Outono Gastronómico – Ruta de los Monasterios

Con el buen sabor de boca que nos dejó el pasado año aquel finde que hicimos en octubre aprovechando las ventajas del Outono Gastronómico, este año quisimos repetir la experiencia y para ello, utilizando la multitud de notas que Ipi tiene sobre rutas, miradores, lugares emblemáticos, joyas del románico, etc. etc. etc…, ella misma se encargó de organizar el fin de semana, eligiendo casa rural, menú, y por supuesto recorrido.

Se puso a ello a finales de septiembre y como somos un colectivo numeroso, lo primero que vio era que resultaba difícil encontrar un alojamiento con tantas habitaciones disponibles. Hay que señalar, además, que este año a los fijos del Chiringuito se añadirían otras dos parejas, ya que se lo ofrecimos a Julio y Pilar de Ourense y también María invitó a sus amigos Suso y Carmen. Por tanto, un total de 16 personas y 8 habitaciones, que nos obligaron a retrasar la fecha hasta este último fin de semana por falta de alojamientos disponibles para tanta cuadrilla.

Con suficiente antelación Ipi envió a los asistentes el programa detallado, incluyendo menús a elegir, para lo cual previamente se había dedicado a contactar con los lugares a visitar, restaurantes donde comer, reserva de guías, y, en fin, todo aquello que nos facilitaría a los no currantes poder aprovechar al máximo el viaje. Debo decir que también , por disponibilidad de las visitas previstas, hubo de cambiar el orden del recorrido. Pero todo eso lo explico a continuación.

Monasterio de los Escolapios

Como quiera que no llevamos bus sino que cada pareja se organizaba el viaje en coche por su cuenta, nos agrupamos en varios vehículos en la medida de lo posible, fijando como punto de reunión para iniciar las visitas el Monasterio de los Escolapios, en Monforte de Lemos, el sábado día 20 de noviembre a las 11 horas. La elección de la fecha fue mera coincidencia con el famoso 20-N y no tenía otro tipo de connotaciones.

Puntuales como suele ser habitual, cuando Ipi y yo llegamos al punto de encuentro en el coche con Rafa y Elena, ya la mayoría de asistentes estaban tomando un café en las cercanías, lo que asimismo hicimos nosotros para llevar el estómago y el cuerpo en general debidamente preparado.

Vistas diversas del interior del Monasterio

En los Escolapios, la guía que nos hizo de anfitriona nos explicó con todo lujo de detalles los antecedentes de la edificación, la finalidad con la que fue creada, y la evolución a lo largo del tiempo de su construcción, que se llevó a cabo en diferentes etapas. Hay que señalar que el colegio realmente se denomina «Colegio de Nuestra Señora de la Antigua» y como no es objeto de esta entrada detallar la historia del mismo, para quien pueda estar interesado en conocerla más a fondo puede acceder al siguiente enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_de_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_la_Antigua_(Monforte_de_Lemos)

Torre del Homenaje y Parador

Finalizada la visita inicial de las previstas para ese día, nos dirigimos al castillo de Monforte, que realmente es la conocida Torre del Homenaje y está situada en lo alto de la localidad, junto al Monasterio de San Vicente del Pino, desde hace muchos años reconvertido a Parador Nacional, y donde teníamos encargada la comida de esa jornada. Como parte del colectivo quiso demostrar su buen estado de forma física, la mayoría de los asistentes optaron por hacer el camino a pie mientras otros lo hacíamos en coche, no por falta de capacidad aeróbica, sino pensando en que después de la comida tendríamos el tiempo bastante justo para llegar a la siguiente visita de las planeadas.

Comida en el Parador

Como quiera que la iglesia del monasterio estaba cerrada por obras, con calma realizamos la visita a la Torre del Homenaje y accedimos luego ya al interior del edificio del Parador, donde habida cuenta de que faltaba casi media hora para las 2 de la tarde, hora prevista de la comida, pensamos que era un momento adecuado para tomar un aperitivo mientras nos deleitábamos de las instalaciones. Tras el mencionado aperitivo, ya pasamos directamente al comedor, donde dimos cuenta del menú seleccionado (un variado de entrantes, teniendo como plato fuerte Caldeirada de pescado o Chuleta de Porco Celta). Estuvo bien en general, siendo la caldeirada la elección menos satisfactoria.

Monasterio de las Bernardas, en Ferreira

Como dije, estaba un poco justo el tiempo después de la comida porque a las 4 de la tarde se había programado la visita al Monasterio de Santa María, de las Madres Bernardas, en Ferreira de Pantón, donde nos esperaba la guía que nos acompañaría el resto de la tarde. En esta primera visita nos detalló las características del monasterio, que inicialmente fue benedictino y más tarde pasó a ser cisterciense, siempre atendido por monjas. Hicimos un recorrido por el interior y exterior de la iglesia, y una vez en el interior del monasterio nos invitaron a comprar algunos de los dulces que las monjas elaboran. Yo conseguí la última de las cajas disponibles de almendrados y una caja más de tejas. Ambos productos están francamente buenos, después de haberlos catado ya en casa de forma repetitiva.

San Miguel de Eiré

Terminado el recorrido por el citado monasterio, la guía nos llevó hasta la iglesia de San Miguel de Eiré, también conocido por O Mosteiro. Es uno de los ejemplos más interesantes del románico de la Ribeira Sacra. Formó parte de un monasterio benedictino en el siglo XII, aunque del mismo solo sobrevive hoy la iglesia. Parece ser que para visitarlo hay que pedir la llave a la señora Carmen, una paisana del pueblo que vive junto a la iglesia y habitualmente está junto a ella tomando el aire, como era el caso, si bien en esta ocasión la propia guía tenía la llave.

Santo Estevo de Atan

Y por último, la guía nos dirigió al Monasterio de Santo Estevo de Atán, donde hubimos de hacer visita nocturna, a la luz de una linterna que portaba Rafa y con la ayuda de la luz de los teléfonos móviles. Fue construida a principios del siglo XIII, si bien al parecer en estudios arqueológicos de hace algunos años se localizaron piedras prerrománicas que hoy forman parte de la torre del campanario. Contiene una serie de pinturas murales muy interesantes, algunas de las cuales se conservan en bastante buen estado.

De camino a esta última iglesia pudimos disfrutar de unas preciosas vistas de las vides coloreadas después de la vendimia, que conferían un aspecto precioso al paisaje de la zona.

Terminadas las visitas vespertinas, el paso siguiente era ir directamente a la Casa dos Muros, el lugar seleccionado como alojamiento. Aunque estaba próximo a los lugares por donde nos estuvimos moviendo durante la tarde, el hecho de coincidir con una carretera cortada por obras nos hizo dar un amplio rodeo, con lo cual llegamos a nuestro destino nocturno ya en plena oscuridad. Aprovecho para decir que la casa, aunque no cabe calificarla de deficiente, desde luego no tenía el nivel del Pazo de Buzaca donde nos alojamos el pasado año. Las habitaciones eran menos amplias, y sobre todo hacía frío en general en prácticamente todas, pese a estar los radiadores encendidos, se ve que desde pocas horas antes. La casa se configura en diferentes niveles, por lo cual las habitaciones que ocupamos estaban en dos zonas diferentes.

Casa dos Muros

La cena se llevó a cabo en un amplio comedor, con chimenea, que compartimos con otras dos mesas de otros grupos de comensales. Para esa finalidad se adecuaba perfectamente, pero en cambio a efectos de la sobremesa hubiese sido más adecuado otro tipo de salón, y si bien en alguna de las zonas de la casa había otros salones, pero no estaban acondicionados para acomodarnos los 16 miembros de la expedición. En cualquier caso la cena resultó amena y todavía tras la misma tuvimos tiempo de charlar animadamente hasta que los más dormilones comenzaron a irse a sus habitaciones, camino que poco después tomamos el resto de los más golfos. El menú estuvo bien. Se componía de unos entrantes (croquetas, embutidos, champiñones, revuelto de setas), y como plato fuerte, Costilla de cerdo con ensalada y patatas fritas; también pusieron unos langostinos a la plancha para quienes no comían carne. Y después del postre y cafés, chupitos. A la mañana siguiente, un desayuno a base de tostadas, bizcocho y zumo, acompañando al cola-cao, o café, según los casos.

