Camino 2017 – Etapa 8: Najera – Santo Domingo

17 de abril. Aunque el albergue de Najera era francamente bueno, la noche no lo fue tanto, porque me desperté sobre las 4,30 y aunque me adormile después, como los madrugadores empezaron a hacer ruido sobre las 5,30 ya poco más aproveche de sueño y sobre las 7 me puse en pie. Y puesto que cuando media hora más tarde salí a la calle todo estaba cerrado, cogi ruta hacia Azofra, que está a 7 kms para ir allí a desayunar. Lo mismo que yo hizo todo el mundo y al llegar a ese pueblo hora y media después, el bar ‘El descanso del peregrino’ donde pare, no daba hecho para atender a los clientes.
Tras el desayuno me di una vuelta por el pueblo, del que guardo un buen recuerdo de mi primer paso por allí, hace 11 años. Había un moderno albergue y coincidió mi llegada con un día de fiesta en el que por la tarde en la plaza repartían vino y pinchos morunos. Ahora Azofra ha crecido y aunque sigue siendo pequeño tiene muy buena pinta.
Hasta allí, el camino es de subida continuada pero lenta y suave, con lo que se lleva muy bien. Además la mañana estaba fresquita y hoy no me quite el polar en toda la etapa. Incluso en las primeras horas fui con guantes. Para llegar después al siguiente pueblo, Cirueña, hay que andar otros 9 kms, siempre en subida que en su mayor parte es suave, aunque cuando faltan 2 kms para llegar, se empina y endurece. Un paisano espabilado ha instalado en el alto una mesa y sombrilla como puesto de venta de bebidas y fruta y le va de maravilla.
Superado el alto, tras un tramo llano se llega a Cirueña, un pueblo minúsculo cerca del cual han hecho un espléndido campo de golf (Rioja Alta Golf Club) y en el entorno de este una enorme urbanización de viviendas y chales (individuales, adosados, pareados..) pero que debe haber sido creada en tiempos de bonanza y ahora la mitad de todo está con carteles de ‘se vende’. Excesos de las épocas de vacas gordas.
Y superado Cirueña, ya se encaran los 6 kms que restan hasta Santo Domingo de la Calzada, mi final de etapa hoy. Aunque respecto a los días precedentes se queda un poco corta, tenía ganas de parar aquí porque este fue el final de mi primera fase en los inicios, y nunca había tenido tiempo de conocer a fondo la localidad, que me parece muy interesante y tiene mucha historia.
La entrada no es especialmente bonita, pues se llega junto a una especie de polígono pero el centro del barrio viejo, por donde cruza el camino hacia la catedral, ya vale la pena. Hay una abadía cisterciense que tambien es albergue de peregrinos aunque yo he venido al otro, mucho más grande y por cierto muy cuidado. Lo malo es que al llegar, el hospitalero me pregunto qué cómo llegaba y al decirle que bien, me mando a la segunda planta. De haber sido más espabilado le digo que vengo tocado para que me dejara en la planta baja y no tener que subir tantas escaleras con las mochilas. Y hablando de mochilas, debo decir que el servicio de Correos funciona muy bien.
Debo indicar tambien que pese a estar ya en el final de la Semana Santa (hoy es fiesta en La Rioja) la afluencia de peregrinos es muy alta. Hoy, que se veía el recorrido a dos o tres quilómetros por delante, en todo momento he podido ver circulando al menos 20 personas. Los extranjeros siguen siendo gran mayoría.
Como tenía ganas de conocer bien Santo Domingo he aprovechado para ver la catedral y enterarme bien de la historia del gallo y la gallina así como ver una exposición temporal que hay estos días. He visto el Parador y los edificios más emblemáticos de la villa. Y como además esra tarde vino a visitarme Zuriñe, mi amiga de Vitoria en cuya casa me alojé cuando el accidente del tren, le pedí que me llevase a conocer San Millán de la Cogolla. Allí pudimos visitar el Monasterio de Yuso, que se considera la cuna de la lengua castellana y, lo que he descubierto hoy, también del euskera, por los mismos escritos. Resultó una visita muy instructiva y además pude luego cenar acompañado.

