Puede resultar un tanto paradójico que,
después de 13 años recorriendo diferentes Caminos, hasta fecha reciente en ningún momento me hubiese planteado acometer el llamado Camino Inglés, que es el que tengo más próximo a mi domicilio.
Y fué a raiz del planteamiento de Mayi de aprovechar este mes de agosto para hacer algún recorrido cuando se me ocurrió que, por proximidad, por corta disponibilidad de días, y también especialmente por el deseo de animar a Ipi y a Fernando a que nos acompañasen, por lo que elegimos el Camino Inglés, y además en su variante corta, iniciando la marcha en A Coruña para llegar hasta Santiago en tres etapas.
Y ajustando nuestras ocupaciones a los días disponibles, decidimos iniciar el recorrido el jueves día 22, para terminarlo el sábado 24 a mediodía y estar de regreso en casa a primera hora de la tarde de ese día.
En definitiva, que el jueves 22 poco antes de las 8 de la mañana nos pusimos en marcha, partiendo de O Burgo, en la zona del Paraguas, para evitar un recorrido de casi 10 Kms por carretera hasta allí, que además de no tener ningún aliciente resultaría un coñazo.
Aunque se auguraban que estos días iban a ser los más cálidos del verano en nuestra zona, la salida a las 8 de la mañana fué con niebla,
y esa niebla nos acompañó durante más de una hora, mientras recorríamos el entorno del río Mero, hasta Sigrás, por cierto
en algunos tramos por carretera y sin apenas arcén. Pasamos junto a la iglesia de Santiago de Sigrás, que tiene al lado una espléndida casa rectoral que en otro tiempo fué hospital de peregrinos. Y desde allí, por senderos y zonas asfaltadas recorrimos un montón de preciosas
y bien cuidadas casas, destacando en esa primera zona los pazos de Drozo y Ancéis, y algo más adelante nos topamos con la panadería Da Cunha,
una de las más conocidas del pan de Carral. Allí compramos un trozo de bizcocho de frutas y nueces para degustarlo mientras caminábamos. Y poco más allá llegamos ya a Sergude, donde hicimos una parada para tomar un refrigerio y hacer un pequeño descanso, máxime teniendo en cuenta que a partir de ahí comenzaba la parte más dura de la etapa.
Y efectivamente los comentarios de la guía no solo lo anticipaban sino que incluso se quedaban cortos, porque comenzaron varios kilómetros de continua subida, a la que había que sumar las altas temperaturas. Pasamos por Cañás, donde coincidió que justamente el camino bordea la casa de Marisol, una señora que trabajó hace años en
casa de Ipi, y de allí prosigue por Sarandóns, y va ascendiendo cada vez más, volviéndose mucho más dura, con temperaturas próximas a los 30 grados, fuertes pendientes, y cada vez mayor aceleración en la tensión arterial de todos nosotros.
Y por fin, terminada la subida, accedimos por As Travesas hasta Hospital de Bruma, donde llegamos cerca de las 3 de la tarde. Aunque no íbamos a alojarnos en el albergue, tampoco habría sido posible porque estaba completo. De modo que, tras sellar las credenciales, pasamos a comer en un bar próximo donde degustamos el Menu del Peregrino (en este caso nos apuntamos al Caldo gallego, con Pollo y Chuletas de Cerdo como segundos, y arroz con leche y natillas de postre). Fué una comida agradable, relajante y que nos permitió recuperar el cuerpo tras la dureza de la etapa.
Tras intentar hacer una siesta al aire libre en un campo junto al albergue ( lo que dificilmente conseguimos debido a que los peregrinos que estaban por alli no paraban de charlar), buscamos la forma de encontrar un taxi que nos acercara al Mesón Novo, en Mesón de Vento que era donde habíamos reservado.
Lo conseguimos poco después de las 6 de la tarde y ya tras arrivar al Mesón, pudimos tomar una ducha y relajarnos en la habitación.
Para cenar no había mucho donde elegir, y terminamos en el Restaurante La Ruta, donde también nos apuntamos al Menu del Peregrino (Melón con Jamón Y ensalada, y como segundos Huevos fritos). Y tras la cena, aunque era todavía temprano, a las 10 de la noche Ipi se fué a dormir para recuperarse y nosotros tres nos dimos un paseeo por el pueblo durante una hora más para bajar la cena y disfrutar de la buena temperatura antes de ponernos a dormir.
Fueron en total aproximadamente 25 kms en esta primera etapa que, sin ser demasiados, resultaron más que suficientes teniendo en cuenta la dureza del recorrido y el calor soportado.
La segunda etapa la iniciamos a la mañana siguiente, levantándonos a las 6,30 h. y con desayuno en el propio mesón sobre las 7. Por cierto que, para conseguir que nos preparasen algo con fruta, un yogur (para unir a los cereales de Ipi) hubo que hacer diferentes gestiones con la camarera y ya dispuestos a desayunar, el camarero del mesón resultó ser un paisanete muy singular, que daba órdenes cual militar chusquero.
