
fuimos, después de brujulear vuelos asequibles, hotel a buen precio, y reservas de visitas a realizar en los 5 días de estancia por allá. Viajamos en tren a Madrid, para volar desde allí con Norwegian que, aunque aparentemente era la mejor opción en cuanto a precio, al final resultó similar o mas caro que Delta u otra compañía de las habituales.
En N. York, aprovechamos el Sightseeing Pass para recorrer en bus y en barco las principales zonas de la ciudad, además de patear todo lo que quisimos y también de utilizar taxis de manera frecuente. Como novedad para nosotros, visitamos la One Wordl Tower, la torre que se edificó tras caer las Torres Gemelas, y como nos coincidió con el aniversario del 11S,
tuvimos ocasión de ver los homenajes que se llevaban a cabo con ese motivo. También repetimos vuelo en helicóptero, y el recorrido hasta la estatua de la Libertad lo hicimos
en esta ocasión en un precioso velero, lo que nos dió la oportunidad de ver desde el mar
la caida de la tarde, la puesta de sol, y algunas vistas novedosas. Como siempre, una parte importante del viaje fué la gastronomía, comiendo y sobre todo cenando en restaurantes que alguien nos había recomendado previamente, y con buenas
experiencias en todos los casos. También dedicamos una jornada a Williamsburg, la zona de los judios ultraortodoxos, y cerca de esa zona, el barrio donde se acumulan los grafitis más señalados de la ciudad. Además, nosotros aprovechamos para conocer Washington,
desplazamiento que hicimos solos Ipi y yo en bus, y que nos había quedado pendiente desde un viaje anterior, cuando por un temporal de nieve se nos canceló un viaje ya concertado. Nos gustó la capital, que pudimos conocer pateando por toda la zona del Capitolio, la Casa Blanca y alrededores. Y también visitamos el cementerio de Arlington, cerca del Pentágono.
De regreso en Madrid, aunque Rafa y Elena regresaron esa misma tarde a A coruña, nosotros nos quedamos hasta la noche por allí para compartir la tarde con nuestros hijos y el retorno lo hicimos en el tren hotel de la noche. Aprovechamos la tarde para conocer el hotel donde trabaja Chema, el Aloft Gran Via.
En el mes de octubre fuimos a Almería, a los apartamentos que BBVA reserva para ofrecer a sus empleados. Elegimos unos en Vera, localidad que yo conocí hace muchísimos años y
a donde tenía ganas de volver. Pero realmente este viaje no tuvo nada que ver, ya que estaba todo completamente desierto. Apenas había restaurantes abiertos, en las playas no había nadie y aunque hicimos muchas visitas por toda la costa, la verdad es que el
resultado fué más bien pobre, motivo por el cual acordamos dejar de solicitar en años sucesivos los apartamentos en esa época. Recorrimos desde Almería capital hasta Cabo de Gata, hacia el sur y hacia el norte llegamos hasta Cartagena, única ciudad que nos
causó buena impresión debido a la recuperación que hicieron en los últimos años de los restos de la etapa romana de la ciudad. Como digo visitamos numerosas localidades y ya regresando paramos en Murcia, y también en Albacete antes de recalar en Madrid para dormir.
Y ya de retorno a casa, hicimos una para en Urueña, la población que también desde
hace muchos años siempre pensamos en visitar y que por diversas razones nunca se había presentado la ocasión propicia.
Asi que llegamos allí a mediodía, visitamos toda la localidad, comimos y acordamos que sería el lugar adecuado para visitar con toda la familia Conceiro con el fin de dejar allí las cenizas del padre, buen amante de los libros y cuyo deseo
fué que sus restos descansasen algún día en tierras castellanas. A Urueña se la conoce como la ciudad del libro por la cantidad de pequeñas librerías de usados que hay en tan reducido espacio, puesto que el pueblo es francamente pequeño.
De regreso a casa, y ya en el mes de diciembre, la madre de Ipi se puso mal. A pesar de
sus problemas de salud con muy ligeros achaques fué disfrutando año tras año de su vida tranquila, con los cuidados de sus hijas que en todo momento han estado pendiente de ella, pero como dije en los primeros dias del mes tuvo un infarto, después de un par de días en los que se cansaba mucho. Ingresada en el hospital, pareció inicialmente recuperarse e incluso mientras estaba en la cama se preocupaba más de su aspecto que de su salud, pidiendo que la peinaran y la maquillaran. Pero el infarto se repitió y en pocos días nos abandonó. De modo que el 13 de diciembre, a sus 96 años, ase fué a hacer compañía a su querido Jesús, fallecido 10 años antes.
La navidad volvió a ser, igual que los dos años anteriores, en la casa rural de Graña da 
Acea, donde volvimos a juntarnos los hermanos, este año sin Berta y familia y sin poder venir tampoco Elva hija y su marido e hijos. Sí que estuvo David, en la que fué la última Navidad que hemos tenido con mamá. Precisamente en los meses anteriores había estado bastante mal, pero tuvo una mejoría justamente en las fiestas y pasadas estas decayó considerablemente.
Comenzado ya el año actual, 2020, en los primeros días de febrero seleccionamos hotel para ir a esquiar la tradicional semana anual, este año de nuevo en Andorra, ya que pese a que inicialmente yo había seleccionado ir a Austria o Suiza, Rafa prefirió que nos quedásemos más cerca, y a la vista de las alternativas nos pareció que el hotel Holiday 
Inn de Andorra la Vella era la mejor opción, por precio y porque ya lo conocíamos de años atrás. En esta ocasión el acceso a las pistas se hacía en bus y no en furgoneta como antes, pero en cualquier caso funcionó bien. Como novedad, coincidimos allí en esa semana con un amigo de Rafa y Elena que a su vez iba acompañado por otros amigos y familiares. Con ellos compartimos varias jornadas en las pistas y en los paseos por la
tarde para tomar unas cervezas. Como siempre, cenamos de maravilla en varios de los restaurantes recomendados, aunque con respecto a la última ocasión solamente
repetimos en dos de ellos, el Refugi Alpí y Ca la Conxita. También aprovechamos para degustar los calçots, aunque en otro restaurante. La nieve, como siempre por aquellas
latitudes, excelente, y el tiempo también fantástico, por lo que la semana en su conjunto fué DE DIEZ, como diría nuestro amigo Armando. Otra novedad de este año fué que, el último día en lugar de ir a las pistas de Grandvalira nos fuimos, ya con nuestro coche, a Ordino, otra de las estaciones, que Rafa no conocía y en la que yo había estado muchos años atrás. Nos gustó y como apenas había gente, fué una experiencia interesante. A la
vuelta, igual que en años anteriores, paramos a dormir en Burgos donde aprovechamos para realizar una incursión por la zona de vinos, que nos sirvió de cena.
