Preparados para la nieve

Estos días estoy de preparativos para mi semana anual de esquí, algo que trato de repetir cada año aunque a veces, por diferentes razones, no pueda realizar pero manteniendo siempre el deseo de insistir en ello. Posiblemente es algo así como un reto personal, uno de esos retos que cada uno a su nivel se genera y de los que nos cuesta prescindir, a veces porque realmente nos enstusiasma y a veces simplemente porque nos sirve como un baremo de medición de fuerzas, de enfrentarnos al paso del tiempo y de calcular hasta cuando lo podemos resistir.

En mi caso eso ocurre en más de una disciplina, fundamentalmente en el tema del deporte, pero no solo en eso. Y hoy lo que me viene a la mente es lo del esquí, porque si yo no lo hubiera tomado desde el principio como algo interesante, creo que en mi primera incursión en la nieve ya habría desistido de repetir. Porque realmente mi primer viaje a la montaña para practicar el esquí, allá por el final de los años 60 del siglo pasado o inicio de los 70, (qué carroza que soy, dicho sea de paso…) fué decepcionante, y tal vez eso fué lo que me motivó a insistir hasta llegar al día de hoy.

Aquel primer acceso a la nieve fué con una excursión promovida por la OJE (los viejos sabrán de qué hablo, img_7945y aunque yo no tenía nada que ver con esa organización, pude añadirme a uno de los viajes que en Orense se planificaban para ir a Manzaneda). Recuerdo que me equipé con un pantalón de pana, embutido en su parte baja en calcetines gordos, unas botas de tipo militar, y un jersey grueso con algo tipo chubasquero en la parte externa. Los esquís nos los facilitaban los organizadores, esquís que hoy serían de museo, y que nunca llegué a utilizar. Bueno, pues debió estar tan mal elegido el día para la excursión que tras pasar Puebla de Trives e iniciar la ascensión a Manzaneda, por una carretera (si se le podía llamar así a aquel camino de tierra) cuyos bordes apenas se percibían por la nieve, el bus se salió de la calzada principal y quedó atascado en la cuneta. Nevaba de forma abundante y después de muchos intentos y de mucho tiempo de trabajo, entre todos los ocupantes del autobús conseguimos hacer que volviese al centro de la calzada, pero ya sin tiempo y sin posibilidades (por la hora y el mal tiempo) de seguir la ascensión, de forma que el conductor consiguió dar la vuelta e iniciar el regreso a Orense. Esa fué mi primera experiencia con la nieve, y aunque no esquié, tampoco deseché la ocasión de dejar constancia gráfica del momento.

Años después, cuando yo estaba en la «mili» (hoy estoy suena desfasado, claro está..), quise retomar la afición y para ello invertí o más bien me embarqué en la compra de dos juegos de esquís y tres pares de botas, para dos de mis hermanos (Berta y Rafa) y para mí. Los esquís eran un juego para mi y otro para compartir entre mis hermanos, que eran quienes me acompañaban a Manzaneda. Esa inversión la realicé pagando en cómodos plazos mensuales en la tienda de img_7948deportes que La Región (el diario orensano) tenía en la capital de las Burgas. Yo por aquel entonces trabajaba y podía atender esos pagos. También hay que señalar que por aquellas fechas Manzanedaimg_7946 era una zona habilitada mínimamente para el esquí, ya que no había instalación alguna (en una de las fotos puede verse como empezaba a montarse lo que sería luego la cafetería) y la forma de esquiar era echarse las tablas al hombro, subir la montaña hasta donde cada uno aguantase, y luego tirarse hacia abajo hasta llegar a zona llana donde fuese facil parar. Las excursiones las hacía los domingos, durante el invierno de 1973,img_7947 cuando estaba en la mili. Y en una de esas escapadas a Manzaneda conocí a un grupo de estudiantes de enfermería de la que salieron luego un buen grupo de amigas y amigos. Yo por entonces tenía el Mini que me permitía esos devaneos.