Arrancamos la marcha desde Mesón do Vento hacia el sendero que partía de Bruma y ya a partir del momento de integrarnos en él empezamos a ver numerosos peregrinos que provenían del albergue y llevaban el mismo destino
que nosotros. La primera parte del camino es prácticamente llana y habida cuenta de que a esas horas no hacía calor, se circulaba francamente bien y con muy buen ritmo. Pasamos por Ardemil y As Mamoas y en ese recorrido nos topamos con una especie de mini-museo al aire libre donde el propietario de un bar se ha dedicado a coleccionar cosas raras, además de algunas esculturas y sobre todo un amago de dinosauro, del que dejamos constancia fotográfica. Continuando pasamos por Buscás, y a media mañana hicimos un
alto en el Bar O Cruceiro, teóricamente el último lugar donde se podía tomar algo (según los propietarios del bar se encargaron de anunciar en un cartel 1km antes). Allí paramos para tomar algo de fruta, ciruelas y frutos secos y relajarnos un poco a la vez que desaguar aquellos que teníamos necesidad.
Cuando faltaban unos 5 kms para llegar al final de etapa, encontramos un pequeño desvío de la ruta oficial, señalado como «Corredoira-Primitive Way» y como nos llamara la atención, decidimos acercarnos a ver de qué se trataba. Resultó que había un bar cuyo dueño nos explicó que elcamino original había sido literalmente «machacado» con la construcción de la autopista y que desde ese momento se fueron dando diferentes trazados a lo largo del tiempo. Sin
embargo, quedaba un pequeño trecho de apenas 200 mts por los que en su día discurrió el original, justo en sus terrenos. Ahora este hombre pretende construir allí un albergue, que ya tiene iniciado. En todo caso cuenta con un edificio antiguo, ya restaurado y muy bien por cierto, y un espacio alejado de la carretera donde resulta muy grato descansar un rato. También aclaró nuestras dudas respecto a lo cuidado de muchas construcciones a lo largo del recorrido, en el sentido de que hay subvenciones de la Xunta para rehabilitar casas en piedra en los municipios por los que atraviesa el Camino. El mesonero nos señaló, además, un recorrido alternativo al oficial para evitar la carretera durante varios kms antes de llegar al final de etapa. A partir de esa parada, y aun siendo un recorrido sin grandes desniveles, la caminata se hace más dura debido al calor (esa jornada se alcanzaron los 31º) pero aún asi se
fué llevando bastante bien hasta llegar a las proximidades de Sigüeiro, ya que al acercanos al polígono cerca de las 2 de la tarde había un sol de justicia, pocas sombras y sobre todo ganas de terminar la etapa. Ipi cogió la directa y el mando de la marcha y nos hizo ir a todos casi con la lengua fuera. Pero poco después llegamos a destino y nos encontramos con la grata nueva de que el apartamento que habíamos reservado para pasar la noche estaba en el mismo centro del pueblo, era nuevo, estaba muy bien equipado y con una limpieza exquisita, con lo cual nada más acceder a él nos dimos las correspondientes duchas y rápidamente salimos a comer algo.
También en eso tuvimos suerte pues casi frente al alojamiento nos dijeron de una pulpería donde muy amablemente nos atendió una joven brasileira, casada con un santiagués y afincada en Galicia desde hace 11 años. Comimos en unas mesas al aire libre, a la sombra, naturalmente, y nos metimos al estómago unas raciones de pulpo, muy bien preparadas por cierto, y una hermosa tortilla. Los pimientos que inicialmente pensábamos incorporar al menú se descartaron porque la camarera nos dijo que eran grandes y picaban casi todos. Efectivamente luego, aunque no los pedimos, nos ofreció cuatro de muestra y todos ellos estaban eléctricos. Con un postre y unos cafés nos fuimos a recuperar energía con una relajante siesta que en algún caso se complementó con masajes en gemelos y abductores.
Tras la siesta, ya retomadas las fuerzas, un pequeño paseo por Sigüeiro para comprar algo de fruta, unas plantillas para Fernando y Super Glue para el calzado de Manuel, que tras
dos días de marcha y varios años de inactividad amenazaban con despegarse por completo y no permitir llegar con ese calzado a Santiago. También indagamos sobre las cafeterías donde se podía desayunar temprano a la mañana siguiente. Y dado que los resultados no fueron muy satisfactorios, optamos por organizarnos nosotros mismos el siguiente desayuno en el apartamento.
Para final de jornada habíamos programado ya con antelación ir a tomar truchas al restaurante La Cantina, junto a la antigua estación de Oroso. Aunque está a 2,5 km del centro de Sigüeiro, con el permiso previo
de Ipi decidimos ir hasta allí a pié, de forma relajada y tranquila, teniendo en cuenta que era temprano y nos habíamos recuperado de la marcha con la siesta. Al llegar al restaurante, sobre las 8,30 horas de la tarde, había una preciosa luz sobre el verde, que nos animó a fotografiar el momento mientras nos tomábamos unas cervezas en el exterior del restaurante. Finalmente cenamos alli mismo y por supuesto que el emnú estaba compuesto por truchas, pimientos de Padrón y un par de excelentes ensaladas cuya materia prima era de cosecha del propio restaurante. De postre, unas muy ricas filloas caramelizadas y queso con membrillo para la celíaca.
Y como ya se hacía tarde, y no era el caso de regresar caminando, un taxi de la zona nos devolvió al apartamento para pasar la noche. En total, entre la etapa propiamente dicha y el recorrido posterior hasta el lugar de la cena, nos echamos al cuerpo algo más de 27 kms. en este segundo día de marcha.