Mirador de Matacás

Y como quiera que teníamos en mente acercarnos al mirador de Matacás antes de nuestra primera visita de románico, antes de las 10 de la mañana ya estábamos en los coches rumbo al mirador, al que llegamos con una densa niebla que cubría el río, por lo cual la mayor parte de las fotos que se hicieron reflejan esa situación, aunque en el momento de abandonarlo ya empezaba a despejar. Como curiosidad o anécdota, comentar que a punto de arrancar desde allí, recibimos la llamada de la hostelera de Casa dos Muros pidiendo que le mandásemos los DNI de todos porque había omitido tomarlos la noche anterior, y solamente pudimos enviar 15 de los 16 porque una de las integrantes de la expedición «se lo olvidó en casa». Y la petición venía a cuento porque otros huéspedes se empeñaron en decir que uno de sus coches había sido rallado por uno de los nuestros, lo cual no era cierto. Y durante todo el resto de la jornada hubimos de estar mandando videos de cada uno de los coches para demostrar que no éramos nosotros quienes habían rallado al coche en cuestión.

Monasterio de Santa Maria, en Xunqueira

Ajustados de tiempo llegamos a las 12 del mediodía al Monasterio de Santa María, en Xunqueira de Espadanedo, donde la guía nos recibió echando chispas porque contaba con nosotros un cuarto de hora antes para evitar que la hora se juntase con el comienzo de la misa vecinal de las 12,30. Por esa razón, la visita a la iglesia fue realizada a toda prisa y sin casi tiempo de observar nada. Luego, ya fuera del templo, terminó las explicaciones sobre los inicios del monasterio, que se sitúa en siglo XII, al principio como benedictino, para integrarse luego en el císter. Por lo visto es uno de los más visitados de la Ribeira Sacra. Finalizada la visita, como quiera que restaba casi una hora para el momento previsto de la comida, tuvimos tiempo de disfrutar en una terraza del agradable sol matinal mientras la mayoría nos tomábamos una cerveza y el resto se echaban a caminar un rato.

La comida tuvo lugar a poco más de 1 km. de allí, en el Restaurante Prieto, con un menú que tenía como entrantes queso y embutidos, calamares y pulpo, y como plato principal Rodaballo a la plancha para unos y Cabrito para otros. Con postres, cafés y algún que otro chupito. Y al igual que el día anterior, salida rápida para llegar a buena hora a nuestra última visita, el Monasterio de San Pedro de Rocas.

San Pedro de Rocas

Aunque hay antecedentes de vida en grupo en el año 573, en el siglo IX reaparece la vida comunal, y ya en el siglo X se data como monasterio dependiente de Celanova. La particularidad de esta iglesia, que es lo que hay hoy en día, aunque ya sin utilización litúrgica, es que está parcialmente excavada en la roca, con varios enterramientos perfectamente visibles. Está ubicado en un entorno precioso, con un bosque que en estas épocas del año tiene un colorido increíble. Y próximo al monasterio, en pleno bosque, está la fuente de San Benito, según se dice con propiedades curativas para lesiones de piel y similares.

La zona boscosa de San Pedro de Rocas – La fuente de San Benito – Y la parada en Los Caracoles

Y es realmente en ese punto donde damos por finalizada la reunión de grupo, porque aunque prevemos hacer una parada técnica en la Derrasa, ya cerca de Ourense, un par de las parejas asistentes no hacen ese alto y regresan directamente a sus lugares de origen. Esa parada, en la cafetería de Los Caracoles, es definitivamente el punto de despedida para todos, dando por finalizada la excursión de Outono Gastronómico y Ruta dos Mosteiros da Ribeira Sacra, pero con ganas de repetir.

Un sábado excelente

Este último sábado, día 6 de noviembre, nos levantamos sin un plan definido, si bien en la agenda había al menos dos eventos a realizar como eran la asistencia a un partido de futbol y más tarde a un concierto. Pero un sábado bien aprovechado puede dar mucho de sí, y en este caso tuvimos la intuición de aprovecharlo, sobre todo porque amaneció un día precioso después de varios días de mal tiempo.

Mientras desayunábamos a Ipi se le ocurrió que, puesto que a la tarde viajaríamos hasta Ferrol para ver al Racing, se podría aprovechar la salida para hacer un recorrido por alguno de esos lugares que ella tiene en su agenda para cuando se presente la oportunidad. Y buscando en su «libreta de notas» aparecía un recorrido por los Miradoiros de la zona norte de la provincia, entre Cariño y Cedeira que nos iba bien por quedar relativamente cerca de Ferrol.

Vista de Cariño, desde lo alto

De modo que, pensado y decidido, en poco tiempo nos preparamos para tomar la ruta. Acordamos ir directamente hasta Cariño para iniciar desde allí el recorrido, lo que resultó un acierto. Llegados al punto de destino y después de un breve recorrido por el pueblo, nos marchamos hasta Cabo Ortegal, donde ella no había estado nunca y en cambio yo sí que había visitado ya hace 12 años con mis compañeros Bebeuvas. Gracias al precioso sol que nos acompañaba pudimos disfrutar de la vista de los Aguillóns (tres peñascos situados frente al faro) que según se indica en un cartel, suponen la división entre el Atlántico y el Cantábrico, aunque al parecer hay otros intereses que sitúan ese límite en Estaca de Bares. Sea como sea, la panorámica que se divisa desde el faro es excelente a un lado y al otro de esa divisoria. Por cierto que descubrimos que un buen número de personas opinaron igual que nosotros y aprovecharon para ir hasta allí.

Imágenes desde el mirador da herbeira

Regresando hacia Cariño encontramos una desviación que llevaba hasta la zona de los miradoiros, que son numerosos entre Cariño y Cedeira, empezando por los que nos permiten una visión espléndida de Cariño y su zona próxima, y continuando hacia los que nos llevan sobre el mar hacia San Andrés de Teixido y Cedeira. Uno de esos puntos elevados, quizás el más alto (se indica que con sus 64o metros de acantilado es el mas alto de la Europa continental) es el mirador o Garita da Herbeira (también señalado como Vixía da Herbeira), ubicado junto a un impresionante parque eólico donde además soplaba el viento de forma considerable, lo que dada la altura del lugar y pese al sol la temperatura era «fresquita». Desde allí pudimos tomar unas interesantes imágenes de la abrupta costa. Hay que señalar que también la zona estaba bastante concurrida para las fechas en que nos encontramos.

El mirador indicado se encuentra en plena Serra da Capelada, donde a cada lado de la ruta vamos encontrando cantidad de ganado en libertad, fundamentalmente vacas y caballos, con algunos cercados donde los lugareños acomodan a sus reses por las noches. Toda la Capelada es una enorme extensión con una vegetación característica donde afortunadamente los incendios no han estropeado el paisaje.

De camino hacia Cedeira nos acercamos a San Andrés de Teixido, donde decidimos parar para visitar el pueblo, hacer unas fotos y ya de paso comer algo. No nos sorprendió demasiado ver que, al igual que en los sitios anteriores había bastantes visitantes por lo que incluso esperamos un rato para tener mesa en el restaurante elegido, tiempo que aprovechamos para hacer un breve recorrido por la iglesia y el entorno de la misma. Comimos en Taberna Hermanos Bouza, en la terraza, y pudimos degustar unos sabrosos percebes (cogidos en Os Aguillons, según nos aseguró la camarera), unos berberechos fritos (plato típico de la zona, por lo visto) que estaban buenísimos, y un secreto ibérico, también muy bueno. Y unos postres caseros (arroz con leche y requesón con miel). Todo ello con un precio satisfactorio y un buen servicio.

Terminada la comida, volvimos a la carretera para ir haciendo altos por los miradoiros ( Carris y otros) y luego Chao do Pe, desde el cual hay una buena vista sobre San Andrés. Ya posteriormente la ruta nos lleva bordeando la costa hasta Cedeira, una localidad que en verano debe tener mucha vida, a juzgar por las edificaciones que hay en el centro y al lado de la playa, pero que este sábado a esas horas (tras la comida) estaba prácticamente vacía. Pudimos hacer un pequeño recorrido por el pueblo, hasta el puerto, antes de tomar ya la dirección de A Malata, en Ferrol, donde nos esperaba el partido que enfrentó al Racing (el equipo donde Hugo ejerce de fisioterapeuta) contra la UD Logroñes. Por desgracia, o más bien porque jugó mal, el equipo local perdió 0-2, y nosotros nos vinimos hacia A Coruña donde nos esperaba el último de los programas del día.