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Camino 2017 – Etapa 7: Logroño – Najera

16 de abril. Comienzo de jornada con un imprevisto: pese a que fuimos la parada de bus con bastante antelación, no hubo bus, pero no porque no pasara sino porque los quinceañeras que volvían de marcha rompieron una ventanilla del bus y la empresa lo dejo inmovilizado y no precisó cuando enviaba otro. De modo que hubimos de llamar un taxi para que nos bajase a Logroño a desayunar y retomar la ruta. Total, 20 euros menos y tres cuartos de hora de retraso. Pero como esto hay que tomarlo como viene y no cabrearse, pues así empezamos a caminar poco después de las 9 desde el centro de la ciudad.
El recorrido hasta Navarrete se hace atravesando, primero, una serie de parques y zonas verdes de Logroño, para internarse luego por viñedos y campos de cultivo, hasta desembocar en una fea zona, tipo polígono que es la que desemboca en Navarrete. Una vez entrados en el pueblo, parada a refrigerarse y meter algo más al estómago tras 11 kms de marcha. Hecho lo cual, atravesamos toda la villa hasta llegar a la iglesia en la zona donde ya habíamos hecho noche, y a partir de ahí está la salida hacia Najera, nuestro final de etapa previsto.
Hay que reseñar que la de hoy fue la etapa, hasta la fecha, con menos subidas y bajadas. El perfil es de subida hasta poco después de Ventosa, y bajada posterior. Sin embargo la subida es muy larga pero poco pronunciada y se lleva bien y la bajada casi tampoco se percibe.
El día amaneció despejado y así se mantuvo todo el tiempo si bien la temperatura nunca llegó a ser excesiva. Incluso no me quite el polar hasta después de salir de Navarrete, al pasar junto a un precioso pórtico del siglo XII.
Antes de llegar a destino hicimos otra parada en Ventosa, 11 kms antes de terminar. A partir de ahí hice el recorrido prácticamente solo porque Truus se paró a ayudar a una peregrina octogenaria muy menuda que tenía un problema en una bota. Aunque inicialmente me pare y fui a la par un rato, me desmarque pronto ya que iban muy lentas, mientras la buena de la señora (una californiana que vive en New York) le contaba a Truus sus peripecias. No llegamos a saber cuando había empezado la marcha, aunque sí que partió de Saint Jean, y que empieza a caminar cada día poco después de las 5 de la mañana. Va a su aire y se considera un espíritu libre dentro de un cuerpo ya viejo, pero se lo toma todo con una filosofía muy peculiar.
Ahora, ya instalado en el albergue (está al completo, y de hecho otros dos peregrinos que llegaron a la par que nosotros, no tuvieron acomodo), hemos salido a cenar y he visto que está todo abarrotado de gente, porque mañana es fiesta en La Rioja. Además en Najera están con unas jornadas de pinchos y esa llena las terrazas y los bares.
En el sitio que cenamos nos encontramos con otra de las alemanas que iniciaron la ruta con nosotros en el mismo albergue de Saint Jean, y nos contó que ayer, como no tenían alojamiento ni en Logroño ni en Viana tuvieron que dormir en el suelo en una iglesia de Viana y hoy se han metido en el cuerpo 40 kms para llegar aquí.
En fin, que está la cosa complicada estos días, aunque yo mañana no tendré problemas en Santo Domingo, porque el albergue al que voy tiene creo que 220 camas. Por cierto, que Truus me ha dicho que desde mañana va sin final previamente decidido, lo cual a mí me da también la libertad de fijar el destino de etapa sin contar con ella. Seguro que volveremos a coincidir por ahí adelante pero ya sin ir uno sujeto a la opinión del otro. Creo que tanto ella como yo es exactamente lo que buscamos en este recorrido.

“El camino te simplifica, porque cuanto más ligero sea el equipaje menos te agobiara la espalda y mejor experimentarás lo poquísimo que necesitas para vivir.”