Y para rematar este mini-Camino,
el tercer día, sábado, volvimos a levantarnos a las 6,30 de la mañana. Conforme a lo previsto la tarde anterior, preparamos un desayuno a base de cereales, yogures y fruta que nos tomamos directamente en la cocina del apartamento antes de iniciar la marcha. Y la caminata la iniciamos poco antes de las 8, con la idea de llegar a Santiago en torno a las 12 o poco después.
A la salida de Sigüeiro, en lugar de continuar por el recorrido oficial que discurre en muchos tramos muy próximo a la carretera, nos adentramos por senderos más amenos y menos concurridos. El día amaneció con niebla, que nos acompañó casi toda la mañana. Al poco de salir y ya en la pista que elegimos nos encontramos con varias cuestas de gran desnivel que minaron un poco las fuerzas. Y aunque no hacía calor, se hicieron duras para empezar la jornada. Ya un poco más adelante, las pendientes se suavizan y aunque continuan subidas y bajadas, son más llevaderas.
Cuando llevamos aproximadamente el 50% del recorrido, el sendero baja hasta la carretera y durante algo más de 1km discurre pegado a ella, tiempo que aprovechamos para hacer una parada en un bar a tomar un café, cosa que no habíamos hecho en el desayuno. Y tras circular otro medio km junto a la carretera, nos volvemos a adentrar en senderos para cruzar lo que han denominado
El Bosque Encantado, un paraje agradable aunque se mantienen las subidas y bajadas. Tras varios kms de marcha, llegamos a lo que señala la proximidad del final de etapa: el Polígono del Tambre. Se hace una parada técnica muy breve, para aligerar pesos, y a continuación pasamos por Boisaca, bordeando el polígono y descendiendo hacia el acceso a Santiago, que se hace junto a la carretera nacional, por San Caetano. Allí, en la iglesia de 
San Cayetano aprovechamos para sellar la credencial y admirar un par de antiguas imágenes y elementos que datan de hace tres siglos, fecha de construcción de la iglesia.
Y a continuación, tomando hacia el centro de la ciudad, discurrimos ya por el cogollo de Santiago, hacia la Algalia, y desde allí bajamos hacia San Martín Pinario para acceder al Obradoiro por el arco contiguo a la catedral, donde no entramos por estar parcialmente en obras de restauración. Sin embargo aprovechamos para hacer todas las
fotos típicas en el Obradoiro, muy animado a esas horas por la cantidad de turistas y pegrinos.
Y cumplido nuestro objetivo de viaje, tomamos dirección a la estación de FFCC, pasando por el Franco, donde realizamos una comida rápida con el menu del peregrino para que nos dé tiempo de llegar al tren de las 14,44 h. que nos traería de regreso a A Coruña.
Esta tercera etapa ha sido en total de unos 18 kms, incluyendo la bajada a la estación.
En definitiva,
todos contentos, los que promovimos el viaje y los que amablemente accedieron a acompañarnos y que han podido comprobar en estos tres dias que no es tan duro, que sí resulta agradable teniendo en cuenta el conjunto de situaciones que se dan, y que casi se están ya apuntando a sucesivas excursiones similares.
Y después de diferentes programaciones, llegó la fecha en la que Julio consiguió juntar a un número significativo de personas para hacer una comida y volver a encontrarse. Esa fecha fué el 2 de abril de 2019, algo más de 45 años después de mi marcha de Ourense.
tras mi ingreso en agosto de 1967 en el antiguo BHA. Así, aprovechando las buenas gestiones de Julio Sotomayor, he tenido la oportunidad de reencontrarme con antiguos compañeros de oficina a los que en muchos casos no veía desde hace más de 45 años.
podrían estar aquí: Santos Alvarez, antiguo jefe de contabilidad, Modesto Piñeiro, jefe de cartera, Juan Gandara, Cesar Quintela, Amparo Amigo y mi amigo de juventud Pepe Luis Cerviño con quien compartí mis años de adolescencia. Con Pepe Luis he vuelto a tener algún contacto pero no nos veíamos desde hace varios años.
pero quienes me recordaban no han dejado de interesarse por mi madre o mis hermanos y sobre todo recordar vivencias con mí padre que también fue compañero de la mayoría. Seguramente es un problema de la edad el evocar recuerdos de esta índole pero para mí ha sido una satisfacción el poder participar de jornadas como esta, donde se rememoran cosas y momentos agradables aunque haya transcurrido tanto tiempo. Seguramente es un problema de la edad, que hace que valoremos aspectos que la gente joven no consideraría de igual forma.
En mi caso se da la doble circunstancia de que yo me fui del BHA un año después de mi marcha de Ourense, pero a pesar de ello los recuerdos permanecen vivos y en una ocasión como esta se actualizan. Y de algunas personas, como es el caso de Manolo Escribano, guardo recuerdos especiales porque juntos compartimos muchos buenos ratos durante nuestra estancia en Madrid en el verano de 1972, ya que pasamos varios calurosos meses mientras desarrollábamos el programa de formación para el curso de oficiales del Banco. Hay una foto que lo atestigua en una jornada de domingo en la piscina.