Tras la etapa de Manzaneda, ya estando en Madrid, tuve la ocasión de volver a practicar algunas veces en Navacerrada, allá por el año 74. Y creo que luego, hasta 1985 no volví a esquiar. Recuerdo haber adquirido unas botas preciosas para mi y para mi ex, con la idea de estrenarlas durante la Semana Santa en un viaje a Madrid. De camino hacia allá en el viaje de ida se veía la nieve2sierra completamente nieve3nevada pero un par de días después cuando subimos a Navacerrada la lluvia se había cargado la mayor parte de la nieve y las botas quedaron casi sin estrenar. Y luego, el nacimiento de David y las limitaciones que conlleva un niño pequeño (y seguramente muchas otras razones que ahora no viene al caso rememorar) hicieron que pasaran 10 años sin volver a repetir las experiencias del esquí.

Hasta que en 1995 programé un viaje a Baqueira, en la semana entre año nuevo y reyes, viaje al que se sumaron dos de mis hermanos con sus respectivas familias y en el que llevamos con nosotros a mi madre. Recuerdo que estuvimos en el Parador de Vielha y tanto los mayores como los peques disfrutamos de lo lindo. A partir de ahí las semanas de esquí se fueron haciendo más habituales cada año y en mayor o menor medida he venido manteniendo el deseo de tomar cada año una semana parabaqueira-slalom dedicarla a la nieve. En familia inicialmente, solo en algunas ocasiones como cuando conseguí mi medalla en la bajada posterior al último curso que hice, allá por el año 2008 en Baqueira, y acompañado por Ipi alguna vez en los últimos años, si bien las más recientes han sido con el grupo de esquí de Ponferrada que cada año hace una escapada a los Alpes en Semana Santa, o en viajes puntuales a alguna estación próxima con Rafa, con quien ya el año pasado hice la semana de esquí en Baqueira y que este año repetiremos en Andorra.

baqueira-podioPara mí, como dije al principio, es un reto en alguna medida. Primero porque ese contacto con la naturaleza es algo que me carga enormemente las pilas. Esas sensaciones de estar en lo alto de una montaña, con la vista de otras enormes montañas alrededor cubiertas de nieve, soplando el viento y sin otros ruidos que los propios del viento o del deslizarse de los esquís, es algo dificilmente igualable (solo estar navegando a vela en medio del mar es equiparable). Y en segundo lugar porque de alguna forma el reto es conmigo mismo, con mi capacidad de seguir un año más soportando o más bien consiguiendo que el cuerpo acepte el esfuerzo al que se le somete en cada descenso, en cada giro o en cada caida que, aunque pocas, también las hay.

De modo que en unos días, un año más, volveré a enfrentarme a ese reto, pero sabiendo que es una forma de disfrute muy singular para mí, que podré hacerlo con la gran compañía de mi amigo Rafa, y que tras las horas de pistas, de remontes, de descensos, de fotos increibles y de momentos especiales, también tendremos el relax de la piscina o la sauna y al final de la jornada unas cervezas, una buena cena y el descanso necesario para afrontar otro día de esquí.

Pero de momento, los preparativos. El viaje a partir del domingo y los esquís a partir del lunes…

Fiestuqui berciana

Asi, con ese nombre denominó mi querida Ipi a la celebración gastronómica que ayer tuvo lugar en su casa para, un año más,emanada poner sobre la mesa los productos típicos de su tierra, y de modo especial, el Botillo.

orejaJamón cocido con pimientos asadosjamonpitacum y Chicharrones aderezados con pimentón, sirvieron como introducción a la Empanada de Batallón característica y como «aperitivo» previo a la comida del botillo, adecuadamente acompañado de chorizos y de la rica verdura y patata que afortunadamente aligeran un poco la contundencia del plato fuerte.