Para celebrar nuestro aniversario viajamos Ipi y yo a Madrid entre el 14 y el 16 de febrero.
Nos alojamos en el hotel donde trabaja Chema, el Aloft Gran Vía, e hicimos reservas para una
actuación de flamenco en el Teatro Real, para nosotros y nuestros chicos, a lo que siguió una cena en el reservado de un
lujoso restaurante próximo al teatro real. A la mañana siguiente fuimos a una exposición en la fundación
Mapfre y tomamos un aperitivo en el Café Gijón antes de ir a comer también con los chicos en otro restaurante próximo a Cibeles. Y esa noche, una sesión de micro-teatro seguida de cena en otro restaurante al que nos invitaron Chema y Nerea. En fin, que fué un fin de semana de lo más familiar, ya que prácticamente estuvimos acompañados en todo momento por David, Chema y Hugo, estos últimos con sus respectivas novias. Por decir solos, Ipi y yo únicamente dejamos de estar acompañados para dormir y en una visita fugaz al mercado de San Miguel.
Y poco después de regresar de Madrid, tras una celebración del botillo con el grupo del 
Chiringuito, llegó el confinamiento por causa de la pandemia del Covid-19, con lo cual durante casi 3 meses estuvimos encerrados en casa aunque, eso sí, aprovechando de manera espléndida cada día, haciendo ejercicio, leyendo, visualizando opera, música y numerosas series y películas en televisión, y realizando video conferencias con los amigos y las familias.
Durante esa etapa Berta abuela se puso mal, fué ingresada en el hospital y tras casi dos
semanas ingresada regresó a casa, pero ya mal, con un empeoramiento continuado hasta que finalmente el 30 de marzo falleció. Por las circunstancias del Covid-19 no hubo ceremonia de entierro, sino que únicamente se llevó a cabo la cremación a la que asistimos Coló, Paco y yo acompañados por nuestras respectivas parejas, quedando el traslado de las cenizas al cementerio para cuando se levanten las restricciones y los ausentes puedan estar.
Y sin muchas más novedades, llegó mi 70 cumpleaños, que cierra este dilatado resumen
(la verdad es que si sé que se iba a prolongar tanto, lo habría evitado).
Y como no se puede celebrar adecuadamente, queda pendiente para más adelante. El grupo de amigos me ha obsequiado con un fin de semana en el recién inaugurado Parador de Muxía, que se realizará en el mes de septiembre. Y en esas fechas espero yo también invitarlos en lo que será la celebración real del cumple.
con una pequeña incursión en Oman, y unos días de estancia en Maldivas. Fué algo sencillamente excepcional, un viaje de esos que se realizan una vez en la vida y de los que guardas un recuerdo imborrable. Tras una estancia inicial en Dubai, en uno de los hoteles de Marriott, hicimos una escapada de un día al golfo de Oman, para disfrutar de una jornada eminentemente marítima, y tras eso nos marchamos a Maldivas, un paraiso para gozar del sol, del mar,

Durante un fin de semana de mediados de mayo, en ese año de 2015, completamos Mayi y yo el pequeño trayecto que nos restaba del Camino Primitivo, hasta su enlace con el francés en Melide. Aunque Ipi y Fernando no se unieron a la caminata, se acercaron a recogernos y terminamos tomando todos el pulpo en Melide.
También en abril para asistir a una feria sobre Cosmética, a petición de David, fuimos a Oporto donde Bluetime instaló un stand con los productos de Kevyn Aucoin.
Fueron varios días y junto a Ipi y yo además de David vino Carmen, la madre de David y mi ex. Pero también durante los días del fin de semana nos acompañaron parte de nuestros amigos del Chiringuito (Elena, Rafa, Pila y Armando). Aprovechamos para escuchar fados y
Y ya en el mes de mayo, con Elena
y Rafa viajamos a la Toscana y a Timisoara, en Rumanía, donde Fernando, el hijo mayor de nuestros amigos estaba haciendo una estancia de Erasmus. Fué un espléndido viaje, ya que en Italia visitamos Siena, San Gimignano, Montepulciano, y Arezzo, entre
un recorrido entre esa ciudad y Salamanca. Fueron unos días de camino muy duro,
casi más por la climatología que por la dureza del recorrido en sí, aunque el recorrido fué especialmente interesante por todo lo que pudimos visitar en cada una de las ciudades por las que discurre el camino. En ese tramo conocimos a una pareja de

franceses con los que hicimos buenas migas. Y como colofón a ese periplo tanto Ipi como Fernando se desplazaron a Salamanca para recogernos y traernos de vuelta a casa.
hacer alli una o dos noches, aprovechando que en la zona de camping habían instalado unas tiendas relativamente cómodas, con cama y colchón. Aunque es bastante dificil conseguir plaza en los meses de verano, conseguimos en ese mes de julio reservar una noche y allá nos fuimos los dos. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de un par de días muy tranquilos, con buena comida y menos sol del deseado, pero resultó bien y nos quedaron ganas de volver.
habitual
desplazamiento veraniego al Puerto de Santa María. Fué nuestro segundo año de visita al Puerto. Ipi viajó a Sevilla en AVE, via Madrid a donde había asistido para estar con Hugo en la presentación
A finales del mes de octubre, acompañando a David por
razones de su trabajo nos fuimos a Bilbao y desde allí a Lleida, ciudad que pudimos conocer un poco más a fondo, y al regresar paramos en
Amusco a conocer el pueblo donde nació el padre de Ipi. Fué un viaje corto pero al que sacamos bastante partido, al tiempo que le metíamos kms al recién estrenado Audi A-5.
«comidas solidarias» consistentes en que en el
Chiringuito Ipi y yo organizamos una comida con amigos próximos a los que invitamos, a la vez que ellos hacían una aportación económica que posteriormente destinamos a una ONG. Además de los asistentes directos a la comida hubo alguno que, sin poder estar de forma presencial sí quiso realizar su aporte económico para contribuir al buen fin de la idea. En ese primer año fuimos 20 los presentes y hubo al menos otros 4 más que fueron «fila cero».
Y antes de terminar el año, en el puente de la constitución, junto con Elena y
Rafa nos desplazamos en avión a Valencia para una visita rápida a la ciudad donde ante la ausencia de María José, fuimos a degustar las paellas que
Tras regresar de Valencia, aprovechando el festivo del 8 de diciembre Ipi y yo fuimos con las abuelas a un día de turismo por Caión y Malpica, localidad esta última donde comimos y visitamos la lonja. Las abuelas lo pasaron bien y nosotros tuvimos la satisfacción de que estuviesen juntas y pasasen un día diferente.