Soleá Morente, en Filloa

Y ese último programa consistía, nada más y nada menos, que poder disfrutar del directo de Soleá Morente en el Filloa, con un reducido grupo de espectadores y nosotros en primerísima fila. Resultó sumamente agradable este concierto en el que según señaló la artista, era el primero que hacía como «cantaora». Hace un par de años tuvimos ocasión de verla en el Colón, interpretando entonces música «pop», en una actuación que inicialmente estaba prevista en el Castillo de San Antón pero que por causa de la lluvia se tuvo que trasladar al teatro.

Y antes de ir a dormir, habida cuenta de que con las prisas del futbol y el concierto no tuvimos tiempo de meter nada al estómago, unos pinchitos en el Victoria, en la calle de los Olmos, y rematado con unos cafés y chupitos de 1866 en Bocatín, a punto de cerrar.

En fin, una jornada supercompleta, aprovechando el buen tiempo y las ganas de aprovechar al máximo cada oportunidad.

Tudela y alrededores

Con el «leit motiv» de que el Racing de Ferrol jugaba el pasado fin de semana en Tudela y de que teníamos pendiente un encuentro con nuestros amigos zaragozanos Arantxa y Chema, programé un viaje de finde a la zona, y lo hice de forma que Ipi no lo supiese hasta el día de su santo, ya que iba a ser mi regalo por tal efeméride.

Llegado el día del Pilar se lo comuniqué, y tras los mínimos preparativos el viernes día 15 salimos a buena hora para intentar llegar a Tudela a la hora de comer, como asi sucedió. Chemari, el hijo de Pilar, era conocedor del programa, y tenía previsto llegar a Tudela desde Madrid esa misma tarde, y también nuestros amigos de Zaragoza, que se alojarían en el mismo hotel que nosotros y llegarían a la mañana siguiente.

Una vez acomodados en el hotel AC Tudela, ubicado en un antiguo convento y situado en el centro de la villa, como lo más inmediato era comer algo, nos instalamos en el Café Diamante, en plena Plaza de los Fueros, para empezar a degustar los productos de la huerta navarra. Como de productos de temporada solamente tenían los Cogollos propios de la villa y el Tomate Feo, también característico de allí, fue lo que le metimos al cuerpo para esa primera comida, dejando para la noche algo más contundente cuando ya nos acompañaría Chema.

Plaza de los Fueros, en Tudela, donde hicimos nuestra primera comida.

Y después de recorrer Tudela por la tarde, con visitas a los principales monumentos locales y calles de la parte vieja de la villa, dejamos pendiente una visita al interior de la catedral, para hacerla con Chema y nuestros amigos el domingo por la mañana. La cena, después de diferentes intentos de reserva en los restaurantes más valorados por Tripadvisor, terminamos haciéndola en Remigio, lo que resultó ser una elección estupenda, a base de Milhojas de foie, Pimientos Verdes de cristal rellenos, Fantasía de Boletus, Sesos rebozados y Oreja rebozada. Como postre, Torrija y Cuajada.

Primeras visitas por Tudela,

Para el sábado teníamos ya prevista la visita con nuestros amigos a las Bardenas Reales, un paraje que parece mas propio de otro planeta y en el cual, de hecho, se han rodado varias películas y series televisivas aprovechando las peculiaridades del terreno. Es una zona protegida, en una parte de la que está ubicado un polígono de tiro utilizado por las FF.AA. españolas y también ahora por la OTAN. No es de libre acceso, sino que solamente está permitido circular por unas rutas determinadas. El recorrido que nos recomendaban y permitían en el Centro de Información es un circuito cerrado de aproximadamente 34 kms. en los cuales se van haciendo paradas intermitentes para observar aquellos puntos más llamativos. Desde luego es un paisaje idóneo para disparar continuamente la cámara fotográfica y por tal motivo tanto con la cámara del iPhone como desde mi CANON 5D Mark III no me cansé de disparar una y otra vez.

Diferentes aspectos de nuestro paseo por Las Bardenas Reales

Entre recorrido y paradas estuvimos en el parque casi 4 horas y como se acercaba la hora de comer optamos por ir a tomar algo rápido a Olite, cuya visita habíamos planificado para la tarde. Asi que, llegados a destino, localizamos una mesa en la terraza de uno de los bares de la plaza principal y allí hicimos un ligero refrigerio a base de pinchos, pensando en que para la cena estaba ya reservado algo especial en Tudela. La comida fue rápida y dedicamos el resto de la tarde a visitar en primer lugar la iglesia de Santa María la Real, un templo gótico del S-XII, y a continuación el Palacio Real de Olite, un castillo que está totalmente reconstruido y tiene multitud de estancias y torres con almenas de muy diversas alturas. Está contiguo al actual Parador, que en otros tiempos fue el viejo castillo. Yo había estado un par de veces antes en Olite y en las dos ocasiones hice la visita a ese castillo pero no recordaba tales dimensiones. Resultó otra oportunidad para fotografiar el lugar y la villa en su conjunto desde diferentes miradores en las mencionadas torres y almenas. Esta visita prácticamente nos consumió el resto de la jornada.

Olite,

Pero antes de abandonar Olite todavía tuvimos ocasión de callejear un poco por la villa e incluso los más golosos hicieron una incursión en algunas pastelerías para comprar tortas de chicharrón, una especialidad del lugar.

Ya de regreso en Tudela, y antes de dirigirnos a cenar, pudimos comprobar desde el hotel y a través de Footers cómo con algunos apuros de última hora, el Depor ganaba por 1-0 su partido contra el Sanse (San Sebastián de los Reyes).

La cena estaba reservada de antemano en Casa Lola, una sidrería que Arantxa y Chema conocían. Volvimos a degustar los productos tìpicos de la huerta navarra, como son los Cogollos con anchoas, Cebolletas estofadas, Chistorra de Arbizu, Boletus con foie y huevos rotos, Morcilla, y además de un espléndido chuletón de vaca vieja. El restaurante estaba totalmente lleno, lo que justifica la buena valoración que tiene. Y aunque después de la cena hubiese sido un momento excelente para sentarse a tomar un digestivo, nuestros amigos que estaban algo cansados prefirieron ir directamente al hotel, lo que hicimos todos.

Cena de Casa Lola

He de decir que a la vista de lo que estábamos viendo y nos quedaba por ver para otra ocasión, nos planteamos el ampliar en un par de días el viaje y, dado que los compromisos que teníamos para el inicio de semana se podían retrasar, hicimos una gestión en el hotel para ampliar en dos noches nuestra estancia, ya solos (las dos primeras noches tuvimos como acompañante en cama supletoria a Chemari), para aprovechar mejor el desplazamiento puesto que aquella zona está a 700 kms. de A Coruña, y así le sacábamos mayor partido al viaje.

El domingo a primera hora hicimos una visita guiada a la catedral, tras la que nuestros amigos zaragozanos se despidieron y nosotros fuimos a cumplir con uno de los objetivos del viaje, cual era asistir al partido del Racing. Como quiera que además nuestro equipo ganó la contienda por 0-1, y tuvimos ocasión de charlar aunque fuese por unos breves momentos con Hugo, salió todo a pedir de boca. Después del paseo de regreso al centro de la villa, nos paramos a comer en la terraza de Casa Alberto, con invitación de Chemari.

Diferentes momentos del partido Tudelano – Racing

Tomamos Pimientos de Cristal, Pochas, Boletus y Alcachofas, y de postres, Tiramisú y Torrija.

Y después de comer, para aprovechar la tarde, nos dirigimos a Tarazona, una localidad próxima a Tudela, pero que pertenece a Zaragoza, de la que nuestros amigos nos habían hablado muy bien. Y resultó que tenían razón, porque nos encontramos con una catedral impresionante, aunque no pudimos acceder a ella. Una plaza de toros octogonal, ahora utilizada como viviendas, y un barrio judío muy bien conservado, en el que destacan las llamadas «casas colgadas». También el edificio del ayuntamiento es francamente interesante. En fin, una visita bien aprovechada.