El día de reyes, a petición suya le mandé un correo con un par de fotos de la cena de Navidad,
y un día más tarde otras dos fotos (por aquel entonces internet era lento y cargar unas fotos era una eternidad). Al recibirlas, Ipi me decía literalmente: «Ahora sí, puedo dormir. Que tengas buena semana.»
Pero previamente el 19 de enero fuimos a coger setas. Muchas, lo que se dice muchas no cogimos, pero Ipi que es previsora, avisó a su hijo Hugo para que comprase setas en el mercado y asi, al regreso de la excursión campestre preparamos las setas en su casa, y allí mismo las cenamos….
añadirme al grupo y asi en los primeros días de febrero (ese añolos carnavales fueron muy tempraneros) nos fuimos a Ourense, haciendo noche en Allariz y desplazándonos luego por Xinzo, totalmente integrados en el ambiente…
Un par de dias antes, en cualquier caso, ya habíamos aprovechado la noche para salir a bailar de discoteca al antiguo Don Pepe. Y también por esos días como yo me iba a New York para un viaje programado para importar los productos de Kevyn Aucoin que David quería distribuir en España, Ipi me regaló una tarde en su casa dándome todo tipo de detalles de lo que valía la pena aprovechar. A propósito de esa visita, en un correo del 8 de febrero, justo antes de mi marcha, yo le comentaba: «Me ha encantado descubrir como «vivías» la descripción de lo que hay que ver en N. York. Creo que debes ser una excelente anfitriona en un viaje. Yo disftruto siempre programando un viaje, un fin de semana, una escapada. Luego, para que los preparativos se tranformen en realidades, hace falta que la compañía en el viaje lo viva con la misma intensidad que lo has preparado (y naturalmente para ello es preciso que previamente exista compañía). Y en estos próximos días, cuando prepare la excursión de cada mañana, veré no solo el mapa sino tu cara mientras me lo contabas y disfrutaré de tu «presencia» en la distancia.
Y a mi regreso, tenemos muchas ocasiones de vernos, teatros, cafés, cine….» Y su respuesta a ese correo era… «Me ha gustado mucho y con algunas de las cosas que pone me he sentido totalmente identificada. Me impresiona tu gran sensibilidad. Te echare de menos.»
Y su respuesta, también elocuente: «Creo que todas las películas se`pueden hacer realidad…..y tu podrías ser para mi esa compañía adecuada..»
aprovechaba mi despertar tempranero para conectarme a internet y ver si tenía alguna misiva de Ipi, y efectivamente me encontraba sorpresas agradables, como esta del dia 10 de febrero: «Yo también estoy durmiendo mal desde que te has ido, sueño contigo, me despierto muchas veces, y como te dije ayer ,parezco una adolescente jajaja. Solo hay una cosa que me preocupa y es que se pueda estropearse nuestra amistad incipiente. No quiero que estés preocupado en mandar ni correos ni sms, solo te tiene que preocupar el trabajo de tu hijo y el disfrutar de la «Gran Manzana». Y si ,el cruce de nuestros mensajes te crea desasosiego no nos mandamos. Ya tendremos tiempo de contarnos cosas y sentirnos próximos. Yo no te voy hacer más sugerencias hasta que tu no te quites la coraza que llevas puesta cuando estas conmigo..Me equivoco? Los sentimientos que se están despertando en mi, no son fruto de un momento bajo por la separación. Tengo las cosas muy claras..»
Y en mi respuesta, entre otras cosas yo le decía..: «Me encanta saber de ti. Si te digo la verdad, estoy mentalizándome de que este viaje tengo que disfrutarlo porque es la primera vez que vengo aqui y no se si volveré, y además está el componente del trabajo de David, que es lo que ahora más me preocupa. Pero de no ser asi, lo que realmente me apetecería es estar ahi.. La primera noche, en Madrid, dormí fatal, y soñaba con el abrazo que te daría al reencontrarme contigo. Ahora eso va en aumento cada día, asi que procuraré tomármelo con tranquilidad, porque lo que de verdad me apetece es verte, charlar contigo, disfrutar de tu compañía….. Asi que voy a dejar de ser recatado y decírtelo claramente…. Y me despedía asi: «Y ahora, después del correo anterior, otro beso muy suave.»
En uno de ellos, respondiendo a lo de la «coraza», le decía : «yo estoy muy ilusionado, de verdad, no te puedes imaginar cómo… Seguramente si me ves con coraza, es porque en las ocasiones que hemos estado juntos, yo no sabía bien como comportarme. Me hubiera gustado desde el principio ser más espontáneo, pero el hecho de habernos conocido hace tan poco tiempo, y la existencia de esa relación tuya con Paco y Elva, que por una parte me ha permitido acercarme a ti, a la vez me frenaba porque temía que me interpretaras mal. Los días de Xinzo me habría apetecido achucharte, y me reprimía de cogerte para sacarte a bailar, en buena parte como te digo por estar con los Pacos y sus mujeres. Ellos te arropan y no quiero que me vean como un intruso… Pero habrá tiempo para todo y si sabemos llevarlo con tranquilidad, seguro que lo vamos a disfrutar mucho. Yo sé que soy un poco cortado en ese sentido, al menos hasta que tomo confianza y me doy cuenta de que no estoy
de más… a partir de ahi actuo más libremente.» Y continuaba en otro párrafo..: «Asi que tranquila, disfruta de estos días de espera, como intento hacer yo (aunque me cuesta la tira, no creas… pensar en que podría estar contigo…). Mira, un secreto, cuando me fui en fin de año a Barcelona y luego me enteré de que la noche de fin de año estuviste en casa de Paco y Elva… me tiraba de los pelos por haberme largado, cuando realmente me habría apetecedido verte. Y no tengas temor, respecto a la reacción al vernos. Seguro que de natural nos sale un abrazo que no veas… al menos yo sueño con ese momento, y no solo cuando estoy dormido, sino más bien cuando estoy despierto y acordándome de ti… es decir, a todas horas. Tengo muchas, pero que muchas ganas de verte. Y no temas, que no soy coco, si me dejas verás que soy tierno de verdad, que procuro esmerarme. Me encantan los mimos (hacerlos y que me los hagan). Vaya, que no tengo abuelas, como ya conoces.»