botillo5Para regarlo, un buen Mencía de la zona (Pitacum), y para completar la mesa a los postres dos elaboradas tartas. La de manzana y la de castañas, en ambos casos con los ingredientes principales procedentes de las tierras bercianas. Tras el café e infusiones, también hubo sitio para degustar algunos chupitos y de modo más generalizado los «digestivos» que el amigo Rafa se ocupó de preparar con su habilidad ya contrastada en otras ocasiones.

tarta-castanastarta-manzanaLa compañía elegida para la celebraciónbotillo1 fué la de un grupo de buenos amigos que saben disfrutar del buen yantar y que ya conocian el evento de años anteriores. Paco, Charo, Otilia y Lino, Rafa y Elena se unieron a nosotros para la ocasión. Y como novedad, tanto en el grupo como en la cita gastronómica desconocida para ellos, nos acompañaron Nica y Fernando que también pudieron apreciar las habilidades culinarias de los botillo4anfitriones y de modo especial de la dueña de la casa y principal organizadora del evento.

La comida fué muy amena y agradable desde el inicio hasta bien entrada la tarde, ya que tras los postres se comentó sobre cultura, afinidades, rememoraciones de otros eventos, y de todo lo divino y humano. En fin, una jornada para el recuerdo de la quiero dejar aqui constancia para la posteridad.

Y prueba de todoello, son las imágenes que se acompañan, donde queda fe del menú y también de los comensales y el buen ambiente que existió.

Regresando de La Toscana – Mayo 2015

He localizado hoy, dadndo de alta una nueva entrada, este borrador de algo que escribí hace casi dos años. Aprovecho ahora para publicarlo.

Es curioso que pese al interés que tengo en venir aqui, cada vez me resulta más complicado disponer del tiempo necesario para escribir con calma, como me gusta, para transmitir no solo los sucesos sino más bien las sensaciones, los aspectos que hacen que la vida sea no monótona y rutinaria, sino viva, alegre y con sustancia.

Hoy quiero dedicarme a hablar del viaje que acabamos de realizar por la Toscana italiana, con un paso final por Timisoara, en Rumanía que, siendo en principio el «leit motiv» del viaje al final resultó ser solo una pasada por la ciudad para ver al hijo de Elena y Rafa y degustar algunos platos de aquel pais.

img_0951Fueron días agradables como no podía ser de otra forma, ya que la compatibilidad que Ipi y yo tenemos con Elena y Rafa hace que los ratos que pasamos juntos, ya sea en Coruña, en una playa, o en cualquier circunstancia sean siempre momentos de placidez, de disfrute de las buenas cosas que la vida nos presenta, y en esos momentos salen a relucir nuestras mejores habilidades, nuestra ironía y siempre el cariño mutuo que entre todos nos profesamos, naturalmente dentro del máximo respeto. Es una suerte contar con personas al lado como ellos con los que la vida se hace una balsa de aceite.

Y sobre el viaje en sí mismo, salimos de Coruña con la determinación de disfrutarlo pese a las negativas perspectivas en lo que al tiempo se refiere, ya que las previsiones anunciaban agua abundante durante los cuatro días que pasaríamos por la zona de la Toscana. Salimos hasta con paraguas de casa, algo que yo no recuerdo hacer antes en un viaje del que partes en avión. Y lo cierto es que lo utilizamos con holgura.

Tras una escala en Barcelona, antes de las 12 de la mañana del miércoles 20 estábamos en Bolonia, img_6210peleando con la gente del alquiler de coches para recoger el Volvo que nos reservaron. Y ya en la carretera, agua a reventar hasta llegar a Lucca, nuestra primera parada dentro del recorrido que entre Ipi y Elena habían preparado. Hay que reseñar que las chicas se lo curran de verdad y tanto Rafa como yo vamos «a mesa puesta» y celebramos siempre sus buenas elecciones. En esto, como dice alguno somos unos «mandilones» pero mandilones agradecidos. Lucca resultó ser una ciedad bonita, pero sin pasarse. Tuvimos la suerte de que tras la lluvia que soportamos en el trayecto por carretera, al llegar a destino lució el sol y no tuvimos necesidad de usar el paraguas. Como no todo sale bien al 100 %, nuestra primera elección para comer, siguiendo las recomendaciones del Tripadvisor, resultó fallida, ya que el restaurante elegido cerraba justo ese día. Así que nos quedamos en el contiguo, pero no por estar pegados se le pegó la calidad, ya que nuestras primeras pizzas italianas no son para recordar enmarcando el momento. Sin comer mal, no nos dejo un recuerdo imborrable, desde luego.