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Camino 2017 – 2

Cuando se va a cumplir la primera semana, y tras la marcha de mis amigos franceses, con los que tan bien he congeniado, y con quienes he formado grupo junto a Truus (por cierto, ese nombre es un diminutivo de Gertrudis, puesto que hoy me entere de que su nombre es Gertrudis Elena María), hay que hacer algunas valoraciones sobre lo que supone hacer grupo respecto de viajar solo.
En concreto y con la experiencia de estos días debo decir que no me ha perjudicado para nada el ir en grupo ya que en todo momento he disfrutado de mi “soledad” mientras camino porque mi marcha es diferente de la de los otros y siempre he ido al ritmo que marca mi cuerpo, sin verme en nada condicionado por el ritmo de los demás. No obstante lo dicho, en algunos momentos hemos caminado juntos más de uno, en lo que a mí respecta con Philippe a veces y en otras ocasiones con Xavier o con Truus. Y sin embargo sí que he obtenido beneficios del grupo, por cuanto los ratos de descanso se han convertido en momentos de alegría, comentando sucesos del recorrido, temas singulares de alguno de los participantes o simplemente charlando sobre temas actuales. También me he beneficiado de la posibilidad de tener quien o quienes se ocupan de mis cosas mientras vas al baño, o entras a comprar algo. Y las ventajas de poder hacer fotos e intercambiarlas con los demás.
Con su marcha se abre ahora una situación algo diferente ya que al haber antes dos mujeres, muchos ratos los pasaban juntas y está por ver si la sintonía que en apariencia tengo con Truus en cuanto a los tiempos y ritmos de marcha, planificación de etapas y demás se mantiene o cada uno va a su aire. Y evidentemente también está el hecho de que vamos coincidiendo con otra gente y se puede volver a formar grupo o crear otro completamente diferente.
Y por lo que concierne a mis percepciones hay algo que me está sorprendiendo gratamente: desde que he empezado el Camino es la primera vez que, tras varios días de marcha, y además de etapas largas, rápidas y algunas muy duras, no tengo la menor molestia en los pies, ni en las piernas, más allá del lógico cansancio tras cada jornada, pero que se recupera de un día para otro. Ni siquiera (o tal vez por eso) estoy recurriendo a los remedios antes habituales de la vaselina, el alcohol de romero, las protecciones ínter dedos del pie ni el ibuprofeno. Me limito, en cuanto al cuidado de los pies, al gel para descanso de los ídem, que pongo cada día tras la ducha y que tenía en casa sin usar desde hace 12 años.
En cuanto a la tipología de los peregrinos cada vez es más heterogénea. Ahora que termina la Semana Santa se ve que el porcentaje de extranjeros crece de forma muy considerable y los hay de los lugares más dispares, de todas las edades, y con las más diversas motivaciones por lo poco que he podido averiguar.
Estoy consiguiendo la “desconexión” que buscaba, y eso que hasta ahora, por el tiempo transcurrido estoy en la misma tesitura que la primera vez que lo inicié, 11 años atrás. Justamente a partir de ahora será cuando lo perciba mejor, pero solo con pensar que no tengo que cortar la ruta, ya me siento más libre. Únicamente echo en falta la pareja. Aunque sé que Ipi no está para estos trotes, no dejo de pensar lo diferente que sería este Camino si lo hiciésemos juntos, como veo a otros matrimonios o parejas. La compenetración que se produce es algo importante y en nuestro caso ya lo hemos comprobado cuando el recorrido hasta Finisterre, así que habrá que programar algún otro de varios días sin que sean demasiados.

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Camino 2017 – Etapa 6: Los Arcos – Logroño lo