todos los mensajes que nos pasábamos en esos días pre-encuentro, es facil adivinar como evolucionaron los correos, que se complementaban con llamas telefónicas larguísimas… cuando las circunstancias lo permitían. Recuerdo una en especial, junto a Macy’s de la 34th, aprovechando que David estaba en las oficinas de KA, que durante casi una hora hablamos de lo divino y lo humano y preparábamos el reencuentro. Por esas fechas, las despedidas de los correos fueron también avanzando en intensidad. Asi pasamos de «besines» del 7 de febrero (antes de mi partida, al «te echaré de menos» , a propósito del inicio de mi viaje, y a los «muchos besines tierninos y kariñosones» del 10 de febrero, al «te mando todo mi cariño y todos mis mimos.» del día 12, y al: «Un beso muy amoroso……bueno,….no se si sera demasiado??» de ese día un poco más tarde.
Junto a mi evolución en cuanto a mostrarme ante ella e ir abriendo mi interior, también Ipi se fué liberando de ataduras y tal vez beneficiándonos de la distancia, de que escribir ante el ordenador resulta más facil que decir las cosas frente a frente en esos primeros momentos, Ipi me decía el 13 de febrero la impresión que había ido sacando sobre mí: «Cuando te conocí en casa de Paco, me pareciste Super interesante (físicamente) porque creo que no despegaste los dientes JAJAJA y después cuando fuimos a Pontedeume (que ni me miraste a la cara), lo mismo. El día del concierto te vi más próximo, me gusto tu sonrisa, que te gustara la música. Para mi el día «D» fue el día de la cena en tu casa.Tengo una imagen tuya que, cuando pienso en ti, me viene a la mente y me acompaña. Despues en los días sucesivos cuando me mandabas presentaciones demostrabas tanta ternura y tanta sensibilidad que me parecía mentira que, con lo rudo que te mostrabas, pudieras sentir así. Un beso muy fuerte y, de verdad, con mucho sentimiento. Este sentimiento y la intensidad de los besos no se pueden transmitir verbalmente si previamente no se han dado o no se han sentido.» : Y terminaba el correo con esta afirmación..: «Manuel,seguro que lo que te voy a decir no es ninguna primicia para ti. ERES ESPECIAL»
cuando aqui ya era 14 (San Valentín), yo hacía referencia a que esa fué una fecha a la que nunca había prestado atención especial, pero que en ese año sí tenía una singular significación para mi y a la vez el bombardeo comercial del hecho en USA, hizo que fuera un tema comentado en nuestros correos y que de forma explícita yo la felicitase en esa ocasión… por si tenía algo que celebrar. Y asi pasaron los días hasta mi regreso. Estos son algunos de los comentarios que Ipi me hacía en esos dos últimos días:
«Manuel, estoy como loca por verte. Me siento feliz de poder volver a sentir, creer y confiar. Lo necesito, no puedo creer que todo es falso y que todo es mentira. Espero no decepcionarte y mejorar día a día nuestra relación. Solo te pido sinceridad y si todo se acaba, pues ya esta, que quede por lo menos amistad, que seamos los mejores amigos del mundo.»
del comienzo de una historia que, después de casi 12 años, permanece viva, con la ilusión en todo lo alto, evolucionando como es natural, pero siempre con el convencimiento de que lo que empezó aquel 17 de febrero y se ha reconfirmado un 16 de febrero de once años después tiene todo el futuro….
que tenía ganas de asistir a la Fiesta del Marisco de O Grove. Durante varios días con María José programé algunas actividades, además de la excursión a O Grove, otra a Lugo y una caminata por las Fragas do Eume, hasta el Monasterio de Caaveiro. Y fué durante esa caminata cuando volví a encontrarme con Ipi, que venía invitada por Paco y Elva y junto a Coló, Manolo y una amiga común,
Mercedes que venía con su novio Jorge, nos acompañaron en aquella andaina. En ese momento supe que Ipi por su reciente divorcio estaba falta de amistades con las que salir, ir al cine y entretenerse en su tiempo libre.