img_1340Una de las particularidades de este viaje era que salimos con un rumbo premeditado en cuanto al recorrido a realizar por la Toscana, pero sin reservas para dormir, confiando en nuestra buena estrella a la hora de llegar a los sitios donde nos apeteciera hacer noche y encontrar siempre una casa rural (Agriturismo o Bed and Breakfast en la jerga italiana para el caso). Y el resultado global ha sido excelente, si bien para la primera noche tuvimos más búsqueda que la inicialmente esperada. La primera elegida, preciosa, estaba completa. img_1282De allí nos enviaron a otra que habría sido encantadora si encontrásemos a los dueños, ya que estaba cerrada. Una tercera, aceptable en cuanto a la presentación resultaba excesivamente cara, y en este caso Ipi nos hizo tomar conciencia y rechazarla. Finalmente, tras unas cuantas vueltas encontramos un lugar apetecible, cómodo, bien situado y con precio ajustado. Lo malo fué que con los recorridos se nos hizo tarde y casi nos quedamos sin cenar. Afortunadamente llegamos al lugar adecuado en el momento justo y pudimos degustar una variedad de platos de buen nivel y con precios razonables en el centro de Volterra, a donde habíamos llegado tras pasar por Lucca, hacer un montón de fotos a la torre inclinada de Pisa, y continuar hasta el lugar donde nos alojamos.

Ala mañana siguiente pudimos disfrutar, también con sol y temperatura aceptable, de las callejas y plazas de Volterra, localidad que yo no conocía de mi anterior viaje, y que me gustó. Pueblo bien cuidado, con mucho turista y facil de caminar ya que no hay excesivas cuestas ni desniveles. Y de Volterra, a San Gimignano a donde llegamos con la idea de ver el mercado en el cual, según las guias, se comercializa el azafrán, producto de la zona.  Pero el mercado resultó ser un mercadillo ambulante que copaba las plazas principales de la localidad, con lo cual nos impedía ver los maravillosos edificios, plazas y callejas. Hubimos de conformarnos inicialmente con un pequeño recorrido por la zona más alejada del centro, y aprovechar para comer hasta que terminase la hora del mercadillo.  Por suerte, el agua también aqui nos respetó y tras la comida pudimos verificar lo especial de este lugar, hacer fotos en cantidad y, como no, tomar un helado de los más nombrados en las guias en la «gelatería» más significada del lugar. Y como el destino final para esa jornada era Siena, antes de llegar alli hicimos una img_1087pasada por Montalcino, otro lugar recomendado. Y para hacer noche, ya con la experiencia acumulada del día anterior, comenzamos la búsqueda más temprano a medida que nos íbamos aproximando a Siena. No fué posible en el primer lugar elegido, que estaba semicompleto (y los dueños no tenían ganas de ponerse a preparar otras nuevas habitaciones), pero en el segundo intento acertamos, y además muy bien, a escasos kilómetros de Siena y en un entorno precioso, con unas habitaciones también muy buenas y precio asequible. img_6413Para que la jornada fuese completa, tras la cena en un bonito restaurante, hicimos una incursión en la Piazza del Campo, y al querer regresar a buscar el coche nos falló el «gps» (léase la orientación de Rafa y la mía) y anduvimos en sentido contrario durante bastante rato hasta que un bondadoso italiano que nos vió cara de pardillos despistados nos orientó adecuadamente, teniendo que desandar más de un kilómetro para llegar al coche, y previa parada a desaguar de una de las chicas que entre el cachondeo y lo larga de la jornada, no llegaba indemne a la habitación. Fué otra anécdota de esa larga jornada.