15 de abril. Tras una noche tranquila y reposada, hoy comenzamos la jornada bien pronto, y como no había donde desayunar cerca del albergue Casa Alberdi, sobre las 7’30 de la mañana nos pusimos en camino, para llegar a Sansol y hacer allí la primera comida del día. Los 7 kms que separan ambos pueblos se hicieron de forma muy cómoda, pues la mañana estaba fresca, el recorrido no era duro, y además aquello parecía una procesión por la cantidad de peregrinos que circulaban.
Llegados a Sansol nos encontramos con la sorpresa de que solo estaba abierta una tienda en la que se podían comprar café, zumos, pan y fruta y embutidos, con lo que allí se formó una media feria porque todos terminamos en el mismo sitio. Como nuestro grupo fue llegando por partes, empecé desayunando yo y el resto a medida que iban llegando. Tras Sansol, superamos Torres del Río que está como 1 km después, donde pude comprar fruta, a precio mucho más asequible de lo que viene siendo habitual (eran 0,30 € la pieza, mientras venían costando hasta ahora 0,80 € donde la tenían disponible).
Y superado ese último lugar, un sube y baja continuado hasta Viana, aunque con una mini parada en medio, junto a una roulotte que está instalada en medio del monte y hace su negocio con todos los que circulamos, que estos días somos muchos. En medio del trayecto hay quien tiene ganas de dejar su impronta en el recorrido depositando algún papel, un lazo, o lo que se le ocurra, con lo que se va generando un medio estercolero.Al final, en cada parada venimos coincidiendo casi los mismos, más o menos tiempo. Hoy allí estuvieron Cristina, la madrileña que va con sus hijos, otra pareja que va con un niño y una niña en una silla, nosotros y varios más de los que no se el nombre pero que vemos cada día. Por cierto, la pareja que camina con la niña en una silla me parece admirable porque deben hacer entre 15 y 20 kms diarios, y el crío que camina no tendrá más de 12 años.
Llegados a Viana, por turnos (yo el primero, Truus un poco más tarde y los franceses algo después -hoy Xavier se atrevió a hacer el recorrido andando-), hicimos una pequeña parada esperando la llegada de la mujer de Xavier, que vino de Burdeos a recogerlos. Y ya con ella, hicimos la travesía de Viana, y junto a la iglesia gótica de Santa María encontramos a los madrileños, que también desde allí terminaban su camino por este año. Y según lo que Xavier les había retado, allí todos juntos nos pusimos a cantar el himno que ellos traían y que repetidamente hemos cantado en estos días. La mujer de Javier grabó en vídeo toda la intervención y nos la mandaran a todos.
Recorrimos la calle principal buscando un lugar donde comer y tras varios intentos fallidos (estaba todo abarrotado), finalmente encontramos el Restaurante Pujades, donde nos sirvieron un excelente menú, al que además al final nuestros amigos franceses nos invitaron a Truus y a mí, que continuamos la ruta.
Debido al tiempo de la comida, la salida hacia Logroño, que hicimos entre grandes gritos de ánimo de Xavier, Anne Laure y Philippe, se realizó más tarde de lo previsto inicialmente. Pero aun así hicimos los 12 kms del trayecto prácticamente sin parar y en tiempo récord, recuperando parte del retraso. Y ya una vez en Logroño hemos hecho un pequeño recorrido, buscando donde sellar la credencial. Pudimos visitar la iglesia de Santiago, pero para el sello encontramos finalmente uno de los albergues que no tenían plaza para nosotros y allí conseguimos el sello.
Para llegar a nuestro alojamiento pensábamos tomar un taxi si no aparecía el bus, y tuvimos la suerte de ver un bus que venía a Navarrete y estaba listo para salir, así que nos salió redondo. Mañana hay bus para bajar a Logroño a las 8, así que iremos ya a desayunar allí. Por cierto, el albergue de Navarrete, muy bien.
Aquí hemos cenado en un pequeño bar cerca del albergue, tras una visita a la imponente iglesia que tenemos enfrente, que por cierto me recordó que la anterior vez que pase por aquí estaba con una boda.

“El Camino de Santiago es parábola y realidad al mismo tiempo porque se hace por dentro y por fuera en el tiempo concreto que duran las jornadas y a lo largo de toda la vida cuando has dejado que el Camino te penetre, te transforme, te convierta en peregrino.”

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Camino 2017 – Etapa 5: Lorca – Los Arcos