Y por esa razón a los pocos días la invité a acompañarnos junto al resto de nuestra pandilla de entonces para un fin de semana en Portugal, aprovechando el puente del Pilar, en concreto a Soajo. Sin embargo y precisamente por tratarse de esas fechas ella tenía una comida familiar y no se apuntó.
una cena en el Chiringuito para la pandilla, a la que asistieron numerosas personas y una de ellas fué Ipi. Fué su primera visita a Castelo. Y a los pocos días en la comida familiar del día de Navidad, volví a saber que Paco disponía de entradas para el concierto navideño de lo que entonces era Fenosa. Como además de las suyas habitualmente le quedaban otras dos entradas que solía dar a Pilar y su ex, le dije
que si era posible en esa ocasión fuese yo el sustituto del ex de Pilar para asistir al concierto. Y así fué como el 30 de diciembre pude volver a encontrarme con Ipi, que en esa ocasión apareció muy elegante, y terminado el concierto nos fuimos a tapear por la calle de la Estrella junto a Paco, Elva, Charo y su marido Paco ya que todos ellos habían asistido al concierto
en el Palacio de la Opera. Yo creo que en esa ocasión, en la que ya tuve muchas más oportunidades de hablar directamente con Ipi fué cuando de algún modo me enganché. Y lamenté haber programado un viaje a Barcelona para ese fin de año, ya que a las pocas horas me fuí. Y el día de año nuevo charlamos por teléfono para desearnos feliz año.
porque el día ha sido excelente en todos los aspectos. Amaneció sin una nuble, y también con ausencia de viento, con lo que se cumplían todos los pronósticos meteorológicos.
Bajando por la roja Pipos, se accede a una cafetería-restaurante que está aislada, en la que organizan cenas singulares. No he ido nunca a esas cenas y tampoco lo haremos en esta ocasión, pero sí tuvimos tiempo para hacer una parada y dejar constancia fotográfica del momento.
horas de la mañana en nuestras pistas fetiche (Escarra, Arándanos, Huegas, La Ralla, Tobogán, Minular y también al final Stadium Huegas). En la primera subida por el arraste de Escarra, mientras rafa bajaba esa pista yo me dirigí a la Pala Escarra, que todavía no había descendido. La primera pala es bastante exigente, la nieve estaba algo más dura, pero accesible, y disfruté con esa bajada. Luego ya juntos, hicimos numerosas bajadas por Huegas, La Ralla, Tobogán, Escarra, y así una y otra vez durante un par de horas o más. Sobre las 2,30 de la tarde hicimos una
parada para aligerar líquidos y tomar unas cervezas acompañadas por los frutos secos que yo llevaba en la mochila.
Es de reseñar la diferencia de esquiadores de hoy respecto al resto de dias precedentes en la presente semana. Hoy, a pesar de la afluencia de nuevos visitantes, el chofer del coche del hotel decía que la estación estaba entre un 15% y 20% de ocupación. Eso hizo que en algunos remontes hubiera que hacer una pequeña cola (prácticamente nula, ya que no tuvimos que esperar). En las perchas de Escarra y Huegas sí que tuvimos que hacer cola con algo de espera, mientras los dias anteriores era llegar y subirse a la percha. Para este fin de semana se espera una afluencia de alrededor de 8.000 personas lo que equivale al 50 % de ocupación. Afortunadamente nosotros no estaremos para padecerlo.
El tiempo buenísimo, con la excepción del miércoles en que nevó e hizo viento desagradable, pero el resto de dias fueron casi de libro. Hemos tenido la oportunidad de conocer todas las pistas, de esquiar por zonas muy variadas, sin esperas, sin incidentes, y disfrutando en todo momento del deporte y de la sensación de libertad e integración en la naturaleza,
Al llegar a la estación ya pudimos ver que era mucho más reducida que Formigal. En la primera subida en el huevo, que lleva desde la base a la zona de Petrosos, un paisano que me acompañaba me comentó que aquella era una «estación muy familiar» y es cierto porque aunque tiene buenas pistas es mucho más reducida. De la parte alta del huevo decidimos continuar a la parte más alta de la estación, para lo cual tomamos el Ts Sabocos y desde allí subimos por el Ts Javier Escartín a la zona alta, para empezar a bajar por una pista azul (Senderos) probando el estado de la nieve. De allí subimos el Ts Corona de Aragón y desde lo alto bajamos por otra azul (Ibón de Asnos).
Repetimos la subida para tomar la misma pista aunque cambiando a mitad de recorrido a otra roja (Los Asnos) que estaba muy bien. Una vez cogida confianza, volvimos a lo alto de Corona y bajamos por otra roja (esta bastante más dificil) La Ripera, que nos dejaba un poco de lado, por lo que para volver al Ts Corona hubimos de coger una percha (Ibón de Sabocos) muy corta, pero que nos permitía salvar el desnivel necesario. Repetimos varias veces las subidas a Corona y Javier Escartín, para otras tantas veces recorrer Los Asnos, Cuartalé e Ibón de Asnos, hasta que
ya un poco aburridos de esas pistas optamos por volver a la zona de Petrosos a través de Hoz de Jaca y Fobas para movernos por las tres pistas que están frente al huevo (Mandilar, Pala Fobas I y II. El estado de esas pistas era tan bueno, y nos gustaron tanto que por alli pasamos más de dos horas recorriendolas, de forma repetitiva, haciendo videos, disfrutando de ellas y sacando algo nuevo en cada uno de los recorridos. Nos hicimos ya habituales de las perchas Fobas I y Fobas II. Son pistas rojas, pero con la nieve perfecta, que subyugaron a Rafa de forma singular, tanto asi que
ya incluso despúes de una parada para tomar unas cervezas (y una pizza) y antes de volver a la base de la estación, quiso que repitiésemos varias veces Fobas II. Asi nos dieron cerca de las 4 de la tarde, hora en que decidimos finalmente terminar. Y como queríamos bajar la pista
más larga (El Estrimal), una roja que lleva hasta la base de la estación, alla nos fuimos. Lo malo es que a esa hora la pista estaba impresentable, con la nieve en un estado lamentable, lo que hizo que la bajada fuese, además de muy larga y lenta, cansina y agotadora.