El tercer día amaneció lloviendo en cantidad, cumpliendose las previsiones, y la visita matinal a la catedral de Siena (Il Duomo) y a la Piazza del Campo estuvieron pasadas por agua. Con lo cual tomamos rumbo a la comarca del Chianti, para visitar Greve, Radda y Castellina,img_1125 localidades de la zona donde se cultivan los vinos tal vez mas conocidos de Italia y de forma especial de la Toscana. Son pueblos interesantes, con algunas particularidades, muy cuidados y que mereció la pena visitar. Continuamos la marcha hasta Montepulciano, un sitio precioso pero con unos desniveles muy considerables que hubimos de salvar para llegar hasta la plaza principal del lugar, en todo lo alto y con unas excelentes vistas sobre los valles circundantes. Hay que reseñar que todo el recorrido por la Toscana ha sido de una belleza singular, con lugares muy cuidados, construcciones bien mantenidas y hermosos campos, muchos cipreses, y que en todo momento te hacen quedar con ganas de más recorrido, de más tiempo para disfrutar de toda esa belleza y a ser posible, también con tiempo más soleado y agradable en cuanto a la temperatura. Y en la línea de los días anteriores, antes de partir hasta el punto donde preveíamos dormir (Cortona), hicimos una parada en un bar donde un amable camarero en animada charla, nos evitó el recorrido de búsqueda de agriturismo, ya que allí mismo, a través de la familia de un amigo, concretamos el alojamiento, a medio camino entre Montepulciano y Cortona. Y como bajo el bar había una bodega-restaurante, allí mismo degustamos una exquisita cena antes de terminar durmiendo en Labendita, que asi se llamaba la casa rural. Preciosa, por cierto, y con una posadera muy agradable, que nos dió pistas sobre lo mas interesante a visitar en la siguiente jornada.

img_6352Y asi llegamos a la cuarta y última jornada italiana, visitando Cortona tras el desayuno. Es un pueblo con enormes desniveles, que visitamos y recorrimos pese a la abundante lluvia, puesto que al igual que en la jornada anterior, llovió con insistencia durante casi toda la jornada. En Cortona también había mercadillo, pero más concentrado en una de las plazas por lo que pudimos visitar un montón de iglesias, incluida la catedral, antes de continuar viaje hasta Arezzo, a donde llegamos justo para comer. En este caso la comida fué la mejor de todo el recorrido. En plena Piazza Grande, en unos soportales y al aire libre, degustamos un montón de exquisiteces, rematadas por unos postres deliciosos y en un ambiente de lo más relajado y distendido, pese a que inicialmente el maître parecía un tanto seco. Nos obsequiaron con variado surtido de aperitivos y dulces al postre. Y terminada la comida, ya sin lluvia, pudimos recorrer la ciudad con relativa calma ya que sería nuestro último paseo antes de tomar el avión en Bolonia para llegar a dormir a Timisoara.

En conjunto el viaje toscano ha sido encantador, corto en cuanto al tiempo ya que para ver las cosas con un poco más de calma hace falta cuando menos una semana. En el alojamiento de la primera noche coincidimos con tres personas de Valencia que tenían aquel lugar como base y durante una semana se estaban moviendo por toda la Toscana, y estaban encantados de lo que descubrían cada día.

img_6409Ya en Timisoara, os limitamos a un pequeño recorrido por la ciudad con Nano, el hijo mayorimg_6420 de Elena y Rafa que está de Erasmus, disfrutando de lo lindo, viajando por buena parte de Europa, y con unas perspectivas inmejorables de cara a los resultados académicos. En resúmen, un «chollo». Hicimos la comida en uno de los buenos restaurantes de la ciudad, al aire libre (la temperatura era buena, aunque luego llovió y relampagueó de lolindo), comida que fué lentísima ya que entre los primros y segundos platos transcurrió mas de una hora. Con un pequeño descanso en el hotel, conocimos a la novia de Nano (Andrea, que comparte Erasmus también alli, aunque es santiaguesa), y terminamos la jornada cenando en un restaurante italiano muy bonito que finalmente no dió la talla en la calidad de la comida, aunque tal vez veníamos muy influenciados por las excelentes comidas que pudimos degustar como norma en Italia.