14 de abril. Esta noche dormí mas profundamente y me desperté cuando Wolfang, el austriaco,  se levanto para marchar. Eran sobre las 6 y media. Y un poco mas tarde, amanecimos con la novedad de que Xavier tenía una rodilla fastidiada y no podría caminar, por lo que decidió quedarse. De modo que desayunamos en el otro albergue de Lorca y desde allí avisamos a Arturo, el taxista que me recogió a mí en Pamplona, puesto que además el albergue de destino en Los Arcos es suyo, para que pasara a recogerle y llevarle a nuestro fin de etapa.
Empezamos la marcha poco después de las 8 de la mañana en dirección Estella, y como a 4 kms está Villatuerta, un pueblo bonito y que tiene una preciosa iglesia. Desde allí quedan poco más de otros 4 kms hasta Estella, a donde llegue solo y bastante destacado, por lo que hube de esperar un buen rato por mis compañeros de viaje. El camino no pasa por el centro de la ciudad por lo que no pude ver la plaza principal de la que tenía un grato recuerdo de mi anterior paso por aquí.
Desde Estella comenzamos la subida hacia Villamayor de Monjardin para pasar al poco rato por la Fuente del Vino, que está en Irache, junto al monasterio. La fuente es una aportación que hace Bodegas Irache a los peregrinos como recordatorio a lo que en otros tiempos la gente de la zona daba a quienes peregrinaban a Santiago. Y de ahí ya seguimos camino a Villamayor a donde llegamos sobre la una de la tarde, después de pasar por Azqueta, pueblo en el que había mucha gente y mucho ambiente, imagino que debido a ser día festivo. En Villamayor visitamos su bonita y austera iglesia y comimos ligeramente. Como había problemas para conseguír plaza en el restaurante optamos por hacernos nosotros mismos los bocadillos y comimos en una zona habilitada a tal fin.
Y después de comer, continuamos ruta hacia Los Arcos, para donde faltaban otros 12 kms. Aunque hacía calor, era soportable, y por tanto se caminaba bien, y así al cabo de algo más de medio trayecto llegamos al punto donde está la roulette, y allí nos dimos un buen descanso para después de algunos minutos retomar la marcha hacia Los Arcos, nuestro final de etapa. Una etapa que ha sido la más larga de todas hasta la fecha, manteniendo el buen ritmo de los días precedentes.

“El Camino te simplifica porque cuanto más ligero sea el equipaje, menos te agobiara la espalda y mejor experimentarás lo poquísimo que necesitas para vivir.”

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Etapa 4: Zariquiegui – Lorca

13 de abril. Anoche cenamos…. Si a eso se le puede llamar cena (una sopa que era consomé con algunos fideos, un poco de lasaña vegetal y un helado). El albergue sin estar mal era un poco cutre en eso.
Hoy tampoco pudimos desayunar allí (veo que va siendo ya lo normal), de modo que tras tomar una fruta, afrontamos la subida al Alto del Perdón, con un día espléndido y menos frío que ayer. En el alto soplaba el viento con fuerza, pero se estaba bien. Los casi 3 kms de subida se superaron bastante bien y lo mismo la bajada, aunque la velocidad media era menor a la de estos días. Pese a todo, a partir de entonces fui recuperando marcha y cuando llegue a Ugarte, donde espere al grupo para desayunar ya íbamos con la media habitual.
Más adelante, al paso por Obanos hicimos una parada para tomar una fruta, y aligerar la vestimenta puesto que ya hacía calor. A partir de ahí, directos a Puente la Reina, donde tras visitar la capilla del Crucifijo y ver la otra iglesia hicimos otra buena parada en la plaza para tomar una cerveza. Dado que era pronto para comer, continuamos la marcha y finalmente fue en Mañuera donde comimos, por cierto muy bien, en el patio de un albergue. Nos lo tomamos con calma porque se estaba de maravilla y cuando salimos eran más de las 3 de la tarde.
El resto del camino lo hicimos con bastante calor, además de la pesadez de la comida y por esa razón lo que parecían 7 kms se alargaron hasta casi 9, pero como si hubiesen sido 12. En total hemos andado 28,6 kms que no está nada mal. En el acumulado desde mi inicio llevo más de 110 kms.
En cuanto al sistema de marcha continuo yendo a mi ritmo unas veces solo y otras en compañía de Javier, Philippe o Truus, pero aun cuando camino con alguno de ellos, lo normal es que cada uno lleva su propio ritmo y sólo intercambiamos unas palabras de cuando en cuando. Eso sí, en las paradas, las comidas, etc, hay un excelente ambiente de grupo pese a la heterogeneidad de cada cual. Ayer hicimos grupo para lavar y secar la ropa en lavadora-secadora y hoy estamos haciendo lo propio.
Hoy la cena fue temprano y como por este sitio poco hay que ver, ni siquiera después de cenar podemos hacer nada. Este sitio está perdido de la mano de Dios y por no haber casi ni cobertura de teléfono. Menos mal que el albergue tiene wifi, que sin ser muy rápido, permite los whatsap y recibir correos.