Navidad, aprovechamos una oferta de Paradores para pernoctar en el Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago. Era algo que yo tenía en mente desde hacía tiempo y que en esta ocasión pudimos llevar a cabo. Nos acompañaron también en la ocasión Rafa y Elena con

nuestras «semanas anuales de esquí» que hemos ido repitiendo año tras año hasta la actualidad. En esa primera ocasión tuvimos una semana excelente en cuanto al tiempo y
la nieve. Esquiamos por toda la estación y mejoramos un montón en cuanto a calidad y técnica, y en lo referente a la gastronomía también seleccionamos las cenas con un fenomenal resultado en todos los casos.
a mediados de dicho mes. El destino elegido fué Marraketch y no nos defraudó. Fueron varios días entre callejas, zocos, paseos por diferentes lugares de la ciudad y alojados en dos Riad diferentes, a cada cual mejor.
En abril de este año tuve mi primera experiencia como actor de teatro, al participar en las VIII Jornadas de Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas. Acudí a una convocatoria abierta y finalmente actuamos tres personas en un espectáculo que se denominó «Vida Laboral». Fué una experiencia de lo más interesante y me permitió conocer las interioridades del teatro. No fué un guión concreto, como suele ser habitual en el teatro, sino una composición a base de vivencias personales de cada uno de los tres actores, todo ello entremezclado con la escenografía que marcaron los directores de la obra. En resumen, como digo, una experiencia de lo mas interesante y gratificante.
En el mes de mayo, aprovechando el puente Das Letras Galegas, con parte de la panda nos fuimos a Cantabria y se unieron a nosotros Julio y Pilar, de

Terminando el mes de mayo nos desplazamos a Oviedo, para asistir a la boda de Cristina, una de las hijas de Cuca y Lalo, con un Vega de la famosa clínica oftalmológica. Fué una boda muy llamativa, con gente del «papel couché»
(muchos políticos del PP) y un montaje impresionante, desde la ceremonia en la catedral de Oviedo hasta el banquete en una enorme finca en las afueras de la ciudad. Como es habitual, Ipi estaba guapísima y al margen de la boda fué un buen fin de semana. Ya de regreso, hicimos una parada en la playa de As Catedrais.
asistir a una opera, un regalo de mi cumple por parte de Ipi, y la visita a la exposición de El Bosco, en el Museo del Prado. Ambas cosas resultaron de gran interés. En el caso de la opera, era la primera vez que visitamos el Teatro Real, que nos causó una excelente impresión. Y la exposición, también para recordar.
Como este fué un año de bodas, desde Madrid continuamos viaje a
Barcelona, para asistir a la de la segunda hija de Sara y Antonio. Y aprovechando el desplazamiento, que hicimos en coche, un alto en el camino para que Ipi conociese el
Monasterio de Piedra, cerca de Calatayud. Fué un espléndido viaje porque en una semana hicimos muchas cosas.
asistencia al Festival de Teatro de Mérida. Nos acompañaron Mayi y Fernando, que también tenían ganas de ir, especialmente desde que en nuestra ultimo recorrido por el camino de la Via de la Plata lo habíamos semi-
Pasado el verano, ya en el mes de septiembre hicimos un
viaje a Londres, visitando a Chema y al que también se unió Hugo que fué desde Madrid. Pasamos unos días muy bien aprovechados, aunque pateamos lo indecible ya que Chema nos movió de una

Sobre lo ya comentado de que era un año de bodas, en octubre tuvimos en Valencia la de Fran y Reyes. De camino, visitamos Cuenca, una pequeña ciudad que aunque ambos conocíamos nos causó una gratísima impresión. Hicimos también un recorrido
Y antes de final de octubre estaba programado el viaje al Algarve, donde este año yo conseguí que me
asignaran un turno de los apartamentos que el Banco pone para sus empleados y jubilados. Era una zona que no conocíamos y a la que desde hacía tiempo queríamos viajar. Nos acompañaron Elena y Rafa y aunque lo aprovechamos, no ayudó el tiempo ya que nos llovió varios días y no hubo ocasión de disfrutar de las playasmás que en visitas turísticas. Eso sí, fué una semana gastronómica muy interesante, como suele ocurrir en este tipo de viajes.
la representación del Tenorio. Se denominó como Don Juan Tenorio Experimentado por ser todos los participantes (actores, personal de apoyo, producción, etc.) personas de más
que hacer hasta de transportista y al final incluso con la ayuda de Rafa, grabar el video de la representación, que luego facilité a todos los participantes. El resultado final fué espléndido y como experiencia ha sido de lo más interesante.
que al igual que en el año anterior Ipi y yo invitamos
en el Chiringuito a nuestros amigos, que aportaban cada uno una cantidad cuya suma se envió luego a Acnur. En esta ocasión les obsequiamos con un menu en el que el plato fuerte fué el Codillo. Los asistentes fueron básicamente los mismos del año anterior, es decir nuestro grupo del Chiringuito y algunas incorporaciones más.
primera semana del mes nos fuimos Rafa y yo, en mi coche,
a esquiar a Andorra. Fueron unos días previos de muy mal tiempo y de hecho en el viaje de ida nos nevó bastante al atravesar la zona de Astorga-León, aunque a las
chicas no se lo dijimos hasta llegar a destino.
Pasamos una fenomenal semana, porque aunque el día inicial la estación estaba


provincia de Soria, en una casa-hotel rural. A la ida hicimos un alto en el camino para comer en Villalcazar de Sirga, donde yo recordaba el mejor lechazo desde mi antigua pasada por alli

En el mes de marzo nos fuimos, con Rafa y Elena, a Roma. Era uno de esos viajes también previstos con antelación y que se van posponiendo en el tiempo. Elena localizó un apartamento muy céntrico, moderno y bien equipado y
restos arqueológicos, el Vaticano, y en definitiva
patear la ciudad de un lado al otro, visitando numerosas iglesias y basílicas y todo aquello que por una u otra parte nos habían recomendado o que ya conocíamos los que habíamos estado antes. Fué un viaje inolvidable.