Paseo por Tarazona

De regreso a Tudela nos fuimos directamente a la estación de ferrocarril para despedir a Chemari, que regresaba a Madrid. Y nosotros terminamos la jornada volviendo a cenar a Casa Alberto, donde a mediodía nos quedamos con las ganas de probar el Cachopo, uno de los platos singulares del restaurante, después de probar el Ajoarriero, también especialidad de la casa.

El lunes lo aprovechamos para recorrer otros puntos relativamente próximos a Tudela, como Calahorra y Estella. En la primera de las dos ciudades, visitamos la catedral, que francamente nos decepcionó, e hicimos un recorrido por toda la parte vieja entre la que está la antigua judería, encontrando todo muy descuidado y sin prácticamente ningún atractivo. Y casi todo lo contrario fue la visita a Estella, por donde yo ya pasé al menos un par de veces en mis recorridos del Camino de Santiago. Pese a ser lunes pudimos visitar varias de las iglesias más significativas de la villa, recorrer la zona antigua y aprovechamos para hacer una comida relajada en una de las terrazas de la Plaza de los Fueros.

Calahorra yEstella

Ya de regreso en Tudela, buscamos un lugar donde cenar, para seguir degustando productos navarros. Y como quiera que los lunes cierran muchos de los restaurantes, terminamos aterrizando en lugar seguro. Es decir, regresamos al Remigio, donde ya habíamos estado la primera noche. Y fue un acierto, porque estaba todo igual de bueno que la primera vez. Unas Cebollicas confitadas, Pimientos de Cristal y Pochas. Y unos buñuelos para dejar la boca dulce antes de ir a dormir.

Comidas en Casa Alberto, Restaurante Remigio, y Tostas de Estella.

A la mañana siguiente abandonamos el hotel camino de casa, pero haciendo unas paradas por el camino, ya que habíamos previsto parar a visitar los restos romanos de La Olmeda, cerca de Sahagún. Y como quiera que a la ida nos acordamos de los ricos quesos que en otras ocasiones compramos en Sasamón, habíamos acordado también hacer allí una parada intermedia para traer una variedad de ellos. Nuestra sorpresa fue que al acercarnos Ipi, que se informa con detalle de cada visita, descubrió que alli había una iglesia de la que se hablaba muy bien, con lo cual fuimos a verla. Y nuestra sorpresa resultó mayúscula cuando nos encontramos una gran edificación, con un impresionante claustro y todo muy monumental, además de enterarnos de que Sasamón era en tiempos romanos un enclave importante, desde el que se lanzaban los ataques a los territorios cántabros, quedando algunos vestigios de aquella época. Además de la gran iglesia de Santa María de Los Reyes, descubrimos otros restos como un puente romano, un arco que es lo que queda de una antigua iglesia, los restos de una muralla y una ermita que guarda el Humilladero, una columna ante la cual se arrodillaban los peregrinos a su paso por la localidad en siglos pasados. Total, un descubrimiento increíble para nosotros del que nunca habíamos oído nada.

Sasamon

Finalmente, según lo planificado, una parada en La Olmeda, donde imaginábamos unos pequeños restos romanos, pero que resultó ser lo que se encontró de una villa romana de algún capitoste de la época, en la que se conservan muchos y buenos mosaicos, en excelente estado pese al tiempo transcurrido, y sobre los que la diputación palentina ha edificado un moderno edificio para albergarlos.

La Olmeda

En resumen, un excelente viaje que nos ha permitido, además de cumplir los objetivos iniciales de ver a los amigos y asistir al partido del Racing de Ferrol, conocer con un poco más de profundidad la zona de la campiña navarra, degustar sus productos, y disfrutar de unas jornadas que serán inolvidables.

La Torre de Hercules y su entorno

Soy coruñés de nacimiento (un CTV o coruñés de toda la vida, dirían los pijos). Y como tal, un amante de nuestra tierra y de todas las cosas buenas que tiene. Y entre los símbolos de la ciudad destaca a mi entender la Torre de Hércules seguida con menor entidad por el Obelisco y más recientemente por el Milenium.

En la década de los 70 cuando un amigo o amigos de fuera venían a visitarme, siempre incluía entre las visitas a realizar, como no podía ser menos, una subida a la Torre y también cuando el visitante estaba dispuesto a ello, un madrugón para asistir en el puerto a la descarga de pescado y posterior subasta.

Y hace algunos años, concretamente en 2013, organicé una visita para un grupo de compañeros de trabajo prejubilados como yo y mi sorpresa fué que varios de ellos, naturales de A Coruña, jamás habían subido a lo alto del monumento. Aquella visita resultó francamente bien y yo desde entonces he vuelto a ascender un par de veces más.

Ahora en mis paseos matinales me gusta recorrer su entorno observando el mar y disfrutando de la tranquilidad que existe, ya que somos muy pocos quienes circulamos por aquellos parajes, fuera de lo que es el recorrido del propio paseo marítimo e internándome por los caminos y senderos de tierra que bordean la costa, sobre las rocas.

Suelo comenzar el recorrido por un camino de tierra anejo al Aquarium bajo el paseo y que lleva directamente hacia la playa de Las Lapas. Y lo primero que aparece antes de iniciar la subida hacia la izquierda, es el grupo de los Artabros que recuerdan la presencia de esos pobladores en nuestras tierras. Son tres figuras que representan a una mujer, un marinero y un guerrero, como un esquema de la sociedad de esa etapa.

Un poco más adelante, la representación del Menhir Pentacefálico, una escultura con cinco caras que representa a los pueblos provenientes de los cinco continentes a través de mar. Y a continuación, siguiendo con la subida, tres esculturas representativas de las tres cabezas del gigante Gerión vencido. Realizadas con planchas de acero.

Ara Solis

Un poco más arriba, ya en el paseo que rodea a la Torre, encontramos el Ara Solis, un altar del sol en piedra, que apunta hacia Fisterra y que recuerda el culto al sol de los romanos. Existe una leyenda al respecto, según la cual hay un único día en el año en que la línea que separa el mundo de los vivos del de los muertos, que es muy fina, se funde con el mar mostrando el punto donde se acaba el mundo (Fisterra) y ese espectáculo solo se puede contemplar desde este monumento. Y muy cerca de allí, están los restos de algo que debió ser una muralla que rodease el monumento en otros tiempos.

Desde esos restos de piedra se contempla una buena perspectiva del Aquario, en la distancia.

Aquarium – Casa de los Peces

Si continuamos bordeando la Torre por la izquierda, sobre el acantilado, aparece ante nosotros la Rosa de los Vientos, con una espléndida imagen sobre las rompientes.

La Rosa de los Vientos

Rodeando la Torre, al llegar a la entrada principal nos topamos con la escultura de un soldado de la época. Y en la base del monumento están las puertas, realizadas en bronce y con tallas que se inspiran en los mitos y leyendas que existen sobre el faro. Se representa tanto la lucha de Hércules con el gigante Gerión, como referencias a las obras de reconstrucción y reforma de la Torre.

Puertas

Comenzando la bajada por la vía que conduce hacia la rotonda, está a la derecha la Hidra de Lerna, representación de un monstruo acuático de nueve cabezas objeto de una leyenda sobre Hércules, que en un ataque de locura había matado a sus hijos. Como castigo, el oráculo de Delfos le mandó ponerse a disposición del rey Euristeo, que le encomienda doce trabajos. Uno de ellos es matar el león de Nemea y otro matar a la Hidra de Lerna.

Representación de la Hidra de Lerna
Breogán

Al llegar a la rotonda desde la que se iniciaría la subida al monumento, nos encontramos una gran estatua de Breogán, obra de Xosé Cid. En ella aparece el heroe mitológico gallego con su espada y escudo.

A partir de esa rotonda, tomamos la dirección hacia la derecha, donde se encuentran las otras esculturas. Desde allí se divisa una buena imagen de los tres cubos situados en la península de Punta Herminia, en el denominado Monte dos Bicos, que agrupa una serie de petroglifos de la Edad del Hierro con formas geométricas, signos y cruces tallados en la roca. En el saliente de Punta Herminia está también la Caracola, que se ha convertido en un elemento muy representativo de la zona.