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Camino 2017 – 1

Después de cuatro días desde que salí de casa y tras haber recorrido 3 etapas con más de 80 kms de marcha, tengo ya algunas consideraciones para hacer en base a lo vivido en estos días.
> Como primera aproximación decir que me está resultando menos complicado de lo que pensaba, tal vez porque vengo mejor preparado o porque el tiempo es más benigno que en otros recorridos, o por ambas cosas a la vez. Lo cierto es que en esta ocasión con menos cuidados en los pies que otras veces, aunque cada jornada terminó con los pues cansados no he teñido molestias, no hay ampollas, y no le doy otro tratamiento que un gel para descanso después de la ducha diaria.
> Las tres etapas realizadas hasta hoy suman algo más de 83 kms y la media de marcha es superior a los 5 kms/hora y aunque la mochila grande me la transportan, la que llevo conmigo tambien pesa algo.
> La tipología de los peregrinos que voy encontrando es la de personas de edad madura en su mayoría siendo además las mujeres entre un 70 y 75 por ciento del total. En general son grupos de mujeres en torno a los 50 años, parejas de mediana edad o maduritas, mujeres solas y apenas hombres caminando solos. Somos la excepción. En cuanto a las procedencias los españoles son menos de la mitad y entre los extranjeros hay de todas las nacionalidades. Yo la verdad es que en estos días hablo más francés e inglés que español.
> Como particularidades señalar que el primer día encontré nieve en la parte alta, en una zona donde apenas da el sol, aunque en ese trecho la temperatura debía estar por encima de 15 grados. Otro detalle que me llamó la atención es ver unos grupos de jóvenes o no tan jóvenes no peregrinos en zonas donde resultaban extraños. Por ejemplo, en lo alto del Pirineo y junto a un albergue de emergencias me crucé con 4 tipos que más parecían policías que otra cosa. Y un poco más adelante dos motos en una zona donde se supone que no tienen acceso con otros 4 tipos. Todos vestían de negro y cuando los cruce, las motos se volvían por donde habían llegado, quedándose dos de los tipos a pie y en dirección a Francia mientras las motos se volvían hacia Roncesvalles. Y curiosamente al día siguiente he vuelto a ver en un recorrido del Camino a otros dos motoristas en sendas motos similares o tal vez las mismas del día anterior y vestidos sus conductores igual que en la jornada precedente.
> Por lo demás, señalar que aunque he venido solo y estoy caminando a ratos con otra gente (3 franceses y una holandesa), realmente la compañía nos la hacemos fuera de las horas de marcha puesto que durante el tiempo que yo voy caminando no suelo ir hablando con nadie. Pero constató que toda la gente que está en esto viene con una mente abierta, con ganas de conocer a otras personas, desconectar de sus costumbres y descubrir cosas diferentes a las que en su vida diaria viven. >
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Etapa 3 : Larrasoaña – Zariquiegui