A principios del mes de abril acometí uno de mis proyectos más antiguos y deseados: hacer el Camino de Santiago desde Francia
hasta Compostela de una tacada, ya que todos los recorridos anteriores habían sido por tramos. De modo que me puse en marcha el 8 de abril y durante 27 días de caminar llegué a Santiago el 9 de mayo. Y fueron 27 días porque a ellos hay que añadir otros 4 días que, con una parada en
De este recorrido del Camino, tuve una visita de Ipi
cuando llegué a Ponferrada, y posteriormente otra visita en la que además de Ipi vinieron a verme Rafa y Elena, cuando llegué a Samos. Posteriormente cuando como dije hice un alto en Arzúa, tuve la visita de mi hermano Miguel que vino a recorrer conmigo algunos kilómetros, y luego, en la


Al final nos sirvió para degustar las cerezas ya recién salidas y para descubrir el Coloma.
noticia de que Ipi tenía un tumor en la mama izquierda, pero lejos de tener la tentación de anular el programa, quiso marchar a distraerse durante esos días. Fué un acierto, pues el viaje resultó fenomenal y al regreso se agilizó todo el proceso para, una vez definido el problema, afrontarlo adecuadamente y ponerle buena cara, como solo Ipi sabe hacer. En un plazo de dos meses se superó la fase inicial con radioterapia incluida ya que luego vino, como es lógico, el período de tratamiento durante cinco años hasta que tuvo el alta definitiva.
En los últimos días de junio fuimos a Oporto, a conocer la nueva casa de Joaquim, con Rafa, Elena, Armando y Pila y también nos acompañó Mary. Con su característica amabilidad nuestro anfitrión nos obsequió con una espléndida comida y una jornada de sol en sus instalaciones, y en esta ocasión algunos hasta pudieron bañarse en la piscina.

Allí tuvimos la vivencia de que la selección española de futbol se proclamaba campeona del mundo.
celebramos nuestro aniversario con una visita a Madrid y de regreso tuvimos casi en exclusiva para nosotros el ya desaparecido Palacio de Sober.

y por supuesto toda la familia, con una comida, una sesión específica del Planetario y una actuación de jazz en Baba-Bar.
En Semana Santa, aprovechando una invitación que me habían hecho unos amigos de Ipi de Ponferrada, me fuí a esquiar a los Alpes franceses, en concreto a Val Thorens, estación que ya conocía por un primer viaje que hicimos en el año 2000.
En esta ocasión fué una estancia de una semana, con viaje en bus desde Ponferrada. Pese a las fechas, había buena nieve y disfruté de una excelente semana de esquí.
Pero como el año es largo, en los primeros días de mayo acudimos por primera vez a Sevilla, a la Feria.
También nos acompañaron Elena y Rafa, y nuestros anfitriones fueron Cuca y Lalo, que cuentan alli con casetas de amigos y de la empresa de Lalo. Además de mucho baile, mucho rebujito, jamón, pescaitos, etc.
De regreso ya en casa, fué el año en que mi perro se volvió loco y me atacó, y a punto estuvo de impedir que hoy esté yo aqui haciendo esta reseña.
Me dejó unas marcas que aun conservo, pero no impidieron que poco después volviésemos a Sevilla para asistir a la boda de una de las hijas de Julio y Linda, donde también conocimos que el Depor terminaba la temporada futbolera certificando su descenso a la segunda división.
Y terminando mayo, el grueso de la panda hicimos un desplazamiento de fin de semana hasta Oporto para disfrutar de un fin de semana con Carmen y Joaquim, que nos atendió con su característica amabilidad, nos invitó a comer y pudimos pasar un día de piscina.
y la confluencia con el camino francés, en Puente La Reina. Descubrimos nuevas rutas y pasamos unos días espléndidos.
En octubre, viajamos a Zaragoza para asistir a la boda de uno de los hijos de nuestra amiga Arantxa.
Y antes de terminar el año un viaje más, en esta ocasión finalizando noviembre, a New York, donde pese al frío pasamos unos días estupendos. Hicimos el viaje en compañía de David y Angelo, y la ciudad estaba ya con los preparativos de la Navidad.
Y en junio me fui con Dora y Mayi a realizar el Camino Primitivo,
que resultó ser muy duro, pero al mismo tiempo muy atractivo. Lo iniciamos en Oviedo y lo dejamos cerca de Melide, tras una semana larga de marcha.
ciudad, y conocer las excavaciones de Atapuerca. Nos acompañaron Mayi, Fernando, Elena y Rafa y resultó ser un viaje muy entretenido e instructivo sobre nuestros ancestros de las etapas primitivas.
empresa de cosméticos, le acompañé con el coche a Barcelona para hacer una instalación en una nueva perfumería, y desde allí atravesamos en barco, también con el coche, hasta Mallorca para hacer lo propio en otra perfumería. El regreso lo hicimos por Valencia, donde aprovechamos para visitar a nuestra amiga María José Molina, que nos preparó una suculenta paella antes de continuar viaje de regreso a Madrid.
los niños de Hatunsonqo,
una casa de acogida de niños sin medios que nos dejó un recuerdo imborrable. Tras varios meses de trámites para cumplir los requisitos que nos pedían, en los primeros días
de octubre viajamos a Cuzco, via Lima, para desde allí continuar a Pomacanchi,
una pequeña ciudad a 150 kms de Cuzco, donde estuvimos casi un mes. Durante la semana estábamos con los niños y en los fines de semana bajábamos a Cuzco, viajamos al Machu Pichu, y
El año 2013 se inició también de forma relajada. Y como cosa un tanto singular tuve que hacerme cargo de la presidencia del grupo de compañeros jubilados y pre-jubilados de BBVA, en lo que viene a ser la Peña Bebeuvas. Fué algo que me vino «adjudicado» porque ningún otro compañero se animó a aceptarlo y desde entonces, durante casi 7 años, tuve el honor y la responsabilidad de dirigir el grupo.
nuevo desplazamiento a New York. Se dió la circunstancia de que nos cogió la nevada de la temporada, algo usual al menos una vez cada invierno en la gran manzana, y este caso se cerraron aeropuerto, ferrocarril y algunas carreteras, con lo cual no pudimos hacer un proyectado desplazamiento a Washington. Como contrapartida positiva, pudimos disfrutar de las impresionantes vistas de Central Park completamente cubierto de nieve.
A mediados de marzo, junto a Mayi, Fernando, Elena y Rafa
hicimos una escapada por Asturias, para aprovechando la actuación de Cecilia Bartoli en Oviedo, degustar algunas de las delicias gastronómicas de la tierra, visitar la ciudad y alrededores, e incluso dejar constancia gráfica de nuestra presencia con la diva.
En mayo, durante el puente das Letras Galegas, organizamos una excursión a Astorga y León que completamos con una visita a las Cuevas de Valporquero. Al viaje se apuntaron la casi totalidad de miembros del Chiringuito, ya que solamente faltó Merchi.
En Astorga pudimos recorrer los restos romanos, en León visitar la catedral de noche, como asunto singular y además recorrer la excelente ruta de vinos y tapas característica de la ciudad, y también disfrutar del conjunto de su gastronomía. Fué una escapada que nos dejó un magnífico sabor de boca.