Retomando el blog

 

La verdad es que me da por épocas, y por desgracia la falta de continuidad hace que lo que aquí escribo se vaya quedando un poco (o más bien un mucho) deslavazado… ya que vienen a ser ideas sueltas, recuerdos dispersos y en definitiva como si se tratase de diferentes personas y no de un único escritor.

He visto que mi última incursión data de mayo de 2015, es decir que han transcurrido ya 20 meses en los que naturalmente han ocurrido muchas cosas que tampoco en un momento se pueden resumir. Lo que sí es cierto es que estoy completamente decidido a que de esta vez la cosa vaya un poco más en serio y pueda tener esa continuidad en la que desde el inicio pensaba y que no he llegado a desarrollar.

Para este año además tengo algunos proyectos que encajan perfectamente con la idea de ir volcando cosas que me servirán a mi en un futuro como recordatorio de determinados momentos, y también para quienes puedan y quieran seguirme. Uno de esos eventos es mi proyecto de volver a recorrer el Camino de Santiago, desde Saint Jean hasta Compostela, pero todo de un tirón, es decir en torno a un mes de recorrido. Si todo se desarrolla según mi idea, eso será para abril-mayo.

_moa1615-blogAprovecho esta entrada de hoy para colgar algunas fotos que me dejan recuerdos del año 2016, que ha pasado en blanco por aquí, pero que naturalmente ha tenido muchos momentos para recordar, como pueden ser los viajes a Marraketch en febrero, a Londres en septiembre, y los realizados por España con motivo de la asistencia a tres bodas, en Oviedo, Barcelona y Valencia, solo por mencionar algunos. También naturalmente la excursión a Baqueira con mi buen amigo Rafa._moa1635-blog _mg_8519_mg_8395

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Empieza Mayo

Tras un lluvioso mes de abril, ha llegado mayo con buen tiempo. Un tiempo primaveral que ha dado pié a solucionar algunos de los problemas de exterior (cortar la hierba, eliminar trastos del garaje, reparar desperfectos del invierno, etc, etc,) e incluso a dar una buena apariencia al jardín, preparar la huerta de cara a una esperada buena cosecha de lechugas, tomates, pimientos y puerros para los próximos meses.

Y dentro de toda esa actividad, la vida normal, dentro de la que como novedoso cabe destacar mi primera experiencia en la escena de un teatro, como actor casual en una obra dentro de las VIII Jornadas sobre la Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas, que este año tocó celebrar en A Coruña. A raiz de una invitación-convocatoria del Forum, me apunté junto a otros dos espontáneos como yo, y con la dirección de Claudia Faci y la colaboración de Rolando García montamos un espectáculo escénico que para mi ha sido una experiencia inolvidable, a la que además asistieron mis personas más próximas y mi grupo de amigos.

Además de la intervención de cada uno de los tres «actores noveles», que consistió en contar una historia, se llenó el escenario de movimientos, música, sonido en off de nuestras presentaciones el primer día de ensayos, y un cierre «desordenado», para dar vida y alegría al espectáculo. En definitiva, una experiencia que me quedará para el recuerdo, y con el agradecimiento a Claudia, Rolando y Eva (la coordinadora de las jornadas que colaboró con nosotros en los inicios) y que nos ha facilitado el video de la actuación y fotos de ensayos y espectáculo.

Y fuera de avatares  personales el final del mes de abril y comienzo de mayo nos ha traido en la esfera política el esperado descalabro de la legislatura fallida, en la que los próceres elegidos el 20 de diciembre no han sabido ni han sido capaces de aunar algún tipo de consenso para arrancar este tiempo que se presumía de cambio y que finalmente va a resultar ser más de los mismo, cuando volvamos a votar el próximo 26 de junio.