aligerados de botas y demás, decidimos subir hasta la zona del balneario, para visitarlo. Es una subida larga, por una carretera estrecha y muy sinuosa y curiosamente el balneario está casi vacío. Allí vimos que los chicos del colegio Peleteiro a los que por la mañana encontramos esquiando en las pistas, estaban alojados en el hotel. Después de un corto paseo y tomar un refresco, ya regresamos a nuestro hotel en Formigal.
Dedicamos el tiempo de descanso en la habitación a revisar los videos que nos hicimos hoy, alguno de los cuales está francamente bien. Se ven los progresos que hicimos en estos dias. Y después de una ducha refrescante para salir, nos fuimos a la calle, donde pese al cielo despejado y que la temperatura era de 1 grado, la sensación era de mucho más frio debido al viento.
copos muy suaves, y aunque no ha sido una gran nevada, sí que ha servido parcialmente para poner una fina capa de nieve polvo que mejorará el estado de las pistas.
estaba complicada, a medida que bajábamos se iba mejorando. Una vez abajo, volvimos a subir en le mismo Ts y cambiamos de zona, bajando por Pico Royo para acercarnos a la zona que teníamos sin conocer, la de Pico Tres Hombres, que es la cumbre de la estación (2.278 m.). Para ello, después de bajar Pico Royo continuamos por Izas hasta subir el Ts Cantal y desde alli ir por Rio hasta la base del Ts Crestas que nos subió a la zona alta. Lo malo es que allí soplaba una barbaridad, el viento y la nieve golpeaban la cara, y la visibilidad era mala. Por tanto bajamos con cierta dificultad, y decidimos cambiar de zona a otra más tranquila.
Tras volver a bajar Pico Royo, y después de hacer una parada para tomar el caldo de media mañana (hoy no se podía disfrutar del sol y fué una parada más corta), nos fuimos a los arrastres de Escarra y Huegas para repetir varias bajadas por esas pistas, en excelente estado, aunque en las partes altas el viento era fuerte y la ventisca molestaba en la cara. Y luego, para continuar la jornada, bajamos Izas, subimos el Ts Cantal y volvimos a los arrastres y silla de Tramacastilla y Crestas para volver a bajar por Descenso y El Bosque. Esta última no pudimos recorrerla por estar cerrada y bajamos por Tres Hombres, no sin antes sufrir en la cima a causa del viento y la nieve que golpeaba fuerte en la cara. Tampoco la visibilidad era buena.
donde planeábamos degustar su menú gastronómico que solo era posible tomarlo a mediodía.
menú variado (3 entrantes-tapas, 2 medios primeros y 2 medios platos fuertes, además de 2 postres),
muy completo y bien estructurado, con una atención exquisita, y lo regamos con un vino de autor de la zona, que resultó bien, aunque nos gustó más el de la cena de ayer.
Ya por la tarde, descansamos en el hotel hasta algo mas de las 9, en que salimos a tomar unas cervezas y un ligero acompañamiento, ya que al haber comido fuerte hoy no procedía una cena consistente. Hacía más frio que en dias anteriores. Mientras las noches previas estábamos en torno a los 2 grados o 6 grados, hoy al salir había 0 grados.
con la diferencia de que hoy el viento era prácticamente inexistente, mientras ayer soplaba a casi 20 Km/h.
pista Batallero a la zona de Portalet. Tras batallero, cogimos el Ts Espelunciecha para desde lo alto bajar ya la Rinconada (pista azul) y volver a la base, haciendo nueva subida en el mismo telesilla para realizar la bajada por la pista roja que tenía un aspecto excelente. Esa pista, con el mismo nombre del ts, nos gustó a los dos, ya que ambas pistas a primera hora de la mañana estaban con nieve en perfecto estado. Tras una tercera subida, valorando la posibilidad de acceder al Ski-Track, finalmente volvimos por la pista azul a la base, para cambiar a la zona de Anayet. Ya en la base, volvimos al Ts Batallero, y desde lo alto tomamos la pista azul de La Glera, que ayer cuando
la pasamos, ya tarde, estaba en un estado lamentable. Bueno, pues hoy pese a ser temprano, seguía igual de mal, lo que da idea de que no fué pisada durante la noche.
característico caldo caliente y unos frutos secos. Tras el parón, subimos el pequeño Ts Culvillas, que lleva a la zona donde están unos bungalows tipo iglú muy originales, que seguramente se alquilan. La pista que baja desde allí es pequeña y nada especial. Y después de esos recorridos por las zonas de Portalet y Anayet,
Rafa sugirió cambiar a la zona de Izas, donde ayer disfrutamos un montón.