No hizo muy buen tiempo pero sin embargo pudimos recorrer
toda la ciudad, incluso con visita al famoso parque de atracciones Tívoli, donde yo recorrí una gran parte de las atracciones (Ipi no quiso montar en nada). Además, el último día antes de regresar a casa alquilamos un coche y viajamos a través del puente que salva el Báltico hasta la ciudad de Malmoe, en Suecia, para una corta visita en uno de cuyos mercados al aire libre compramos salmón que trajimos de regreso a Coruña.
de Tierra de Hombres para acompañar en las guardias del hospital a los niños que la organización trae de Africa para ser operados de problemas cardíacos en A Coruña. En realidad ese proceso ya lo habíamos iniciado a finales del año anterior, pero en este año,
Terminando agosto y durante una decena de septiembre, siempre con Mayi y Dora, hicimos el Camino Portugúes entre Oporto y Santiago.
Fué, como siempre, un agradable recorrido, y una muesca más para añadir en los recorridos del Camino de Santiago.
Y justo unos días antes de regresar Hajar a su pais, desde meses atrás teníamos vuelos reservados a Lisboa para, junto con Elena y Rafa, pasar allí unos días, escuchar fados en ambiente no guiri y degustar las «natas de Belén» in situ. Pese a lo corto del viaje, fué una delicia porque ademas tuvimos muy buen tiempo.
Finalizada la estancia de Hajar, nos fuimos a final de octubre a Paris, donde vivimos unas deliciosas jornadas, visitando a nuestros amigos franceses y disfrutando de visitas culturales y experiencias gastronómicas del máximo interés. Y también algunas compras, por supuesto.
Pero antes de terminar el año todavía tuvimos otro viaje, en este
caso a New York con David y Angelo para
asuntos relacionados con la empresa de David. Fué en la primera decena de diciembre, y la ciudad estaba preciosa, con toda la iluminación y los preparativos de la Navidad. Hizo frío y cayó algo de nieve, pero no nos impidió los
paseos por parques y calles. E incluso girar una visita al barrrio de Williamsburg, la zona de los judios extraortodoxos. En la ida tuvimos la suerte de que por gestiones de Angelo nos permitieron ir en clase preferente y pudimos verificar lo importante que es poder disfrutar de las comodidades que ofrece en un vuelo tan largo. Otra experiencia a sumar a las del año que terminaba.
conmemorar nuestro aniversario en las correspondientes
fechas de febrero nos fuimos al Palace Hotel de Vidago, que desde muchos anos atrás yo tenía ganas de conocer. Como estábamos en época de lamprea, nuestro amigo Joaquim, con el que quedamos de vernos en su tierra nos llevó a degustarla en varias modalidades y por desgracia algo le sentó mal a Ipi, que pasó una noche horrible porlo que apenas pudimos disfrutar de las buenas instalaciones del hotel.
En abril hube de hacer otro viaje a New York con David, siempre relacionado con asuntos urgentes de su empresa. No me acompañó Ipi y de este viaje además de algunos paseos y reuniones de trabajo lo que me queda de recuerdo es asistir a una representación en el Metropolitan Opera House, y a un concierto en el Carnegie Hall.
Elena. Hicimos coincidir el viaje en fechas con el organizado por Amigos de la Opera de Santiago, con lo cual pudimos asistir a una Opera en el Covent Garden, aunque
las butacas estaban tan lejos del escenario que no nos dejó un gran recuerdo. Pese a ello, fueron tres dias intensos, pues visitamos todo lo que pudimos a base de caminar muchísimo y hacer numerosas experiencias gastronómicas a lo largo y ancho de la ciudad.
Y en el mismo mes de mayo, aprovechando el puente de las Letras Gallegas, fuimos a visitar a Joaquim en Povoa, para conocer su discoteca Salero, a cuya inauguración no habíamos podido asistir. Hicimos el viaje parte de la panda (los Diaz-Seijo, Bra-Gutierrez, Lopez-Quintela y nosotros).
junto a Rafa, Elena, José Ramón y María. Pero unos días antes de partir supimos que David estaba ingresado en el hospital de La Paz,
en Madrid por infección en un pié, y anulamos nuestros billetes, a la vez que nos íbamos en coche a Madrid para verlo y estar con él. Sin embargo, como le encontramos bien
y solo podíamos estar de visita unas horas en el hospital, optamos por continuar el viaje en coche a Málaga y encontrarnos allí con nuestros amigos, que se llevaron la gran sorpresa al vernos llegar. Pasamos en Málaga un excelente fin de semana y al regresar en coche volvimos a hacer un alto en Madrid para estar de nuevo con David.
Y un par de meses más tarde, en julio y con bastante calor, otro viaje a New York por los mismos motivos de los anteriores. Fui también en esta ocasión únicamente con David y por solo 4 días, aunque tuve tiempo de asistir a un concierto de jazz y tomarme una «Estrella Galicia» en una terraza de una calle transversal a la 5ª Avenida.
En la última semana de ese mismo mes de julio fuimos por primera vez a Cadiz, y más concretamente al Puerto de Santa Maria, con Elena y Rafa, viaje al que posteriormente se unieron también nuestros
amigos Julio y Merche. Viajamos por toda la costa gaditana y por pueblos singulares del interior. Disfrutamos de las playas, los pescaitos, las puestas de sol y los mojitos, visitamos las bodegas de Osborne (y nos trajimos muestras variadas para consumir en el Chiringuito con la panda) y en fin, aprovechamos estupendamente esos días de verano que a Ipi le dejaron un sabor de boca excelente, para repetir.
Y desde entonces ha pasado ya un año. Un año fantástico, lleno de novedades y de continuidad de mi nueva vida, o debería tal vez decir de «nuestra nueva vida» ya que ahora todo se organiza en función de la pareja. Esto de casarse de nuevo, que puede parecer extraño después de una primera experiencia que no ha terminado de funcionar, en realidad es una forma de estabilizar una situación de hecho, que no cambia en los aspectos fundamentales respecto de lo anterior, pero que de algún modo «recoloca» las cosas, hace que la convivencia sea más consistente y especialmente facilita algún tipo de trámites que se dan en el día a día.
Y si tuviese que hacer un balance de este año, para ser completamente honesto tengo que reconocer que en el día a día puede darse algún pequeño conflicto, pero que no es diferente de lo que acontecía con anterioridad, mientras que en el conjunto de esa convivencia el balance es totalmente positivo. Hemos conseguido reorganizar nuestros tiempos, repartido funciones dentro y fuera de la casa, y sobre todo hemos compartido y seguimos compartiendo nuestro tiempo, nuestras preocupaciones, y fundamentalmente nuestras alegrías, que son muchas y son diarias.
techo que las posibles desventajas. En mi caso, solo echo de menos parcialmente la vida en el campo, que me ha gustado y de la que he disfrutado durante muchos años, pero también hay que reconocer que ya hace un año había asumido como definitivo el vivir en la ciudad y de hecho desde los inicios de 2018 prácticamente me había instalado en la citi y aunque casi diariamente me desplazaba a Castelo, mi vida estaba ya instalada en la ciudad. Y reconocer también que vivir en el centro tiene infinidad de ventajas, sin apenas necesidad de coger el coche y teniendo a mano todo lo que nos ocupa en el día a día. En especial nosotros que tenemos una vida muy completa, muy de ciudad, asistiendo a espectáculos, a eventos de todo tipo, y disfrutando de las maravillas que nos ofrece el Paseo Marítimo que recorremos con muchísima frecuencia y que suple en parte los antiguos paseos por el campo.