 

 

 

 

 

Cambio de hora

Hoy es último sábado de marzo, concretamente 26 de marzo de 2016, y como viene siendo habitual en los últimos casi 50 años, se producirá el cambio de hora. Cambio que no sé si realmente genera los importantes «efectos positivos» por los que en teoría se instauró, en un momento de problemas energéticos y similares.

Hace unos meses un antiguo compañero de trabajo y buen amigo, me invitó a sumarme a una propuesta para eliminar estos cambios de hora, a lo que accedí, y aunque hubo un apoyo mayoritario, lo que se pretendía era hacer llegar una voz a quien corresponda para que nuestro horario se adapte más a la realidad solar que a las conveniencias políticas y económicas de la Unión Europea. Es realmente un contrasentido que por esos intereses se trastoque de alguna forma el ritmo de vida de las personas, y nuestros políticos no sean capaces o no tengan la decisión para atender más a las necesidades de los ciudadanos que a sus intereses partidistas. Claro que no es de extrañar, si analizamos el devenir de los recién elegidos que en más de tres meses desde las elecciones no han sido capaces de encontrar una fórmula para que el pais salga del impasse en que nos metieron los resultados.

Pero volviendo al tema de la hora, es de resaltar que en Galicia, desde donde se escriben estas líneas, tenemos una diferencia «real» solar con Barcelona, de aproximadamente 45 minutos. Que Portugal, que está en la misma señal meridiana que nosotros, funciona con la hora Greenwich, la misma que el Reino Unido, y que puesto que sale a colación lo de Greenwich, hay que recordar que ese meridiano pasa también por España, concretamente entre otros lugares por la provincia de Zaragoza, entre esta ciudad y Barcelona. Por qué razón entonces se empeñan en mantenernos en la hora actual?

Y como este lugar pretende comentar, además de la actualidad, las historias que puedan estar concatenadas con esa actualidad, me viene a la memoria un viaje realizado hace muchos años, concretamente en 1974 y tal día como mañana, es decir el mismo día del cambio de la hora, entre Ourense y Madrid. Por aquel entonces yo vivía en Madrid y tenía mi familia en Ourense, y había venido a pasar unos días con la familia (supongo que debía ser también, igual que ahora, la Semana Santa). Al regresar a Madrid aproveché para llevar conmigo a mi amigo Julio que estaba temporalmente en la capital realizando un curso de trabajo, y a otro amigo suyo que también poco antes se había trasladado a Madrid por trabajo.

Para aprovechar la jornada con las amigas, esperamos a la noche para iniciar el viaje, y salimos de Ourense sobre las 10 de la noche. Circulábamos en mi coche, un Mini 1000 que yo tenía desde hacía dos años y con el que estaba encantado. El viaje se fué desarrollando con normalidad hasta que después de los puertos de Padornelo y La Canda (no había autovía por aquel entonces, claro está), el embrague empezó a dar muestras de debilidad y en las subidas el coche perdía velocidad.Mini-1972 Y asi cada vez más, hasta que llegados a una cuesta bastante prolongada, la fuerza que perdía el coche era tal que los dos acompañantes hubieron de bajarse y hacer la subida caminando o semi corriendo al lado, mientras yo dificilmente conseguía en primera o segunda marcha que el coche llegase a lo alto de la cuesta. De allí en adelante, ya todos en el coche conseguimos llegar hasta Arévalo, donde el amigo de Julio dijo que se bajaba para conseguir llegar en tren a Madrid a tiempo para ir a la oficina, mientras Julio y yo continuamos hasta donde el coche dijo que ya no daba para más, que resultó ser un lugar llamado Labajos, a 100 kms. de Madrid. Debían de ser sobre las 7 de la mañana, y como todo estaba cerrado esperamos a que abriese un taller mecánico que había en el pueblo. Allí me hicieron una reparación urgente (me destensaron el embrague, por lo visto) y gracias a ello conseguimos llegar a Madrid sobre las 12 ó 1 del mediodía, habiendo previamente telefoneado desde el pueblo para avisar yo en mi trabajo de las incidencias.