La Caracola, con la Torre al fondo
La Copa del Sol

Según algunas informaciones, tanto la Caracola como el resto de símbolos que se han ido ubicando en diferentes lugares del entorno de la Torre, fueron creados a partir de los materiales procedentes de la chatarra generada por el embarrancamiento, incendio y posterior hundimiento del Mar Egeo, que se produjo en diciembre del año 1992 entre la península de la Torre y Punta Herminia. En diferentes lugares de este parque hay varias placas que recuerdan a personas ya fallecidas que participaron en las tareas de salvamento de aquel accidente.

Otro de los símbolos referidos es La Copa del Sol, de acero cortén, que se basa en otra leyenda, según la cual otro de los trabajos de Hércules fué la captura de los Bueyes de Gerión, que vivía en Eriteia (ahora Cadiz) y para evitar cruzar el oceano, le pidió su copa al sol, para hacer el recorrido por las noches.

Continuando el recorrido hacia San Amaro, encontramos la escultura denominada Hercules na nave dos Argonautas, hecha en granito, para llegar un poco más adelante a la zona donde están ubicados los Menhires por la Paz, un conjunto de doce esculturas que representan a la familia, por lo cual hay dos de mayor tamaño que hacen referencia a los padres y destacan sobre las otras diez. Todas ellas tienen un hueco en el centro desde los cuales se puede observar en un sentido la Torre y en otro sentido el mar. Los menhires están situados en dos círculos concéntricos.

Muy próximo a los menhires está el Monumento a los Fusilados, obra de Isaac Diaz Pardo, como homenaje a los fusilados por el franquismo durante la guerra civil. En dos losas de piedra que forman parte del mismo hay inscripciones con sendos poemas de Federico García Lorca y Uxio Carro Alvarellos.

Se completa el grupo de monumentos en esta zona, que se conocía como Campo de la Rata con lo que fué el Cementerio Moro construido durante la guerra civil para enterrar a los soldados musulmanes del ejército regular marroquí fallecidos durante la contienda. En la actualidad se ha reconvertido a un recinto denominado Casa de las Palabras dedicado al diálogo entre las civilizaciones, a través de fragmentos de textos clásicos en varios idiomas relacionados con la historia coruñesa.

Casa de las Palabras (Antiguo Cementerio Moro)

Por último, en esta zona y realizadas sobre la hierba, hay cuatro tipòs de fachadas que señalan la evolución de lo que ha sido a lo largo de los siglos el aspecto de la Torre, tras varias reconstrucciones.

Caronte

Y antes de terminar el recorrido, regresando a la zona de acceso desde el paseo marítimo, tenemos otros símbolos, como son el monumento a Caronte, una estatua en bronce obra de Ramón Conde, sobre otro de los trabajos encargados a Hércules, que consistía en ir al mundo de los muertos (Hades) y traer al perro de las tres cabezas, el Can Cerbero.

La Guitarra

Un poco más adelante, dirigiéndonos hacia la ubicación del Menhir Pentacefálico, encontramos una escultura de tipo cubista, denominada La Guitarra, realizada en bronce por el artista Pablo Serrano, que homenajea a Picasso. Forma parte de una serie denominada «Guitarras o divertimentos con Pablo Picasso, la guitarra y el cubismo».

Antes de abandonar esta zona de acceso, viene a colación comentar un aspecto que me llama la atención. Desde hace unos años se ha levantado en esta zona una caseta de información a los visitantes, que sin duda es de agradecer pero que, a fuer de darle originalidad y supongo que con la idea de internacionalizarla, tiene en su parte trasera una inscripción que, sin ser yo un reputado lingüista, me cruje al verlo. Algún entendido, para que desde atrás se viese en inglés lo mismo que indica por delante ha traducido lo de Torre de Hercules, por «Tower of Hercules», imagino que a través del traductor de google o similar. A mi limitado entender procedería poner «Hercules’ tower»

Por último, y como cierre, un elemento externo lateral del paseo marítimo que inicialmente yo he considerado como un laberinto, pero que realmente forma parte del parque escultórico y que se denomina El Combate, ya que trata de hacer referencia al combate que mantuvieron Hercules y Gerión. Está basado en un cuadro abstracto de igual titulo cuyo autor es Tim Behrens. Es en realidad un estanque.

El Combate en primer plano, con la Torre al fondo.

Expedición Balmis

En mi reciente publicación sobre el paseo marítimo de A Coruña omití, de forma involuntaria, la referencia a un par de símbolos allí existentes que deberían haber sido reseñados. Afortunadamente mi amada Ipi, que me lee y puntualiza, me lo hizo saber y en consecuencia trato hoy de solventar esa omisión con lo que paso a comentar.

Como imagino que es conocido por la mayoría, se conoce por Expedición Balmis a la que, partiendo del puerto de A Coruña, inició en 1803 un periplo por el nuevo mundo, para llevar a las colonias españolas lo que en aquel entonces era la vacuna de la viruela. Evidentemente en aquellos tiempos las vacunas no proliferaban como ahora y las soluciones para aplicarlas tenían que ser imaginativas.

En ese sentido el médico español Francisco Javier Balmis ideó la forma de hacer llegar a los territorios españoles de ultramar la solución para curar la viruela. El sistema empleado consistió en trasladar a un grupo de niños (22) seleccionados entre la Casa de los Desamparados de Madrid (4), el Hospital de la Caridad de A Coruña (13) y otros 5 de Santiago. A uno de esos niños, que no habían pasado la viruela, se les inoculaba una pequeña dosis del virus de la enfermedad para que generase anticuerpos y cada nueve o diez días se repetía el proceso con otro, de forma que con todos ellos se cubría el trayecto de navegación hasta llegar al puerto de destino, donde ya podía comenzar a aplicarse el tratamiento a la población que lo necesitaba.

Imagen de la partida del Maria Pita, desde el puerto de A Coruña.

Junto al doctor Balmis viajaron otros dos médicos asistentes, tres enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de A Coruña, Isabel Zendal Gómez, madre a su vez de uno de los niños implicados en el traslado. La expedición partió del puerto de A Coruña el 30 de noviembre de 1803 en el navío Maria Pita, fletado para la esa finalidad y consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Colombia, Ecuador, Peru, Nueva España y Filipinas, entre el citado año de partida (1803) y el año 1806. En total componían la expedición 37 personas.

Y como recuerdo de todo ello, en nuestra ciudad y más concretamente en el entorno del paseo marítimo existen un par de símbolos que lo recuerdan. El primero de ellos está en el exterior de la Domus, junto a la puerto de acceso al restaurante, en lo que se conoce como el Balcón Balmis, donde hay 12 columnas de granito en su memoria.

Balcón de Balmis, junto a la Domus

Y el otro símbolo es una estatua existente junto a la dársena que rememora la figura de Isabel Zendal con los niños. En su base existe una placa conmemorativa, aunque el nombre de Isabel no aparece. En 1950 la OMS reconoció a Isabel Zendal como la primera enfermera de la historia en misión internacional.

Sobre esta expedición hay abundante literatura, y en concreto entre otras publicaciones, un libro muy ameno, Los Niños de la Viruela, publicado por Anaya, y cuya autora es María Solar.

Un paseo junto al mar

Quienes tenemos el privilegio de vivir en A Coruña y disponemos de la visión del mar casi desde cualquier punto de la ciudad, es frecuente que no valoremos a menudo en toda su extensión lo que tenemos ante nosotros, pero en ocasiones es bueno hacer una reflexión y pararse a pensar en ello.

Y en base a esas reflexiones, voy a comentar lo que veo cada mañana que salgo a caminar por el paseo maritimo ya sea en una u otra dirección desde mi punto de arranque, justo tras el IES Eusebio da Guarda. El arranque, en este caso lo haré atendiendo a las tendencias innatas, es decir hacia la izquierda, en dirección al Portiño.

En primer lugar tenemos una vista general de Riazor, donde en estas últimas fechas las bulldozer trabajaban para preparar las dunas que deberían servir de contención a los temporales, de los cuales en esta pasada semana hemos tenido el primero y bastante significativo.

Caminando hacia las Esclavas, siempre bordeando la playa, llegamos hasta la coraza allí situada, punto desde el que habitualmente se obtienen las mejores vistas del temporal y que estos días ha servido para conseguir un plano general y panorámico de toda la ensenada de Orzan-Riazor, con el mar embravecido. Más adelante pondré como contraste la visión de la misma zona simplemente una semana atrás, con el mar completamente en calma.