Por esa razón desde lo alto de Anayet, a través de la azul Pico Royo bajamos a Sarrios para dirigirnos a los arrastres Lanuza, Escarra y Huegas, que nos permitieron recorrer todas las pistas rojas a las que dan acceso ( Lanuza, Escarra, Arándanos, Huegas y Tobogán) por las que hicimos numerosos descensos. Es la zona que yo recordaba como más atractiva de mis anteriores estancias en Formigal y hoy Rafa coincidió conmigo en que es tal vez lo mejor de aqui. Pese a que ya eran entre las 2 y las 3 de la tarde, la nieve estaba espléndida y las pistas son sumamente atractivas. Exigentes, pero que generan satisfacción al recorrerlas. Y cuando ya superábamos las 3 de la tarde y antes de que el cansancio y el previsible deterioro de la nieve en las diferentes zonas nos fueran a generar un mal final de jornada, optamos por bajar Izas hasta la base del Ts Collado para, una vez subido a lo alto, regresar a Anayet donde podíamos esperar al coche del hotel, sin prisa mientras nos tomábamos unas cañas.
Ya en la zona de Anayet, efectivamente nos tomamos unas cañas con unas rabas y luego frutos secos y nos relajamos en la espera del coche, que nos recogió hacia las 4 y cuarto y nos trajo de regreso al hotel. Y una vez en la habitación, hoy me decidí a probar la calidad del spa, que resultó ser interesante. Allí, primero en la piscina con chorros, luego con el jacuzzi y finalmente con sendas pasadas por el baño turno y la sauna, me permití un relativo relax, mientras Rafa se dedicaba a una siesta en la habitación.
anchoas del cantábrico con pan de cristal, para continuar con Tacos de carne roja con salsa estrogonof, y de postre un surtido de quesos de la zona. Para acompañarlo, nos recomendaron un vino de autor de la zona, Mipanas,
que resultó ser una excelente elección. Todo de la mejor calidad, y si tuviésemos que calificar, el queso lo
menos llamativo, pero un 10 para el vino y para el resto de platos.
cenábamos se disputaba el partido entre Juventus y At. Madrid, no tomamos café en el restaurante y nos vinimos a tomarlo, junto a un digestivo, a los salones del hotel, donde rematamos la velada de una jornada fantástica, y además con las expectativas según la meteorología de que mañana o quizás esta noche, caerán algunos copos de nieve que mejorarán el estado de las pistas. Estamos en ello y mañana veremos si los pronósticos se han cumplido.

Tras pasar una buena parte de tiempo por ahi, decidimos ir a descubrir las otras zonas de la estación. Asi que volvimos a subir, a través del telesilla Collado, a la parte alta que da acceso a Anayet. Bajamos una vez la azul Anayet y luego otra vez la roja Midi, Y ya puestos a descubrir, decidimos llegarnos a la zona de Portanet, mediante el ts Garmet.
del mismo nombre, ya tomamos el regreso a nuestra zona de orígen, bajando La Glera, también en estado lamentable como todas las
que recorrimos a continuación para llegar al punto de partida. Asi, despues de subir el ts Anayet, bajamos por Pico Royo (otra azul) para llegar a Sarrios, bajar por Izas y tras retomar el ts Cantal acceder al Rio, en estado superlamentable y a duras penas conseguir regresar a Sextas. Allí, mientras esperamos la hora del coche de regreso al hotel, una cervecita.
En definitiva, una excelente jornada de nieve pero de la que el final fué peor de lo esperado debido a que la nieve a partir de las 3 de la tarde deja bastante que desear, por el estado de las pistas y la propia calidad de la nieve, ya hecha una pasta.
Con las recomendaciones que ayer nos dió uno de los camaremos del hotel, terminamos hoy cenando en Grajos, una pizzería de la plaza. No estuvo del todo mal, pero bastante peor que ayer. Nos limitamos a unas alitas de pollo bien condimentadas con salsa BbQ y una pizza. Un ligero postre y unos cafés con chupitos de ron.
Como ya es norma en los últimos años, Rafa y yo nos organizamos para buscar una estación que nos permita dedicar una semana a lo que nos gusta, combinando unas jornadas de esquí con unas noches gastronómicas. Y en esta ocasión, tras los pasos por Baqueira, Andorra y Sierra Nevada, nos hemos venido a Formigal. 
Y ya en el hotel, nos hemos instalado, hemos realizado los preparativos para empezar mañana a buena hora y después de indagar sobre los bares y restaurantes recomendables,y tras tomarnos un pequeño relax con
unas cañas en la cafetería del hotel nos hemos ido a comprobar si las recomendaciones eran adecuadas. Y efecivamente, hemos empezado por el Buho’s, un bar de tapas donde hemos podido degustar unos ricos torreznos, unos cardos con salsa de almendra y una rica hamburguesa, todo ello regado con una botella de Somontano y rematado con un par de ristretos preparados por una camarera italiana muy simpática
. Y lo mejor fué que la factura resultó de lo mas adecuado a nuestra economía.
a la habitación, otro café mientras veíamos terminar el partido del Madrid a través de la TV, para que Rafa pudiese degustar algunos goles de los que su equipo le tiene últimamente un poco escaso.