Cada vez que hago ahora un viaje a Madrid por carretera recuerdo perfectamente la cuesta donde mis acompañantes tuvieron que bajarse del coche y hacer la subida a pié. Y supongo que a ellos tampoco se les habrá podido olvidar ese momento. Hace ahora de todo esto nada menos de 42 años…. toda una vida.

 

Una semana sin desperdicio

Desde mi anterior incursion, que por otra parte no fué sino la segunda, ha transcurrido una intensísima semana que me ha tenido alejado de mi deseo de ir volcando aqui mis sensaciones.

Como dije el último día, mi pareja, mi encatadora Ipi, había preparado una escapada de dos días y una noche para celebrar mi cumple, mi paso a través de los 65 años, lo que yo he venido denominando estos días «mi entrada en la tercera edad».  Asi pues, el martes dia 5 quede citado a mediodía para salir de Coruña rumbo a no-se-donde, e incluso ella puso el navegador del coche sin yo saber hacia donde salíamos.IMG_3792 El destino resultó ser el Parador de Santo Estevo, junto al rio Sil, al que yo había manifestado ganas de ir desde hace tiempo. La verdad es que la elección fué perfecta: había poca gente, con lo que pudimos disfrutar de todas las comodidades del parador sin ningun tipo de agobios, con una excelente atención por parte de todo el personal y con un tiempo que también nos acompaño puesto que aunque a la ida el cielo estaba IMG_3778encapotado, a la mañana siguiente amaneció un dia IMG_0758soleado que nos permitió paseos al aire libre y un gran disfrute de los paisajes, la vegetación y el delicioso entorno de aquellos parajes. Ya el mismo martes, antes de ir a dormir aprovechamos para recorrer todo el edificio del Parador, con sus esplendidos claustros, el spa, una deliciosa y tranquila cena y finalmente una copa en un tranquilo y agradable salón que tuvimos para nosotros solos.

IMG_0775A la mañana siguiente, tras el desayuno y un paseo por el bosque que rodea el edificio del antiguo monasterio nos desplazamos hasta la zona de Amandi, para una degustacion en una bodega donde también Ipi había IMG_0792reservado la comida. La bodega era Algueira, y resultó un pequeño chasco porque tuvimos que esperar y ante la poca atencion de los propietarios finalmente nos marchamos sin decir nada, para reorganizarnos la ruta. Comimos en el Parador de Monforte, donde estuvimos solos, y tras la comida una visita a la bodega de Rectoral de Amandi, para luego hacer un recorrido al borde IMG_0866del rio y disfrute del excelente paisaje desde algunos miradores de los que abundan por todo ese recorrido, para finalmente regresar a Coruña a dormir.IMG_0860

En definitiva, un espléndido regalo de cumpleaños para hacer la transición a la etapa de jubilado y preparar el acceso a las ventajas de la tercera edad manteniendo el vigor y la ilusión de esta que está siendo la mejor etapa de mi vida.

Casi a punto

Esta mañana mi encantadora pareja me ha sorprendido diciendo que tiene algo preparado para mi aniversario, ya que este es especial por ser el de los 65 años, pase a la jubilación, etc.etc….

Todavía no sé lo que es, pero justamente coincide con mi inicio escribiendo en este blog y quiero dejar así constancia de ello. Qué mejor comienzo, cuando ayer yo decía que este era el espacio para comentar cosas, circunstancias especiales, recuerdos, etc….IMG_7240

Así pues, como inauguración vaya este pequeño avance, acompañado de una foto de las que recogen sensación de paz y tranquilidad…el agua.. que fluye y me relaja…

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 6.000 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 10 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.