Tenemos a continuación, siguiendo bajo el Moon hacia el Milenium, una pequeña playa que usan los lugareños para refrescarse en verano y en cuyas rocas es frecuente encontrar a pescadores asi como a buceadores en la ensenada contigua. Un poco más adelante tenemos una vista de la torre que, en esta ocasión hemos captado con dos gaviotas asentadas sobre un pedestal que ha quedado como recuerdo de la zona antiguamente conocida como Katanga.

Y tras sobrepasar la cetárea divisamos ya el obelisco del Milenium, desde donde estos días se podian conseguir excelentes tomas de las olas rompiendo contra las rocas allí existentes y de la Torre de Hercules al otro lado de la bahía.

Dejando atrás el Milenium, enfilamos la fuerte subida que nos lleva hacia el Pulpo, punto de parada de muchos turistas para fotografiarse con el mar y la Torre al fondo. Y un poco más adelante, la Bola de cristal que nos lleva a lo alto del Monte de San Pedro.

A partir de ahi comienzan a divisarse ya los islotes de San Pedro y continuando siempre por el paseo al borde del mar nos acercamos a la rotonda situada junto a la zona de aparcamiento, donde vemos dos esculturas o monumentos. Es un espacio en el que habitualmente se ubican autocaravanas y coches que se acercan a visualizar la hermosa puesta de sol que se divisa desde alli.

Poco más adelante se termina el paseo actual, bajo la carretera que asciende hacia el Parque de Bens. En esa esquina está situado un pequeño monumento, junto a una placa que recuerda al coruñés que falleció cuando hace ya muchos años el antiguo vertedero se desplomó hacia el mar, arrasando todo lo que encontraba a su paso. Y continuando la bajada hacia el puerto de O Portiño, encontramos otro monumento, en este caso conmemorando a los coruñeses (creo que en número de 17) que cuando las tropas «nacionales» tomaron la ciudad intentaron escapar por mar para evitar ser masacrados. Al parecer solo unos pocos lo consiguieron.

El recorrido antes descrito, desde el inicio, supone algo menos de 5 kms. Y haciendo el regreso por el camino que, bajo el paseo marítimo regresa a la rotonda antes descrita, y ya desde ahi por la misma ruta utilizada a la ida, totalizamos una cifra próxima a los 10 kms, que viene a ser el trazado de la caminata diaria, como queda también señalado en la gráfica de Endomondo que habitualmente utilizo. En el camino de regreso volvemos a encontrarnos con una hermosa vista del Milenium desde donde se localiza el Pulpo.

Esta ruta que realizo habitualmente tiene para mi un encanto especial, de forma singular a diario porque suele haber muy poca gente y se camina muy bien, sin agobios y con toda la tranquilidad del mundo, lo que no ocurre en sábados, domingos y festivos, cuando habitualmente hay mucho más tránsito (en todo caso mucho menos que cuando se toma la ruta hacia la Torre).

Monumento a los Héroes del Orzan

Paso acontinuación cuatro fotos de contrastes, hechas desde la coraza donde se ubican los monumentos a los policias municipales fallecidos años atrás tratando de rescatar a un joven «erasmus», en uno de los múltiples temporales que nos azotan cada invierno.

En un primer contraste pongo una vista de la ensenada de Riazor en dos momentos concretos, con solo 9 días de distancia en el tiempo, pero donde se observa el estado de esa ensenada con mar en calma y con mar brava.

Y en estas otras dos fotos, la vista desde el mismo lugar en dirección a la ensenada del Orzan, tomadas las fotos en las mismas fechas de las anteriores.

Y si, en un nuevo y diferente paseo, partiendo del mismo lugar (parte trasera del IES Eusebio da Guarda), nos dirigimos a la derecha, en dirección a la Torre, el recorrido (siempre bordeando el mar) después de sobrepasar el monumento a los policias ya descrito y fotografiado, nos lleva en primer lugar a pasar junto a la fuente de los surfistas, frente al hotel Maria Pita, y sobre la playa del matadero donde los aprendices de surfista hacen sus pinitos.

Continuando el paseo llegamos a la altura de la Domus, adornada por una estatua de Botero, y tenemos a nuestra derecha el impresionante edificio diseñado por el japones Arata Isozaki que ya es uno de los símbolos de la ciudad.

Una vez dejado atrás el impresionante edificio de la Domus, en la plaza ubicada poco más adelante, hay un curioso reloj de tamaño considerable y muy vistoso que además se mantiene activo y da la hora, aunque en esta ocasión los técnicos encargados de ello se ve que todavía no han tenido tiempo de cambiarla al horario de invierno.

Poco más adelante nos encontramos a la izquierda con la Casa de los Peces o Acuario, que además de sus piscinas interiores donde se ubican multitud de especies marinas de todo el mundo, tiene un par de piscinas exteriores con focas. El acuario se ubica sobre las rocas y obtiene el agua directamente del mar tras un proceso de filtrado. Es muy interesante la visita interior, y si se consigue el acceso, también al recorrido interno donde se puede observar el proceso de cuidados de las variadas especies.

A la altura, mas o menos, de la vía que se aparta del paseo marítimo para acceder al Acuario, nos encontramos a la derecha con una rotonda que aloja una escultura-monumento que no sé exactamente qué representa pero que, vista según se camina, ofrece una interesante perspectiva junto a la Torre como fondo. Y un poco más adelante, a la derecha, un monumento que conmemora la confirmación por el rey Sancho IV en el año 1286 del privilegio de Alfonso IX otorgando en el 1208 a A Coruña la carta de Población, equivalente a lo que sería el título de ciudad.

Poco más adelante nos encontramos, a la izquierda, con un laberinto de pequeños lagos semioculto entre la vegetación, y a la derecha con el edificio de la antigua Prisión Provincial, hoy muy deteriorado y que evito de forma consciente poner aqui. Simultáneamente tiene el paseante, mirando a la izquierda, una impresionante vista de la Torre de Hércules, con la playa de As Lapas debajo.

Si continuamos ruta, pasamos al poco rato por la gran rotonda de la que nace la vía que nos llevaría a la Torre, pero en esta ocasión la dejamos al margen (el paseo por ahi merece consideración especial y será objeto de un capítulo específico con todo lo que conlleva, incluido el parque de los Menhires y demás). Y un poco más adelante, junto a otra rotonda, encontramos a la derecha un monumento a los represaliados de A Coruña y comarca durante la guerra civil. Es algo que de forma habitual pasaría sin ser visto, pero que dejo aqui reflejado.

Ya desde ese lugar se inicia la bajada, dejando a la izquierda el espléndido complejo del Club del Mar para continuar hacia el cementerio, frente al cual encontramos un mural que no se sabe bien a qué obedece pues no tiene ninguna indicación al respecto.

Torre de Control de Tráfico Marítimo

Y a continuación, seguimos caminando hacia el dique de abrigo, dejando a la derecha el complejo de la Universidad, antiguo cuartel hoy reformado y rehabilitado, desde donde se divisa y destaca perfectamente a lo lejos la torre de control de Tráfico Marítimo, en cuya estructura intermedia se reflejan en un dia normal las construcciones ubicadas frente a ella, entre otros el Oceanográfico.

Iglesia Orden Tercera

Un poco más adelante está a la derecha la Iglesia de la Orden Tercera, que se divisa por su parte trasera, junto al museo Luis Seoane, y tras de los cuales medio oculto está el antiguo Hospital Militar, hoy hospital Abente y Lago.

Pasamos a continuación junto al Club Nautico y frente a él, iniciando el nuevo tramo del paseo marítimo que ya accede a la bahía del puerto, el impresionante Castillo de San Antón, hoy Museo Arqueológico Provincial y que a lo largo de los años ha sido utilizado para muy diversas funciones.

Castillo de San Antón – Museo Arqueológico Provincial

Ya dirigiéndonos hacia la dársena pasamos antes frente a las instalaciones de La Solana (ubicadas sobre la antigua playa del Parrote) y desde esa zona se observa a lo lejos la parte externa del Jardín de San Carlos, que en otro tiempo fué la construcción más próxima a las murallas (todavía se guardan algunos restos y en ellos algunos cañones que en su momento sirvieron para defensa de la ciudad.