Rememorando ahora aquel 16 de febrero de 2019, cuyos recuerdos me han aparecido también en facebook, hay que reconocer que fué una jornada muy especial. En todos los aspectos. Comenzando con todo el proceso de preparación, que hicimos Ipi y yo de la mano, implicados directamente en cada uno de los detalles de la organización, y con la satisfacción del resultado, impecable a nuestros ojos y también al decir de la mayor parte de los asistentes. Incluso el tiempo se alió a nuestro favor y disfrutamos de un día de sol espléndido. Las fotos de la salida de la ceremonia así lo atestiguan.
Tenemos la suerte de contar también con un grupo familiar bien avenido, que nos apoyó y nos apoya en nuestra trayectoria, empezando por nuestros hijos. Y un grupo de amigos que nos acompañan siempre y con los que contamos para nuestras actividades y con los que compartimos excelentes momentos a lo largo de todo el año.
Comenzamos subiendo el TS Abarsetar que nos daba acceso a uns pistas azules (La Font y Les Canals), que fue por ls que iniciamos los descensos, comprobando en ambos casos que la nieve estaba muy dura, en parte por la poca afluencia de esquiadores y también tal vez por la orientación al sol. El caso es que tras los primeros descensos un profesor de la escuela de esquí nos informó que a esas horas estaba mejor la otra zona que tiene una orientación diferente, y abundantes pistas.
Seguimos su consejo y mediante el TS La Basera nos fuimos hacia Les Portelles, a algo más de 2.500 mts. En efecto alli las pistas aules, rojas e incluso una verde larguísima que se entrecruza con otras y bordeando la montaña llega hasta la base de la estación, estaban más concurridas, con una calidad de nieve excelente y bastante menos duras en general.
Nos movimos durante toda la mañana por El Terragal, La Coma, Ecoa, El Tunel y Els Orris (azules) y fundamentalmente por El Clot, La Balma y El Mur (rojas) bajando una y otra vez hasta el TS La Coma que nos devolvía a la cima.
Y tras un descanso para reponer fuerzas en el bar de lo alto, regresamos a la primera zona de la mañana bajando una pista roja larga y muy interesante (Les Tarteres) que a esas horas ya se esquiaba bien. Y de nuevo en la base ya nos dedicamos a las rojas de esa zona (Concestes, El Bosc, L’Hortell, LÁvestar y
Léstadi) que repetimos en varias ocasiones, subiendo por el arrastre L’Hortell, mucho más rápido y sin colas, por supuesto, ya que la estación en todo momento estuvo con poquísima gente. Por ahí aprovechamos para hacer algunas fotos y un par de grabaciones en video, como recuerdo de la estancia en Ordino-Arcalis.
Y aunque después el
tráfico fué relativamente fluido, pese a todo no llegamos a Burgos hasta pasadas las 10 y media de la noche, con lo que una vez instalados en el hotel salimos a la calle San Lorenzo a tomar unos vinos y unos pinchos que nos sirvieron de cena. Había mucho y muy buen ambiente como es habitual en esa calle,
contigua al hotel, y pese a ello nos recogimos pronto, por un parte por el cansancio acumulado en toda la semana y sobre todo pensando en que todavía nos faltaban otros casi 500 kms para llegar a casa, lo que hicimos el sábado llegando a Coruña algo antes de las 2 de la tarde.
Previamente habíamos desayunado también en un horno en la misma calle San Lorenzo que ya descubrimos en nuestro anterior pase por Burgos hace 3 años en un viaje similar.
Según la aplicación de Endomondo, hoy hemos hecho 55,65 kms de recorrido, lo que implica que aproximadamente 35 kms han sido de bajadas por las pistas, que sin ser el record de la semana sí supone un éxito para nosotros por el buen tiempo, porque después de varios dias esquiando ya no se tiene la misma fuerza (las piernas van más cargadas y cuesta moverse al mismo ritmo) pero pese a todo, hemos mejorado, hemos aprendido mucho a base de repetir experiencias y sobre todo hemos disfrutado de lo lindo.
con la idea inicial de bajar de nuevo a la base de Grau Roig, pero al llegar arriba decidimos cambiar y subir por un arrastre (Coma III) a la azul de Portella, también novedosa y que dando un rodeo nos llevaba de nuevo a la bajada por Pala Nova. Desded allí, de nuevo en el TS Moretó (el largo) subimos a Coll Blanc para desde allí hacer la bajada de la Pista LLarga (roja) que al final continua por otra del mismo color (Menera) hasta volver a la base de Grau Roig. Y repetimos el recorrido, para bajar en esta ocasión por la derecha, hasta la base. Por cierto, en esa última bajada no me pequé un morrazo importante de casualidad, porque al llegar a la base, lanzado, casi me empotro con una valla y tuve que «aterrizar» antes del golpe. De allí decidimos subir otra vez al Pic Cubil, y Rafa se animó a hacer el descenso del Mirador, una pista negra paralela a Moretó, que resultó ser mas atractiva que la anterior, que ya habíamos recorrido en otras ocasiones. Rafa se quitó el miedo y los dos disfrutamos de lo lindo.
Cortalet y luego LLop, que nos acercaron a la zona deseada pero un punto más bajo de lo necesario (Rafa insistió en que era el recorrido correcto, pero no lo fué), por lo cual al terminar Llop tuvimos que tomar un nuevo TS, Solanelles, que nos subió a la cima de la pista de la Copa del Mon, donde ya, tras bajar por la negra de Mufló, llegamos al punto de encuentro. Cabe señalar que a esas horas, como en días anteriores, la pista contigua (roja) llamada Esparver, estaba cerrada porque es donde diariamente por las mañanas se viene entrenando el equipo de esqui, y no queda liberada hasta después de las 2 ó 3 de la tarde. Mas tarde, tras la recuperación de fuerzas, ya pudimos bajarla en un par de ocasiones porque es una pista muy atractiva y bien cuidada. Hoy incluso en ella hicimos algunos videos. Durante el descanso para recuperar fuerzas se incorporaron al grupo otra familia de Ourense (Ana, Jose y su hijo Miguel) que vienen a pasar unos días de esqui en Andorra.