12 de abril. Anoche cene en el Albergue San Nicolás, donde se alojaron mis colegas franceses. Aquel sitio es mucho mejor y la cena fue estupenda (sopa de legumbres y escalopes, con tarta de queso helada como postre). En mi albergue la gente se puso a dormir enseguida y hoy empezaron a levantarse poco después de las 6 de la mañana aunque yo estaba ya despierto. Además, como no había calefacción y la ventana estuvo abierta, hizo bastante frío y sin mantas de apoyo. Y hoy como allí no había donde desayunar al menos me pude tomar una fruta y un café de maquina antes de salir.
El arranque estaba fijado para las 7,30 en el puente para salir con los franceses y con Truus. Como llegue algo antes, casi me quedo tieso porque el termómetro marcaba 6 grados. Ellos venían con guantes, y como yo no los traje, me compre luego unos en Pamplona. Philipe y yo salimos delante, por ir más rápido que el resto y caminamos hasta La Parada de Zuriain, un bar que está casi 4 km más adelante y allí los esperamos mientras fuimos desayunando.
Tras el desayuno, nuevo arranque nosotros dos sin parar hasta Zabaldika, un pequeño pueblo que la carretera parte en dos y por el que no haría falta pasar de no ir al albergue. En mi anterior viaje echaba chispas por tener que hacer ese desvío que implica una fuerte subida, pero en esta ocasión lo agradecí porque la iglesia estaba abierta y una señora muy amable nos dio información y un pequeño folleto con algunas consideraciones sobre el camino. Pudimos subir a hacer tocar la campana y hacer unas fotos. Y las reflexiones, que me han parecido interesantes, las iré volcando aquí de día en día.
Continuada la marcha, seguimos hasta Villava y ya desde allí el recorrido hasta Pamplona es casi todo urbano. Como veníamos con mucho adelanto sobre el resto, nos dimos una vuelta por la ciudad hasta la catedral donde estaban con una misa especial y de allí seguimos el paseo hasta la Plaza del Castillo, donde les esperamos en una terraza. Una vez que llego el resto del grupo y hubieron descansado, recorrido por la calle Estafeta y como querían comer cosas típicas, nos metimos en un bar de esa misma calle donde tomamos jamón, queso, tortilla y huevos rotos con ajo arriero, además de unos excelentes pinchos, todo regado con sangría a solicitud de mis compañeros de viaje.

Y finalizada la comida, ruta hasta nuestro destino en Zariquiegui que resultó estar más lejos de lo que decían las guías, y además como está en alto y por la hora el calor apretaba más, se hizo más duro de lo inicialmente previsto. Por cierto que al final hemos venido todos al albergue donde yo había reservado y gracias a ello pude hacer reservas para el resto. Ahora está completo y varios peregrinos que llegaron después han tenido que seguí más adelante.
El albergue está bien. Estoy en una habitación para 6 personas con los franceses y dos ingleses. A Truus la han enviado a otra habitación. Aquí tienen menú para la cena y cenaremos todos juntos. Para el desayuno solo hay una máquina de cafés y poco más.
Como resumen de la etapa, decir que hemos recorrido 30 kms, según Endomondo, aunque teóricamente eran entre 27 y 28, pero hay que añadir los flecos y lo que hemos pateado por Pamplona. Y comentar que aunque hoy viaje acompañado, primero por Philippe y desde Pamplona con Truus, la mayor parte del tiempo vamos cada uno a su ritmo, y solo charlamos cuando hacemos alguna mini-parada para beber, quitar ropa o similar. Seguimos con una media de marcha superior a los 5 kms/hora y aún así se lleva bien. El camino hoy fue parecido al de ayer, tal vez con menos sombras y una parte de recorrido urbano importante pero aun así, agradable en su conjunto.

«El Camino De Santiago no es solamente un trecho que hay que recorrer para llegar a alguna parte, no es una prueba para alcanzar una recompensa».

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Camino 2017 – Etapa 2: Roncesvalles – Larrasoaña

11 de abril. Hoy la etapa comenzó un poco más tarde que ayer, debido que hasta las 8 no servían los desayunos en La Posada. La noche fue buena y aunque estuve viendo tv un rato, dormí suficiente. El desayuno más completo que el de ayer.

De modo que a las 8,51 me puse a andar. Hacia fresquito (frío diría alguien que yo me sé) pero objetivamente la temperatura era de 8 grados, así que al caminar con mi polar fue suficiente y no tuve que llevar más abrigo. La etapa de hoy transcurrió en su mayor parte por senderos entre arboleda y por tanto muy agradable. 

Solo cabe señalar como algo anacrónico el que durante un par de quilómetros el piso es hormigón pero aun así el recorrido de hoy es de los que consideró mejores. Hubo bastantes subidas y bajadas pero aunque algunas son muy pronunciadas, se superan sin problemas. Otra particularidad es que se atraviesan numerosas fincas en las que hay que ir traspasando vallas que imagino están puestas para evitar que los animales se salgan.

Como de costumbre camine solo, pero cuando llegué al lugar donde hay un pequeño recordatorio por un japonés que murió hace años allí haciendo el Camino, me topé con Truus, mi compañera de habitación de la primera noche. Resulta que no es polaca sino holandesa (Holland y no Poland como yo había entendido). Caminamos juntos un rato, hasta que ella quiso hacer una parada y yo continué y poco más adelante me encontré con los franceses, con quienes camine tambien un rato hasta que se quedaron atrás. 