Jardines de San Carlos

Ya llegando a la dársena se ubica a la izquierda una imagen de la Virgen del Carmen que, a mi modesto entender, tiene bastante poca calidad artística y es más bien un pegote en esa localización, y frente a nosotros nos encontramos con el puerto deportivo, tanto en la parte exterior como en el interior de la dársena.

Desde ahí el regreso de mi paseo se hace ya por el interior de la ciudad, atravesando los jardines de la parte ganada al mar, entre los Cantones y el puerto. Es también un agradable recorrido que de vuelta a casa totaliza entre 8 y 9 kms. dependiendo de si la ruta ha sido hecha bordeando la Torre, bajando hasta las instalaciones de San Amaro después de bordear la ciudad deportiva de la Torre, o simplemente cubriendo la línea del paseo marítimo según lo aqui descrito en esta ocasión.

Y si el paseo o paseos se lleva a cabo en fechas en las que el mar está muy movido como ha ocurrido en la semana anterior, podemos tener antes nosotros visiones como las que dejo a continuación, con olas grandes que al romper dejan imágenes dignas de ser grabadas y exportadas para disfrute de quienes, siendo amantes del mar como es nuestro caso, no tienen la ocasión de verlas en vivo.

Outono gastronómico

Mientras vemos la tele, a Ipi le gusta argallar y brujulear por internet con su móvil buscando cosas y lugares interesantes a donde ir, y por eso es habitual que en mitad de una peli me pregunte

Donde está Santa Comba de Bande? ó por donde está el rio Barosa?

y cuando encuentra algo de su interés lo va anotando en ese cuaderno misterioso que está lleno de rutas, de lugares a descubrir y de cosas diversas que hacer.

Pues bien, dentro de esa dinámica y teniendo en cuenta que a los dos nos va la marcha y también a la mayoría de nuestros amigos, recientemente descubrió un programa turístico promovido por la Xunta que engloba a numerosas casas rurales y va ya por la 14ª edición, aunque nunca habíamos oido mentarlo. El programa consiste, en síntesis, en que las casas rurales acogidas al mismo ofrecen durante varios meses en esta época del año, un plan de alojamiento, desayuno y una cena gastronómica con productos otoñales, por el módico precio de 120 € la pareja, es decir la habitación.

Con esos mimbres, y buscando en su libreta de notas, Ipi organizó un finde de visitas diversas por la zona de Moraña, que consistían en una visita al Parque arqueolóxico de Campo Lameiro, un recorrido por la Muiñada y cascadas del rio Barosa, visita a la iglesia de Los Milagros de Amil y a la mañana siguiente subida al Miradoiro das 3 Rias y aprovechando, descubir y visitar la Porta do Alen (del más allá). Todo eso integrado en la estancia y cena en el Pazo La Buzaca.

Como nuestros amigos del Chiringuito son fáciles de convencer o más bien diría de animar, previa consulta a cada pareja se organizó la reserva en el Pazo indicado para el fin de semana del 3-4 de octubre. Y como el parte meteorológico para esos días era desastroso (ni siquiera con el intento de Julio de asegurarlo), hubimos de cambiar la fecha para el pasado finde, es decir 10-11 de octubre.

Asi las cosas, el sábado 10 cada uno salió de casa a la hora que le pareció adecuado, con la finalidad de llegar al Centro de Interpretación del parque arqueolóxico a las 12 h. puesto que media hora mas tarde teníamos una visita guiada por el parque para ver los principales petroglifos. Como unos son más rápidos que otros conduciendo y orientándose pese al GPS, entre las 12 y 12,30 llegamos la totalidad del grupo al punto de encuentro, y a la hora convenida se inició la visita guiada. Hay que señalar que de las 9 ubicaciones de petroglifos que hay en el parque solamente nos guían a ver 3 de ellas, se supone que los más importantes o representativos, y como colofón nos muestran unas chozas al estilo de las que utilizaban en su día los moradores de esa zona. Dejamos aquí constancia de algunas muestras de todo ello.

Y como no solo de cultura vive el hombre, tras el recorrido por el parque y el estudio antropológico de nuestros antepasados, nos fuimos a degustar a Casa Tito, en el centro de Campo Lameiro, un menú compuesto por Ensalada, croquetas, pulpo y setas como entrantes, y luego como plato fuerte Ciervo, jabalí o bacalao o incluso cocochas de bacalao. El postre, que la mayoría acogió como torrija, dejó bastante que desear. Y tampoco la atención fué la mejor, pero como íbamos con el ánimo alto, no nos dejamos amilanar por ello.

Menu de Casa Tito

Terminada la comida, nuevamente a los coches para ir hasta las cascadas el Barosa. Los muiños la verdad están muy deteriorados y poco tienen que ver, pero en cambio a todos gustaron las cascadas y el paisaje en general, y tuvimos ocasión de hacer numerosas fotos de grupo para el recuerdo. Terminada esa visita, nuevamente a los coches para ir hasta el santuario de Los Milagros de Amil, que a mi personalmente no me causó ninguna impresión especial. Una iglesia de planta octogonal en la que casi lo más llamativo era la escalinata de acceso y la «fauna» asistente a un bautizo que alli se celebraba en esa tarde. Con lo cual, terminado ese recorrido, ya nos dirigimos al Pazo donde nos alojamos, con la idea de aprovechar allí el resto de la tarde.

El Pazo La Buzaca es una preciosidad. Ubicado en el municipio de Moraña tiene unos jardines y unas instalaciones perfectas para disfrutar de una estancia relajada en plena naturaleza. Nos alojamos en la zona de las antiguas caballerizas, y tras un recorrido por los exteriores nos juntamos (con mascarilla, por supuesto) en un salón perfecto para nuestro grupo, en el que había incluso una hermosa lareira en la que podríamos haber asado castañas de no ser porque ya se acercaba la hora de la cena, que tras una comida abundante también iba a ser copiosa.

De copas en uno de los salones
Menu del Outono Gastronómico

En efecto, el menú de «outono gastronómico» tenía dos variantes, cualquiera de ellas excesiva en cuanto a cantidad y de excelente calidad en todos los platos aunque algunos, como fué mi caso, no consiguiésemos engullir la totalidad del menú debido a que todavía no se había digerido totalmente la comida de mediodía. Tras la cena, ya de vuelta al salón, Julio nos obsequió con unos chupitos de ron venezolano que guardaba con mimo en su casa, y lo acompañamos con las gominolas que Rafa se había ocupado de llevar para el evento. Asi, entre comentarios relativos a las visitas de la jornada y otras elucubraciones de las que suelen surgir a esas horas, llegamos a la medianoche, hora en la que incluso uno de los huéspedes instalados en el Pazo vino a pedirnos que disminuyésemos el volumen de la charla, ya que al ser suelos y techos de madera, desde las habitaciones se escuchaban nuestras cuitas. Y dado que somos personas de bien, respetuosos con todo el mundo, acordamos retirarnos e ir cada oveja con su pareja a las habitaciones, convocándonos a buena hora en la mañana del domingo para el desayuno en común.

Tras una noche en la que más de un@ tuvo problemas estomacales y dolor de cabeza, empezamos el domingo con un buen desayuno, y tras él un nuevo paseo por las instalaciones exteriores del Pazo, para dejar constancia gráfica de los jardines, piscina, y demás instalaciones anejas al edificio central. Hay que reseñar que este lugar está muy bien preparado para la celebración de eventos, y en particular de bodas que con toda seguridad se llevarán a cabo cada verano.

En lo alto do Miradoiro
A Porta do Alen

Nuevamente en los coches abandonamos el Pazo, no sin ganas de retornar en otra ocasión ya sea en primavera o verano, y desde allí nos dirigimos a la Serra do Cando, para subir al Miradoiro das Tres Rias, que está en lo alto del monte, donde soplaba un viento increible que justifica la existencia de un gran parque eólico, y desde cuyo mirador se pueden observar las rias de Vigo (con el puente de Rande), de Pontevedra, y de Arosa. Aunque se ven muy a lo lejos, se definen claramente. Allí aprovechamos también para constatar gráficamente la visita, que nos costó bastante debido a que la carretera de acceso es muy estrecha y que en los últimos 5 kms se convierte en poco mas que un sendero de tierra y grava, en el que los coches en ocasiones rozaban los bajos. Pero como todos los asistentes son buenos conductores llegamos a la cima sin más problemas que la lentitud de la marcha en algunos momentos. Tras el mirador, a poco más de un kilómetro está otro punto a señalar, la Porta do Alén (puerta del más allá), a donde nos acercamos para realizar el paso hacia el futuro, hacia otro mundo, aunque todos terminamos regresando al nuestro donde pese a todo nos va bien.