Ya de regreso al hotel, y tras la ducha de rigor, salimos a dar una vuelta y tomar una cerveza con el grupo de Marco. Estuvimos en la cervecería de la calles Meritxell, pero solos Rafa y Yo, porque ellos no se enteraron de la convocatoria hasta tarde. Y como queríamos despedirnos de ellos, al final bajamos a su punto de encuentro habitual (un barucho regentado por unos gallegos), antes de ir a cenar.
Y entrando ya en lo que concierne a esta tercera jornada, hoy la aplicación de Endomondo dice que hemos recorrido 44,85 kms a los que habría que añadir al menos otros 6 km en los que se me olvidó reactivar la aplicación. Por tanto, estaríamos en que hemos hecho alrededor de 30 kms de descensos. Y si ha sido menos que ayer se debió a que a primera hora nos retrasamos en comenzar porque estuve buscando, probando y al final comprando botas nuevas, ya que las mías tras 20 años ya me empezaron a crear problemas y para esquiar bien es fundamental que el equipo sea el adecuado.
Pero para ello tuvimos que dar un montón de vueltas ya que despues de subir en el telesilla que lleva a lo alto, bajamos por la pista de Os, muy larga, que lleva a la base de Soldeu para alli montar en el TS Debutants que nos llevó a lo alto de Soldeu. De alli bajamos hacia el TS Solana, pero estaba cerrado, con lo que tuvimos que cambiar el recorrido llegando de nuevo a la base de Soldeu, y volver a montar en el mismo telesilla. Ya de nuevo en lo alto, hicimos dos bajadas por una pista roja excelente, Torrallardona, a la que se podía también acceder por un arraste instalado a mitad de la pista de Os.
Y como hoy el plan con Marco y compañía era ir a Canillo, y para llegar alli hay que recorrer numerosos remontes que nos eleven a cotas superiores, hicimos Gall de Bosc hasta el final, subimos el TS El Tarter y después de varios recorridos por las pistas altas de El Tarter, nos fuimos ya hacia Canillo, a través del largo TS Llosada, para llegar a lo alto de Tosa de Llosada desde donde tomamos las pistas Oreneta y luego Rossinyol, a través de las cuales accedimos a Canillo. Fué alli donde hoy hicimos la reposición de líquidos y barras energéticas. Esa zona que sufre más de la ausencia de nieve, está ahora especializada en actividades para los niños, y para ello han instalado una larga tirolina, asi como una montaña rusa.
Pero evidentemente no era nuestro caso, y tras el descanso regresamos a El Tarter, para hacer un par de veces la pista negra de Mufló, luego la roja que está contigua, y más tarde otra roja, Miquel. Todas estaban en perfecto estado, aunque con la nieve bastante dura en muchas zonas del recorrido porque aunque lucía un espléndido sol, la temperatura en las zonas altas era fresquita, y soplaba viento. Y aprovechando el día hasta el final, todavía tuvimos tiempo de recorrer
otras pistas rojas que no habíamos hecho como Cucut, antes de dirigirnos al funicular de regreso. En esa línea, ajustando al máximo los tiempos, bajamos Colibrí a toda pastilla y llegamos al remonte que nos debía devolver al funicamp cuando estaban cerrando (eran las 16,45 h) y finalmente pudimos subir y tras un par de pequeños recorridos llegar con tiempo de regresar a Encamp. Sin duda una jornada de nieve muy bien aprovechada.
sino directamente para ir a cenar. Teníamos elegido el lugar, pero en ese tiempo nos llegó un sms de Marco indicando que había localizado un restaurante donde había calçots. Y resultó ser ni mas ni menos el restaurante 120, donde ya estuvimos en nuestro anterior viaje a Andorra, y que no nos ha bía dejado un gran sabor de boca, por lo cual no pensamos en ningun momento en volver. En la anterior ocasión tomamos pizza, que sin duda estaba buena, pero no como para repetir. Sin embargo, después de lo que hemos estado esperando por los calçots, no dudamos ni un momento en ir alli.
Pero tras la primera docena del elemento objeto de la cena, Rafa dijo que no se conformaba con eso y repetimos ración, con lo que al final nos hemos metido una docena de calçots cada uno, eso sí con una salsa romescu exquisita, tanto que la que sobró nos la tomamos con pan.
«Blue», que tampoco estaba malo. Hoy ya no hubo que pedir nada para terminar el vino porque nos lo bebimos con los platos solicitados. Como postre, los ristretos de rigor y un par de
chupitos de Havana 7. Todo para completar en día fantástico, tanto en el objetivo principal del viaje (la nieve) como en el complementario (la actividad gastronómica colateral).
Una vez hecho el recorrido, poco después de las 10,30 h estábamos dispuestos a empezar la jornada de esqui cuando nos sorprendieron Marco y compañía, que también en ese momento llegaban a la parada del Funicamp, ya en las pistas. De modo que, desde el inicio de la mañana comenzamos a esquiar juntos. Para empezar nos lanzamos por la pista del Colibrí (roja) que enlaza con otra de igual tonalidad, la Enradort, por la que ya ayer habíamos circulado. De allí subimos el telesilla LLac del Cubill y bajamos por Moretó en dirección hacia Pas de la Casa, para desde la base de Grau Roig ascender hasta Coll Blanc y ya desde allí comenzar varias bajadas por la Pista Llarga, Menera y otras, todas rojas, que vuelven a la base de Grau Roig. Desde allí hicimos también un ascenso a Montmalús para bajar luego la pista del mismo nombre, también roja, y volver a la base, aunque luego desde alli volvimos a Coll Blanc para acercarnos a una pista muy singular, la Gavaltxa, que baja a Pas. Es una pista roja integrada en medio de varias negras por las que se celebran competiciones.
día en la zona que transitábamos, un poco más allá, en la zona de El Tarter, se había plantado unas nubes que dificultaban la visión y por cuya razón esa zona estuvo cerrada toda la mañana. En las cumbres soplaba el viento con energía, lo que obligaba a abrigarse cuando llegábamos a las cimas de los remontes, pero a medida que bajábamos hacia el valle, el viento desaparecía y la temperatura mejoraba sensiblemente. Asi estuvimos haciendo diferentes recorridos hasta poco más de la una de la tarde, en que nos dimos cita en la cafetería de la base de Grau Roig para recuperar fuerzas. Es decir, tomar la cervecita de rigor, junto a unas barritas energéticas en nuestro caso o unos pequeños bocatas en el caso de Marco y sus compinches.