Al llegar yo a Zubiri me pare a tomar algo en un bar donde tenían Estrella Galicia y justo cuando yo salía de allí aparecieron en grupo los franceses y la holandesa, con lo que me quede a acompañarles puesto que según me habían dicho unos y otros tenían pensado terminar la jornada en Larrasoaña, como yo. Con lo cual hicimos en grupo los 5 últimos quilómetros de la etapa.

Hoy, al pasar por la fuente que esta después de Burguete, recordé mi paso por allí hace 11 años, cuando una chica me dio árnica para el dolor y una crema para las piernas, y sobre todo allí aprendí que el camino hay que hacerlo sin rigideces, abierto al devenir de cada día.

Hoy estoy alojado en el albergue municipal de Lasarroaña, que esta aceptable. Como fue aquí donde mande la mochila, no me pareció ético cambiarme al otro que hay, privado, según acabo de saber y en el cual se alojan mis compañeros de etapa aunque luego vendrán a recogerme para cenar juntos.

Para mañana ya he reservado en el albergue de Zariquiegui, una etapa similar a la de hoy.


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Camino 2017 – Inicio y Etapa 1: Saint Jean Pied-de-Port – Roncesvalles

9 de abril. Llegada a Saint Jean con tiempo para coger la credencial en la oficina de peregrinos que está justo frente al albergue Bairail donde me alojo.


Hay 21 personas de las cuales solo 4 son españoles, todos ellos miembros de una misma familia. El resto de diferentes países ( hay suecos, canadienses, franceses, americanos, y de algún otro país). A mi me han alojado en una habitacion con 3 camas, aunque solo dormiremos una polaca y yo.
Para que nos conozcamos mínimamente los hospitaleros montan un show a base de juegos en los que nos pasamos una pelota invisible mientras decimos nuestro nombre, y se hace un brindis de recepción.
Luego ha sido la cena (una crema, ensaladas y tortilla y de postre arroz con leche). Ha servido para hacer algo de charla en grupo. Y como a las 10 se apaga la luz, ahora solo queda prepararse para dormir. Por cierto que mi saco ha quedado en la mochila grande y el hospitalario me ha prestado uno.

10 de abril. La noche se ha pasado bastante bien; leí un rato pero me entro sueño y debí dormirme sobre las 11, con lo que antes de las 5 estaba despierto pero aguanté bien hasta la hora de levantarse. Mi compañera de habitación roncaba, pero se aguantaba. 

El desayuno fue sencillo y a las 8 en punto estaba arrancando la marcha. El día comenzó con niebla y no la deje hasta que fui subiendo. Hice un montón de fotos donde se ve todo el valle cubierto de niebla y en cambio por la zona donde yo circulaba lucia el sol.

La marcha ha sido dura, como era previsible; son 15 km de subida continuada y nunca se ve el final. Cuando creía que había llegado al alto, y empezaba el descenso vinieron 2 km de llaneo y luego otros 2,5 de fuerte subida, que fue lo más duro porque psicológicamente ya no contaba con más subidas. Hice una parada para tomar algo de fruta y luego en la fuente de Roldán repuse agua. He bebido dos litros hoy. Antes de empezar la bajada volví a tomar fruta. 

Y ya los últimos 4 km son de duro descenso, lo que me resultó casi más duro que la subida, por la rodilla y la planta del pie. Durante el descenso me encontré con los franceses de ayer y vine charlando un buen rato con Philipe.


Finalmente llegue a Roncesvalles sobre las 3 y estoy alojado en La Posada. En un rato iré a la reunión de la Colegiata, al final de la misa diaria y regresaré aquí para cenar. Ya, tras la misa, donde han dado la bienvenida en muchos idiomas, vine a cenar a La Posada y coincidí en la mesa con otra familia que viene de Barcelona. Tienen dos niños y empiezan mañana desde aquí.

Ya he programado para mañana alargar la etapa 5 km más allá de Zubiri, de forma que iré recortando camino para llegar si es posible a casa para mi cumple. Pero será lo que sea, y de momento día a día.

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