Menu Restaurante Bocarte

Tras esas visitas volvimos a los coches para dirigirnos a Pontevedra, donde teníamos reservada la comida en el Restaurante Bocarte, desconocido para todos, pero del que habíamos tenido buena información a través de Tripadvisor. Inicialmente intentamos reservar en Eirado da Leña, lugar ya conocido por algunos de nosotros y con excelentes recuerdos, pero no era posible la reserva para un grupo tan numeroso. No obstante, la elección final fué un completo éxito para todos los viajeros, tanto en lo referente al menú como por el trato recibido, la amplitud de las instalaciones y el conjunto de la comida. El menú estaba compuesto de unos entrantes (Tataki de jurel con pimientos confitados, Mihojas de pulpo con verduras y algas y Croquetas artesanas), a lo que siguió un Lomo de Rodaballo confitado con verduras y patata tierna, y rematado todo ello al postre conun Brownie de chocolate tibio con salsa de vainilla. Regado todo con vinos albariño y rioja. En fin, una espléndida comida que nos dejó a todos con ganas de repetir en una futura visita a la ciudad.

Y como todo tiene su final, con la comida la mayoría de los asistentes optó por regresar al punto de partida, para atender las obligaciones propias de cada uno, si bien algunos (los más golfos, por supuesto) decidieron quedarse a deambular por Pontevedra unas horas más. En cualquier caso, fué un remate perfecto para un finde de Outono Gastronómico inmejorable. Naturalmente todos quedamos con ganas de repetir en cuanto sea posible, para lo cual Ipi no dejará de argallar hasta organizar una nueva salida.

De domingo

Vivimos en una ciudad especialmente atractiva, por múltiples razones. Además de toda la fachada marítima que nos permite disfrutar de la visión del atlántico en muy diferentes versiones según se presente el temporal o haya buen tiempo, A Coruña es un sitio tranquilo, donde se puede llegar a cualquier lugar con un simple paseo, apenas hay cuestas y las que tenemos son llevaderas, y sobre todo tiene una diversidad cultural increible, a pesar de todas las limitaciones de la actual situación con el Covid-19.

Aqui podemos, en circunstancias normales, lo mismo asistir a un concierto, ir a un teatro o a un cine, a una sala de espectáculos, a diferentes museos, conferencias, exposiciones, etc, prácticamente sin coger el coche y en muchísimas ocasiones sin gastar un euro. Y el comentario de hoy viene a cuento un poco de todo esto último, porque constantemente aparecen ofertas para asistir a multitud de actos gratuitos y simplemente hay que estar interesado y, tal vez un poco atento, para aprovechar estas oportunidades.

En esta ocasión, me refiero de forma singular al denominado «Festival Mar de Mares» que se ha desarrollado durante la última semana con diferentes actos, la mayor parte de ellos gratuitos, para los que era posible inscribirse telemáticamente aunque eso sí, con bastante limitaciones de aforo por lo antes señalado del virus. Y una vez enterados (Ipi para estas cosas de la agenda municipal está siempre muy atenta), hemos tratado de anotarnos a varias cosas y en todos los casos o estaban completos y ya no cabía la posibilidad de hacerlo, o pudimos entrar en algunos en lista de espera. En concreto, uno de los que teníamos esa anotación en espera era una proyección en la Domus, bajo el título de «Ocean Film Festival». Y en este caso, anoche recibí un correo indicando que pese a estar todas las localidades teóricamente ocupadas, estaba ocurriendo que en muchos casos los que habían reservado no se presentaban y por esa razón nos invitaban a acercarnos porque previsiblemente habría plazas disponibles. Asi fué, y aunque llegamos 15 minutos antes de la hora de comienzo, fuimos prácticamente los primeros, y finalmente llegó más gente aunque no llegó a llenarse la sala Imax donde se realizaba la proyección. Por cierto, estuvo muy bien: fué un conjunto de 7 documentales de diversa duración sobre los oceanos y con algunas historias francamente interesantes.

Concierto en Belas Artes, sábado 26 de septbre.

Mi reflexión de hoy viene a cuento de que desgraciadamente hay mucha gente que se anota a este tipo de ofertas gratuitas simplemente «por si acaso» y luego no aparecen, provocando que otras personas interesadas no puedan asistir. Como bien dice Ipi y otros muchos coincidimos, tal vez sería interesante que en estos casos pidieran un depósito aunque fuese simbólico, porque eso limitaría bastante a los que realmente no tienen claro si les interesa o no asistir y simultáneamente perjudican a otros.

En estos momentos como también ya dije, hay multitud de ofertas gratuitas entre las que cabe señalar unos conciertos en el Museo de Belas Artes, diferentes proyecciones en Afundación, documentales en el Agora y el Forum, aparte de los ya indicados del Festival Mar de Mares y otros que ahora mismo no viene al caso reseñar. Y todo esto porque como ya indiqué al principio, vivimos en una ciudad excelente, con una oferta de actividades dificilmente comparable en ciudades de tamaño medio como la nuestra.

De paseo

Después de más de una semana sin salir a caminar, hoy me organicé para hacer de nuevo mi recorrido preferido junto al paseo marítimo: dirección este saliendo desde casa, es decir, bordeando el mar hacia la Torre de Hércules, y transitando por tierra desde el Acuario (Casa de los Peces), contorneando la Torre y toda la costa hacia la Caracola y luego continuando hacia San Amaro junto a los Menhires, Cementerio Arabe y posteriormente retomar el paseo marítimo hasta la dársena, jardines y regreso a casa por Juana de Vega. Total 10,12 kms. según Endomondo, con una media superior a los 6 kms/hora, es decir algo menos de 1o minutos cada km.

Ese recorrido sigue siendo el que más me motiva, y si lo hago a primera hora de la mañana encuentro poca afluencia de paseantes y por tanto me permite, de vez en cuando, liberarme de la mascarilla si no veo que se aproxime nadie en sentido contrario. Por cierto, que esta mañana, cuando circulaba por el Cementerio Arabe, me torcí el tobillo izquierdo y a punto estuve de tener que dejar la caminata. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores y después de un rato con el tobillo algo dolorido, se fueron mitigando las dolencias y terminé con marcha normal.

Como estamos en la semana de la movilidad, e imagino que relacionado con ello, en este caminar de hoy me he encontrado a varios trabajadores haciendo obras en la zona próxima a la Caracola, donde están los cubículos teóricamente destinados al observatorio de aves (para mí utilizables para cobijarse cuando llueve). Supongo que, por el tipo de trabajos que estaban realizando, se trata de habilitar la zona de acceso a los citados cubículos para poder ser utilizados por personas discapacitadas físicamente y que tengan que acceder con silla de ruedas. En este sentido cabe felicitar al actual equipo de gobierno de la ciudad porque parece que se ha tomado en serio ese apartado. La alcaldesa Ines Rey creo que está realizando una buena labor.

Y como en la anterior entrada ha quedado claro que ya no sigo escribiendo en el otro blog (Sobre la marcha) ahora vuelco aqui este comentario y cualquier otro que surja en el futuro.

Fusión por absorción

Tras concienzudas reflexiones, y después de analizar pros y contras, he llegado a la conclusión (por cierto, nada original) de que es una chorrada estar manteniendo dos blogs que, aparte de la casi nula difusión que tienen, los dedico más o menos a lo mismo, es decir, a comentar las pocas cosas que me ocurren, aunque dentro de ese capítulo integro los viajes, que no es poco.

Asi pues, con esta fecha dejo de escribir en «Sobre la marcha» incorporando todas las entradas existentes en aquel blog a este, «Cosecha del 50» que con la absorción incorpora a su nombre el otro, para no causarle ninguna decepción. Por tanto, los seguidores del ahora dejado de lado, tienen la oportunidad de incorporarse a Cosecha del 50, si todavía conservan algún interés.

Como estamos en etapa de fusiones, con este acto queda realizada la Fusión por absorción de aquel (Sobre la marcha) por este «Cosecha del 50».