Asi se nos fué pasando la tarde hasta que ya, cerca de la hora de cierre de las pistas, optamos por regresar hacia el Funicamp. Pero al hacer el último recorrido, por una pista a esas horas llena de bañeras Rafa, que circulaba en cuarto lugar tras Marco y sus cuñados, se despistó ligeramente y en lugar de tomar hacia la derecha para ir al arrastre que nos llevaría al punto de regreso, se despistó y siguió recto y yo que iba tras él, al verle y ver que no tenía forma de regresar, continué hacia él y nos tuvimos que tragar todo el recorrido de la pista Solanelles XL, que se nos hizo dura por lo larga que es, por el cansancio acumulado de todo el día, y porque el final de la pista tenía numerosas bañeras y nos obligaba a esfuerzos adicionales. Pese a todo, terminamos el recorrido y una vez subido el largo telesquí Bordes, pudimos llegar al punto donde tomar el huevo de regreso a Encamp. Ya nuestros amigos, que había hecho el recorrido acordado, estaban en la cafetería de lo alto pero no los vimos y no supimos de ellos hasta horas más tarde.
Y terminada la jornada de esquí, tras las duchas de rigor, salimos a encontrarnos con nuestros este año compañeros de fatigas por las pistas, para tomar unas cervezas. Hoy no tocó descanso previo, y una vez encontrados con ellos hicimos unas gestiones de posibles compras y nos tomamos la cerveza prometida, para posteriormente dejarles a las puertas de su hotel a donde iban para la cena, y enfilar nosotros la dirección de Ca la Conxita, para cenar. En ese restaurante ya estuvimos en nuestra anterior visita a Andorra y allí habíamos cenano unos canelones y unas alcachofas entre otras delicias, asi que repetimos menú. La propietaria, Conxita, se alegró de vernos, le mostramos las fotos de nuestra anterior visita, y departió un buen rato con nosotros. Hay que señalar que esta noche eramos los únicos comensales.
Cenamos las mencionadas alcachofas, un tomate con ventresca que estaba muy rico y los canelones a la Conxita (entiendo que rellenos de algo como la butifarra). Para terminar el vino (un Montsanto, de la zona) pedimos unos trocitos de queso, y completamos el menu con los ristretos habituales. No hubo hoy chupitos, pese a que Conxita nos habría invitado.
De modo que ayer, domingo 2 de febrero, nos montamos en el Audi y caminito de Andorra, a donde llegamos pasadas ligeramente las 7 de la tarde. Fué un viaje muy tranquilo, porque apenas tuvimos tráfico (solo a la entrada en Andorra) y como el tiempo estuvo bueno, los casi 1.100 kms que nos metimos en el cuerpo no nos cansaron en exceso. Y tras los trámites de rigor a la llegada al hotel,
salimos ya ayer tarde a realizar un pequeño recorrido por la citi, porque además se daba la circunstancia de que un buen amigo de Rafa y Elena
también llegaba ayer aqui con otros miembros de su familia, por lo que quedamos con ellos para saludarles y tomar una cerveza antes de ir a cenar.
Cenamos unos rollitos de primavera, muy bien preparados y luego un plazo de «carne a la piedra» con variedades de pavo, pato y buey. El pato excelente y el buey también muy rico. Lo regamos con un Priorato a base de uva Garnacha que dió un excelente juego. Y de remate un par de chupitos de Ron.
Según Endomondo, recorrimos un total de 44,71 kms. de los cuales cabe calcular que las dos terceras partes (es decir, aproximadamente 30 kms) han sido lo que realmente hemos esquiado y el resto los recorridos en remontes. Recorrimos pistas azules, rojas y alguna negra, todas ellas muy amplias y cómodas. Si bien inicialmente estuvimos solos Rafa y yo (Solanelles XL, azul muy larga, luego las rojas Enradorf y Moretó, rojas, espléndidas, que repetimos dos veces cada una, Serra Picos, roja muy larga, y de alli pasamos a Obac Solana, azul, para acercarnos por Miquel Baró (roja) a la Arrosería, una zona de descanso donde habíamos quedado con Marco y familia). Después de reponer fuerzas durante casi una hora
(una buena jarra de cerveza y un par de barritas energéticas), ya con los amigos de Rafa nos dedicamos a recorrer varias veces Esparver (roja) y Mufló (negra), antes de emprender un recorrido que nos traería de nuevo a Encamp a tomar el funicamp de vuelta. Para ello hicimos la Lliebre (roja), Solana (azul) y un par de pistas más que nos llevaron al último remonte que nos dejó a las puertas del
funicamp. Y tras todo eso, regreso al hotel para un merecido relax antes de salir para la cena.
Pero localizamos un sitio cerca de donde Marco nos llevaba, en el que bajo el nombre de Vinoteca con especialidades se escondía un local con diferentes tipos de menus que al final nos generaron una cena espléndida. Unas tapas a base de tostas de sardinas en crudo aderezadas con tomate, una tapa
de creso brie frito con salsa de piña, y como colofón rabo de toro, que estaba exquisito (aunque no tanto como el que hace la madre de Elena, segín Rafa). Claro que como yo no he podido probar el de la madre de Elena, me quedo con que este estaba muy bueno, casi tanto como aquel que me comí hace un par de años en Sierra Nevada.
Y como todo ello lo habíamos regado con un vino tinto francés (Santa Lucía), muy bien de precio y recomendado por la dueña del local, para terminar la botella nos pedimos una tabla de quesos, buenos en general pero con uno muy especial, que trataremos de conseguir para llevar. Terminamos como no podía ser de otra forma con los característicos cafés ristretos y un chupito de ron. Todo muy rico.
Y al llegar la calma podemos volver a los hábitos normales, y en mi caso lo primero que hice hoy (después de los recados propios del día 24 de diciembre, claro), ha sido salir a caminar por el paseo marítimo, con un recorrido amplio como a mi me gusta, bordeando la Torre de Hércules por los senderos de tierra, mirando al mar en todo momento y disfrutando de las hermosas vistas que nuestra ciudad nos ofrece.
desde alli rodear la Torre de Hércules y comenzar a divisar la Caracola, recién reinstalada en su antigua ubicación tras las reparaciones de que fué objeto.
Menhires, y el cementerio Arabe, para continuar junto al mar hasta llegar a Adormideras, Club del Mar y de nuevo paseo marítimo para llegar a la zona del dique de abrigo.

En resumen, una mañana perfecta para el paseo, para el deporte, para disfrutar del paisaje, para reconfirmar todo lo que nuestra ciudad ofrece a quien sepa apreciar la naturaleza y convivir con
ella. Y especialmente para dejar atrás, por el momento, los temporales, sabiendo que otros vendrán porque queda mucho invierno por delante, pero confirmando como dije antes que… tras el temporal siempre llega la calma.